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Archiv para febrero, 2010

Los verdaderos aliados en la elección de julio

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El blanco se llama Mariano González. Primero vino el desaire perredista y ahora mismo vivimos el desgaste beatricista para aniquilarlo.

Al débil líder estatal del PAN, Benjamín Ávila Márquez, le dieron la orden de “empanizar” el proceso interno de su partido, por lo cual dispuso la instalación de centros de votación para que “sea tomada en cuenta la opinión de la militancia” en el proceso de unción de Julián Velázquez Llorente.

Pasivo, como suele ser, Ávila optó por enmascarar el crudo acuerdo tomado anteayer en el CEN ante César Nava, en sentido de aplicar una encuesta para definir el nombre de quien contenderá en julio con la camiseta panista.

Es un intento por apagar el fuego al interior de AN, porque los simpatizantes de una ex diputada federal no quitan el dedo del renglón, respecto a que debe ser ella la beneficiaria de la candidatura oficial.

Con efecto distractor, el “secretario general del PAN con atribuciones de presidente” dispondrá de una importante cantidad en efectivo para instalar las mencionadas mesas receptoras. Claro, en ese intento legitimador, habrá que pagar a quienes funjan como receptores y cuenten los votos y, se sumen al papel que lo mismo hacen diputados que contralores, pseudo factores de transparencia que defensores de los derechos humanos.

Pero faltaba un aliado a esta mascarada. ¿Le parece bien el líder nacional del PRD, Jesús Ortega? Sí, ese que todo lo negocia… el mismo que acató la orden para coaligarse en tanto adversario ideológico con el PAN.

Así, podría concretarse eso, la legitimación de este fraude anticipado que, nos llevará a todos muy emocionados a votar por un proyecto mutilado de antemano, pero eso sí con el suficiente alarde de que PRD-PT y Convergencia, son suficientes como para doblegar a la aplanadora PAN-Ortiz-Beatriz.

Y ahí tiene usted al jefe de los chuchos. Siguiendo al pie de la letra la instrucción proveniente de la desesperada maniobra calderonista por aliarse con quien sea con tal de dar la pelea a un PRI tan, pero tan crecido, que desde ahora se está cantando la recuperación de la silla localizada en Los Pinos.

En otras palabras, los líderes de avanzada son Chucho Ortega y Bety Paredes, porque los dos procuran la existencia de sus respectivos partidos aceptando acuerdos muy productivos como parte del necesario financiamiento que todo político, no pobre (porque sería un pobre político) aspira para que su proyecto se afiance.

Esta es la esgrima con la cual el PAN defenderá su causa a nivel nacional y asegura el triunfo en los terrenos locales. Hay que estimular a los actores, muy malitos, como Benjamín Ávila; muy raros como el diputado José Juan Temóltzin y cien por ciento moleros como Víctor Briones y Antonio Mendoza, los beneficiarios perredistas del orticismo.

Es una manera única de contar la historia cuyo final ya conocemos.

Y aquí, alguien estorbaba: Mariano.

Primero porque no se podía librar de la cruel venganza de Beatriz, con quien ha tenido reiterados desencuentros a lo largo de sus respectivas carreras. Y luego porque su eventual participación el cuatro de julio, podía ser un riesgo, debido a su radicalismo y a la cantidad incontrolable de rencor que almacena en sus células.

Entonces, sus enemigos se multiplicaron. Y a nivel nacional, el PRD tuvo en bandeja de plata deshacerse de él, no porque no ha renunciado al PRI, sino porque entre los amigos que discuten esto del poder, el libanés nada más no cabía.

Pero el PRI ha sido aún más cruel. Porque lo han hecho creer. Incluso hay versiones que lo dibujan aguardando  tricolor un encuentro con Beatriz, como para exigirle que se defina.

Y sabe qué, Beatriz no llegó.

Qué raro, verdad.

Cómo, quién apostaría al PAN si este improvisara… de veras, nadie.

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Si en el espectro nacional el partido de la derecha consintió aliarse con sus enemigos ideológicos de la izquierda, ¿usted creé que va a romper con el orticismo?

Yo creo que en materia de poder y, los mecanismos para conservarlo no valen los experimentos y el PAN, está dispuesto a cuanta acción le permita, por lo menos, prolongar su agonía en la Presidencia. Vende cara su derrota en 2012, desconoce acuerdos con el PRI y genera la indignación del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, abierto opositor a las alianzas coyunturales.

En Tlaxcala, el PAN aceptó aliarse en 2004 con el orticismo, una expresión priísta que contiene decenas de grupos, pero los principales son el propio Héctor Ortiz, la diputada federal Beatriz Paredes, la UAT, Guadalupe Lozano, en fin, una larga lista de colectivos, capaces de afianzarse al poder, a través de una constante actualización y cohesión entre ellos.

Por eso, al PAN le habría resultado caro creer que por él, fue capaz de conquistar el poder y mal haría en darse la libertad de pensar como un ente líder, cuando todos sabemos lo acotado que se encuentra en medio de la vorágine de líderes que utilizan sus siglas para acopiar masivamente votos.

Así que una imitación de Gómez Mont a estas alturas o, un paralelismo con Ana Tere en Puebla, serían desastrosos para un partido que, hábilmente aceptó las condiciones a través de las cuales apareció como triunfador en la elección de noviembre de 2004 y nada mal le caería repetir en julio de este año.

Sin exageraciones, el PAN representa entre 15 y 20 por ciento de la alianza con el orticismo.

Le han permitido dar la cara, como un proyecto afín al Presidente. A cambio han obtenido presupuestos históricos. Es un juego entendible: el PRI haciendo gobierno disfrazado de PAN. Es la realidad que vivimos en nuestro pequeño estado.

A veces no entendemos el origen del PAN en el poder y suponemos que la efímera carrera de personajes coyunturales, obedece al crecimiento desmesurado de la derecha en Tlaxcala.

Nada podría ser más descontextualizado.

Aquí triunfa la esgrima de legendarios nombres, participantes en distintas luchas y herederos de los hacedores de la Tlaxcala actual. O sea, el legado de Emilio Sánchez Piedras se mueve como galaxias en el universo. Unas estallan; otras crecen y también las hay que desaparecen.

Pero en esa obscuridad no se tiene registro de algún triunfo por generación espontánea y menos oportunista.

Digamos que los cuentos de hadas son propios para los pequeños que asisten a las guarderías de la Sedesol, pero aquí se trata del poder. Viendo la desesperación de Calderón para consentir alianzas con el PRD, señores, lo menos que haría es romper con el PRI-Ortiz-Beatriz.

Al contrario. Del probable triunfo sustentado en los excesos de Ortiz, depende una parte fundamental de la confianza con la que en 2012 llegue a las urnas el partido del Presidente, por cierto raspado por su propio secretario de Gobernación, quien ya apostaba por adelantado al exterminio de su propio partido, y en consecuencia lamentó la coalición PAN-PRD en Oaxaca, porque en eso no quedó con sus amigos priístas.

Pero vea lo importante que es Tlaxcala para Calderón. A través de Ortiz tiene un vínculo con Beatriz. Digamos que con pago bien barato, tiene tranquilos a sus aliados tricolores-orticistas, esos que se dejan vestir de azul e inventan discursos propanistas y hasta se dan el lujo de impulsar una reforma constitucional para encarcelar a las mujeres que lleguen a practicarse un aborto.

Tan hábiles son, que también se alían con el jerarca de la iglesia Católica para seguir sumando elementos al escenario en el cual se filme la película de un nuevo triunfo panista gracias a la operación extrema de un individuo llamado Héctor Ortiz, una lideresa de “avanzada” de nombre Beatriz Paredes y un Presidente vituperado y desesperado, de nombre Felipe Calderón Hinojosa.

Cunden roedores… van tras una nueva versión de flautista anaranjado

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Vea usted lo que es capaz de hacer un diputado cuando se lo propone… Hizo gente bien a varios a los que se creía del arrabal…

Cuenta la fábula escrita por Robert Browning que una aldea alemana infestada de ratas, fue asistida por un hábil sujeto quien, a cambio de dinero consiguió llevar a esos roedores, ayudado únicamente por las notas musicales que salían de su flauta, a un río donde murieron ahogadas.

Entre el Palacio Legislativo y el río Zahuapan hay poco más de una calle de distancia. No vaya a ser que los habitantes de ese recinto, que encarnan la plaga aquella ocurrida en junio de 1284, dirijan sus zapatos con todo y lo que estos conducen, a las pestilentes aguas de dicho caudal.

Pensábamos que el único converso al encanto pecuniario –así lo narra su inventor Rubén Flores Leal – era el aguerrido (ajá) diputado naranja, quien cobró celebridad al pisotear los documentos básicos del partido de Dante Delgado y, declararse autor del texto que propone cárcel a la mujer que decida practicarse un aborto.

Consistente en reformar el artículo 19 de la Constitución local, esta súbita adopción de tan piadosa actitud sumó, para la sorpresa de todos a otros legisladores, veintitrés ellos, dispuestos a batirse con el enemigo que trastoca los valores y le mueve el tapete a las familias bien de Tlaxcala. Sí señor. Ninguna mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Hierro a la que cometa la afrenta de tomar la iniciativa. Hay que hacerla caminar y escupirla. Hay que cocerla con leña verde en una noche de música coral donde las túnicas y las máscaras hagan una mezcla espantosa para vituperar a la ciudadana que abuse de su condición pensante.

De dicho atuendo ha de salir una cola de rata. La misma que se relaciona con la fábula con la que iniciamos esta entrega.

Tras el flautista de Hamelin (versión Tlaxcala, conocido como José Juan Temoltzin) han de ir cuatro perredistas: Víctor Briones Loranca, Antonio Mendoza, Miguel Atlatenco y Macario Saucedo. Tres priístas: Arnulfo Arévalo, Aristeo Calva (el hermoso), Oliverio Pérez. Del Partido del Trabajo y afecto al penetrante olor del queso se apuntó Mateo Morales y, no podía faltar la diputada verde, Eloísa Espìnosa.

Estos, aliados al amorfo bloque panista hacen mayoría. Así se las gastan.

Andan atrasados. No han visto la corrección hecha por Beatriz Paredes a su retardatario planteamiento, el mismo que desató la más cruenta metralla en contra de la líder nacional del PRI.

Pero no les importa lo que la gente opine de ellos. Lo que les interesa es el calor que se siente cuando se puede avanzar con un asunto como la reforma al 19 que, muy contento ha de tener a los grupos de la ultraderecha (así también los llama Beatriz) los cuales, creo han de estar encabezados por un ministro religioso llegado hace poco a tierras tlaxcaltecas, en cuya puerta hay guaruras, como nunca le hicieron falta al anterior inquilino de tan sacra morada.

Pero hay que recordar que al flautista de Hamelin le quedaron mal con la recompensa. Entonces, dice la fábula, regresó y se llevó a 130 chamacos de aquella aldea.

No vaya a ser que Hamelin Temoltzin vea insatisfechas sus pretensiones y recule en la ayuda ofrecida al patrocinador de este cuento. Y quien no lo crea capaz es porque lo acaba de conocer.

Debate priísta mientras yo te gano (la candidatura)

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Ahí tiene usted a Mariano y a Lorena, riñendo como chamacos por la candiatura del PRI, acaso no se dan cuenta que otros arden en deseos de poseer esa perla negra?

El mutismo del PRI y su dirigente nacional, Beatriz Paredes Rangel, parece enfocarse a un eficiente desgaste entre los dos tricolores con la mano levantada para ser ungidos candidatos: Lorena Cuéllar y Mariano González.

Y aunque ambos pueden quedar como el perro delas dos tortas, no cabe duda que dela decisión priísta dependen las acciones del PAN-Ortiz-Beatriz.

1.- Si el PRI se inclina por Mariano, el orticismo moverá su principal ficha, que es el diputado con licencia Julián Velázquez Llorente. Se trataría de un duelo entre dos sujetos y una mujer (Minerva), donde el personaje a vencer es el temperamental criador de reses bravas.

2.- En el caso que la ungida fuese Lorena Cuéllar, es muy probable que el trust PAN-Ortiz-Beatriz, se incline por llevar a la línea de fuego a la otra legisladora con licencia, Perla López Loyo, un funcional personaje de utilería, carente de iniciativa, tal y como lo marca la regla no escrita de sus seguros patrocinadores. O sea, sus posibilidades de triunfo son vastas.

3.- Pero, si la perredista Minerva Hernández Ramos, es beneficiaria de la estéril lucha iniciada entre Lorena y Mariano, y logra la cohesión de una gran alianza, esa sí de veras grande, aguas, porque al proyecto panista le estarían temblando las rodillas.

4.- No descarte usted que esta posibilidad esté calculada en el remoto caso de que, la heredera del estilo de los muchachitos pendencieros, consiga a fuerza de insistir a su supuesto amigazo y protector Felipe Calderón, la candidatura panista. En ese escenario: a) el orticismo da media vuelta y se vuelca a apoyar otro proyecto que, desde luego no sea  encabezado por Mariano. En consecuencia, el nombre restante es el de Minerva, candidata de una corriente, recuérdelo, inserta en el pragmatismo de Chucho Ortega, al cual ni le disgusta ni le quita el sueño la firma de pactos, en el sentido que sea, con tal de conquistar el poder.

Consideremos a estos cuatro escenarios como muy analizados por el trust orticista/beatricista, pero añadamos un detalle, nada irrelevante, que consiste en la poderosa seguridad del comandante del orticismo para ganar una elección tras activar a los múltiples grupos  bajo su dominio.

Cabe aplicar la lógica: 1.- Hacer en el PAN política al más puro estilo del priísmo echeverrista da resultado. 2.- Se cuenta con el suficiente poder de movilización para vencer a quien se ponga enfrente. 3.- Luego entonces, no se sonrojen si ven los excesos, porque forman parte del estilo con el que se ganan elecciones.

O sea, no me salgan con que el rubor los invade en su inmaculada concepción de la política, porque se ha llegado a este nivel merced a piquetes de ojos y puntapiés debajo de la mesa. Así que, la beben o la derraman.

Muy a pesar de algunos ha de reconocerse el poder omnímodo que el orticismo conserva a pesar de los momentos complementarios que vive como factor electoral de esta administración estatal.

Renunciar a él en estos momentos sería suicida. Veámoslo así, el pensamiento más negro, que es perder al PAN por la ingenua necedad de Adriana Dávila, ya se ha calculado, y en consecuencia es potencial la orden de dar media vuelta para apoyar a quien convenga.

Bajemos las palabras de Beatriz a nivel estatal. Es capaz, dice, de someter al sacrificio cualquier iniciativa de ella, con tal de ser congruente con el desempeño del país. En otras palabras, se cura en salud si tiene que desconocer algún planteamiento si es que así le conviene.

Ahí tiene usted a Betty y su debate con las feministas que de plano la acabaron con la súbita coloración a Provida que tomó la sedicente mujer de avanzada. Vio que su imagen cae en picada y no le quedó otra que recular.

Así se las gastan quienes conforman el trust del que ya le platicamos. Por eso, si al PAN ya le salieron hongos, pues qué caray, el orticismo dirigiría su vista al PRI, al PRD o a lo que fuese, con tal de conservar el poder.

Vulneración engañosa del texto constitucional

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Inaceptable, la complicidad entre gobierno e Iglesia Católica, cuyo jerarca propuso a la autoridad “caminar juntos para hacer de Tlaxcala y cielo”, nada más…

Las verdades a medias usadas en el intrincado mundo del poder permiten a las autoridades caminar sobre la delgada cuerda en que ellos acotan a la Ley. Sobrevienen pues bochornosos actos revestidos de gloria con más de un propósito oculto entre juegos de palabras, como trabalenguas con los que jamás se debe hablar a la gente buena.

Y la ley es clara. El inciso “e” del artículo 130 de la Constitución prohíbe a ministros religiosos asociarse con fines políticos. Pero en Tlaxcala, este señalamiento puede pasar bajo el arco del triunfo de los dos protagonistas de esta novela de lo absurdo, como si un Cupido miope anduviese ahí, tirando flechas y hubiese dado en el blanco entre un reconocido juarista y un elemento extremo del clero mexicano.

Entonces se da la transmisión de misas católicas a través de la televisión pública. ¿Qué dirán las otras iglesias?; ¿Qué dirá el eminente abogado Héctor Ortiz sobre su propia acción?

Pero el marco de complicidades se ensancha, por ejemplo a tener abierta hasta abril una exposición de arte sacro, cuya difusión servirá para impedir el contrabando de estas, afirma el gobernador Héctor Ortiz.

Yo diría que la intención es buena. Pero si por decenios han saqueado el patrimonio de los católicos, por qué se tiene que hacer esta difusión hasta la fecha en que falten tres meses para la elección más importante, por cuanto participativa.

Monseñor Moreno Barrón, persona respetabilísima también debe repasar el contenido del texto constitucional para que su bondadosa acción en su ámbito no quede manchada. Ha de saber el obispo que ese mismo precepto también inhibe las alianzas en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa.

Nada más falta que veamos comulgando a nuestro gobernador, como hace años lo hizo el gobernador José Antonio Álvarez Lima ante un atónito pueblo tlaxcalteca no acostumbrado a la postración de sus autoridades ante ningún altar.

Conmueve leer la precaución de Ortiz durante las alocuciones expresadas en aquél encuentro con el jerarca católico de Tlaxcala, donde no se doblega ni tantito, ante cuestiones doctrinarias y limita su participación a la profilaxis respecto al tema del robo de arte sacro. Se advierte su rubor legal, mas no la distancia que debería guardar con la difusión de este evento.

Pero Moreno Barrón, carece del sentido de la distancia en este tema y, sin más preámbulos dibuja la complicidad entre gobierno e Iglesia católica con las comprometidas palabras que apelan a dicho compromiso, de caminar juntos y “verdaderamente hacer que Tlaxcala sea un cielo para los que vivimos aquí y para aquellos que nos visitan, en el sentido integral de la palabra”.

Creo que el diligente ministro no debió recurrir a las metáforas cuando frente a sí tenía al representante del poder ejecutivo de Tlaxcala, porque ni a esa autoridad le está permitido ser parte del cielo “en el sentido integral de la palabra” y, mucho menos nosotros merecemos que se nos planteen mediante premisas de doble o hasta triple intepretación.

Verá usted si a estas alturas, cuando falta tan poco para la elección de gobernador, convienen las ambigüedades como parte de una semántica con piel de oveja que, legalmente resulta una alianza perversa.

Ahora bien, si a los católicos les asiste el derecho de usar los medios públicos para transmitir su liturgia, considero que a los no católicos se les debe medir con la misma vara.

Si el obispo católico ha tenido el derecho de reunirse y exhibirse con el gobernador de Tlaxcala, pues en otros representantes religiosos cabrá el mismo recurso.

Hay de cabildos a cabildos

Que le parece el resbalón de los regidores de Sanctorum de Lázaro Cárdenas que, en sesión decidieron modificar el nombre de su municipio por el de Sanctorum de Héctor Ortiz. Su acción es indescriptible, como lo será el necesario reculamiento, antes de que la alcaldesa y principal promotora de semejante oprobio enfrente un juicio político.

Se supo que, graciosos los autores de tal abyección, Miguel García de Oca y la alcaldesa Manuelita (ambos, caciques actualizados) vinieron a la capital con cara de “qué te parece ell detallazo”, pero cuando recibieron la respuesta de tan grave error, regresaron a su pueblo con la cola entre las patas.

Qué vergüenza.

Antes de la unción de Mariano en el PRI… un pendiente naranja

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He ahí la coyuntura en la cual cabe una acción perversa como para que los priístas se hagan los remolones ante Convergencia, que siempre estuvo de lado del libanés.

Mariano González Zarur consiguió elevar la expectativa respecto a ser candidato a gobernador apoyado por varios partidos. Vemos que en ese intento no han sido suficientes las reuniones con las dirigencias de los otros partidos o, éstas se dan en calidad de diálogo de sordos, sin tejer un tema vinculatorio, salvo la pura expresión de conseguir el poder.

Y surge para el ex diputado priísta el dilema: siendo candidato de Convergencia, cómo hacer para convencer al dividido PRI (una parte importante sigue con Lorena Cuéllar) de que al tricolor le asiste la iniciativa, como dice Ubaldo Velasco, “el PRI lleva mano debido a su extraordinario posicionamiento nacional”.

Abundemos: como están las cosas, pareciera que Mariano tiene a Convergencia de su amigo Dante Delgado, como punto de partida para reconquistar los feudos del Revolucionario Institucional y no, que siendo un priísta encastado porte el estandarte de este para ganar terreno.

Recordemos que el propio Dante no detuvo en Veracruz la idea de que Fidel metió manotas al partido naranja (y claro le inyectó recursos), lo que en la militancia tricolor que todavía araña la posibilidad de ungir a Lorena, bajo el argumento de una actualizada afrenta en contra del anti orticismo, tan de moda en Tlaxcala para llamar la atención.

No perdamos de vista el servilismo de Juan José Piedras Romero, el líder petista que puso a su partido de tapete a Mariano.

O sea, ya son varias las expresiones de apoyo al ganadero libanés, pero en el desborde de su pasión se halla una especie de babelismo, que a estas alturas es lo menos esperado por el divo.

Ahora, de que hoy viernes se espera la deliberación de la Comisión Permanente del Consejo Político, impulsando a la Convención de Delegados como mecanismo de elección, de eso no hay duda.

Y que la convención es más de la mitad de la candidatura de Mariano, tampoco genera dudas.
Lo que hay que ver es la reacción de los priístas cuando los motiven a sumarse a Convergencia, el partido definido con Mariano mediante la incansable acción de su fan número uno, Rubén Flores Leal.

Y he ahí la nueva coyuntura que podría ser aprovechada por la perversidad de Beatriz Paredes Rangel, como para reiterar que en los estados los militantes son quienes deciden las candidaturas.

Será sencillo plantear estas premisas:

1.-  Los priístas son libres de decidir por su candidato o candidata a gobernador. 2.- Los priístas han logrado posicionar tanto a su partido que no dejarían a otros tomar decisiones. Luego entonces, “a los priístas no les pidan sumarse a un proyecto que pasa por alto su soberbia”.

En otras palabras, la división entre grupos y partidos opositores obedece a que sus líderes saborean el triunfo con meses de anticipación. Digamos que lamen sus bigotes aun antes de dar el bocado.

Hay que ver el golpe asestado por el orticismo a este anaranjado asunto cuando metió en el carrito del super al activista que pudo haber jugado un papel decisivo en este asunto. El haber adquirido a José Juan Temoltzin y además, someterlo a un lavado de coco como para desconocer los principios de Convergencia respecto al aborto, es como ya lo anticipábamos el primer golpe del que pega dos veces.

De todas formas, José Juan tiene así de pendientes con Mariano, cuando aquél presidía la Sala electoral y operó gacho contra el entonces candidato tricolor al gobierno.

Y que raro, verdad, en aquellos ayeres, Rubén Flores Leal, jugaba en la cancha del orticismo. Lo que son las cosas.

Las juanitas de Tlaxcala y su papel de actrices secundarias en la elección

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Nadie ha sido capaz de retirarles el mote evocativo del ex jefe delegacional que acabó en mamarracho de programas chafas de Televisa.


Inversiones fuera de serie como las hechas en las campañas para hacer diputadas federales a dos mujeres, ni tan populares, ni tan formidables, más bien, en un contexto de medianía, para colocarlas entre las fichas que confunden a quien llevará los colores del PAN en la elección de julio, es uno de los gustos caros del comandante del orticismo.

Para que Oralia López Hernández ganase la elección de julio pasado, incluso hay videos de la forma en que repartía dinero en efectivo y con ello dejó en los votantes una rara buena impresión para depositarle su voto con la creencia de que ese tipo de ayuda se multiplicaría.

De la señora López Loyo, empeñada en la constancia y  en el derecho que a toda mujer le asiste, de aspirar a algo importante, expuesto como centro de su discurso, no debemos descontar su antecedente de derrota, que costó dinero, mucho dinero, el cual sumado a la reciente campaña nos plantea un panorama por lo menos desalentador.

Toda esa riqueza invertida en ambos pétalos de la rosa híbrida se fueron por el desagüe, ahora que sus suplentes en el Congreso rindieron protesta. Nazario Herrera Ortega, por Perla López y Agustín Macías Romero, por Oralia.

Perdón por no creer en ambas, sobre todo al cuantificar la millonada tirada a la basura.

Tiene que ver con emociones disparadas, con gustos excéntricos, con lo que hemos llamado los excesos del orticismo en una dolorosa pérdida de aquél equilibrio, con la que originalmente funcionaba la compleja maquinaria capaz de ganar elecciones en condiciones adversas.

Incluidas en un desagradable grupo de legisladoras obligadas a renunciar para dar paso a sus suplentes, en el Congreso se les conoció como Juanitas, en alusión al curioso personaje que de jefe delegacional pasó a mamarracho en los programas chafas de Televisa.

Las juanitas de Tlaxcala se han prestado a ser personajes de utilería. Y eso me parece humillante, es la aceptación a priori del uso de las personas. Carecen de una forma creíble para reclamar su paso de caballito por la política y se conforman con el papel de personajes secundarios en un proceso donde hay piezas genuinas y otras, como ellas, de vil ficción.

En su efímero lapso como diputada federal, a una de ellas se le conoció como la legisladora del folder pues, recorría cada edificio del  Palacio Legislativo, auditorios, oficinas, escaleras y pasillos, con una carpeta bajo el brazo, muy apurada como si se dirigiese a encabezar algún evento de relevancia, mas las propias cámaras de San Lázaro dan cuenta de las travesías fatuas en vista de que en el interior de tal carpeta, sencillamente no había nada.

Qué difícil tener vida artificial en esto de la política. Carecer de sustancia y gracias a ello lograr un lugar. A estas alturas, ser políticos con un folder vacío bajo el brazo es un exceso que lastima, porque el dinero empleado por lo menos en estas brillantes (ajá) carreras hace falta en otros ámbitos que han sido la asignatura pendiente.

El coco que espanta a Beatriz

Según la lideresa nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, la alianza entre PRD Y PAN no le causan sobresalto, como sí en cambio le ocurriría con el coco, al ser una niña que se porta bien (así lo declaró en Durango nuestra querida paisana)

Pues cómo la va a espantar una alianza con el PAN si aquí en Tlaxcala, su laboratorio, desde hace cinco años sostiene una alianza bien productiva con el blanquiazul, al grado que con más facilidad que en el CEN se puede ver a Rolando Rodríguez Cámara, sirviendo para lo que es un especialista, o sea, para acarrear robustas dietas.

El corporativo Ortiz esperaba más de sus abotagados operadores

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Padecen el grave sobrepeso que los obliga a exigir su diezmo o doble diezmo para saciar la soberbia, en los términos en que un diabético no puede desdoblar los azúcares.

En el orticismo se advierte un temor de tal magnitud a menos de medio año de la elección más importante de los años recientes que, sus mismas cañerías se han saturado con la formidable sobredad, esa que pudiese ocasionarle una infección como llega a ocurrir con algún macho enchiquerado expuesto a sus propias humedades en tanto caldo de cultivo para la generación  de sus múltiples gérmenes enemigos.

Controlar al Instituto Electoral, al propio partido y ahora, a la Sala Electoral Administrativa del Poder Judicial, es como construir un edificio con albañiles que no se entienden entre sí porque todos ellos acusan tal nivel de soberbia que son incapaces de realizar las labores básicas, como asegurarse que los pilotes se hallen a suficiente profundidad y como instalar puertas para impedir la entrada de entes perniciosos a su interés transexenal.

Curiosamente el exceso orticista conforma una trilogía que debiera apostar al equilibrio, mas el desequilibrio es lo que llegó, a causa del bombardeo pecuniario sin ton ni son del que, en el colmo, los responsables de entregarlos se han procurado interesantes diezmos, dobles diezmos o de plano sociedades.

Insisto, el sexenio sustentado en la balanza perdió el equilibrio.

Hay testimonios, por ejemplo, de desatinados desplantes con los cuales Pedro Molina Flores, contaría dinero frente a los pobres, orillándolos a humillarse, con la exigencia de ser incondicionales y discretos para poder tener parte de ese botín. Tan torpe fue su actuar que generó suspicacias, y en consecuencia su período de presidente quedó manchado con: el infarto cerebral sufrido por Silvestre Lara, ya sea como infame coincidencia o como peor acción. Lo menos para opinar a ese respecto es la rareza en medio de la cual aconteció.

Del PAN, me parece un exceso hacer secretario de la Función Pública a un elemento sin el perfil (Alberto Jiménez Tecpa es veterinario) y, sin aclarar las cuentas a la conciencia del partido. Han quedado inscritas en la lápida de las exageraciones las llaves, con todo y el edificio al cual permiten la entrada, en cuyo interior se instaló la sede estatal del partido. Es un pago adelantado que justifica imposiciones y pasa por alto la visión de consejeros, quienes han visto en ciertos personajes no solo un retroceso, sino el accionar abyecto con tal de cubrir la espalda a quienes jugaron con lo que no tiene repuesto, o sea con la vida de los demás.

Y del IET, ya se ha dicho hasta el cansancio que sus bases se han de resquebrajar cuando la presión rompa los nervios de los nóveles premiados con semejante paquete. Es una suerte de rifa de tigre ganada cuando se carece de armas y, lo menos que se puede hacer es pegar la carrera, como ya vimos con anteriores especímenes removidos por el vergonzoso papel hecho durante la burla en que devino el proceso de selección.

Y es precisamente este momento otro de los excesos (entonces ya serán cuatro) mediante el cual colocaron en cómoda postura a un legislador de quien resalta un mostacho al estilo Dalí, pero con caída de Tintán que, para sorpresa del Partido Naranja y sus fundadores jugó la perinola y tomó todas las fichas –claro ocasionado por su contraparte – de tal forma que aquella probidad alegada cuando amigo era de los perredistas se convirtió incluso en el más profundo odio, desprecio y escarnio, sentidos por su inventor, Rubén Flores Leal, a quien no le tocó ni así de migajitas del tremendo cesto que de un bocado se engulló el ya mencionado ¿convergencista?, dispuesto a batirse con todo y su armadura naranja, para defender, como un perro, la ley Moreno Barrón, que garantiza persuadir con el evangelio a la masa creyente, para que sigan viendo como verdaderos demonios a los perredistas, capaces de impulsar el matrimonio entre personas del mismo sexo y aun peor, permitirles la adopción ante su incapacidad de procrearse.

Estos son excesos resultantes de la torpeza de los operadores pertenecientes a un corporativo que esperaba más de ellos. Sin embargo, al paso de los años les fomentó insaciabilidad en su apetito e hizo de ellos unos cerdos, lerdos y pesados, incapaces de reaccionar a tiempo porque aun a pesar de los riesgos que corren, exigen su diezmo, su doble diezmo o su sociedad.