Hoy nos plantean un panorama desalentador para aquellos trabajadores que fueron separados del gobierno, ¿tienen los presidentes del PRI en nómina el mismo destino?

e1549

La alerta por falta de fondos para pagar laudos, expuesta por el consejero jurídico del gobierno, Héctor Maldonado Villagómez, asoma la incongruencia de una administración, manirrota para pagar los caprichos y los desaires marianos, los asesores onerosos y los burócratas de oro, aunque con el estandarte de la austeridad y los ahorros.

¿Dónde están los ahorros en nómina tras los despidos inmisericordes aquellos, sobre los cuales, crueles actitudes del mandamás aplastaban a una creciente comunidad de desempleados?

¿Qué hicieron de partidas presupuestales como las de la Secretaría de Gobierno, prácticamente agandalladas por el entonces grupúsculo empoderado, causantes de las dos primeras renuncias de sendos titulares de dicha dependencia?

Hoy la falta de carácter de quien presume que le sobra, nos dio a probar que en sus decisiones iniciales, generosas con aquellos ex presidentes del PRI, cobrando ¿por qué?, cantidades ofensivas por no hacer nada, perjudicaron al presupuesto.

Sus arrebatos –como el de la Plaza Bicentenario que al final le resultó agradable- lo han llevado a disponer de enormes cantidades para que despachos de abogados hagan fiesta a lo grande, pues a más caprichos del ignorante, crece el cerro de dinero.

Su talento fue mantenerlo con los ojos tapados. Y eso no les costó trabajo. Solamente hubo que prender ciertas mechas en determinadas condiciones, y de lo demás se encargaba el ¿libanés?
No hay dinero para finiquitar laudos, ¿pero qué tal ha habido para comprar votos en el Congreso?
A manos llenas.

Hoy nos dicen que no va a haber lana para comprar coche. Mañana nos revelan que el dinero ya se los habían dado. Es un juego de complicidades, donde los colores partidistas son lo de menos mientras coincidan en dar al pueblo atole con el dedo.

Y hasta la asquerosa sospecha que el hermano de un jefazo en el Congreso ya pudo cobrar generosamente su liquidación, no sin antes volverse a meter, en un acto de vil nepotismo, en la nómina más opaca que el cielo de Santiago Xalitzintla cuando el Popo acaba de lanzar alguna de sus múltiples fumarolas.

Pero la falta de dinero no va a ser impedimento para que firmas así de poderosas demuestren al gobierno de las rabietas lo improductivo que es romper los contratos al son de los berrinches de viejo lépero.

Si el gobierno carece de fondos para incrementar aquellas liquidaciones por 23 millones de pesos, qué le espera cuando vea a algún juez presentándole facturas de cientos de millones de pesos tras la cancelación unilateral y arbitraria de la Central de Abasto, por cierto una inversión totalmente particular.

Lo malo es que los priístas también saben ser crueles a la hora de dejar solos a personajes como Adrés Granier, aquél gobernador tabasqueño que permitía el gasto de decenas de miles de pesos en cada comida a la que a diario se sentaba su desventurada familia.

Las deudas tienen que pagarse. Y ningún beneficiario de los montones de ceros (a la derecha) que salieron de la oficina más elegante de Palacio va a tener la gentileza de ver con piedad al responsable de esta tragedia económica, acompañada por la política más vil de fomento a la inversión.

Con estos méritos, ¿para qué la oposición querría una campaña consistente?
El trabajo ya lo hizo el marianismo.

Quien tenga un poco de talento –como sus subordinados explotadores- puede quedarse con la tajada grande del pastel de 2016.