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Fue por mayo, dos chaparritos y un galán pactaron en Casa Puebla… ¡extra, extra!

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El resto, ya usted lo conoce… vino la etapa de la deschanclización como sello de garantía de un resultado gracias al cual la entidad no acabó de cabeza… * Si los diputados proponen tasar el salario de alcaldes, ojalá hagan lo mismo con las fortunas que mes a mes reciben.

Mayo, el mes de las reuniones en lo obscurito

Fue en Casa Puebla por ahí del mes más florido del año, cuando a instancias del minúsculo mandamás de tal recinto, arribaron cada quien por su lado los dos sujetos más poderosos del vecino estado… uno del PRI y el otro… también, nada más que enfundado en piel de panista.

Se trataba de obtener el apoyo del vigente, por lo que el de hechuras preciosas fue al grano. –Échale la mano al amigo, va?… ya ves que en julio, por ahí de los primeros cuatro días se van a poner difíciles las cosas, cómo ves, amigo…

-No pos, así como que pronunciarme públicamente a favor de ese proyecto, y así como me lo pides, me resulta bochornoso, porque, ya sabes, tengo mi palabra dada, ahí para ponerle ganas con una amiguita…

– Se te pide como cuates… por los viejos tiempos… va?

-Mmmm… pues, nada más porque cada cosa que pides, nada más no se te puede negar… le voy a echar la mano a nuestro amigo (quien impasible era el principal testigo de este aquelarre de tres), aunque la forma de ayudarlo será no moviendo un dedo por aquella.

El resto, usted ya lo conoce.

Por aquellas mismas fechas vino aquello de tomar las riendas de una, cómo se llama, a sí, de una campaña, acompañada por harto despliegue, pero lo necesariamente moderado para no hacer olas, como quien dice para contribuir en los resultados conocidos por el respetable…

Ya sabes, vino la etapa de la deschaclización, aplaudida por muchos pues, con ello se garantizaba el resultado prometido a los dos esos que te platico, reunidos a tomar la copita allá por los Fuertes de vecino estado, y en medio de exageradas medidas de discreción.

El que no era tan chaparrito dibujó chica sonrisota, no dejaba de frotarse las manos y algo así como lo siguiente planteó, a manera de respuesta a tan finas atenciones:

-De aquí, pa’l real… como que te voy a madrear de vez en cuando para que la perrada piense que andamos de la greña, pero ya sabes, en el fondo cuenta con esta mano amiga, hacedora de favores a quienes demuestran semejante fineza.

Y así, concluyó aquella reunión, porque el chaparrito anfitrión tenía que ir a atender otros negocios.

¡Qué lindos!

Hay que ser parejos

Si la propuesta del ¿priísta?, Aristeo Calva, de tasar los sueldos de los alcaldes, fuese paralela a hacer lo mismo con los ingresos de los legisladores (no todos, aclarémoslo), estaríamos ante una justa petición hecha por un auténtico representante del pueblo tlaxcalteca.

Enterarse, sin embargo, de las fortunas distribuidas cada que se tira línea para apoyar determinada causa, nos iríamos de espaldas.

Calva carece de solvencia moral para meterse con los bolsillos rotos de los alcaldes, maltrechos, quebrados y hasta con bote seguro, como el de Calpulalpan –quien se auto financió con cinco millones de pesos y no los puede devolver – quien empeñó hasta las unidades de limpia con un prestamista en el estado de Hidalgo.

Me parece de lo más sano que por ley, los tlaxcaltecas nos enteremos de que nuestras autoridades ganan lo justo por el esfuerzo devengado. Oiga, pero cuando lo aconseja el campeón de la discrecionalidad, el enemigo de la transparencia, la tapadera de las tranzas administrativas, gozoso beneficiario de tales prácticas, esto suena a pitorreo.

Sería formidable que el señor Calva se auto obligara a transparentar los montos por compensaciones y premios legislativos a una ostensible falta de rendimiento y, como lo critica el gobernador electo, a prácticas facciosas con intereses muy definidos, siempre apuntando al beneficio económico y político de unos cuantos.

Veremos el debate generado por la iniciativa. Si procede, pues que sea en un marco integral y no sólo dirigida al llamado cuarto poder, como muchos conocen a las autoridades municipales, sino incluyendo a los tres poderes.

Le garantizo un estado libre de deudas morales con aquellos, los pobladores, a quienes siempre les toca bailar con la más fea, cuando les toca presenciar informes ricos en simulación, en prosas devaluadas, pero infames por cuanto datos de un verdadero manejo honesto y sostenido.

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