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Aparecen ejecutados, mutilados, ¿y la inteligencia?… ¡anda pidiendo el voto!

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¿Qué hace el gobierno ante estas evidencias?… niega categóricamente la existencia de crimen organizado en Tlaxcala…

Me parecen declaraciones precipitadas las de la procuradora Alicia Fragoso, al rechazar la existencia de crimen organizado en Tlaxcala porque dos ejecutados en parajes boscosos de Mazatecochco, eran poblanos según sus identificaciones.

Liberar de este fenómeno por decreto o por consigna a una entidad federativa resta seriedad a un gobierno cuya postura debería apegarse más a la realidad… “activamos los recursos a nuestro alcance para ser sensibles a todo hallazgo… el objetivo es mantener a raya a los miembros del crimen organizado”, esto sonaría congruente.

No somos una isla –como pretendió establecerse por decreto en el gobierno de Beatriz Paredes-, nuestra ubicación en el ombligo del país nos hace vulnerables de delitos relacionados con el crimen organizado como pueden ser la extorsión, el tráfico de personas, la trata de personas, el tráfico de drogas, los atracos en carretera, levantones, así como las muy lamentables ejecuciones de los últimos días, una de las cuales fue el espantoso hallazgo de un cuerpo mutilado en el municipio de Chiautempan.

Es un hecho tan espantoso que entre esos restos no aparecía la cabeza.

El crimen organizado es un concepto muy complejo.

Sugiere la colusión de maleantes con autoridades y la operación de grupos con niveles superlativos de maldad y manejo profesional de las armas.

La guerra entre cárteles de la droga fue reclutando militares desertados, policías corruptos y criminales desalmados. Así surgen los Zetas, “cuyo principal negocio es el secuestro, el robo de autos, el homicidio, la extorsión, el tráfico de droga y trafico de personas”.

Según Wikipedia, los Zetas surgen a partir de un grupo de militares que desertaron del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales (GANFE) y de la Brigada de Fusileros Paracaidistas (BFP) del Ejército Mexicano, fundados en 1994 con motivo del levantamiento zapatista de Chiapas.

Los Zetas fueron entrenados por la CIA de los Estados Unidos, comandos de asesoría militar de la Sayeret Matkal israelí y de la GIGN francesa.

Esto es parte del crimen organizado. Pero hay otros grupos, como la familia michoacana con tal nivel de crueldad, que sus miembros son capaces de despedazar a sus víctimas justificando su actuar en las creencias pseudo religiosas.

La misma fuente refiere que el líder religioso de La Familia -Rafael Cedeño- seguido captaba a nuevos miembros de la banda a través de una organización religiosa llamada La Nueva Jerusalém.

“El cártel tiene su propia “biblia” o manual espiritual. El adoctrinamiento de este grupo consiste en lectura y cursos que ellos consideran crecimiento personal, valores y principios de la banda criminal. Se pide a los subordinados evitar las drogas, el alcoholismo y mantengan la “unidad familiar”.

La negación absoluta es un riesgo

El terror infundido por estos grupos a la población lleva a esta, a confiar sus esperanzas a la fuerza del Estado. Ningún particular tendría la capacidad de confrontar a malhechores con este sello.

Por lo tanto, nuestra sugerencia a la autoridad es no dar la espalda a un riesgo latente, sino poner una atención extraordinaria al terreno de la inteligencia, una vez que han aparecido evidencias de una crueldad propia de miembros del crimen organizado.

La procuradora Fragoso debería analizar situaciones como la ocurrida hace unos días en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando dos elementos de la Policía Federal asesinaron a quemarropa a tres compañeros suyos que los habían descubierto en una de tantas operaciones para encubrir entregas de droga proveniente de Perú.

Pero es urgente activar a los encargados de diagnosticar qué sucede en la entidad.

Oiga, en el colmo de los descaros vemos como desmantelaron a la Secretaría de Gobierno para hacer de sus operadores, “unos miserables promotores del voto”.

¿Y la inteligencia?

No existe.

La llegada de operadores como Mario Armando Mendoza Guzmán se ha limitado a cuestiones meramente electorales, cuando a Tlaxcala le urge diagnóstico y acción si es real el deseo de mantenernos a salvo del crimen organizado.

El secretario de Gobierno, Noé Rodríguez Roldán, ¡responsable de la política interna del estado!, permitió la destrucción de su equipo y se ha limitado a no ser el hombre mejor informado de Tlaxcala, sino a conformarse con el papel de funcionario de relleno.

Oiga, ¡qué le importa al pueblo si ganan o pierden los candidatos de equis partido, si en Tlaxcala comenzaron a aparecer cuerpos mutilados y otros ejecutados!

Los operadores de la Segob y su pasivo jefe, hacen el papelazo frente a una criminalidad sedienta de explotar las plazas donde los habitantes: empresarios, empleados,comerciantes, no son más que un factor económico en riesgo de incorporarse a las estadísticas.

¿Qué hace el gobierno?

Pues, ya ve usted, la procuradora Fragoso asegura que Tlaxcala está libre de crimen organizado.

¡Carajo!