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La casa está limpia… dice Hugo René Temoltzin

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Si los funcionarios meten la pata, se las pasan… si meten la mano, los perjudican, pero antes los mandan a capacitarse… ¡con el oficial mayor! (háganme el favor)

Caricatura 1 Arturo Tecuatl, Corrupcion, Contraloria, Hugo Rene Temoltzin, Tlaxcala Online

Dícese de un potentado del marianismo cuyo padre ha hecho fortuna operando una comercializadora. ¿El sistema necesita tijeras que valen $10?… ¿le parece enjaretarlas en $50?… el sistema necesita cobertores… ¡ah, qué estupendo negocio!

Es gracioso ver a ese tipo de fenómenos, actuando como si nada… con el pecho sano; a lo mejor cansado de tener una gran cuenta bancaria (o varias), y de aprovechar las muy frecuentes crisis de una rara superioridad… permisiva pero malhumorada… irreverente y revolucionaria…(je)

En descarga, ah qué interesantes las declaraciones del contralor del ejecutivo, Hugo René Temoltzin, a la reportera Lupita de la Luz.

Su jefe, el gobernador Mariano González Zarur, ha logrado –vía él- limpiar la casa, y en este año de la consolidación, la honestidad es un importante activo del marianismo.

Celebro que esa sea la intención del… estadista.

Aunque, fíjense que en este gobierno no se va a percibir. Será en próximas oportunidades cuando esta limpieza alcance toda su intensidad. Así lo asienta el señor Temoltzin. Y, pues hay que creerle, verdad.

Es admirable esta filosofía… la del cabello escaso… deslumbrante cuando refleja los rayos del sol:

“no es lo mismo meter la pata, que meter la mano”.

Esto, establece en forma accesible los parámetros de comportamiento del servidor público en cuestión.

Si ha metido la pata… tal vez su imbecilidad lo justifique, pero si mete la mano, entonces habrá quedado comprobado: 1.- que tiene las uñas largas; 2.- que tiene manitas de roedor; 3.- hay que darle con un palo en esas manos.

Por eso corrieron gente en la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, en la Comisión contra los Riesgos Sanitarios… bueno, los encargados habían hecho un hábito, un mal hábito eso de andar metiendo las tremendas uñas.

Y les tuvieron que dar un manotazo en la mesa. También para que los demás escuchen y no se hagan guajes.

Cuando se ha metido la pata (no la mano) entonces se les envía a capacitarse a la Oficialía Mayor de Gobierno.

¿Dónde?

A la Oficialía Mayor.

Ah caray. ¿Y qué les enseñan ahí?

Pues, seguramente los protocolos de honestidad para garantizar que el año de la consolidación de veras acumula una herencia positiva para los gobiernos que vienen.

Sí, verdad… su capacitación ha de ser tan buena como la recibida por el hijo de su papá que desmanteló cierta comisión de agua potable.

Ni hablar, esa capacitación es… temeraria.

Muy positivo que entre Contraloría y Oficialía Mayor hagan fuerte al marianismo.

Como su nivel de credibilidad está en todo lo alto, pues la gente ha de estar feliz.

A ver si es posible que el señor contralor del ejecutivo le aseste un manotazo en la mesa al potentado ese del que… dícese que su papi ha hecho fortuna operando su comercializadora.

Y también, ojalá el estadista, pues hombre, se aplique a fondo y no se haga el que ni ve ni escucha, cuando tiene que demostrar que en verdad manda.

La cosa es que lo obedezcan.

En el PAN, la división está definida

Es difícil decir que hay equilibrio en la próxima contienda por la dirigencia estatal de Acción Nacional.

Y como lo visto no es juzgado, triste la calavera de los azules, tan –según ellos- cerquitas (jeje) de Dios, pero tan decididos a auto exterminarse.

Los otros partidos, sobre todo el PRI, nada más los ve.

Y las candidaturas ciudadanas en tanto parte medular de la Reforma (aunque sea marianista) cobra un valor importantísimo. El día en que un mortal, común y corriente alce la voz y confronte a estos peleoneros los va a hacer mierda en las urnas.

Oigan, qué lluvias

Más que boletines de alerta, tiene que haber conciencia. Vivir cerca de un río o a la orilla de un cerro, húmedo por tanta lluvia es un inminente riesgo de muerte.

La mano dura de un gobierno responsable debe sentirse. No puede haber tolerancia cuando la vida de gente pende del delgado hilo de la necedad de un jefe o jefa de familia, empecinados en desafiar a la naturaleza.

Las lluvias que se registran no tienen precedente.

Vienen más.

Todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad. O nos ahogamos. Lo peor es que los primeros afectados son los más débiles: los niños.

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