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Archiv para 7 julio, 2011

Sube de tono en el PAN la disputa por candidaturas; lucha atroz entre Leonor y Adriana

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Unos con más dinero que otros… funcionarios federales con presupuestos dedicados a repartir regalos y colocar consejeros con tal de ganar convenciones, el hecho es que el PAN se comporta como un partido nada admirable en su lucha al más puro estilo de cubeta de cangrejos.

Es por lo menos vergonzoso el estilo asumido por la delegada de Sedesol, Leonor Romero Sevilla, para atiborrar de gente a su dependencia, buscando respaldo para la convención en su partido, el PAN… aquí el recurso es vasto y suficiente para atender otras urgencias, que no el desarrollo social en Tlaxcala.

Ha de darse prisa, pues en septiembre llega su relevo, según nos enteramos. Dispone de lo que queda de julio, y agosto para seguir con la penosa conversión de un importante espacio con influencia entre la población, a una vil hazaña de promoción personal, para colocar su nombre en las preferencias de los militantes cuyo voto sea definitorio para la candidatura plurinominal.

En pleno julio, la servidora pública federal, se la pasa repartiendo regalitos y regalotes, como si estuviésemos en pleno diciembre… nada más le falta enfundarse en traje de santaclos para que el numerito se complete.

Su lucha es en contra del empresario camionero Víctor Fernández, proceso más que disparejo pues el tipo se mueve con sus propios recursos, aprovechando que su paisana Adriana Dávila Fernández, hace lo que puede en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para meterlo en la lucha por llegar a San Lázaro, por esa vía tan cómoda como lo es no realizar campaña de proselitismo.

Cierto, Fernández Ordóñez, es un militante disciplinado, con años de paciente espera para dejar el discreto papel de apoyo en toda circunstancia a quien le sea indicado, y combinarlo con la administración de sus autobuses de la línea ATAH.

Rolando tiró la toalla

El esposo de la delegada de Sedesol, Rolando Romero López, sufrió hace poco un percance haciendo malabares propios de su partido –del que seguirá fungiendo como secretario general- y de plano renunció a sus aspiraciones de buscar la diputación por el primer distrito federal electoral.

Separado de la funcionaria federal, quien fuera la compañera de toda su vida, Romero López, comprendería a tiempo que la cíclica búsqueda del papel protagónico, a costa del partido al que llegó tras un priísmo que se le agotó cuando su compadre Héctor Ortiz, lo puso a prueba.

Cuando tuvo que demostrar capacidades –siendo delegado de Semarnat- se blandeó y confrontó con su compadrito, en esos ayeres gobernador de Tlaxcala y aplastante defensor de los intereses de Dow Química, un tremendo envenenador del medio ambiente que vivió una temporada de crisis y puso en peligro la salud de muchos tlaxcaltecas.

Pero entonces, la labor boxística de quien fungía como un bodrio en la Segob, Adolfo Escobar Jardínez, pudo más que el esperado empuje de Romero López.

Con su matrimonio hecho un fracaso, con la caída haciendo labores de su partido y con el peso de muchos años encima, Rolando es un obstáculo menos en el PAN para que nuevos personajes aspiren a ser tomados en cuenta. En verdad los hay, pero viejos incómodos como esta no les permitían el paso.

Bajo la lógica agendada por el partido, los funcionarios del mismo tenían ya que haber renunciado al cargo si iban en pos de alguna candidatura.

Sólo lo hizo el secretario general adjunto, Jaime Cuapio Guzmán, el célebre ex diputado-merolico quien ha amasado una importante fortuna vendiendo artesanías de su región, en los mercados más recónditos de la provincia mexicana.

Micrófono atado bajo su nariz, Cuapio es capaz de mantener en expectativa a multitudes, vendiéndoles desde un popular reboso de Tlaxcala, hasta tradicionales paquetes de trastes hechos en arcilla, y hasta en plástico. Es un verdadero fenómeno de la mercadotecnia con métodos propios aunque efectivos.

Disciplinado y con dinero suficiente para gastarlo en él y hasta financiar a su partido, Cuapio es un inminente candidato, tal vez por el tercer distrito electoral federal, al ser oriundo de San Juan Huactzinco, tierra de tahoneros y comerciantes, como él, ni más ni menos…

Todo indica que por el segundo distrito irá el ex rector de la UAT, Serafín Ortiz Ortiz, a quien el apoyo de la comunidad universitaria lo coloca como un personaje interesante para los intereses del PAN, un partido al cual le urgen acciones efectivas, debido a que tendrá que remar contracorriente, ya sabe, por el crecimiento exponencial del PRI y sus hazañas para hacerse del poder.

Está cantada la inclusión del ex gobernador Héctor Ortiz Ortiz, en la fórmula para el senado, en la segunda posición, a lado de Adriana Dávila Fernández, con amplias posibilidades de remontar a un tricolor que se debate entre los desacuerdos de beatricistas y los intentos marianistas de tomar por asalto al PRI.

Lo que resulta más que entretenido es ver a los panistas estresados por no saber con cuál aspirante a la grande jalar.

Mientras el ex gobernador Héctor Ortiz y su compadre el diputado Julián Velázquez Llorente, siguen fieles a la causa de Santiago Creel, los demás ignoran si lo correcto será seguir los pasos de la diputada federal, Josefina Vázquez Mota o de Ernesto Cordero, el dinámico secretario de Hacienda quien no quita el dedo del renglón.

Lo cierto es que, hechos bolas –como decía Salinas- los panistas tlaxcaltecas pujan por obtener una oportunidad en su muy característico estilo de cangrejos en cubeta. Unos con más posibilidades económicas que otros, otros utilizando recursos económicos y humanos para promoverse –Leonor- pero todos ellos convencidos de que es su última oportunidad para poder hacer algo en este azaroso camino trazado tras doce años en el poder.

Algo esconden

Este medio ha solicitado entrevistas con funcionarios de la talla del oficial mayor, Ubaldo Velasco, el titular del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura, del mismo secretario de los zapes, pero la respuesta es indistinta: el mutismo y posponer las citas una y otra vez.

Han de pensar que ocultar su papel, bastante mediocre, es labor fácil ante un pueblo ávido de conocer cómo recibieron el gobierno, cuántos autos fueron vendidos como chatarra, qué va a pasar con los policías cesados… en fin una serie de temas delicados y urgentes de explicar si de verdad se sienten parte de un gobierno que busca un cambio.