Inhabilitar a Ortiz parecería un justo castigo al exceso que podría encuadrar en nepotismo en perjuicio del erario, pero ineficaz para el real fin que persigue: golpear al ex mandatario para mermarlo rumbo a la elección de julio; el caso de Lorena no es menos halagüeño al marianismo y a sus peones al frente del PRI.

El ex gobernador Héctor Ortiz Ortiz, está impedido los próximos cinco años, por el gobierno de Mariano González Zarur, a ocupar cualquier cargo en la administración Pública.

Me pregunto si el ex mandatario andará buscando chamba en la administración corriente.

Y trato de ver el fondo en la inhabilitación de Ortiz, alentada por un área del Poder Ejecutivo local, pero no por una autoridad jurisdiccional.

¿Cuál es el fondo de este castigo?

Está muy claro. Seguir golpeando a Ortiz a través de los medios de comunicación. Empeorar su desgastada imagen de ex gobernante en busca de la inmunidad que le garantiza llegar al Senado de la República.

Pero hablar de eficacia en el trabajo de la SFP y su muy dinámico encargado, Hugo René Temoltzin Carreto, requeriría de una sentencia dictada por un juez ante una o varias acusaciones debidamente probadas.

Eso es lo que los sabuesos del marianismo no han sido capaces.

Entonces recurren al blof. ¡Pa su mecha, inhabilitaron a Ortiz!… uta, qué bárbaros… pero, por qué no lo meten a la cárcel si dicen contar con las suficientes pruebas como para superar la experiencia chiapaneca con el ex gobernador Salazar Mendiguchía, preso por ser responsable del homicidio de una menor de edad.

Debe quedar claro que un puesto de elección popular no equivale a un cargo en la administración pública.

Tal vez sería más cercano a la verdad afirmar que la inhabilitación de Ortiz, es muestra de los talentos marianistas de destrucción.

Registrados sus dos candidatos al senado (Joaquín Cisneros y Anabel Ávalos), ahora tiene que bregar con sus adversarios.

No cabe duda que Ortiz encabeza la lista, sobre todo ahora que su permanencia en el PAN está en entredicho debido a que le asignaron la segunda fórmula.

Le llegó el tiempo de reaccionar con oportunidad… si se la juega con Adriana, su fuerza electoral sólo podría garantizar la llegada de esta. Si opta por su otro partido, el Movimiento Ciudadano (en cuyo manejo Eladia Torres es, su avanzada) podría incluso urdir con su gran amiga Lorena Cuéllar Cisneros (con un pie fuera del PRI) una mancuerna con la fuerza del orticismo, más los activos de la legisladora con licencia y por si hiciera falta con muchísimos beatricistas con tremendo antimarianismo y dispuestos a dar la batalla.

Arévalo-González, el trabajo sucio

Dos peones del marianismo a quienes corresponde enarbolar el acero misógino de su amo, son los actuales dirigentes del tricolor, Arnulfo Arévalo Lara y Enrique González González.

Les ha sido harto sencillo el uso del sarcasmo para hacer trizas a Lorena Cuéllar, “si fue incapaz de conseguir la documentación para poderse registrar, es porque la militancia no le tiene confianza”.

Este par une criterios, dentro y fuera de su partido. Haga usted de cuenta que se trata de los hermanos lelos del Revolucionario Institucional, exhibiendo su vasto léxico de la ironía para acabar el trabajito encargado por su patrón.

Así, la Cuéllar, ha reunido los requisitos necesarios para llevarlos ante el más alto tribunal electoral del país, y señalar a bichos como Arévalo y González, quienes en realidad únicamente cumplieron con el encargo de sepultar el cadáver político de la legisladora con licencia (aunque ni eso son capaces de hacer bien).

Comenzamos a ver los excesos

Mariano sobreactúa el papel. Es tal su obsesión de triunfo en el cotejo del uno de julio que no advierte la victimización de sus adversarios.

Le preceden, su informe balín –aunque fue un derroche de recursos- para lucimiento personal, el terror sembrado en cada poder, donde ha comenzado a ser vigente algo así como: “plata o plomo”, aunque hay sitios donde con el solo chasquido de sus dedos, jueces, diputados o funcionarios pueden hasta chocar entre ellos por el miedo que les infunde su habitual mal carácter.

Con esa vara no es medido el Junior de esta película, quien del ninismo en pleno pasó a consejero nacional de su partido y, de allí seguramente brincará a la diputación más cara para el pueblo de Tlaxcala.

Cara porque con dinero sagrado, para obras y para pobres, será pagada en efectivo a los raterazos en posibilidad de otorgarla, pues ella significa el triunfo sin hacer campaña.

Un ejercicio excelente consistiría en exponer a Junior al escrutinio del respetable.

No lo soportaría.

Otro detalle de la sobreactuación marianista es el cinismo, con el concurso del ex presidente del patronato de Feria, Joaquín Cisneros, así como del titular de Finanzas, Ricardo García Portilla, para informar a detalle sobre el desastre administrativo en que devino aquél concierto del tenor Plácido Domingo.

Sabemos que el ganón en ese negociazo habría sido el empresario taurino Rafael Herrerías, pero todo indica que nunca sabremos cuántos millones metió a su bolsa, como solían hacerlo los conquistadores, quienes saquearon nuestro oro y nuestra plata. Corrijo… no saquearon, ¡siguen saqueando! (lo peor es que nosotros lo seguimos permitiendo).

Y  cómo el  cinismo no tiene límites,  le cuento que el chiapaneco Carlos Villanueva cada que puede e incluso en reuniones de gabinete, se echa la puntada de decir que es el único director de Relaciones Públicas de este país  que no sabe hacer relaciones públicas.

Obvio, los funcionarios que los escucharon entendieron porque la imagen de hacendado gobernador anda por los suelos.

Ni hablar.