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Hieden las patrullitas, pero ¿los verificientros a quién se los regalaron?

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Fabián Pérez Flores, que no es un portento de servidor público, tiene el deber moral de exhibir un listado de los propietarios de verificentros, así como dar el nombre del empresario a quien se otorgó la concesión para extorsionar a quienes carecen de verificación. Hay de todo en el negocio del medio ambiente, desde diputados hasta funcionarios de primer nivel.


Pues ahora sí, la falta de moral que, en ciertas dependencias de esta administración panista es crítica (en otras es espantosa) oblgó al coordinador de Ecología, Fabián Pérez Flores, a sacar de circulación a las molestas patrullitas, en tanto expresión de terror del Estado, hacia ciudadanos incapaces de reponerse de tantos cobros (tenencia, estacionamiento, declaraciones a Hacienda, colegiaturas y hasta el pago doble de consultas médicas porque en el Sector Salud la desatención alcanza niveles grotescos.

Decíamos falta de moral porque hay por lo menos tres temas en el ámbito ecológico, para sentir una pena profunda… para sacudir a los servidores públicos enfundados en prendas de aparente defensa a nuestro maltrecho medio ambiente, cuando en la realidad, lo que interesa es recolectar en canastas un tributo más, el correspondiente al uso del aire y, claro sustentado en el impacto causado por los viejos y humeantes motores, de autos pertenecientes siempre a las personas que más los necesitan.

1.- Tenemos cinco años (casi seis) aguardando por un proyecto atribuido al Instituto Politécnico Nacional (IPN) cuyo propósito es la recuperación del río Zahuapan. Como veo las cosas, seguiremos esperando hasta el fin de los tiempos para contar con ese estudio. Y también seguiremos viendo cómo las autoridades piden dinero para construir nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales, mientras las ya existentes han dejado de funcionar por falta de recursos.

Está claro el interés de quienes gestionan y logran dicho recurso para construir obras tan infladas como inútiles; que les permitan adornar discursos con una presunta lucha en contra del deterioro ambiental, «culpa de todos nosotros» y así, puedan justificar el cobro semestral de una buena lana, para hacerse de la vista gorda porque nos atrevimos a andar jalando un viejo carro, con combustible a penas necesario para no quedar varado y, con las llantas tan lisas y delicadas que, hemos de procurar cuidados de más para circular, digamos en Apizaco, donde entre baches y obras no realizadas, cualquiera puede colapsar en la más insignificante jornada.

¿Sabe?, así como van las cosas, al río jamás lo van a recuperar. Que no nos engañen. Que no vengan personajes como el gober precioso a recordar aquellos ayeres en los cuales se divertía con su amiguito -también hoy en el ocaso de poder- introduciendo sus delicados piesecillos en un cuerpo de agua donde había carpas y ajolotes (y no las descargas tóxicas de Dow Química, defendidas a capa y espada por funcionarios que nos suponen unos imbéciles).

2.- ¿No cree usted que es amoral dar un uso político a los depredadores del bosque? Pues claro. Por un lado nos informan de operativos intimidantes para dar lecciones épicas a familias que por generaciones han subsistido gracias a los recursos boscosos, y por el otro nada nos dicen de la destrucción de vastas áreas mediante el uso de maquinaria pesada y alta tecnología, en una especie de guerrilla depredadora, capáz de ocasionar un incendio forestal si se precisa de este para impedir el acceso a cualquier servidor público despistado con la creencia de que es posible defender un recurso tan nuestro (así lo queremos ver) como la Malintzin.

Los años pasan y seguimos acariciando el mito de recibir recursos de la comunidad internacional debido al esmero con el que cuidamos nuestras montañas.

Pero al ser incapaces de anteponer el interés colectivo de nuestra emblemática Doña Marina, al particular de las gavillas bajo un desempeño propio del crímen organizado, pues a los euros que podrían venir, sencillamente les salen alas, y se esfuman. No conviene a los verdaderos amantes de la naturaleza hacer tratos con políticos tan descastados como los mexicanos.

3.- ¿Por qué no exigimos a la autortidad un listado de propietarios de los centros de verificación vehicular?

No me crea mucho pero, dispongo de información en el sentido de que el botín de los verificentros fueron otorgados a puros cuates. Son algo así como patentes de notario que aseguren el futuro de los beneficiados. Y cuando se puede hurgar en esta pachanga, no deja uno de sorprenderse al conocer los nombres de los grillos metidos a supervisores del medio ambiente.

Por favor… si ellos mismos son incapaces de controlar sus vapores etílicos y se envenenan a sí mismos con el tufo que despinden y, queremos responsabilizarlos de cuidar el aire que respiramos.

Oiga, no seamos tan ingenuos.

A ver, usted sabe que las ganancias de las patrullitas de la extorsión, se reparten fifty-fifty entre el concesionario y la autoridad.

Depede de nosotros dejar que nos hagan sus puerquitos.

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