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Peña Nieto evadió aquí responder a los ataques de sus adversarios

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Fue una gira más bien tibia, sin la fanaticada vista por ejemplo en Monterrey, pero eso sí, aprovechada al máximo por los candidatos a diputados federales y senadores, a quienes bien que levantó el reflector del atlacomulquense.


Algo ocurre en el equipo de campaña del candidato priísta a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, quien de acuerdo con la encuesta de Reforma cayó tres puntos en abril, y se ubicó en 42 unidades, 13 puntos arriba de la panista Josefina Vázquez Mota –quien también descendió tres puntos en abril- y a quince de Andrés Manuel López Obrador, quien contrario a sus dos contendientes subió cinco, al pasar de 22 a 27 en las preferencias.

Tal vez ello influyó en su tibia presencia de ayer jueves en territorio tlaxcalteca, donde no pudo verse la algarabía femenina registrada en sus giras por Monterrey o Guadalajara. En una maquiladora de Calpulalpan, por ejemplo, para las obreras recibir al bombón encopetado no fue cosa de otro mundo.

Claro, esta vez les dieron dos horas de comida –no los acostumbrados treinta minutos- pero, lo tedioso de la espera demostró que las mujeres trabajadoras de Tlaxcala no son, en absoluto presas fáciles de la campaña seductora impulsada por el PRI, con un despliegue impresionante de recursos –ya lo dijo y lo denunció ante el IFE AMLO- y con estrategias alentadoras básicas para obtener el voto, como aquello de tomarse la foto con el guapo ex mandatario mexiquense.

Algo nuevo tendrán que inventar los creativos del tricolor porque el Peña Nieto guapito que en tele se promueve recordando los charales con huevo que le preparaba su abuelita en la mansión de Atlacomulco, por si no se han dado cuenta va cuesta abajo.

Haciendo ayer números alegres, Chepina Vázquez Mota, dijo estar a menos de un dígito para alcanzar y rebasar al del copete de gel, según las encuestas de que dispone en su cuarto de guerra.

Si no fuera porque en abril, la panista también cayó debido a la azarosa campaña, la cual hoy puede sentirse  a salvo con la (des) agradable irrupción de Vicente Fox, sus besos en la mano y sus acostumbrados comentarios de pésima factura, con el abandono de Francisco Ramírez Acuña y Gustavo Madero, aquello de estar a punto de alcanzar y rebasar a Peña, sería medianamente creíble.

En cambio AMLO, con todo y el spot donde presume el vigor tabasqueño que le ha permitido ser papá a sus setenta y tantos, se hizo con cinco puntos en estas últimas cuatro semanas, exigiendo al IFE mayor holgura para el debate del seis de mayo, y hasta dándose el lujo de abordar el metro para alcanzar su vuelo de ayer, tras sostener su acostumbrada rueda de prensa mañanera y hasta un desayuno, donde se dio el lujo de pedir chilaquiles dobles.

La gira por Calpulalpan y Huamantla

Digo, el contraste era notorio entre el agradable rostro (por eso le gustó a la Gaviota) de Peña Nieto y la carota de Enrique Padilla Sánchez, quien mañosamente se colocó atrás del abanderado, tantito para robar cámara y tantito para llenar el hueco que dejaron Luis Videgaray y demás integrantes de la burbuja peñista.

A la izquierda de Padilla estaba Marianito, el movido coordinador de la campaña de Peña en Tlaxcala. Ahora procuró salir sin los estragos de las tremendas jornadas de planeación y análisis del proselitismo peñista, pero acompañadas con güisqui del caro y cervecitas hasta que el cuerpo aguante.

Igual aprovecharon el reflector los candidatos al senado, Joaquín Cisneros  Fernández y Anabell Ávalos Zempoalteca, a quienes no les vino mal la foto con el abanderado que aquí contestó a sus detractores que no va a abonar a la división del país.

Peña, a diferencia de AMLO en la elección de hace seis años, responde con estrategia a las acusaciones hechas por sus adversarios, lo que no hizo el tabasqueño, confiado en que aquella holgada ventaja se iba a mantener hasta el último momento.

Aprovechando también el reflector pudimos ver a Emilio Minor, el abanderado a diputado federal por el tercer distrito.

Lupita Sánchez Santiago no caminaba ayer en la jornada de Peña… más bien levitaba, y con cara de fuchi ante la horda de nacos que se atrevieron a interrumpir su gracioso andar (si con esos desplantes se ganara una elección…)