A un puñado de jovenazos les dieron trato de terroristas nomás porque querían protestar por la reforma energética de Peña Nieto, ah, y también porque querían arrojar huevos al presidum…

img2427

La vara usada en la custodia personal del gobernador, Mariano González Zarur, debería aplicarse al clima que orilla a empresas como Nestlé a buscar mejores derroteros, o al menos plazas donde no tengan que enfrentar solos a los extorsionadores.

Ese tipo de despliegues debería estar de planta en el corredor Tlaxcala-Chiautempan. Hoy un robo, mañana un difunto, pasado mañana, una extorsión. No se vale.

Esto se parece al uso del balcón de Palacio a la hora del grito. Nomás para la familia del hacendado mandatario. ¿Y los representantes de los poderes Legislativo y Judicial?, ¿por qué no ocupan el mismo espacio que el titular del Ejecutivo?

Tiene que ver con el doble discurso: helicóptero, no; negocios con parientes no; todo en caja de cristal, sí; resarcir el tejido social, yea… oiga esto es una burla.

Es cierto que los encargados de la custodia personal y familiar de don González se esmeran para ganarse la quincena, pero a Tlaxcala no nada más la habita la corona… ya se explica la causa de que ocupemos los últimos lugares en los rankings nacionales.

Le decía, esos garrotarzos deberían dirigirse por ejemplo a la USET, donde don Tomás Munive y sus guajiros destinan parte del presupuesto para pagar los camarones. ¡Óigame, no quiero ni pensar en el vigor del secretario!, bueno, al menos ese es parte de un detallado reporte faciliatado a la Jornada de Oriente por el Órgano de Fiscalización Superior.

La dosis debe alcanzar para los piratas de Secocuri,, Mire que los negocios con constructores de familiares, particularmente de un jovenazo, guapo y chaparrón, tiene en crisis a los empresarios del ramo, quienes mejor han decidido cambiar de plaza o de ocupación porque aquí, el negocio es para unos cuantos.

Se trata de la impopularidad a causa de las tremendas chuecuras. No se vale. Por eso hay que entender las razones de otros jovenazos, menos agraciados que aquél que le platico, a quienes se les ocurrió sacar pancartas, dicen, y hasta planeaban arrojar una lluvia de huevos.

Eso no es pecado, como en cambio sí, operar con esas chicas uñotas sin recortar desde hace por lo menos tres años.

No se trata de saquearnos, sino de resarcirnos.

Veníamos mal. Estamos peor.