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La versión no autorizada de la reunión en Casa de Gobierno

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Caray, el PRIAN en todo su esplendor, pero no ese PAN de hace poco, no, uno bien barbero y sumiso. * 20 pesos por el peor viaje entre Apizaco y Tlaxcala, ¡qué barbaros!

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Para pagar veinte pesos por un viaje sencillo a Apizaco, se debe ser muy solvente, y con los nervios de acero, para aguantar esa competencia entre pescadores de pasajeros -que no prestadores de servicio- lo mismo de la empresa ATAH, que de los que se dicen pertenecer a una bola de pseudo luchadores sociales, hoy panzones de tanto ganar dinero.

Las placas de circulación, sobrepuestas; boletos, ¿cuáles y para qué?; seguro del viajero ¿con estas autoridades?

El caso es que cuando los transportistas tienen que esforzarse para ganar el importe del pasaje en el estado de Tlaxcala, se convierten en concesionarios federales. Y así nos traen. Y ha sido tanta la permisividad cómplice del gobierno que, hoy tenemos atahdiputados, atahalcaldes y un servicio de quinta, pero con tarifas de primera.

Vivimos la era de la digitalización. Los vetustos despachadores, de chalequito azul marino y gran resistencia al baño diario, han pasado a la historia. Hoy, las grandes empresas del transporte de pasaje disponen de dispositivos satelitales en cada unidad, y los despachadores tienen frente a ellos un mapa de este tamaño con puntitos verdes y rojos, que son ni más ni menos las unidades.

Si una retarda su ruta para ganar más pasaje, de inmediato la sancional, la pueden sacar de la circulación, incluso pueden suspender definitivamente al conductor.

Saben antes que nadie cuando hay un accidente, un atraco, y tienen a su alcance la comunicación constante con la policía y la Cruz Roja.

Pero acá en Tlaxcala, con secretarios como Gisela Santacruz, medio perredistas, medio priístas, y medio eficientes, nuestro transporte es caro, inseguro, anticuado e impune.

Cuando la señora secretaria debió modernizar al transporte, se dedicó a atrapar mototaxis. Hoy, ahí la tienen, en el banquillo de los acusados por las tarifas exorbitantes y el servicio deplorable.

Como ella no viaja en transporte público, hombre pues qué va a saber de las atrocidades al volante que cometen los choferes estos que le platico. Mucho menos se imagina la afectación a la economía popular, ocasionada por un alza arbitaria de 30 por ciento en los costos del pasaje.

Deberíamos ganar quinientos pesos diarios para que el gasto rinda. Pero aquellos que obtienen esa cantidad a la semana, pues están en la quiebra.

Además, tienen que aguantar las palabrotas de los choferes, su temperamento al volante, el mal olor, las unidades sucias, aunque cargando pastillas del vainillo cotorro, de este tamaño para disfrazar la suciedad.

Ánimo secretaria, parece que a tres años de que acabe el gobierno al que sirve, los transportistas le ganaron la partida. Antes, cuando se decía la gran activista de Izquierda soñaba con un momento como este, para hacer justicia.

Lo malo es que llegó, y se dedicó a engordar, al menos su cartera. Y ese, ese no fue el trato original.

La versión no autorizada…

Las loas a su linaje contrastaban con las severas críticas de los priístas en el Congreso de la Unión. ¿Tlaxcala no pudo?… ¡Tlaxcala no pudo!

La cosa es que entre el fallido intento por aprobar la reforma privatizadora energética y la reunión con alcaldes y diputados electos, hubo detalles que no todos captaron o, al menos que quisieron pasar por alto.

Uno es ese que le comento, la crítica, acre y despiadada de los tricolores en el centro del país.

Otro, el matrimonio PRI-PAN que seleccionando a los más leales y sumisos alcaldes o diputados electos, hoy permite el surgimiento de una suerte de ultraderecha disfrazada, sometida a la voluntad superior en el estado, a tal grado que pintaron su rostro más tricolor que los propios tricolores.

Adolfo, a la derecha de su amo, dejándose querer. Alejandro, convertido en el gran operador para impedir la salida masiva de alcaldes cuando al anfitrión le dio por patear a su antecesor y claro, a ese PAN que no es el mismo del que hoy se arma para seguir adelante.

Serafín, aguantando hasta el último momento las acometidas del gobernador, y seguramente tomando nota de sus alcances, para iniciar su protagónico papel en la LXI.

En fin, unos bien barberos, otros asentando reglas y los más, felices, celebrando su primera reunión en la Casa de Gobierno, a donde esperan ir a cara rato, a consultar cualquier cosa con su mero charro.

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