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Archiv para marzo, 2010

Los saldos de la imposición, en frases

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Cómo cambia la gente ó, del “sí siñor presidente” al “me doy, me doy siñor presidente”, pasando por el “papi, mami… nos fregamos a todos”.

Dany, el travieso Herrera Murga, es hoy por hoy el ejemplar más representativo de los gurúes priístas al servicio de otras causas, con el visto bueno de su jefa política, Beatriz Paredes Rangel.

Pues el promotor turístico de Tlaxcala ya rindió protesta (frente a un espejo) como el principal promotor de quien va con evidente ventaja a la elección constitucional.

Otras, que le hacían fuchi a la Dávila, pero ya se apuntaron para no quedar fuera de la Corte, son las “superpoderosas” . Leonor Aguilar ó, Aurora Sevilla (como usted quiera conjugarlo), delegadas a las que les cayó el veinte respecto a las visiones adelantadas de la otrora chancluda que, en una de tantas aventuras panistas ya soñaba con ser diputada, y conste que tenía los pies sobre el piso, pues las chanclitas calzadas en aquellas fechas, le daban chance de probar la tierra con los dedos gordos de sus delicados piececillos (y con los de en medio y los chiquitos).

Caray, la vida da muchas vueltas. Un día, un lunático le dijo a su muchacha, ¡vamos a hacer de Tlaxcala y negocio y hay de ti donde me falles…!

Y ese lunático trastocó la política regional. Devaluó a los políticos de carrera. Es un… hijo desobediente.

Pero tiene la virtud de ser Presidente y, de seguirlo siendo pese a sus errores. Entona –por consecuencia- con originalidad su ya famoso “aiga sido como aiga sido” y, créame que aquí en Tlaxcala esa frase ya generó otras.

Las primeras son parte de una trilogía de hermosas construcciones gramaticales dichas con la solemnidad de quien las expresa en tres momentos distintos.

La primera es: “si siñor presidente”, en aquella visita de Calderón en la cual el de Michoacán le cantó derecho al gober, respecto a su orden deelevar a Adri a la quinta potencia.

La segunda es “no siñor presidente”, cuando mister Ortiz diseñó un modo de hacerla de tos. Y para eso hacía falta alguien dispuesta a chamuscarse mostrando sus “extensas limitaciones”. Tiene usted razón, quién mejor que Perlita para hacer ese papel (que también expresó frases memorables a las que abordaremos abajito).

La tercera es “me doy, me doy, siñor presidente”. Dicha cuando Calderón hizo mano de cochinito al gobernador de Tlaxcala, quien muy hábilmente aprovechó las tres frases para sacar raja.

Qué le parece pasar de la gubernatura de Tlaxcala a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (como mero mero) y luego, cuando el calderonismo haya valido, entonces encabezar la fórmula para senador, panista, desde luego.

Por lo tanto, sostengo que una frase más de Ortiz es: “¿cómo les quedó el ojo, mis queridos compinches? (conste que no puse guiones a la palabrita esta).

Adri también tejió frases memorables. La primera es: “mami, papi… ya nos chingamos a todos”. Como puede usted apreciar, en esta expresión hay una profundidad bárbara, la necesaria que, dibuja a quien en nuestras elucubraciones se manifestó de tal forma.

Una segunda alocución de semejante personaje ha de ir dirigida a “la Aurora y la Lionor”: “A ver, ¿no que muy chancluda?”.

Y ellas, ni tardas ni perezosas respondieron: “a sus benditas órdenes patroncita…”

Y conste que el día que vino Calderón les dijo: “Ya saben muchachas, a apoyar a Adriana”. Ellas, lógico le hicieron carita bointa, pero cuando el michoacano había caminado veinte pasos les salió un “¡ni madres…!” que se escuchó hasta las oficinas de (des) inteligencia del adrianismo.

Y yo creo que quien también modificó sus frases, memorables claro, es Beatriz. Lo primero que opinaba sobre Adriana fue, si acaso un “muchacha pendenciera”, evocando al ex líder panista autor de la más escandalosa cauda de fracasos en el albiazul. Mas con sus habituales “ejem”, entre frase y frase, la Paredes nada más cambió una palabra. De “muchacha pendenciera” a “muchacha de mi corazón”.

Cómo cambia la genta.

Ay, el más, no ridículo, sino… curiosito, es Rolando Romero. Con un pantalón apretadito, una playera a rayas que deja ver su peludo ombligo y un sobrerito entre campesino y bolero, con toda sus fuerzas expresó a la Adri: “¡S’órdenes jefaza!”.

Después de las elecciones de Julio, Héctor Ortiz al gobierno de Calderón

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A cambio, el gobernador de Tlaxcala garantizó el apoyo de los grupos afines a su corriente para, hacer gobernadora a Adriana Dávila.

Pactado con la Presidencia un esquema de inmunidad, una vez que concluya su administración, Héctor Ortiz, anunció que como militante panista apoyará a Adriana Dávila, quien para el mandatario encabeza una alianza estratégica para que el PAN se mantenga en el poder.

Declaraciones del gobernador reproducidas por El Sol de Tlaxcala y otras informaciones allegadas, confirman la próxima incorporación de Ortiz al gabinete del presidente Calderón.

Según lo explica el ejecutivo tlaxcalteca, una vez que concluya su gobierno se habrá de incorporar al equipo de Calderón. Una posibilidad es que Ortiz asuma la titularidad de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, en sustitución del poblano Javier Lozano Alarcón.

Los acuerdos logrados por Ortiz con la cúpula panista van más allá del sexenio de Calderón, pues le habría sido ofrecida la primera posición de la candidatura plurinominal a senador de la República, con base en la legislación vigente, ó lo que una eventual reforma le permita asegurar inmunidad a partir de 2012 y hasta 2018, cuando concluya la legislatura a la que se incorporaría.

El pasado viernes, una convocatoria urgente de la ex aspirante a la candidatura panista al gobierno de Tlaxcala, Perla López Loyo, reunió en su casa de campaña prácticamente a todos los representantes del orticismo, para informarles que como resultado de las negociaciones de Ortiz con la dirigencia nacional panista y con la propia candidata, Adriana Dávila, “todos los grupos mantendrán sus prerrogativas en la próxima administración, adelantando que el PAN gane la elección constitucional”.

Se supo que, incluso los grupos más beligerantes al adrianismo (sus ex compañeras panistas, la delegada del ISSSTE, Aurora Aguilar y, la delegada de Sedesol, Leonor Sevilla) tendrían participación en la administración de Dávila Fernández.

Este mismo lunes –trascendió-  el líder estatal del Partido Alianza Ciudadana, Luis Girón, corregirá sus declaraciones en torno a la insistencia de respaldar a Perla López Loyo, quien por su lado, también matizó las críticas hechas al presidente y al secretario general del CEN panista, en el sentido de que su decisión de otorgar la candidatura a Adriana Dávila, era un “asesinato a la democracia”.

Y sólo falta conocer el candidato del PRI para saber quiénes se enfrentarán en las urnas el próximo 4 de julio.

La moneda está en el aire y cualquiera puede ganar.

El rompimiento entre el PAN y el orticismo es un hecho

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Pero se da en la etapa de mayor poder del presidente Felipe Calderón. Y forma parte de la estrategia calderonista que aniquila al pacto federal y convierte a las entidades en apéndices del gobierno federal.

Gabinete, plan de desarrollo y, desde luego, planes de contingencia, son atribuciones inconstitucionales  de la administración federal. Y el que se oponga desaparece.

Así opera la Derecha.

Tan acostumbrados que estamos en Tlaxcala al exceso de democracia, ese que según Tulio Hernández, nos rompió la madre que, de regreso el autoritarismo, nos sentimos vulnerados.

Hay que establecer diferencias entre lo que son Adriana Dávila y su equipo, con el papel que les toca desempeñar ante el omnímodo poder centralista.

Ya funciona en Sonora. El gobernador Guillermo Padrés Elías, es una figura decorativa con un empleo singular: hace como que trabaja de jefe.

Y así, bajo esa condición, es uno de los 32 hombres más poderosos de México.

Vistas las cosas, Adriana Dávila Fernández, será –si sus adversarios se lo permiten – una más de los más poderosos de México que llega en forma circunstancial.

Pero al gobierno de Calderón le faltan menos de dos años. Y la inminente llegada del PRI a la Presidencia podría cambiar el escenario.

Por lo pronto la Derecha de Calderón se da el lujo de aplastar al grupo político más poderoso de Tlaxcala. Intentó hacerlo en Aguascalientes pero no pudo. También en Veracruz y la ecuación no le salió. Se topó con sendos gobernadores que no le permitieron consolidar sus planes.

En Tlaxcala, Héctor Ortiz, se halla en plena batalla para que se respete su hegemonía local. Unos, sus integrantes castrados ya se apuntaron para hacer campaña por “Adrianita”. Otros ven en este escenario la alternativa de cohesión.

Pero todo lo que pasa es miel para los oídos de Mariano González Zarur, a quien se le presenta la oportunidad en charola de plata.

Hay que esperar el veredicto del respetable.

Como hemos visto, en la lucha por el poder se vale de todo. Al menos en la política mexicana. Y para un gobernador con excesos, un Presidente con más excesos. Nada más que el mandatario local gobierna a un estado que electoralmente significa el uno por ciento del interés nacional. El otro en cambio, todo lo manda.

Y nosotros somos simples votos.

Simples ciudadanos sin más oportunidad que ser testigos mudos de esta disputa por los millones.

Ojalá las carretas de dinero que ofrece el gobierno federal sean para bien.

Ojalá que no nos convirtamos en un estado receptáculo de venganzas, en caso de que la voluntad popular salga de los esquemas previstos por unos y otros.

Adriana Dávila, es por tanto un instrumento de la Derecha en sus planes de expansión. Quién sabe como tome el pueblo de Tlaxcala esta acción.

Perla López Loyo, por su parte, asumió de súbito el liderazgo ante cientos de activistas que todo lo tenían preparado para dar tremendo revés a los planes de Calderón. Dicen que ya tenían listos 30 millones de pesos para ganar.

Pero con el dedo del Presidente no compiten.

¿Hasta dónde llega el amor de Felipe?

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Hoy veremos si Calderón está dispuesto a imponer a Adriana Dávila como candidata panista al gobierno de Tlaxcala, “no le aunque que piérdamos…”


Digamos que en esta medición de fuerzas entre el “aiga sido como aiga sido” y el “si siñor presidente… no siñor presidente”, el primero pegue un tremendo manotazo en la mesa y se pase por el arco del triunfo el estrangulamiento orticista a la estrategia para hacer candidata a Adriana Dávila.

“No le aunque que piérdamos, pero de que eres… eres”. Esa sería la arenga calderonista a Adriana en este escenario donde los espacios se agotaron, porque las últimas dos jugadas de Ortiz, los aniquilaron.

Luis Girón, el dirigente del PAC, y su bocota para ocasionar todo el daño posible a la causa adrianista, con la amenaza de retirar a sus miles de orticistas de la alianza Progreso para Tlaxcala, si el CEN opta por la designación “a favor de Adriana o de Perla” (ajá).

Los ex dirigentes de las dos secciones del SNTE, Francisco González Mena y Lenin Calva Pérez, y su actitud de, “nos es inclusive” si la candidata es por designación o por votación panista, de todos modos la apoyaremos.

Ah, pero se les olvida que su apoyo fue pactado hace meses luego que Ortiz recibiese una llamada de “la maestra” más o menos en los siguientes términos:

–          “maestra… qué gusto saludarla”…

–          “Quiubo Héctor… oye, me anda buscando un tal Mariano González…”

Imaginará usted lo sabroso para estos dos que resultó el tema de hacer añicos al de origen libanés (término correcto, gracias) y de paso, aprovechar para darle forma a lo que hoy vemos como la cartotota bajo la manga de Ortiz en esta sesión de esgrima, ni más ni menos que con Felipe Calderón.

No duele tanto la necedad del más gordito de los dos, sino el exhibirlo como un Ejecutivo débil.

Ah, pero no sabes… con la Derecha no se juega.

Ya lo decía Beatriz… que Héctor se atenga a las consecuencias…

1.- Está claro, ¿no?… Ortiz sopesó el efímero futuro en el gobierno federal como interlocutor, tal y como se lo planteó mister Calderón, a cambio de hacer a Adriana, candidata y gobernadora. Además no vio claro, porque interlocutores hay muchos… no “juera” a ser ahí un asesor chafa con título de subsecretario, digo yo.

2.- Acomodado el chingadazo al michoacano, acuérdate que ya encanijado este, tiene tres gobernadores en la mira: uno del PRI, uno del PRD y uno más del PAN, ¿quién crees que es el del PAN?

3.- Ahora, veamos los tamaños del respaldo calderonista en esta medición de fuerzas. ¿Es el Presidente capaz de mover por Adriana, cielo, mar y tierra para hacerla gobernadora, aunque ello implique el innegable riesgo de perder la elección del cuatro de julio?

4.- Yo creo que sí, pero tengo mis dudas.

Anoche, unos julanos se dedicaron a difundir que en el CEN ya había humo blanco para Tlaxcala y que, la ungida era Adriana.

Y para colmo, todos los teléfonos de la Dávila, apagados.

Tuvimos que agarrar el ATAH de las 10:15 para ir al CEN a preguntar qué estaba pasando.

Nada”, nos respondieron, aquí andamos limpiando las cochinadas que Cesítar deja tiradas.

Pero, es cierto que Adriana ya es la buena… porque andan diciendo que…

Pos, hasta ahora como puede ser cierto, puede que no, la mera verá es que quién sabe.

Así, así, nos dejaron. Con la duda. (Ha de ser porque eran los de la limpieza) Lo cierto es que hasta hoy, cuando sesione la Secretaría de Elecciones se va a abordar el caso Tlaxcala y entonces ya estaremos en condiciones de saber si era o no cierto que Adrianita es la candidata.

Como zapotes en el jardín cayeron las víctimas del orticismo

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Entre el sí siñor presidente al no siñor presidente se ha de pasar por el aiga sido como aiga sido, hasta sopesar los verdaderos alcances de mister Calderón.

Varias víctimas del orticismo han ido cayendo tras haber participado en el conquián para el cual se usó la misma baraja con la que obtuvo sonoros ganes desde aquel noviembre de 2004.

Advierto que los más recientes son Adriana y su amigo el Presidente, quienes apostaron lo aparatoso que resulta el charolazo de Los Pinos, mas no efectivo desde un ámbito de efectividad electoral.

¿Acaso perdieron Calderón y su recomendada? Hay que esperar la reacción de la Derecha. Estoy seguro que esto no se queda así. Está demostrado que las ínfulas de Presidencia tomaron el tamaño exacto descrito por Manuel Espino, al ver la diminuta figura de Felipe ante el dinosaurio Beltrones.

Se vino abajo la intentona michoacana, de manejar a Tlaxcala desde la sede del Ejecutivo Federal esquina Coyoacán (1546 colonia Del Valle). No dudes que va a tener un efecto Dominó, por cierto ocasionado por el estado más pequeño de la República. O sea, el león Calderón no es como lo pintan.

Perdió también la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, molesta porque sus activos no crecieron en Tlaxcala. Sigue con el mismo número de empadronados en la nómina. Yo creo que es el precio que ha de pagar por no estar aquí de planta.

Tremenda derrota la sufrida por Alfonso Sánchez Anaya, quien no sólo descendió en su calidad de jugador, resultó humillado, pues a él y a sus huestes se les considera apestados en el mismísimo partido al que llegó tras 38 años de priísta. ASA perdió la partida con Ortiz y también con Minerva. Eso duele.

En cambio, la que no ha de perder en esta feria de sotas es Lorena Cuéllar, quien aliada con Ortiz en lo discreto, es la siguiente etapa del juego para desplumar a Mariano, el hombre fuerte del PRI a quien bien que le queda aquello de que el pez por la boca muere.

Otros que tampoco perdieron, porque demostraron disciplina pese a lo amargo del jarabe al que debieron recurrir son los señores Velázquez (Llorente y Nava). Sí, quedaron fuera de esta elección, pero han de ser factor de poder, en franca pos de los comicios de 2016.

Como puede usted ver, la gobernabilidad retardataria que combina la verticalidad del priísmo (el efectivo no el chafa) con el pragmatismo del PAN, conforma un estado híbrido al que conocemos como orticismo.

No dude usted ni tantito que el escenario actual, de franca desventaja a la derecha michoacana en Tlaxcala, haga escuela a nivel nacional, donde hay gobernadores tan timoratos que, son incapaces de contradecir al dueño de sus actos, el Presidente.

Qué paradoja, verdad. Un dinosaurio que surge en el esquema sumiso al presidencialismo, ha sido capaz de desafiar al Presidente.

No, pues esto demuestra los verdaderos alcances del señor Calderón y, a lo mejor es una sopa del propio chocolate del aiga sido como aiga sido, por cierto de sabor asqueroso, sobre todo al aplicarlo a su mismísimo creador.

¿Unidad?, qué es eso, aquí, todos queremos nuestra rebanada de pastel

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Ni a cual irle… todos están peleados con todos, como cangrejos dentro de un balde, si alguno asoma la cara, los demás se encargan de hundirlo… son los riesgos de la democracia…

La ventaja de Mariano González Zarur, en el proceso interno tricolor, es directamente proporcional al desentendimiento de la dirigente nacional de ese partido, Beatriz Paredes Rangel, respecto al resultado que se tenga en julio.

El que el Partido Alianza Ciudadana (PAC) haya logrado formar al PANAL y al PAN en lo que se conoce como Alianza Progreso para Tlaxcala es, a tres meses de que los tlaxcaltecas vayamos a las urnas, la palabra clave que desalentó a nuestra paisana, consciente de que la despojaron de la posibilidad de recuperar a Tlaxcala para el tricolor.

Entonces, dejó que ocurriese lo que actualmente se vive en el PRI. Un Mariano González que suma éxitos en la misma proporción que genera división. Una planilla verde que con cada voto obtenido, mediante las más extrañas técnicas, afianza la política del balde lleno de cangrejos en el que se convirtió el instituto otrora invencible en Tlaxcala.

Creo que el triunfo marianista al interior del tricolor era francamente necesario, pues resultados distintos habrían generado gravísimos costos de inestabilidad. No es que los simpatizantes de Lorena Cuéllar no estén dispuestos a dar la batalla, pero recordemos que ella y sus seguidores gozan de una licencia temporal en la alcaldía, mientras que los marianistas, hace tiempo están en el desierto.

Pero la elección constitucional no es distinta a la crisis en el PRI. Al haber tantos proyectos sustentados en el culto a la persona, se perdió la disciplina que antes permitía al partido en el poder, aquellas invencibles candidaturas de unidad.

Qué va, la unidad ahora es historia. Hoy, cualquiera se siente con tamaños para sentarse en la silla grande de palacio. Que por la foto con don Emilio, que por la recomendación presidencial, que por representar una izquierda que despacha con la derecha, en fin, el caos es el único camino seguro cuyo resultado habrá de ser la gubernatura más débil en la historia moderna de Tlaxcala.

Supongamos que Mariano llegase a ser gobernador. Sus llamados irónicos a Lorena para sumarla a su causa, son el primer impedimento para lograr unidad, nada más en su partido. Así que los lorenistas reclamarían su parte de pastel, o de lo contrario pondrían sus canicas al servicio de quien mejor las estime.

Y cómo le iría a Mariano con Rosalía. Pues mal. Ella y su partido, el Socialista, saben con lo que cuentan y no están dispuestos a venderlo barato. Así que verla como una luchadora social y no como la experimentada lideresa al frente de grupos que incidirán para ganar o para perder, resta visión al eventual mandamás, cuyo espectro no podrá salvarse de la pulverización.

Vámonos al PAN.

Consciente de la valía de los reclamos beatricistas, Héctor Ortiz, suplió uno de los tercios de su alianza imbatible: Elba Esther por Beatriz. ¿Qué tal?, los maestros, por los caóticos priístas.

Así que Bety no tendrá más alternativa que, aceptar estas nuevas condiciones. Muchos beatricistas tienen que seguir cobrando en el gobierno panista. Los reclamos, son parte del teatro y el temperamento apasionado le da sabor a esta farsa.

Es un amasiato con evidentes desventajas para ella, pero como la vida está tan difícil y complicada, no hay de otra. Le correspondería una tercera posición (la primera la tiene el PAC, la segunda el bienvenido PANAL, y la cuarta, el partido de los políticos de menor oficio, o sea el PAN).

Ahora bien, ¿conviene a Adriana y a Perla seguirse viendo como enemigas a muerte?

No.

Son las únicas con posibilidades de alcanzar la unidad. Nada más que una tiene que bajarle. Y parece que en esto de la Alianza por el Progreso de Tlaxcala, la frase de batalla es “no hay que ceder”.

Bueno, ante una eventual mano dura de Felipe, los activos de Ortiz van a agarrar camino. Al menos eso se comenta al interior de este que, puede conservar el poder o, convertirse en el peor rompimiento ocasionado por la necedad del señor presidente, de gobernar desde el centro en los estados. Parece no darse cuenta que efectivo, le queda año y medio a su régimen. Y eso significa debilidad.

Pero todo puede suceder.

Lo único seguro es que así que digamos, progreso, bienestar, empleos, seguridad y mejor nivel de vida, no le veo por dónde. Ni a cual irle.

De Calderón a Gordillo… la nueva alianza

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No se puede comparar número y activismo de los maestros con los simpatizantes de Adriana Dávila, entonces a Ortiz le dio por meterle un gol imparable a su amigo el Presidente.

El gobernador Héctor Ortiz Ortiz, fue eliminando una a una las alianzas que no lo dotaban de amplios márgenes de maniobra para influir sobre su sucesor.

Primero, dio la espalda a Beatriz Paredes Rangel, ex compañera suya de mil batallas, molesta porque el mandatario no ha otorgado concesión alguna al tricolor. Luego vino lo más difícil: renunciar a la pretendida potestad de Felipe Calderón.

Y mediante Perla López Loyo, le envió el siguiente mensaje: “si tu no eres mi amigo, yo tengo otros, miles, que me pueden hacer gobernadora”.

En otras palabras, prefiero el poder de Elba Esther al suyo (siñor Presidente).

Ahora bien, si a esta medida se le aplica el criterio del vaso medio lleno, el PAN tiene enormes posibilidades de conservar a la plaza, por cierto la única a la que se sigue viendo como seguro enclave panista.

Mientras esto ocurre, Adriana Dávila, languidece. Según su adversaria, Perla López Loyo, anteponer a Calderón para ganar la simpatías populares es una postura más que pretenciosa, pero en términos electorales no es rentable.

Será por la imagen de mentiroso que arrastra el actual régimen, pero lo cierto es que la fuerza del Presidente fue desafiada por el gobernador del estado más pequeño de la República. Algo le notó en su lenguaje corporal, en su discurso, en su recomendada, que lo llevó a no considerarlo como  el tlatoani.

En cambio, ¿quién puede discutir sobre la fuerza electoral del magisterio en Tlaxcala?

Es impensable comparar el número de estos con los simpatizantes de Adriana. Y ese cálculo a Ortiz lo llevó a adelantar escenarios:

1.- La inminente candidatura priísta de Mariano González Zarur, hará un hueco al PRI. Si no somos de mala memoria, recordaremos el flirteo de Lorena Cuéllar con la maestra Elba Esther, cuando en el PRI la alcaldesa de Tlaxcala con licencia no veía claro (nunca vio claro). Y esos simpatizantes suyos, se lo apuesto, no van a dudar en irse en bola con quien garantice la derrota de Mariano. ¿Quién cree usted que es esa persona?

2.- El arte de la cooptación operó con eficacia y con aquello del reparto ¿equitativo? de los programas y otras ayudas de carácter asistencial del gobierno federal, nadie quiere asumir su responsabilidad en tales hechos.

3.- Declarado el más abierto resentimiento beatricista porque, Ortiz resultó ser mejor jugador, la dirigente tricolor habrá de aguantar vara pues, como también ya lo advertimos, “dejó correr la voluntad de la (maltrecha) militancia tricolor y, si Mariano había de ser el candidato, pues que sea dentro del más honesto ambiente democrático (ajá), aunque ello no garantice grandes logros en las urnas.

Recordemos el discreto odio expresado por Margarita Zavala a la dirigente del magisterio nacional y su deseo de pasarla por las armas, como el régimen de su marido lo hizo con el sindicato de Luz y Fuerza del Centro. Los costos políticos de dicha medida fueron de tal magnitud que, a final de cuentas la alianza de Ortiz con el PANAL, llevando como sparring al PAN, no le va a caer nada mal a Calderón.

En esta partida de ajedrez, parece que sentados a la mesa, Alfonso Sánchez Anaya, Joaquín Cisneros, Beatriz Paredes y Héctor Ortiz, los tres primeros comenzaron a sentir los estragos de perder y perder y volver a perder.

Lunes, ante Calderón: “si siñor Presidente”; días después: “no siñor Presidente”…

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Acaba de comenzar la madre de todas las precampañas, donde ninguna de las adversarias panistas se salva… al fin son la apuesta del Gobierno de las mentiras.

Entre el lunes antepasado, cuando el presidente Felipe Calderón, instruyó “diligentemente” al gobernador Héctor Ortiz, a hacer a Adriana Dávila, candidata y gobernadora de Tlaxcala, se han vivido varios momentos:

1.- El primero fue la actitud sumisa, obediente, el uso del manual echeverrista mediante el cual la verticalidad ordena a un gobernador obedecer ciegamente a un Presidente. La respuesta de Ortiz a aquella instrucción fue la que se esperaba. “sí señor presidente”.

2.- Otro momento importante fue la presencia de Adriana Dávila, en la oficina de Ortiz, donde este, parco, lacónico e, indispuesto al debate, comentaría a la ex diputada federal un “la vamos a ayudar”, tras exponer el señalamiento del Presidente. Dicen testigos, que la de Apizaco tardó más en subir las escaleras en esa parte del Palacio que, en salir luego de la breve conversación con el jefe del orticismo.

3.- Al parecer, de esa fecha a la presente, Ortiz habría esperado señales extraordinarias del apoyo del gobierno de la República a Adriana Dávila. También habría esperado la definición de aquél ofrecimiento calderonista dicho con un “me hace falta un interlocutor”. Como esa oferta lo mismo abarcaba desde un puesto de subsecretario en la Segob, hasta titular de la misma, el mandatario local, pues nada más no vio claro. Luego se añadiría la palabra “organismos” al planteamiento presidencial, lo cual colocaría a Ortiz como candidato a ocupar el puesto de secretario del Trabajo, según atinaron a suponer diversos análisis.

4.- Debido a la falta de definición en la oferta felipista, es probable que Ortiz lo haya pensado muy bien y, molesto con la debilidad mostrada ante el Ejecutivo Federal se dijo a sí mismo: ¡carajo, pero si en los estados (priístas) el Presidente (panista) no manda! (Eso nos muestra lo tricolormente albiazules (¿?) que somos en Tlaxcala). Entonces se decidió a enviar mensajes de rebeldía. Algo así como el doble lenguaje encarnado por un empleado menor en la hacienda que, lo mismo dice una cosa que dice otra. O sea: el lunes de la visita presidencial dijo un “sí siñor Presidente” y, días después: “no siñor presidente”.

5.- Y el “no siñor presidente” se acompañó de su parca comunicación a “la niña ricomendada por el siñor presidente”. Al tiempo, echó a andar la maquinaria de su corriente, el orticismo, con muchos recursos, qué digo muchos… un chingo de recursos que irían desde eso que se llama piso y techo firmes, capacitación, viejecitos y, hasta vivienda… por esta se los juro. Es que en la ciencia electoral (a la tlaxcalteca) está comprobado que esa es la única forma como se ganan elecciones. Este, como la mayoría de los estados de la República, es miserable. Manejar los dineros del presupuesto para acallar esa miseria dentro de la voluntaria y hasta desbordada complicidad colectiva de cada proceso electoral, hace la diferencia al momento de contar los votos.

6.- Pero aquí viene lo mañoso… porque esos dineros del presupuesto (unos les dicen programas) se emplean por igual entre las dos precandidatas. No me haga mucho caso, pero yo creo que aquí está el detalle, pues ninguna de las dos se salva de la rechifla pública porque aceptaron competir con la ventaja que da el poder económico, muy propio y característico del gobierno panista de las mentiras. Y no se crea, bien que se ha de cargar la lana de un solo lado…

O sea, ni a cual irle. A final de cuentas, igual de tranza la pinta que la colorada.

Yo creo que, consciente de estas marranadas, el director de Milenio, Carlos Marín, pronosticó en Tercer Grado, de Televisa, que la candidata con más probabilidades de ganar la gubernatura en Tlaxcala es Minerva Hernández Ramos.

Mire si no va a ser chistoso esto que pasa en Tlaxcala. Una, con la venia presidencial, quiere debatir. La otra, con las canicas del gobernador, quiere debatir. Pero yo pregunto y, qué van a debatir. Les juro que se les arman un bodrio conducido por alguna conductora de radio, malita, vamos a completar el surrealista ambiente rumbo a la elección, comenzando por el presidente del Instituto Electoral más chafa del que tengamos memoria. (sólo a él y a su consejo general les da por aprobar presupuestos de precampañas cuando estas ya habían comenzado).

Pero, qué me dice usted del pleito de comadres panistas, y del líder panista pirata que de secretario de la Función Pública pasó a secretario general con atribuciones de presidente del PAN, mientras el cura mulas que mandaba en el PAN se hizo todo un secretario de la Función Pública. No, no, no, estas son fregaderas.

Ahora, nada más falta que los priístas se den de cachetadas pues, los marianistas no ceden y los lorenistas están más calientes que un motor viejo sin anticongelante. Y hasta el obispo don Pancho Moreno ya anda opinando de política.

Ver para creer.

La cruel historia de una traición entre compadres

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A final de cuentas resultó que el compadre Héctor atrincheró a tiempo a su apreciado Julián, a quien habría tenido que dar la espalda de alentarlo a seguir en la lucha. Es lo que se llama un aguante estóico.

Para Prudencia Juárez Capilla, fue frustrante dejar el cómodo apartamento con una espléndida vista a la Alameda Central, donde pensaba vivir hasta el fin de la legislatura. Parecía evocar una de las inmortales frases de Alfonso Arau (Calzonzin): “uno se deja llevar por el cuerpo”.

En efecto, amplitud, mobiliario, decorado y, el paisaje, ese paisaje pletórico de jardines y monumentos y ríos de gente, dejaron de ser parte de su cotidianeidad. Porque el que paga la renta ya regresó. Y aunque ni siquiera se lo pidió, “tiene que ahuecar el ala”, pues en este ajedrez a ella le tocó un efímero papel de peón.

Los planes del diputado Julián Velázquez Llorente, iban en grande. Día tras día, dibujando un nuevo rostro a la entidad tlaxcalteca, con todo y un nuevo aeropuerto –aprovechando las ventajas de la amplia red carretera – y más servicios médicos y, facilidades para los hombres de negocios; la cosa iba viento en popa.

Tú díselo

No recuerdo si ese día había sol, pero los nubarrones se agolparon en la oficina de Cesar Nava, al encargarse de desmantelar el proyecto orticista que, en esas fechas manejaba con discreción el nombre de Adriana Dávila en tanto la apuesta del régimen calderonista.

Aunque insistentes voces hablaban del indestructible vínculo amistoso entre los compadres Ortiz y Velázquez, las acciones del primero dejaron de ser congruentes con su plan original. Dicen que al gobernador de Tlaxcala no le da por preocuparse a priori de los asuntos, ni privarse del sueño en las cuestiones del poder. Sabe que su lugar en el sistema dominado por la derecha lo ubica en un lugar un poco alto, pero no tan alto como para defender a su compadre.

Fue en esos momentos cuando Ortiz decidió sacar del juego a don Julián. La jugada, para aquellos con una visión parcial de los acontecimientos, fue cruel y dejó ver escenarios de ruptura. Mas (los) Velázquez soportó estoicamente haber quedado fuera de la fiesta electoral. Ciertamente no le había ido tan mal. Arrasó en la elección de julio de 2009 y ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Salud. Cualquiera en su condición, se habría dado por bien servido. Pero, y qué tal si podía dar un extra para su estado siendo gobernador.

En la película comenzaron los papeles de villano. Un médico que (des) gobierna Apizaco se sentó a la mesa y logró hacer bulto. La otra diputada Juanita, digamos a la que la estética le hace juegos pesados, hinchó sus venas de soberbia azuzada por José Guadalupe, para ver si sacaban raja en esos momentos de crisis orticista. La primera se quemó gacho. El segundo también. La primera enseñó el cobre y su más aldeana procedencia. El segundo también. Bueno, los dos ya mostraron de qué material están hechos y habrán de pagar las consecuencias.

Panistas y orticistas sentados de un lado de la mesa observaron cómo se les hizo bolas el barniz. Las cartas estaban marcadas y aunque se habían aliado para doblegar los ánimos improvisadores de la supuesta recomendación de calderón, volvió a pasar frente a sus ojos la equivocada película de las loas a Santiago Creel y su posterior truene en la carrera por la grande.

Todo aquello transcurría con vertiginoso ritmo. La lógica pasó a mejor vida y la real apuesta de Ortiz se volvió ceniza.

Actuar con oportunidad

Así que cuando el gobernador de Tlaxcala decidió dejar fuera de la jugada a su querido compadre, no incurrió en un asunto de alta traición. A final de cuentas quedó al descubierto que a tiempo lo atrincheró, advirtiendo que la voluntad de Calderón iba en una dirección contraria al proyecto que había avanzado un importante trecho rumbo a la elección de julio.

Los ánimos se habrían desbordado si (los) Velázquez no hubiesen asumido esa actitud a la que muchos llaman institucional, pero que en ellos la podemos considerar de un admirable aguante, más grande que el coraje de haber quedado fuera.

Lo curioso ahora, será ver a esos mismos panistas-orticistas cuyo juego apuntaba en otra dirección haciendo campaña por Adriana. Lo lamentable será ver la declinación (¿apuesta?) o una extraña derrota de la maestra Perla López Loyo, a quien en verdad le tocó el papel más indigno, vamos, hasta quiere debatir, pero, ¿qué va a debatir?

El riesgo de involucrar al Estado en la elección de julio

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Ante una oposición destruida, crece la amenaza de una brutal injerencia del Estado en un proceso que debería ser equitativo, ¿es esta la dichosa fiesta de la democracia?

La virtual candidata panista a la gubernatura, Adriana Dávila Fernández, adelantó que su participación en los comicios de julio, supera las metas de carácter personal y se convierte en un, “proyecto de Estado que se hará realidad”.

Cuando la panista involucra el término Estado en su discurso, debiera optar por la superación de ambigüedades (Estado o estado) pues, adversarios o simpatizantes podrían interpretar su argumentación, como la injerencia del Estado Mexicano en un evento al que cada vez resulta más utópica la participación de los o, las contendientes en igualdad de condiciones, tal y como advierte la legislación electoral en la brutal campaña  desplegada por el IFE.

El término “un proyecto de Estado” contiene un mensaje en sus cuatro palabras que puede generar confusión.

Sembrada la desconfianza de apoyos extralegales mediante la alianza Gobierno Federal-orticismo, para llevar a Dávila al poder, al elector se le suministra una información imprecisa que, difundida por todos los medios, adelanta la injerencia del Estado, en tanto una condición ventajosa por sobre sus adversarios, quienes dados sus distintos orígenes a los del partido gobernante, quedan lógicamente fuera de “el proyecto de Estado que se hará realidad”.

Quisiera pensar que se trató de un uso del lenguaje en los parámetros de la buena voluntad, pero mencionar al Estado cuando al gobierno federal le llueven calificativos sobre verdades a medias en las que ha incurrido, exalta la desconfianza de lo que será un juego con evidentes ventajas para un solo personaje.

Recuerdo el grotesco uso de dinero en efectivo de Oralia López Hernández, como candidata a diputada federal por el primer distrito, para emitir mensajes de su cercanía con la autoridad, la cual con gusto abriría la cartera a quienes le entregaran su voto en aquella elección del cinco de julio de 2009.

El resultado fue una escandalosa victoria panista ante los oídos sordos de una autoridad electoral que teniendo las pruebas en sus manos desoyó las quejas de los adversarios de aquella panista.

Hablar de un proyecto de Estado a la gente empobrecida como no había ocurrido en generaciones, aviva la esperanza de que habrá el gesto generoso de aquél, a cambio de dar el voto a favor de cierto personaje.

Para el infortunio de la democracia tlaxcalteca, “la candidata del proyecto de Estado”, puede incurrir en estos ¿excesos?, sin que sus adversarios emitan la mínima protesta pues, en el caso del PRD y su abanderada, Minerva Hernández Ramos, lo que más interesa en este momento es esquivar las mentadas de madre de Pedro Arturo López Obrador. ¿Quién va a cuestionar la impunidad de la candidata del Estado?,  si lo que quieren es sacar la cabeza del lodazal en el que están más que hundidos.

La recurrencia adrianista a la metáfora del “aroma de mujer en la próxima administración” denota la escasa creatividad del arrogante equipo que le sigue, más ocupado en repartir los puestos del próximo gobierno que, en estructurar ideas congruentes con la urgente necesidad de que contemos con una mujer de miras altas y acciones emancipadoras.

La protagonista seguramente ya se dio cuenta de la terrible inconveniencia que le significa el triunfo cantado sin que medie una real identificación con todos los sectores de la sociedad.

Un estado no sólo tiene a panistas decentes habitándolo. También los hay priístas con ilusiones, perredistas con todo el derecho a coexistir, ciudadanos sin partido que bien pueden apoyar una causa legítima expresada en los términos que garanticen gobernabilidad, democracia, justicia.

Mas adelantar que se participa con cartas marcadas por la intervención del Estado, es un riesgo que, a mi manera de ver no debería correr la amiga de Calderón y cuasi segura gobernadora de Tlaxcala.