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Archiv para mayo, 2018

La fiscalización y sus consecuencias

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No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague, de ahí que los responsables de los 105 sujetos fiscalizables de la entidad deberán justificar el manejo de los recursos públicos para evitarse complicaciones legales, sobro todo cuando existe el antecedente de que cuatro ex alcaldes enfrentan procesos penales por creer que sus excesos no tendrían consecuencias.

El primer año de la administración estatal, al igual que el de los 60 municipios ya fue revisado, situación que arrojó 14 mil 750 observaciones del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) que dependiendo de la gravedad y de la solventación que reciba, procederá a determinar si hay elementos o no para emitir un dictamen reprobatorio de las cuentas públicas del ejercicio fiscal del 2017.

Del total de esas observaciones, casi el 77 por ciento corresponde a las administraciones municipales y el resto a dependencias estatales y organismos autónomos, cifra que demuestra que los actuales alcaldes en funciones concentran un importante número de señalamientos que van desde cuestiones simples hasta advertencias de la existencia de graves irregulares que podrían derivar en procesos de responsabilidades.

Aunque los integrantes de la Comisión de Finanzas y Fiscalización de la LXII Legislatura Local recibieron por parte del OFS los informes de las cuentas públicas de todos los sujetos obligados a revisión, corresponderá a los próximos diputados locales que asumirán sus cargos a finales de agosto de este año revisar y aprobar los dictámenes correspondientes, proceso que se llevará a cabo a finales del 2018.

El rumor de que los actuales diputados podrían iniciar el proceso de aprobación de esas cuentas públicas es falso y sólo busca atraer a los alcaldes y responsables de las dependencias con observaciones para ofrecerles protección a cambio de ciertos estímulos.

Los procesos penales que existen contra los ex alcaldes Adolfo N., Antonito N., Filemón N. y Vicente N. que gobernaron los municipios de Tlaxcala, Chiautempan, Contla y Calpulalpan, respectivamente, sirvieron para incentivar a los presidentes municipales en funciones y a sus tesoreros para atender las observaciones del OFS, pues se calcula que la solventación de los irregularidades detectadas en las revisiones aumentó 70 por ciento.

Quizá ayudó también el hecho de que los procesos de observaciones contra ex ediles y ex tesoreros, así como de otros ex funcionarios estatales y municipales se incrementara en 400 por ciento.

Vaya, hay candidatos a un cargo de elección popular que hace unos días se presentaron ante el OFS para solventar algunos pendientes que arrastran cuando desempeñaron otra posición dentro de la administración pública.

Hasta ahora se sabe muy poco detalles de las observaciones detectadas por el OFS, pero entre los diputados locales trascendió que hay señalamientos graves como el detectar un déficit de varios millones de pesos en las finanzas de un ayuntamiento provocado por mantener una nómina abultada, así como múltiples desordenes administrativos que se podrían traducirse en un proceso penal que implicaría mandar a la cárcel a algún alcalde en funciones.

Muchos presidentes municipales no pasarán la primera prueba correspondiente a su cuenta pública del 2017, situación que sin duda encenderá los focos de alerta de la gobernabilidad en algunos ayuntamientos, porque los integrantes del Cabildo empezarán a exigir cuentas claras a sus alcaldes, que al parecer marginaron a los regidores de ciertas partidas económicas que seguramente fueron observadas.

Hay más de 5 mil observaciones que apuntan a un probable daño patrimonial y otras 3 mil más que podrían terminar en responsabilidad administrativa que puede estar acompañada de alguna sanción. La fiscalización es real y pronto se empezarán a ver sus consecuencias.

Los excesos y las malas prácticas en la administración pública al parecer ya no serán solapados.

Los saldos negativos de la elección

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Aunque aún falta casi un mes para que concluyan los procesos electorales que se llevan a cabo, es un hecho que algunos políticos tlaxcaltecas ya pagaron la factura y obtuvieron resultados negativos para sus carreras, porque su futuro luce desalentador y con dificultades para seguir ocupando cargos o puestos de relevancia.

Al hacer un primer balance de la actual jornada electoral los resultados son más que negativos para ciertos actores políticos, quienes se equivocaron en sus estrategias para seguir acaparando reflectores o simplemente dejaron de tener el impulso que se requiere para sobrevivir.

El excesivo protagonismo del diputado federal Ricardo García Portilla y su soberbia ante el actual gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez le valieron su exclusión del actual grupo en el poder, de ahí que nunca fue considerado para ser candidato al Senado pese a la presión que ejerció el ex líder estatal del PRI para conseguir esa posición.

García Portilla terminará su periodo como diputado federal y no tendrá ninguna posición política o administrativa en Tlaxcala, al igual que su compañera de legislatura Rosalinda Muñoz Sánchez, quien también pensó que tenía posibilidades de convertirse en abanderada del partidazo para ocupar un escaño en la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

La lista de priistas que por alguna extraña razón han sido marginados pese a que en su momento estuvieron cerca del actual grupo dominante es extensa, pero destacan los nombres del ex candidato al Senado, Joaquín Cisneros Fernández, el ex presidente municipal de Chiautempan, Ángel Meneses Barbosa, la ex subdelegada de Participación Social de Sedesol Nydia Cano Rodríguez y otros priistas más vinculados al ex gobernador Mariano González Zarur.

La política es voluble y perredistas como Santiago Sesín Maldonado, Alberto Amaro Corona y Juan Manuel Cambrón Soria pueden constatarlo, porque si bien hace unos meses acaparaban reflectores y tenían un futuro alentador, hoy en día están desaparecidos o muy disminuidos en su nivel de influencia, al grado que casi ya nadie habla de ellos.

Santiago Sesín y Alberto Amaro buscaron por todos los medios obtener la candidatura del PRD al Senado, posición que nunca obtuvieron porque al final su compañero Gelacio Montiel Fuentes se vio más hábil y logró esa nominación.

La disputa por esa candidatura alcanzó altos niveles, porque los grupos perredistas y la dirigencia de ese partido estaban casi seguros que tendrían asegurada esa posición al ir en alianza con el PAN y Movimiento Ciudadano, lo cual no es así porque Morena junto con el PT y el PES encabeza las preferencias y el PRI y sus aliados (Nueva Alianza y el PVEM) amenaza con ubicarse en el segundo lugar de las votaciones.

Cambrón Soria despreció las posiciones en juego en Tlaxcala y apostó a su cercanía con el ex líder nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez, para buscar un lugar en la lista de candidatos a diputados federales por la vía plurinominal y así asegurar una curul. El tlaxcalteca fue incorporado a esas posiciones pero luego fue sacrificado para ceder su lugar a otro perredista de mayor peso político y con más méritos para estar en ese selecto grupo.

En el PAN las circunstancias no favorecieron a los hermanos Ángelo y Valentín Gutiérrez Hernández, así como a la morenovallista Aurora Aguilar Rodríguez. La mala suerte también golpeó a los ex alcaldes Adolfo Escobar Jardínez y Vicente Hernández Roldán.

Leticia Hernández Pérez, una de las incondicionales de Adriana Dávila Fernández, también sufrió un revés al perder la primera posición de la lista de candidatos a diputados locales por la vía plurinominal, pues ese lugar será ocupado por Eleticia Barragán Cardoso, panista que responde a los intereses de Carlos Carreón Mejía, actual líder del PAN en Tlaxcala.

Ahora hay que esperar los resultados del 1 de julio para conocer quiénes son los políticos que se sumarán a la lista de desahuciados, ya que si pierden sus posibilidades de mantenerse vigentes son nulas.

Si la priista Blanca Águila Lima no logra ganar la diputación federal por el segundo distrito deberá entender que lo suyo es la grilla casera en el sindicato de la Secretaría Salud y no la política para profesionales.

Alejandra Ramírez Ortiz sería otra política que si pierde deberá retirarse y nunca más buscar otro cargo de elección popular, por más que le digan que es una mujer con cualidades para desenvolverse en la actividad pública.

Serafín Ortiz Ortiz demostró ayer que su apuesta para ganar la diputación local está en la estructura de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Si obtiene el triunfo de inmediato arrancará su proyecto para ser gobernador en el 2021, pero si es derrotado no le quedará otra más que aceptar su retiro en la academia.

Minerva Hernández Ramos, la ex perredista y hoy panista necesita ganar o al menos obtener el segundo lugar en la elección para el Senado si quiere sobrevivir, pues después del 1 de julio le quedarán pocos amigos que estén dispuestos a ayudarla para ubicarle un puesto que le permita seguir viviendo de los recursos públicos.

Los priistas Anabel Alvarado Varela y Mariano González Aguirre podrán mantenerse vigentes si ganan las elecciones. Si pierden su surte dependerá de la voluntad del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, quien podrá decidir si los rescata o deja que éstos se vayan a la banca por un largo tiempo.

Aún faltan nombres por agregar, pero lo prudente es que pasen las elecciones para estar en posibilidades de mencionar quienes más se convertirán en zombis políticos.

El espejismo de la movilización priista

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El PRI y sus aliados no aceptan la realidad y han empezado a erigir mundos imaginarios donde se visualizan como los ganadores de las elecciones del 1 de julio. Sus argumentos propagados ayer se limitan a concluir que la supuesta movilización de 15 mil asistentes durante un acto del priista José Antonio Meade es insuperable y por lo tanto están a un paso de derrotar a la oposición.

Desestimar los resultados de las encuestas y limitarse a destacar la movilización y concentración de personas que logró reunir en Tlaxcala un evento proselitista del candidato presidencial de la coalición integrada por el PRI, Nueva Alianza y el PVEM denominada “Todos por México”, José Antonio Meade Kuribreña, puede ser un error.

En primera porque no hubo 15 mil asistentes aunque el PRI y sus plumas amaestradas insistan en que el mitin de la semana pasada fue histórico e inigualable. En segundo, porque una parte importante de los que acudieron fueron obligados no sólo a asistir, sino a llevar a otras personas para asegurar su empleo en el gobierno o su permanencia en los padrones de los programas sociales.

El PRI y sus operadores mostraron sus cartas y la forma en que jugarán para tratar de obtener el triunfo el primer domingo de julio, sin embargo la elección de Estado que buscan ejecutar de una manera tan burda difícilmente obtendrá el respaldo de los 500 mil tlaxcaltecas que reciben algún programa o beneficio del gobierno federal y estatal.

Según las proyecciones, en Tlaxcala se espera que voten 600 mil ciudadanos el próximo primero de julio, cantidad que representaría el 65 por ciento de la lista nominal de electores.

De acuerdo con los resultados de las encuestas realizadas en la entidad, se estima que si hoy fueran las elecciones presidenciales el candidato Andrés Manuel López Obrador de la coalición “Juntos Haremos Historia” conformada por Morena, PT y el PES ganaría los comicios en Tlaxcala al obtener más de 240 mil sufragios, mientras que el abanderado del PRI, Nueva Alianza y el PVEM, José Antonio Meade, sumaría alrededor de 150 mil votos.

Como podrá ver, el PRI y sus aliados necesitarían conseguir en los próximos 30 días cerca de 100 mil votos para ganar los comicios para presidente, senadores y diputados federales, cifra que resultaría difícil o imposible de alcanzar cuando la tendencia del partidazo en cada proceso es registrar una baja en su votación, fenómeno que no sólo es local, sino nacional.

En la elección del 2010 cuando Mariano González Zarur recuperó para el PRI la gubernatura de Tlaxcala logró una votación de 231 mil sufragios. Seis años después el abanderado del tricolor Marco Antonio Mena Rodríguez se alzó con la victoria en los comicios para gobernador con 189 mil votos, es decir, 42 mil sufragios menos.

Entre 2015 y 2017 el PRI perdió casi 3 millones de votos a nivel nacional. Tan sólo en el 2016 el partidazo obtuvo 1.3 millones de sufragios menos en comparación con los procesos electorales anteriores.

Y por si eso no fuera poco, el año pasado el PRI registró en las elecciones estatales que se celebraron en tres entidades del país una pérdida del 33 por ciento en su votación con respecto a los anteriores procesos.

El PRI en Tlaxcala pretende crear una quimera y vender la idea de que está en zona de competencia, pero la realidad y los números demuestran lo contrario.

A poco más de un mes de que se realicen las votaciones, el PRI da por perdido dos de los tres distritos electorales federales y busca quedarse con el segundo lugar en la elección del Senado para al menos asegurar la incorporación de Anabel Alvarado Varela a la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

El escenario es tan malo que hoy al arrancar las campañas para diputados locales los focos de alarma en el PRI ya se encendieron, pues el arrastre de Morena y López Obrador puede generar que el partidazo pierda el control del Congreso del Estado.

Vaya la desesperación es tal, que Mariano González Aguirre, candidato a diputado federal del PRI por el primer distrito no tuvo empacho en pedir a sus familiares que fueron despreciados por su papá cuando éste gano la gubernatura en el 2010, ayuda para ganar los comicios porque es la fecha que no puede superar en las preferencias al abanderado de Morena.

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Se burla Héctor Maldonado de los abogados

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Héctor Maldonado Bonilla, presidente del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, debería ser más sensible y dejar de mofarse de los abogados tlaxcaltecas que tiene maestrías, doctorados o alguna especialización, porque para muchos fue un insulto conocer que tres ex magistrados de muy dudosa reputación se incorporarán al Claustro Académico del Instituto de Especialización Judicial.

Una de las pocas cualidades que hay que reconocerle al magistrado presidente del TSJE, Héctor Maldonado, es la facilidad que tiene para asumir decisiones de conveniencia que le permiten quedar bien con todos y llevar la fiesta en paz, al menos al interior del Poder Judicial donde los marianistas encontraron refugio para hacer contrapeso a los menistas.

Una vez que Maldonado Bonilla logró ubicar a la michoacana Georgette Alejandra Pointelin González como Secretaria Ejecutiva del TSJE, el malestar de los trabajadores del Poder Judicial de Tlaxcala se hizo evidente, pues muy pocos aceptaron que la consentida y amiga del magistrado presidente desempeñara un papel más protagónico, sobre todo porque su postura de diva la lleva a cometer desplantes que le han generado rechazo.

Y antes de que el clima al interior del TSJE se descompusiera más, se dice que el ex consejero jurídico del gobernador Mariano González Zarur habría decido apapachar a tres ex magistrados en retiro para pedirles su ayuda para calmar las muestras de inconformidad que existían, pues muchos de los empleados llegaron a su cargo por alguna recomendación o favor de esos abogados.

Al parecer los ex magistrados aceptaron y terminaron por mediar a favor del poblano y la michoacana. A cambio de ese gesto Héctor Maldonado optó por incorporar a los ex magistrados en retiro Rafael Juárez Castañeda, José Amado Justino Hernández Hernández y Pedro Molina Flores al Claustro Académico del Instituto de Especialización Judicial, donde se dice que compartirán sus conocimientos y experiencia en materia jurídica.

Si el nivel académico de Héctor Maldonado que presume ser Doctor en Derecho se circunscribe a los conocimientos y experiencia de esos ex magistrados estamos jodidos, porque habría que revisar sus antecedentes para llegar a la conclusión que ninguno goza de prestigio académico y laboral.

Justino Hernández es recordado por llegar ebrio a dar clases a los estudiantes de derecho de la UAT, así como de hacer espectáculos de borracho cuando acudía a congresos como presidente del TSJE, al grado que sus asistentes tenían que ayudarlo a bajar el cierre del pantalón para que éste distinguido abogado pudiera hacer “pipi” sin mojar sus pantalones.

Pedro Molina es un abogado que le debe todos sus títulos académicos al ex rector de la UAT, Serafín Ortiz Ortiz, sin embargo cuando tuvo que traicionar a su benefactor lo hizo sin ningún problema con tal de lograr un cargo más.

Su paso en el TSJE es muy cuestionado y más con algunos fallos que emitió en materia electoral, pues se dice que ese magistrado era muy dado a inclinar la balanza de la justicia dependiendo de los estímulos que recibiera.

Bueno, pero quizá no se le puede exigir mucho a Héctor Maldonado que su según sus alumnos de Derecho de la UDLA era un mal profesor, cuya carrera en la administración pública se la debe a la cercanía que su papá Héctor Maldonado Villagomez tuvo con el ex gobernador Mariano González y a la ayuda que le ofreció a Mariano González Aguirre para que terminara su carrera de abogado en la mencionada institución de educación superior que se ubica en el vecino estado de Puebla.

Pronto documentaremos la simulación que se vive al interior del TSJE, porque es evidente que subsisten los mismos vicios, negocios, deficiencias y corrupción que prevaleció en la gestión que tuvo como presidenta del Poder Judicial la magistrada Elsa Cordero Martínez.

Sólo hay que tener presente que los marianistas controlan el Poder Judicial y eso implica que ningún peso está a salvo de las finanzas del TSJE.

Trascendidos electorales de fin de semana

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La debacle priista a nivel nacional también es inevitable en Tlaxcala. De las nueve gubernaturas que estarán en juego el 1 de julio, el PRI no está en la pelea en ninguna de ellas. Según las últimas encuestas el candidato presidencial del partidazo José Antonio Meade Kuribreña sigue hundido en el tercer lugar y sus posibilidades de remontar prácticamente son nulas.

Trascendió que a cuatro días de que inicien las campañas para la elección de diputados locales las tendencias se encuentran marcadas por las simpatías que existen hacia las elecciones para Presidente, Senador y Diputados Federales, de ahí que Morena y sus aliados como el PT y el PES encabezan las preferencias en nueve de los 15 distritos que existen en la entidad.

Le siguen los abanderados de la coalición “Por Tlaxcala al Frente” conformada por el PAN, PRD y PAC que muestran fortaleza en tres distritos, mientras que la alianza del PRI con el PVEM, Nueva Alianza y el PS pelea tres distritos donde sus candidatos aprovecharon el tiempo para trabajar sus estructuras que serán la clave para obtener el triunfo.

Dicen que en el distrito 7 con cabecera en Tlaxcala la pelea por la diputación local se centra entre el abanderado del PRI Enrique Padilla Sánchez que busca la reelección y el candidato de PES José Luis Garrido Cruz. Serafín Ortiz Ortiz, abanderado de la coalición del PAN, PRD y PAC ocupa el tercer sitio en las encuestas, la misma posición que tiene su sobrina Alejandra Ramírez Ortiz en la lucha por la diputación federal en el distrito dos.

Trascendió que la ausencia del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y de casi todos los miembros del gabinete en el evento histórico y nunca antes visto del priismo tlaxcalteca a favor del candidato presidencial José Antonio Meade provocó desconcierto, porque los marianistas aprovecharon la ausencia del Jefe para apoderarse de los mejores lugares y así aparecer como los más cercanos al ex secretario de Hacienda, para lo cual recurrieron a los servicios del nefasto Óscar Amador.

A las 17 horas del miércoles los miembros del gabinete recibieron la instrucción de cancelar su asistencia el evento priista, la cual no fue acatada por Noé Rodríguez Roldán, quien durante el mitin recibió una atención un tanto exagerada por parte de Luis Miguel Álvarez Landa, coordinador estatal de la campaña de Meade Kuribreña.

Por cierto, corre el rumor que Álvarez Landa ya se despojó del marianismo que lo protegió y solapó por varios años, pues hoy se asume como un menista puro al grado que no pierde oportunidad para hablar mal de Mariano González Aguirre, candidato del PRI a la diputación federal por el primer distrito, sólo porque el junior realiza actos proselitistas sin consultarlo y en donde no se promueve con la misma intensidad la imagen de Meade y de Anabel Alvarado Varela, quien aspira al Senado.

Otro punto que desconcertó a los priistas tlaxcaltecas que asistieron a la explanada del recinto ferial fue el fuchi que el ex gobernador Mariano González Zarur hizo al actual jefe político del estado al no acudir al evento que encabezó su compadre José Antonio Meade.

La presencia de los ex mandatarios Beatriz Paredes Rangel, Tulio Hernández Gómez y Samuel Quiroz de la Vega no motivo a nadie, porque para los priistas de la entidad se trata de puro cascajo y figuras decorativas que no ayudan en nada para ganar una elección.

Trascendió que Demetrio Rivas Corona y José Felipe Ignacio Díaz Grande, líderes de las secciones 31 y 55 del SNTE, respectivamente, se encuentran rebasados en la operación política para beneficiar al PRI y a los candidatos de Nueva Alianza, pues desde hace una semanas un habilidoso colaborador de la poderosa maestra Elba Esther Gordillo opera para que los maestros tlaxcaltecas respalden el proyecto de Morena.

De la operación subrepticia que Miguel Ángel Islas Chío ha llevado a cabo se esperan buenos resultados, porque los maestros tlaxcaltecas están hartos de sus líderes sindicales charros y del actual secretario de Educación Manuel Camacho Higareda, de ahí que los votos que suele dar ese sector no irán a parar al PRI y a sus aliados, sino a Morena.

Demetrio Rivas Corona y José Felipe Ignacio Díaz Grande son una caricatura y no sirven para nada, bueno sólo para solapar la corrupción y las borracheras de los maestros que tienen cargos directivos en las escuelas.

La gran simulación llamada Pepe Meade

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Cuando uno escucha y ve al candidato de la coalición “Todos por México” conformada por el PRI, PVEM y Nueva Alianza, José Antonio Meade Kuribreña, se explica muy bien porque se encuentra rezagado en el tercer lugar de la carrera presidencial y las razones por las cuales su gris campaña no enciende a nadie, salvo a los acarreados que fueron obligados a mostrar cierta emoción en el evento del partidazo.

La desesperación en el PRI es tan evidente y grande que a 37 días de las elecciones, el partidazo juntos con gobernadores y dirigentes priistas han optado por dar al desangelado José Antonio Meade el mismo trato que recibe el presidente de México, Enrique Peña Nieto, para que al menos crea que su campaña tiene nivel y que si no gana el 1 de julio, se consuele con la idea de que estuvo cerca de convertirse en el próximo mandatario del país.

La simulación priista para inflar al ex secretario de Hacienda rayó en lo ridículo.

Presumir que en Tlaxcala el abanderado priista a la presidencia tuvo un encuentro con empresarios tlaxcaltecas es de risa, sobre todo cuando se sabe que el sector privado es chiquito y limitado, sin ninguna capacidad de influencia y peso en lo político y en lo económico, como suelen tener los dueños del dinero en otros estados como Nuevo León o Puebla.

Beatriz Paredes Rangel, ex embajadora de México en Brasil, se sumó a la simulación, pues no le importó hacerla de edecán y guarura de Meade Kuribreña para aparentar que suda y trabaja para alcanzar el triunfo del candidato tecnócrata, quien forma parte de ese grupo que tanto desprecia la también ex líder nacional del PRI.

La ex gobernadora de Tlaxcala sabe que tiene una posición asegurada en la Cámara Alta al ocupar el quinto lugar en la lista de representación proporcional de candidatos al Senado que registró el PRI ante la autoridad electoral, de ahí que se dejó ver, organizar y apapachar por sus fieles seguidores con el propósito de presumir que aún le queda algo de power.

La versión oficial y controlada de la visita del rezagado José Antonio Meade Kuribreña a través de las plumas domesticadas y consentidas del sistema, dirá que en el acto de ayer los priistas mostraron músculo y un gran poder de convocatoria, pero omitirán las presiones que hubo hacia los empleados del gobierno del estado y de los ayuntamientos en manos del PRI para acudir a la explanada del recinto ferial, así como las amenazas que recibieron los beneficiarios de los programas sociales de la administración federal para asistir al acto proselitista.

Imagínese que tan gris es Meade Kuribreña que lo que más destaco de su evento fue el escenario, el sonido y las pantallas que se instalaron para la ocasión, pues se trato de equipo de primer nivel que se contrata sólo para los eventos del presidente Enrique Peña Nieto.

Los sobreprecios que se pagaron por la renta de esos equipos a empresas poblanas no importo. Lo fundamental era quedar bien con el abanderado del PRI que no ha podido dejar el tercer lugar en las encuestas, pese a su trillada perorata de que remontará y ganará los comicios presidenciales del 1 de julio.

La parte oficiosa presume que pudo reunir a 15 mil simpatizantes en el evento de la coalición “Todos por México”, sin embargo al recinto ferial no acudieron ni 5 mil personas que llegaron mentando madres y se fueron en las mismas circunstancias, por la sencilla razón de que fueron presionados y obligados a asistir al acto proselitista de Pepe Meade.

El PRI y su candidato presidencial están hundidos y es evidente que arrastrarán a la desgracia al gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y a sus abanderados al Senado y a las diputaciones federales.

En el ambiente priista se percibe el olor de la derrota.

Meade, el PRI y sus circunstancias

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Hoy José Antonio Meade Kuribreña pisará territorio tlaxcalteca y podrá palpar de propia mano el estado que guarda su campaña y la de los candidatos al Senado y a las diputaciones federales. Seguramente tratará de inyectar confianza y optimismo a los priistas, a los militantes de Nueva Alianza y a los del Partido Verde que apoyan su nominación y que se niegan a aceptar que las tendencias electorales no les favorecen.

Son pocos los que consideran que el PRI podrá conservar el 1 de julio de este año su hegemonía en Tlaxcala que en los últimos dos procesos electorales le permitió ganar las tres diputaciones federales y retener la gubernatura del estado en la figura de Marco Antonio Mena Rodríguez.

El partidazo que a finales del 2010 se encontraba en proceso de extinción luego de permanecer por dos sexenios fuera del poder logró revivir en Tlaxcala cuando el hacendado gobernador Mariano González Zarur recuperó la gubernatura.

Ya instalado en el poder, el PRI no pudo ganar la elección presidencial del 2012 en Tlaxcala pese a que tuvo como candidato al actual mandatario del país Enrique Peña Nieto. Lo más que alcanzó obtener en esos comicios fue la diputación federal por el primer distrito en la figura de la hoy panista Guadalupe Sánchez Santiago, hija del ex gobernador priista Emilio Sánchez Piedras.

En las elecciones locales del 2013 el tricolor volvió a sufrir al perder presencia en los municipios y dejar de gobernar los ayuntamientos más importantes del estado que pasaron a manos del PAN y PRD.

Tras esos descalabros, Mariano González decidió cambiar la estrategia y operar personalmente las elecciones federales intermedias del 2015 y su sucesión en el 2016, logrando resultados positivos que confirmaron la hegemonía de PRI en el estado.

Hoy, a 38 días de las elecciones existen dudas que esa hegemonía vaya a mantenerse. El gobernador Marco Antonio Mena tiene el control de la operación, sin embargo no goza del respaldo del grupo marianista que está concentrado exclusivamente en el triunfo de Mariano González Aguirre, hijo del ex gobernador y ahijado del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, que busca ganar la diputación en el primer distrito electoral federal.

Ex mandatario estatal Mariano González y Meade Kuribreña son amigos y los unen sus lazos libaneses. El hacendado tiene la radiografía exacta de las tendencias electorales del estado que gobernó y sabe que su compadre no podrá vencer a Andrés Manuel López Obrador en tierras tlaxcaltecas, quien está a punto de ganar por tercera ocasión la elección presidencial en el estado.

Pese a ese escenario, los discursos triunfalistas de hoy serán la constante y seguramente José Antonio Meade no se saldrá del guion que el publicista Carlos Alazraki le preparó para tratar de crecer en las preferencias.

Veremos qué tan real es el ánimo de los priistas que acudirán esta tarde a la explanada del recinto ferial de la ciudad de Tlaxcala para apapachar a Meade Kuribreña. Ojalá ahí soplen los aires de triunfo que al parecer se han alejado de los candidatos de la coalición electoral “Todos por México” integrada por el PRI, Nueva Alianza y el PVEM.

La operación política electoral está en manos del gobernador Mena y pronto comprobaremos que resultados entrega a su partido.

La seguridad, el gran fracaso de los gobiernos

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Si hay un reproche generalizado de los mexicanos hacia las autoridades es la enorme inseguridad, la cual sin duda fue una herencia de los gobiernos panistas que mostraron su ineficiencia en ese rubro durante doce años y que hoy en día la administración federal del priista Enrique Peña Nieto también demuestra que fracasó.

Un diagnóstico mal elaborado con una lectura parcial de la película en materia de seguridad fue la que al final de la administración de Mariano González Zarur se enseñó al gobernador electo Marco Antonio Mena Rodríguez, quien nunca recibió la información real del problema de la inseguridad en Tlaxcala.

Esa fue una de las razones por las que la seguridad fue excluida de las prioridades del gobierno menista que desde su inicio se comprometió a dar mayor atención a la educación, la salud y el empleo.

A mediados del año pasado, cuando se presentó el Plan Estatal de Desarrollo hubo un intento por corregir el rumbo y se anunció una inversión histórica en materia de seguridad y el incremento del 50 por ciento de la fuerza policiaca estatal, con el propósito de enfrentar el crimen que prácticamente está desatado desde finales del 2016.

La postura del gobierno estatal para combatir la inseguridad fue buena, pero su proceder es extremadamente lento y su estrategia sigue sin dar los resultados esperados.

Los datos no mienten. En los primeros cuatro meses de este año el robo con violencia de automóviles se ha disparado al sumar 161 ilícitos de ese tipo, cuando en el mismo periodo del 2017 se registraron 62 hechos de esa naturaleza.

Pero no sólo creció el robo de vehículos con violencia, sino que ahora esa problemática ya refleja una tendencia en la forma de delinquir. En uno de cada tres delitos de ese tipo cometidos en Tlaxcala se usa la fuerza y armas para llevar a cabo el despojo de la unidad automotora.

Según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública al día se roban en Tlaxcala un automóvil de forma violenta, hecho que resulta grave porque nunca antes se había registrado ese clima de inseguridad.

Esa problemática ha pegado de más a la imagen del gobierno de Marco Mena y hasta ahora no se ha dimensionado el daño.

Héctor Ortiz Ortiz cuando gobernó Tlaxcala se mostró muy sensible sobre el tema de la seguridad, al grado que se dice tenía un pacto no escrito con los delincuentes que operaban en el estado, pues se les permitía vivir pero no cometer sus fechorías en el territorio estatal porque si lo hacían de inmediato eran perseguidos y encarcelados.

El mismo pacto lo habría replicado el hacendado gobernador Mariano González a través de su procuradora Alicia Fragoso Sánchez. Las bandas criminales estarían identificadas y se les dejaba operar a cambio de no afectar de más a los tlaxcaltecas.

Sólo los ex gobernadores saben si lo anterior fue real o no, sin embargo es un hecho tangible que en los últimos 16 meses el clima de seguridad que prevalecía en Tlaxcala se descompuso y que hoy en día observamos ilícitos que antes se presentaban de manera esporádica como los levantones, secuestros exprés, robo de vehículos con violencia, extorsiones y secuestros.

Y ante tal panorama, resultan ridículas las declaraciones del diputado Juan Carlos Sánchez García, quien quiere que el responsable de la seguridad pública en el estado, Hervé Hurtado Ruiz, comparezca ante los legisladores para que explique las estrategias que sigue para enfrentar al crimen.

El empresario constructor metido a diputado y promotor de eventos de lucha libre, dice que tal decisión es producto de un acuerdo de los diputados que esperan que en esta ocasión el funcionario estatal si los obedezca y asista al Poder Legislativo, sin que exista una autorización por parte del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

Antes de ponerse “gallito” valdría la pena que el legislador panista consultara la ley y se enterara del procedimiento que debe seguir para lograr una comparecencia, porque le encanta asumir la actitud de ser un guerrero cuando todos saben que al tipo no sólo le falta cerebro, sino dos elementos necesarios para demostrar su hombría.

El problema de la inseguridad es grave, pero hay algunos bufones como El Saga que lo tratan de utilizar para ganar reflectores y así alimentar su retorcido ego.

Las campañas y su ruta crítica

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Tal y como sucedió en el primer debate, desde anoche los tres candidatos de las coaliciones que compiten por la presidencia de México se asumieron como los triunfadores de la segunda polémica realizada en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California, sin embargo será en los próximos días cuando se conozca si las tendencias electorales sufrieron algún cambio tras ese ejercicio.

Nadie puede negar que las simpatías que logran los candidatos presidenciales se replican en las tendencias que se observan en las elecciones para el Senado y las diputaciones federales, por lo que si el PRI y sus aliados quieren obtener triunfos en los comicios del 1 de julio están obligados a redoblar esfuerzos en los próximos 40 días.

En el segundo debate presidencial prevalecieron las acusaciones y los insultos. También hubo propuestas, pero éstas nunca se aterrizaron. Los candidatos de las coaliciones “Por México al Frente” y “Todos por México”, Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade Kuribreña, respectivamente, se mostraron como los más preparados, pero es una realidad que no pudieron conectar un nocaut al abanderado de la alianza “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador.

Hasta ahora López Obrador, candidato de Morena, el PT y el PES, sigue encabezando las preferencias electorales y concentrando las opiniones de que será el ganador de los comicios presidenciales, pues el panista Ricardo Anaya y el priista José Antonio Meade aún no han podido ubicarse en una zona de real competencia, ya que la diferencia que les saca el puntero es de entre 15 y 6 puntos porcentuales, cifras que superan el error estadístico que establecen las encuestas.

Decir en este momento que Andrés Manuel López tiene ganada la elección sería un error, porque aún faltan 40 días de campaña y un tercer debate presidencial. Además hay que considerar el elevado porcentaje de indecisos que existe en todos los estudios de opinión, toda vez que se trata de ciudadanos que piensan votar pero que aún no deciden por quién lo harán, lo que sin duda puede modificar los pronósticos.

En Tlaxcala López Obrador es un fenómeno porque su arrastre es innegable. Ana Lilia Rivera Rivera, candidata al Senado por la coalición “Juntos Haremos Historia” tiene un pobre nivel de conocimiento que no llega ni al 5 por ciento, sin embargo encabeza junto con el ex gobernador del estado, José Antonio Álvarez Lima, las preferencias.

Aunque en los últimos días priistas de talla nacional han estado en Tlaxcala para apoyar las campañas de sus candidatos al Senado y a las diputaciones federales, es evidente que no muestran un optimismo desbordado y que sus declaraciones respecto a sus posibles triunfos han sido mesuradas.

Los abanderados de la coalición “Todos por México” al Congreso de la Unión no han tenido el impulso que suele dar el candidato presidencial. En la actualidad pelean por el segundo lugar en la elección para el Senado y en las diputaciones federales, lo cual resulta preocupante porque su crecimiento en los últimos días ha sido mínimo pese al impulso que han recibido por parte de la estructura gubernamental.

Por lo que respecta a los candidatos de la coalición “Por México al Frente”, estos no han podido conectarse con los ciudadanos ni lograr un despeje que los impulse para competir por las posiciones en la Cámara Alta y Baja.

Las propuestas y actos de los abanderados del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano pasan inadvertidas, al grado que de inmediato se percibe una gran diferencia en la preparación y discurso que muestra Ricardo Anaya con respecto a la imagen desgastada que se observa en la ex perredista y hoy panista Minerva Hernández Ramos que pretende convertirse en senadora.

Las campañas están por entran en sus rutas críticas y pronto veremos si las tendencias cambian o se mantienen. El segundo debate paso y dudo que tenga un efecto importante en las tendencias.

Inevitables las diferencias y pleitos en elecciones

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Las diferencias y acusaciones de traición ya circulan en todos los partidos políticos que participan en los actuales comicios, de ahí que será hasta después de julio cuando se conozca el saldo final de esos desencuentros que sin duda afectarán la estabilidad de esos institutos, pues nadie se hará responsable de las dolorosas derrotas que tendrán en 43 días más.

Si hay alguien que se ha curtido en los últimos años es Adriana Dávila Fernández, quien ayer demostró una vez más la fuerza y liderazgo que tiene al interior del Partido Acción Nacional.

La senadora logró recuperar la primera posición de la lista de candidatos a diputados locales plurinominales por el PAN una vez que los magistrados del Tribunal Electoral de Tlaxcala determinaron que el líder ese partido, Carlos Carreón Mejía, violentó los derechos de sus militantes al no respetar la decisión de la Comisión Permanente Estatal.

Dicha comisión determinó que Leticia Hernández Pérez debería ocupar el primer lugar de la lista de diputados de representación proporcional, sin embargo Carlos Carreón no respetó ese acuerdo y por sus pistolas registró a su incondicional Eleticia Barragán Cardoso, quien ayer fue bajada de esa posición y con nulas posibilidades de revertir el fallo de los magistrados del TET.

Adriana Dávila ha estado ausente en Tlaxcala y por lo tanto de las campañas de los candidatos de la coalición Por México al Frente integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, pero eso no quiere decir que la panista no está preparando su estrategia para recuperar el control total del partido en la entidad, el cual dejó de tener cuando Carlos Carreón tuvo la pésima idea de traicionarla.

Entre los grupos panistas de Tlaxcala prevalece el desánimo porque a 43 días de las elecciones sus candidatos al Senado y a las diputaciones federales no han podido ubicarse en una zona de real competencia, de ahí que muchos esperan las campañas de los abanderados a las diputaciones locales para trabajar y lograr en esa elección algunos triunfos, que al parecer, serán los únicos que el PAN podrá presumir.

Donde también existen diferencias es entre los marianistas que están metidos con todo en la campaña de Mariano González Aguirre, candidato a diputado federal por el primer distrito.

Ernesto Ordoñez Carrera, el ex poderoso secretario de Gobierno de la administración pasada no pierde oportunidad para quejarse de las decisiones de Tomás Munive Osorno y de su esquema de trabajo, pues según el Napoleón de Tlaxcala sólo se ve al equipo del ex secretario de Educación Pública los fines de semana, lo que ha impedido acelerar el paso que requieren para ganar ese distrito donde el PRI y los marianistas tienen enfocados todos sus esfuerzos.

Ordoñez Carrera también se queja de la campaña de Anabel Alvarado Varela, quien busca llegar al Senado por la coalición integrada por el PRI, Nueva Alianza y el PVEM. Palabras más, palabras menos, el ex funcionario lamenta el oportunismo de la ex secretaria de Gobierno de la administración menista, pues ante el rechazo que genera su nominación sólo se cuelga de los eventos de los demás aspirantes a un cargo de elección popular para echar rostro y simular que trabaja.

Pero no crea que los marianistas son los únicos que se quejan de la actitud de Alvarado Varela, también los equipos de los demás candidatos y los funcionarios estatales que deben soportar los desplantes de la aspirante priista a la Cámara Alta del Congreso de la Unión, quien si no recibe un trato de “niña bien” suele quejarse con su nuevo “papi” al golfante Carlos Bailón Valencia -secretario Técnico del despacho del gobernador-, autonombrado operador en jefe del ejército priista que opera para ganar los próximo comicios.

La ex secretaria de Gobierno aún no es senadora, pero ya tiene un arranques de diva. Que horror.