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Archiv para 22 marzo, 2012

Encona Mendoza rencores del PRI; dice que el gobierno nada más apuesta a Peña Nieto

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Con un grado extremo de cinismo, funcionarios de primer nivel ocuparon el auditorio Joaquín Cisneros Molina, del Centro Expositor, para leer la cartilla al círculo marianista de funcionarios; su encargo, que gane Peña… los demás que se rasquen con sus propias uñas.

Originalmente uno de los damnificados del marianismo fue el mismísimo médico apizaquense, ex alcalde y cuñao maltratao, Fernando León Nava alias El Perverso, a quien el cuñao hacendao se la había sentenciado para no volver a la grilla, al menos durante el sexenio corriente.

Y lo que son las cosas, a Mariano como que le entró la aflicción por el efecto cuchillito de palo ejercido por la dueña del Hospital Central (a favor del médico León Nava su cónyuge) y ándale, que lo acomoda como candidato suplente de Joaquín Cisneros Fernández al Senado.

El de setenta con ímpetus de tostón, pues sintió que le movieron el tapete porque… ya sabe usted, la perversidad casi obsesiva (¿casi?) del gober pudiera haber vislumbrado la eventual separación de Cisneros, para dejar libre el camino al bisturí más veloz de las tierras apizaquenses (digo, el castigo a Fernando ya fue mucho).

Con que lo dejen seis meses en la Cámara Alta, se repone económica y anímicamente, porque, ya sabe usted lo pesado que resulta ser el carnal político del mero mero, pero depender únicamente de la consultita, verdad, y de las extirpaciones de apéndice que a últimas fechas ya no son negocio porque, pues la competencia, ya sabe usted, está tremenda.

Es la interminable historia en el municipio ombligo de Tlaxcala… los médicos que al momento de recetar resultan magníficos políticos y viceversa: políticos que a la hora de aplicarse a fondo piensan que están recetando aspirinas.

Aunque lo más criticable es que el destino de todos alrededor de él, hasta de los parientes políticos tiene que ser escrito por la mano temblorosa más poderosa de la región. ¿Qué gacho no?, se les cierra el mundo… no pues es que la tentación es alta, el cuñao puede ser riata y si se ha de perder la dignidad… pos qué caray verdad.

Encargo al titular de la Función Pública

Sí, porque es tan delicado en el ámbito de su competencia que de seguro va a temblar el gabinete cuando se entere que hay otros con pleno conocimiento de las diabluras cometidas por los subordinados bajo el lema: “que viva el muñeco Peña Nieto”.

Hay razones, la verdad, para no erigir un monumento a Mario Armando Mendoza, quien entre otros detalles tomó por asalto el auditorio Joaquín Cisneros Molina (¿?) del Centro Expositor Adolfo López Mateos, y lo hizo su bunker, con la creencia que de ahí nada saldría.

Y citó a los funcionarios de primer nivel del marianismo (insisto, con qué cara se presentó Hugo René Temoltzin) para recalcarles –en su papel de hombre de más confianza de Mariano- que el único efectivo en la coordinación de la campaña de Peña Nieto, era pues ya sabe usted: Marianito.

Por si les quedaba alguna duda, se los dijo una y otra vez: Marianito es el elegido, el único, el de las tres cifras tras la oreja (no sé por qué tanta insistencia pues nadie duda que él es… ahora que haya sido la mejor decisión, tendrá usted una mejor opinión).

Tras semejante introducción tocó el turno a la critura del sexenio: “Estos –externó respecto a dos discos compactos- contienen la información ultrasecreta que nos asegura el triunfo el uno de julio”.

Al unísono se escuchó un ohhhhh!

Los megafuncionarios habían sido despojados de celulares, ipods, blackberrys y anexas, para que no hubiese alguna flitración. O sea, el formidable curso impartido por nini, no los tenía lo que se dice contentos…

Pero faltaba lo bueno.

De nueva cuenta la tipluda voz del michoacano, poniendo al descubierto la apuesta del marianismo, más o menos diría de las de acá: “en vista de que las estructuras del PRI están desechas, nosotros somos los meros buenos para impulsar el triunfo de Peña Nieto; candidatos a diputados y senadores se habrán de rascar con sus propias uñas”.

El hombre auto nombrado como el de más confianza de Mariano, anunciando la escisión entre los grupos empoderados y el partido. Los primeros, con la solvencia de las finanzas del estado cerrarían el círculo impenetrable de la promoción peñanietista, pasando por alto la urgente necesidad de recurso del partido y sus abanderados.

¿Más claro?

El gobierno estatal apuesta al triunfo de Peña Nieto y muestra su infame desdén a los de casa.

Lo grave en este caso es el filtro conformado por el michoacano, y las áreas de finanzas tanto del partido como del propio gobierno, prestos a cachar el recurso enviado del centro para apoyar el proselitismo rumbo a la elección de julio de este año, y a no dejar un centavo fuera de su control.

Esa es la realidad del PRI en Tlaxcala. El penoso viacrucis de quienes se han topado con personajes que efectivamente han de ser recordados, aunque no sea de manera tan grata…

Ahora bien… dicen los enterados que mister Michoacán, gritó a los cuatro vientos ser el hombre de mayor confianza de Mariano González, quien según el de la voz, le volvería a confiar la operación electoral… sí en la farsa que usted conoce, donde Marianito es el coordinador de la campaña.

Lo sano de no adelantarse

Al guión marianista dicho lo mismo a manera de informe ciudadano que de rollos regionales, el protagonista lo completó añadiendo pasajes de su vida y exaltando sus deseos por ser recordado como el mejor gobernador en la historia de Tlaxcala.

Cof, cof, me da tos.

Aquello de que sea el mejor, pues con su trabajo lo ha de demostrar a lo largo de los casi cinco años que le faltan. Honestamente hay que reconocer que este primer trecho no ha sido de lo lindo, pero queda la duda.

Sin embargo no deja de ser una despedida por adelantado:

1.- O bien exhibe sus ardientes deseos por abandonarnos una vez que el jovenazo Peña asuma como Presidente (esos son sus planes, verdad).

2.- O bien trata de ignorar las claridosas frases del ex mandatario mexiquense, criticando el senil estilo de gobierno en un estado como Tlaxcala, con cuyo gobernador sencillamente no hay, ni habrá entendimiento alguno.