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Romano, sin más alternativa que apechugar el caos en obra pública

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Tiene que hacerlo, ni modo que fuera a la cárcel alguien de la familia si para eso lo contrataron con todo y el paquete orticista del que no se puede despojar.

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Tal vez el funcionario marianista más cercano a pasar unas vacaciones a la sombra, sea el encargado de la obra pública. Aunque para ello sería necesaria una visión imparcial y decidida a despresurizar la indignación del gremio constructor, limitado a ver cómo les pasan enfrente las obras, pero en su totalidad van a dar a manos de nuevos y raros empresarios dicen… de una generación espontánea.

Aquí lo interesante es la carga de culpas del tristemente célebre constructor del sexenio, entre la administración anterior y la presente. Su miserable papel se limitará a sacar algo de provecho entre las responsabilidades, graves pero de segundón, en el gobierno anterior y… poner el pecho para parar los proyectiles de grupos que tienen ya en la mira al personaje más querido de la familia en el poder.

Es interesante ver el papel que le tocó al tal Romano, pero hay que hacerlo desde un ámbito antropológico, con el propósito de asomarse a lo que llamaremos el comportamiento instintivo de un tipo que actúa como pozo sin fondo. Le es imposible refrenar sus apetitos. Superar el nivel de vida propio de un millonario, pero en un contexto de altísimo riesgo.

Y se dará cuenta que haberse convertido en el mayordomo incondicional no lo libra de ser tomado como ejemplo por la perversidad superior, cuando se trate de defender la integridad de la familia.

Qué difícil. El tiempo lo colocó entre la espada de un sistema y la pared del otro, supuestos enemigos los dos, pero dispuestos a romper al hilo por lo más delgado. ¿Qué más daría para uno y otro grupos, el ver a un viejo aliado tras las rejas?, ¿se conmoverían al escuchar sus lamentos?… tal vez a uno lo alegraría esa situación… pero al otro, al otro le dará una satisfacción fuera de lo normal el tomarlo como ejemplo para que otros subordinados ni siquiera piensen en traicionar esta especie de causa sin principio ni fin.

Hay que destacar la diferencia entre este, que es un mayordomo viejo y desacreditado y el otro caso, correspondiente a un amigo de la familia –por cierto, dueño de grandes afectos.
Y debe serlo… ante la eventualidad de fuerzas legales superiores, contra las cuales no valgan esos nexos.

Entre caballos pura sangre y negocios que recogen el lado entre ingenuo y generoso, pero muy de alcurnia del capitán de este infame barco pirata, algún día el émulo de Sparrow tendrá que escoger entre la impunidad del amiguito y la libertad del descendiente. Y créame no le va a costar trabajo decidir.

De ahí provienen los pleitos de familia, célebres entre estos individuos del poder y la riqueza.

Mas queda clara la diferencia entre un tipo con pedigrí y otro, nada más con las feísimas arrugas de las cuales lo ha provisto un tiempo inmisericorde, y esa vida entre el engaño a los demás y el engaño a sí mismo. Es el precio que se paga por aceptar el papel de comodín, cuyo insignificante valor puede en un momento dado subir, tanto como lo requiera la parte que lo esté utilizando.

Mire si no va a duro aspirar a rico cuando lo que falta es la casta, la clase… en fin, se trata de elementos acaso prohibidos para este tipo de sirvientes de tan baja denominación.

La ciudad judicial, el negociazo

Lo que provocó el vigilante ojo de la Profepa ante el desmonte de varias decenas de hectáreas donde se levanta la famosa Ciudad Judicial, es revivir la curiosidad legal por conocer el nombre del propietario de esas hectáreas, el precio al que las vendió al gobierno estatal, y la muy probable maniobra para inflar el monto de la transacción esta.

La falta de más cajas para cobrar peaje en la carretera entre Teziutlán-Perote y Acatzingo, ocasionó que miles de automovilistas tomaran la sinuosa oferta tlaxcalteca para trasladarse de la ruta del Golfo, a la Ciudad de México.

En el estado más pequeño del país fue notoria la paz. Bueno no mucha porque al pasar por el Pueblo Mágico de Huamantla, el movimiento tendía a lo frenético… carreteras amplias, bien construidas, de cuatro carriles… todo de maravilla.

Ah, pero inexorablemente tuvo que atravesarse el trecho donde se erige la Ciudad Judicial. La fila medía kilómetros, porque al manchisistema le dio por romper los cuatro carriles del libramiento Huamantla, para construir un paso a desnivel que permita la entrada sin preocupación a los terrenos estos donde habrá montón de juzgados y hasta spas para los integrantes del poder judicial.

Eran demasiadas las maldiciones de los turistas. Tlaxcala, supuestamente ordenada y pequeña, era un caos en aquél libramiento.

¿Quién estará haciendo negocio?, ¿cómo es que un gobierno se animó a destruir semejante zona boscosa?, ¿quién hizo el enésimo negocio, vendiendo esa tierra al gobierno?, ¿por qué la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no ha procedido como la Profepa, tras el grave daño al libramiento y el perjuicio a los miles de usuarios del mismo?

O hay complicidad del Centro SCT, o a quien lo preside esta situación le pasó de noche. A lo mejor andaba de vacaciones, pero no en el Golfo y menos usó estos caminos. Por menos de eso habría sanciones y graves. Pero estamos hablando de Tlaxcala. De la influencia que tienen las decisiones atropelladas de quien es el rey de la rabieta.

Pero, ¿dónde queda la famosa tolerancia cero del gobierno federal hacia su resentido amigo que gobierna el estado más pequeño de la República?

Ya ve, la tolerancia cero del Gobierno de la República hacia este sistema local y provinciano tiene sus límites… han de ser muy productivos, verdad…

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