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Los desacuerdos no son buenos para nadie

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Las constantes y permanentes diferencias que han sostenido varios gobernadores con el subsecretario de Prevención de la Salud y responsable del manejo de la pandemia de Covid-19, Hugo López-Gatell Ramírez, pronto podrían derivar en una serie de cambios en torno al semáforo de riesgo epidemiológico que dejará mayor responsabilidad a los mandatarios de los estados.

Hasta diciembre durará el terror del Covid-19

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La pesadilla de la actual pandemia se mantendrá por varios meses más y el pronóstico de la Secretaría de Salud de Tlaxcala a cargo del bribón René Lima Morales sobre el número de fallecidos que dejará esa mortal enfermedad es escalofriante, pues las 740 muertes registradas hasta ayer apenas si representa el 22 por ciento del total que se espera para diciembre de este año.

Hace un par de días le comentaba que la cifra de decesos por coronavirus empezaría a convertirse en un tema complicado para las autoridades sanitarias, sobre todo porque éstas no reflejaban la realidad y porque sencillamente los funcionarios federales y estatales lanzan y manejan datos que no son creíbles o carecen de lógica.

México está cerca de registrar medio millón de personas contagiadas por Covid-19 y el número de fallecidos es de 49,698 pacientes, mientras que en Tlaxcala se tenía reportado hasta ayer 4 mil 824 casos positivos y 740 decesos.

Mientras la gran mayoría de los ciudadanos piensa o cree equivocadamente que ya vamos saliendo de la pandemia o que ya estamos domando al virus como lo ha declarado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la realidad es que esta pesadilla seguirá presente cobrando más vidas y destruyendo la economía y la armonía social.

Ayer, las autoridades de salud en Tlaxcala que para mala suerte de los habitantes son encabezadas por el diminuto René Lima, aseguraron que para diciembre el peligroso Covid-19 habrá dejado en el estado entre 3,400 o 3,500 personas muertas, es decir, que en los siguientes en 147 días que faltan para concluir el año perderán la vida por coronavirus 2,660 tlaxcaltecas, lo que implicará que cada 24 horas tendrán que fallecer un promedio de 18 tlaxcaltecas.

Pero no crea que esa cifra es imposible de alcanzar o que se trata de una exageración, pues tan sólo el pasado lunes los crematorios que operan en la entidad no tuvieron la capacidad para atender la enorme demanda que se presentó ese día. En Apizaco hubo seis cremaciones y en Tlaxcala se contabilizaron nueve servicios más de ese tipo, sin contar el de los tlaxcaltecas fallecidos en la zona de San Pablo de Monte que debieron recurrir a funerarias de la ciudad de Puebla.

Según los propietarios de las funerarias que operan en la entidad, desde hace varias semanas se llevan a cabo un promedio de 25 servicios, lo que demuestra una vez más que las cifras que maneja la Secretaría de Salud están manipuladas y no detallan la gravedad de esa mortal enfermedad.

Hasta ayer se hablaba de 740 muertos contabilizados en 119 días, si tomamos en cuenta que el primer fallecimiento se registró el pasado 8 de abril y que el reporte del total de fallecidos corresponde al 5 de agosto, lo que nos arroja un promedio de 6.2 personas por día que sencillamente no es creíble.

Los tímidos llamados de las autoridades estatales y municipales para que los tlaxcaltecas acaten las medidas sanitarias y eviten aglomeraciones, el incremento de la movilidad y la apertura de todas las actividades económicas, serán factores que sin duda se traducirán en más contagios y más muertes por Covid-19.

Lo anterior lo sabe el bribón secretario de Salud René Lima que siempre manipula la información oficial a su favor para aparentar que se están llevando a cabo las acciones sanitarias para garantizar el bienestar de los tlaxcaltecas, de ahí que no es casualidad que haya soltado que Tlaxcala llegará a contabilizar 3,400 o 3,500 muertes de coronavirus, porque de antemano conoce que los datos oficiales de personas fallecidas sólo reflejan una parte del grave problema que representa la actual pandemia.

Lo que nos falta por vivir y enfrentar es preocupante, pero más cuando observamos que en Tlaxcala hay autoridades tan mezquinas como Lima Morales.

Hablando de destrezas y habilidades

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Ahora que a la actual administración estatal le ha dado por presumir y destacar el pedorro estudio de destrezas y habilidades que un equipo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llevará a cabo en Tlaxcala, como un instrumento fundamental en la recuperación de empleos y la reactivación económica del estado ante la pandemia de Covid–19, valdría la pena que éste incluyera a los funcionarios de primer nivel a fin de conocer si son aptos o no porque ante sus escasos resultados está claro que están en las posiciones equivocadas.

El tiempo avanza y el cuarto año del gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez está lejos de alcanzar las metas y objetivos planteados antes de la pandemia. La posibilidad de tener logros es nula y nadie podrá ocultar los retrocesos que se registrarán en rubros importantes como crecimiento económico, generación de empleos y combate a la pobreza.

El mencionado estudio de la OCDE seguramente quedará concluido en los siguientes meses y su aplicación será un misterio porque prácticamente en 25 días más iniciará la cuenta regresiva de la actual administración estatal, la cual difícilmente verá los resultados de su ejecución porque en caso de ser positivos éstos se reflejarán en el siguiente gobierno que empezará funciones en septiembre del 2021.

Descubrir o conocer las destrezas y habilidades que se requieren desarrollar y apuntalar para que los tlaxcaltecas encuentren mejores oportunidades laborales y aumenten sus niveles de competitividad no es nada nuevo, pues en otras entidades como Puebla tienen años realizando esas acciones o estudios, de ahí que no representa ninguna novedad o una política pública de reciente creación que ponga a Tlaxcala como un ejemplo.

Dudo que el pedorro estudio de destrezas y habilidades realmente ayude a recuperar la deteriorada economía del estado y los más de 4 mil empleos formales perdidos en los últimos tres meses por culpa de la pandemia de Covid-19 como pretende hacer creer el inútil y degradado Manuel Camacho Higareda, coordinador del Sepuede e Icatlax, quien ahora está dedicado a vender ese espejito como la panacea que llevará a Tlaxcala a superar la crisis que enfrenta por la actual emergencia sanitaria.

El problema sanitario, económico y social que tiene Tlaxcala es más grave de lo que se imagina y visualiza ese parlanchín funcionario que no acepta que él y otros miembros del gabinete han fallado y son una decepción.

Sólo basta con ver los números e indicadores para llegar a la conclusión que su labor como encargado de Sepuede e Icatlax es mala, como fue su desempeño como secretario de Educación Pública, dependencia donde fomentó la corrupción y el desorden administrativo.

Manuel Camacho nunca ha mostrado destreza, es decir, la habilidad y experiencia en la realización de una actividad determinada, generalmente automática o inconsciente.

Pero tampoco se puede considerar como un funcionario con habilidades, si consideramos que esas características se entienden como la capacidad de una persona para hacer una cosa correctamente y con facilidad.

Si se llevara a cabo una evaluación de los funcionarios estatales, es muy probable que llegaríamos a la conclusión que muy pocos tienen la destreza y las habilidades para desempeñar sus actuales cargos.

Por ejemplo, es la fecha que el titular de la Secretaría de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Vivienda (Secoduvi), Alejandro Serrano García, no puede entregar ya terminado correctamente el estadio Tlahuicole, así como tampoco el nuevo Hospital General que se comprometió a concluir la obra en julio, por lo que al paso que vamos es muy probable que el equipamiento y funcionamiento de ese nosocomio se haga en la próxima administración estatal.

Otro caso de mal desempeño es el de la secretaria de Turismo, Anabel Alvarado Varela, quien sencillamente no puede hacer que el hotel propiedad del gobierno ubicado en Atlihuetzia y que fue entregado para su administración a la cadena global Inter Continental Hotels Group que es dueña de la marca Holiday Inn abra sus puertas, mismas que cerraron en el último año del gobierno de Mariano González Zarur.

El hotel cumplirá próximamente cuatro años cerrado y su reinauguración se ha pospuesto en más de tres ocasiones. Se dice que se han invertido más de 120 millones de pesos en su rehabilitación, pero hasta ahora es un misterio conocer si empezará a funcionar este año o arrancará operaciones hasta el 2021.

A ese problema hay que sumar el cierre de otro hotel también propiedad del gobierno del estado y que se ubica en pleno zócalo de la capital.

El hotel San Francisco cerró como una consecuencia de la actual pandemia de Covid-19. Los cerca de 40 trabajadores iniciaron una huelga y hasta el momento la responsable de la Secretaría de Turismo se ha mostrado indiferente a ese problema, como si no fuera importante reabrir ese espacio que recibe a los visitantes del estado.

Podríamos seguir con ejemplos pero nos llevaríamos mucho tiempo, de ahí que mejor usted saque sus conclusiones sobre el desempeño de los actuales funcionarios.

La cruel realidad de la pandemia de Covid-19

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Un factor que terminará complicando la relación del gobierno federal con las administraciones estatales y los ciudadanos será la escalofriante cifra de personas fallecidas por la pandemia de Covid-19 que anoche superó las 48 mil muertes en el país.

Si ese dato refleja o no la realidad de esa mortal enfermedad es un asunto de percepción y de credibilidad, porque para muchos especialistas, investigadores y analistas la cifra oficial tiene inconsistencias que no concuerdan con las actas de defunción que se han generado en todos los estados y municipios que forman parte de México.

En Tlaxcala los presidentes municipales son los primeros que han cuestionado la información oficial sobre el número de decesos, pues ellos mismos reconocen que la expedición de actas de defunción se ha incrementado de manera alarmante.

En el municipio de Santa Cruz Quilehtla antes de la pandemia se entregaban en promedio 3 actas de defunción, pero con la llegada del Covid-19 y sus consecuencias se ha elaborado esa misma cantidad de documentos oficiales pero a la semana.

En Tlaxcala capital se hablaba que al mes el ayuntamiento tramitaba 45 actas de defunción y ahora esa misma cantidad se ha entregado pero por semana durante los últimos 60 días de la actual pandemia.

Aunque no todos los documentos oficiales registran la causa de la muerte por Covid-19, éstos contienen o detallan la neumonía atípica como la causante del fallecimiento, pero se quiera o no, esos decesos estarían vinculados al mortal coronavirus.

Otro ejemplo estaría en la comunidad de Ixcotla del municipio de Chiautempan, donde el virus afectó a la población y provocó una inusual baja en el número de habitantes que perdieron la vida al ser contagiados de Covid-19.

Las cifras oficiales en la entidad revelan que hasta ayer en la mañana se tenían cuatro mil 692 casos positivos y 728 fallecimientos, datos que para muchos sólo reflejan la parte del problema que el secretario de Salud de Tlaxcala, René Lima Morales, reconoce y acepta, porque es obvio que nunca confesará que el número de infectados es superior al igual que el de personas muertas por esa enfermedad.

En Tlaxcala las autoridades encargadas de la emergencia sanitaria insisten en que hay capacidad y camas en los tres hospitales covid dispuestos para atender a los enfermos, pero si un tlaxcalteca tiene la mala fortuna de necesitar los servicios médicos el fin de semana, éste enfrentará una serie de dificultades para recibir cuidados y poder ingresar a algún nosocomio, pues la respuesta oficial es que no hay espacio disponible y que tampoco tienen oxígeno y que los ventiladores están fallando.

Lo anterior en gran parte se debe a que el personal en los hospitales y centros de salud es cada vez más escaso, en gran medida porque el sindicato que controla la priista Blanca Águila Lima ha otorgado permisos con goce de sueldo no sólo a médicos y enfermeras y a uno que otro familiar, de ahí que valdría la pena que el blandengue de René Lima informara cuánto personal de la dependencia estatal está cobrando sin trabajar y evitando su responsabilidad en la actual pandemia.

Una noticia buena es que el magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Tlaxcala que hace unos días se puso delicado y que tuvo que ser intubado ya se recupera, aunque se dice que muestra unas secuelas que deberán ser evaluadas a fin de determinar si estará en condiciones de incorporarse a su trabajo una vez que se reanuden las actividades en esa instancia jurisdiccional.

Pero así como hay personas que se recuperan hay otras que su estado de salud se ha complicado en las últimas horas, al grado que sus casos se consideran como graves por parte de los médicos que los atienden. Uno de ellos tendría que ver con un funcionario federal encargado del medio ambiente y la protección de los recursos naturales en Tlaxcala.

La gran movilidad que muestra la entidad hace pensar que Tlaxcala ya dejó el color naranja del semáforo de riesgo epidemiológico y que se avanzó al color verde, situación que resulta preocupante porque sencillamente los contagios y los fallecimientos seguirán incrementándose con la torpe e incomprensible tolerancia de las autoridades.

En Tlaxcala avanza el BOA con priistas a la cabeza

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A casi un mes del arranque formal del proceso electoral federal, en Tlaxcala hay señales claras de que el Bloque Opositor Amplio (BOA) contra Morena y sus aliados el PT y el Verde Ecologista es una opción real que avanza, para lo cual el PAN ha decidido abrir sus puertas a priistas que si son bien arropados en una alianza podrían representar una dura competencia para el partido del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El PRI está aportando los candidatos que el PAN y sus inminentes socios como el PRD, Movimiento Ciudadano y el PAC necesitan para meterse a la disputada de los cargos de elección popular en el estado que estarán en juego el primer domingo de junio del 2021.

La carta más fuerte estaría representada por Anabell Ávalos Zempoalteca, actual presidenta municipal de Tlaxcala, pero ayer también se confirmó la incursión de Nydia Cano Rodríguez, la también priista y colaboradora del hacendado ex gobernador Mariano González Zarur y aliada de paso del hoy mandatario Marco Antonio Mena Rodríguez.

Si los asistentes a la Mesa Política convocada por el Comité Municipal de Tlaxcala del PAN hubieran respetado el pacto de no filtrar los detalles del encuentro privado sostenido ayer domingo, quizá el nombre de la creadora de la plataforma Pronto dedicada a la movilidad de personas y mercancías hubiera permanecido oculto por un tiempo más, sin embargo el abierto coqueteo de esa priista con los panistas emocionó a más de uno, pero también hay que decirlo provocó molestia porque no sólo su llegada implicaría el desplazamiento de militantes de ese partido, sino que podría representar una seria competencia para ganar la alcaldía capitalina.

Es obvio que la aparición de Nydia Cano no cayó nada bien a la ex panista y hoy diputada federal de Morena, Claudia Pérez Rodríguez, no sólo porque le dificulta promocionar sus intereses familiares en su ex partido, sino porque ella intenta conseguir la candidatura en Morena que le permita gobernar la capital del estado.

Claudia Pérez sabe que si se confirma la participación de la priista, la disputa por la presidencia municipal de Tlaxcala en los próximos comicios será real y reñida.

La panista Katy Valenzuela Cazares, ex síndico en el ayuntamiento que encabezó Adolfo Escobar Jardínez, estaría buscando la candidatura del PAN a la presidencia municipal de Tlaxcala, así como Eulalio Nava Briones. Ambos tienen militancia probada y cierta simpatía al interior de su partido, pero lo que es un hecho es que no lograrían el respaldo ni el consenso que se requiere para encabezar una alianza opositora como la que se está construyendo en estos momentos en la entidad.

El PRI en manos del gris y devaluado Noé Rodríguez Roldán está obligado a decidir en las próximas semanas si le entrará o no a la conformación de Bloque Opositor Amplio en Tlaxcala, porque si sigue indefinido pronto se quedará sin cuadros competitivos y sus posibilidades de ganar algún puesto en los comicios del siguiente año serán muy reducidas.

Se dice que el primer priista del estado, o sea el gobernador Marco Mena, no ve con malos ojos la conformación de una alianza amplia de partidos rumbo a las elecciones del 2021, por lo que no sería raro que en breve muestre su respaldo a la creación del BOA en Tlaxcala, pues también sabe que el PRI está moribundo y que su fuerza es escasa para retener, por sí sólo, la gubernatura y otras posiciones de poder.

Anteriormente le había comentado que el PAN y su dirigente estatal José Gilberto Temoltzin Martínez venían trabajando a ras de tierra y construyendo candidaturas competitivas, las cuales ya se empiezan a ver y sentir.

Ante tal escenario, Morena, el partido del presidente López Obrador, está obligado a dejar atrás los pleitos internos y las diferencias, pues si mantiene la soberbia y la desorganización seguramente dejará que la oposición no sólo se consolide en un bloque, sino que se fortalezca y le dispute la gubernatura, las diputaciones federales y locales, así como los ayuntamientos y las presidencias de comunidad.

A Morena le urge una sacudida y la llegada de un líder que ponga orden.

La estrategia fallida ante la pandemia de Covid-19

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Como suele suceder, después del fracaso, es raro que alguien asuma la responsabilidad de la estrategia fallida y las malas decisiones.

La pandemia de Covid-19 está incontrolable y lo único que han logrado las autoridades tanto federales como estatales, es un control parcial de la disponibilidad de camas en los hospitales dispuestos para atender a los enfermos, porque las medidas sanitarias impuestas para contener los contagios y el número de fallecidos son un fiasco.

Las últimas decisiones del gobierno federal a través de Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, demuestran que la planificación en torno a la emergencia sanitaria no existe y que las decisiones de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador son ocurrencias, como el hecho de ubicar a varios estados, entre ellos Tlaxcala, en color naranja en el semáforo de riesgo epidemiológico, cuando los datos que reportan esas entidades sobre el número de infectados de coronavirus y muertes son idénticos a los registrados cuando estaban en color rojo.

Resulta ilógico que por un lado las autoridades estatales y federales planeen la reanudación de actividades no esenciales y que por otro el presidente López Obrador informe que los empleados de su gobierno seguirán “confinados” en sus casas durante los meses de agosto y septiembre, de ahí que éstos regresarán a laborar a las dependencias hasta el 1 de octubre, dejando evidente que la pandemia no está domada y que las proyecciones de su protegido Hugo López-Gatell han sido fallidas en todo momento.

Ese funcionario federal encargado de la pandemia en México proyectó que entre mayo y junio se alcanzaría el pico o la cumbre de contagios y sencillamente no fue así. A principios de junio pronosticó que el virus Covid-19 dejaría 30 mil muertes en el país y resulta que ayer se alcanzó la escalofriante cifra de 46 mil fallecidos.

La pérdida de credibilidad del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud es cada día más notable. Ayer, en un encuentro virtual con gobernadores y otros funcionarios federales de alto nivel encabezados por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, Hugo López-Gatell trató de modificar los lineamientos del semáforo de riesgo epidemiológico a fin de endilgar a los mandatarios de los estados las responsabilidades administrativas y penales por las probables omisiones que se observan por el inadecuado manejo de la pandemia.

La postura y pretensión de funcionario no sólo fue rechazada de inmediato por todos los gobernadores, sino que también fue duramente criticado por el escaso apoyo federal que la administración de López Obrador ha otorgado para combatir la pandemia.

Se habla que en agosto el número de infectados de Covid-19 tendrá un repunte importante que se podría extender hasta septiembre, situación que podría derivar en la imposición de un confinamiento obligatorio que podría traer nuevamente la suspensión de las actividades no esenciales y retrasar indefinidamente el regreso de clases presenciales.

Ahora, habrá que ver qué decisión asume el gobernador de Tlaxcala, Marco Antonio Mena Rodríguez, en el sentido de reanudar o no las actividades en las dependencias estatales o si éstas seguirán suspendidas a fin de estar en sintonía con el gobierno federal.

Los efectos negativos de la pandemia cada vez son más fuertes. Las autoridades tlaxcaltecas pronto lo resentirán con el recorte presupuestal que en breve enfrentarán y cuando los indicadores confirmen la pérdida de 5 mil empleos formales, el crecimiento de la pobreza y la caída brutal de la economía estatal.

La pesadilla de Covid-19 parece que no tiene fin.

Y la culpa no era mía… el irresponsable eres tú

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Si bien el semáforo de riesgo epidemiológico se ha convertido en una vacilada porque simplemente no refleja la realidad ni representa una guía seria para tratar de contener y enfrentar los contagios de Covid-19, las autoridades sanitarias de Tlaxcala encabezadas por el gris secretario de Salud, René Lima Morales, deberían mostrar mayor firmeza y asumir su responsabilidad ante el aumento de casos y fallecidos, porque no se vale que culpen a la población de la alta movilidad y de no tener una cultura de prevención.

El confinamiento social iniciado en Tlaxcala desde el pasado 16 de marzo al parecer no sirvió de nada. Es la fecha que nadie sabe cuándo se tendrá el pico de contagios o si éste ya paso o está por venir, porque la proyecciones tanto del gobierno estatal a cargo del labioso Lima Morales y de la administración federal bajo la responsabilidad de Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, han fallado rotundamente.

Hoy la desconfianza hacia las autoridades encargadas de enfrentar la pandemia va en aumento y sus datos sobre el número de contagios y personas muertas por el virus va en aumento, debido a que muy poco creen que en Tlaxcala se tengan acumulados hasta el día de ayer un total de 4 mil 347 casos positivos y 650 decesos, cuando es alarmante el número de personas que muestra los síntomas de esa enfermedad y decide atenderse con médicos particulares a fin de evitar los hospitales covid y a los doctores del sector público.

Los muertos que reporta la Secretaría de Salud de la entidad no checan con los movimientos que registran las autoridades encargadas de expedir las actas de defunción, situación que hace pensar que efectivamente las cifras oficiales de la pandemia están manipuladas en Tlaxcala.

Ayer, el coordinador de Acción Nacional en el Senado, Mauricio Kuri González, acusó al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, de maquillar las cifras nacionales en torno al Covid-19.

«Nosotros hemos pedido información y hemos visto que por lo menos hay 130 mil muertos en el país debido al coronavirus y no los 44 mil que dicen», afirmó el panista en una entrevista en el Senado.

En Tlaxcala la información y el actuar de las autoridades sanitarias es contradictorio, pues mientras por un lado aseguran que existe capacidad hospitalaria por otro no explica las razones por las cuáles varios enfermos tlaxcaltecas de Covid-19 han sido trasladados a nosocomios de la Ciudad de México para ser atendidos.

Si el torpe secretario de Salud reconoce la falta de prevención entre los tlaxcaltecas y que el 70 por ciento de los contagios se da en el transporte público y en sitios de alta concurrencia de personas, entonces por qué no asume decisiones para tratar de contrarrestar ese situación, ya que culpando a los ciudadanos de su alta movilidad no va a detener la propagación de ese mortal virus.

Van casi cuatro meses y medio de la actual emergencia sanitaria y nadie sabe cuánto ha costado. Valdría la pena que Lima Morales dedicara unos minutos para dar detalles de cómo ha ejercido los 50 millones de pesos del Fondo de Emergencia contra Covid-19 que se destinaron para adquirir suministros y equipos de bioseguridad para el personal médico, así como para el mantenimiento, capacitación y reconversión de hospitales.

Los tlaxcaltecas merecen conocer cómo se ha utilizado el Fondo de Apoyo Temporal para personas contagiadas de Covid-19 al que se le autorizó un presupuesto de 10 millones de pesos, sobre todo porque desde esta semana el gobierno del estado dejó de entregar los 7,500 pesos a las familias que perdieron a un miembro por esa enfermedad bajo el argumento de que el dinero se agotó.

El secretario de Salud lejos de andar justificando el inadecuado manejo de la pandemia en Tlaxcala y de buscar culpables sobre el incremento de los contagios de coronavirus, debería asumir decisiones inteligentes y reconocer que fue un error pasar al color naranja en el semáforo de riesgo epidemiológico, toda vez que los infectados lejos de disminuir aumentarán en los próximos días por la irresponsabilidad no sólo de los ciudadanos, sino de las autoridades que son altamente permisivas.

Un escándalo en puerta en la impoluta UATx

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Un caso de tráfico de influencias, violencia de género y falsedad de declaraciones es el que podría enfrentar en breve la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), el cual también dejaría muy mal parado al personal de un juzgado de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia en el Estado.

El caso tiene que ver con una historia de amor que se consumó en el 2004 cuando Laura Vallejo Hernández contrajo matrimonio con el entonces imberbe y bien portado sobrino de la poderosa familia de los Vázquez Galicia de nombre Enrique Vázquez Fernández, flamante secretario Académico de la UATx.

El tiempo pasó y la pareja tuvo dos hijos varones. Como en todo matrimonio la unión de Laura Vallejo y Enrique Vázquez enfrentó, como cientos de esposos, sus altibajos hasta que finalmente no pudieron superar uno, el cual tiene que ver cuando apareció en escena la “académica” más sexy de la UATx, la que muchos en plan de sorna consideran la “Carmen Campujackson”, mejor conocida como Alejandra Ramírez Ortiz, también sobrina de la influyente familia Ortiz, que junto a los Vázquez Galicia, han controlado por años la máxima casa de estudios del estado.

Alejandra Ramírez sedujo hasta la locura a Enrique Vázquez y éste se dejó llevar por una incontrolable pasión y lujuria que lo hizo olvidarse de su esposa y sus hijos. Vaya, hasta cambio de actitud y la soberbia se apoderó de ese gris funcionario universitario, pues según él, muy pronto será rector de la UATx, una vez que sus familias se cansen del actual representante legal de la Universidad, Luis Armando González Placencia.

Antes de que la esposa engañada empezara a sufrir tráfico de influencias, violencia de género y falsedad de declaraciones, ésta intentó, en varias ocasiones, llegar a un acuerdo con su coqueto esposo, sin embargo nunca pudo obtener una respuesta favorable.

Ahora, Enrique Vázquez presume sin ningún rubor su amor con Alejandra Ramírez, quien por cierto hace unos meses se divorció de su pareja Jesús Ávalos Rincón, por presuntamente andar con otra mujer, lo cual le costó muy caro a ese maestro que perdió todos sus privilegios en la familia Ortiz y su trabajo en la UATx.

El divorcio ya llegó a los tribunales donde para mala suerte de Laura Vallejo y sus dos menores hijos ha encontrado obstáculos y un marcado favoritismo hacia Enrique Vázquez, pues su expediente que se lleva en el Juzgado Primero de lo Familiar del Distrito Judicial de Cuauhtémoc que encabeza la juez Aurora Mercedes Moctezuma Martínez, se integra con una celeridad sorprendente, quizá porque Alejandra Ramírez es super amiga de la superficial magistrada del TSJE, Rebeca Xicohténcatl Corona.

Inicialmente, la mencionada juez se negó a determinar una pensión alimenticia porque según ella la demandante trabaja y no tiene la necesidad y la urgencia de contar con el apoyo económico del papá. Posteriormente se negó a multar a la Universidad que no cumplió con los plazos para contestar un oficio por el cual se le solicitaba el monto de la cantidad que ganaba el demandado.

También se presume que Anabel Salado Ramírez, secretaria de Acuerdos de dicho Juzgado, quien es esposa del abogado Olaf Flores habría pasado información a su marido, pues ese litigante buscó a Laura Vallejo para presionarla y tratar de conseguir un acuerdo, situación que no pudo lograr.

A lo anterior hay que sumar la presunta falsedad de información en que incurrió la UATx a través de Rosamparo Flores Cortés y Víctor Hugo Berruecos Montiel, Secretaria Administrativa y Jefe del Departamento de Recursos Humanos de la Universidad, respectivamente, quienes por medio de oficios informaron que el cachondo funcionario universitario gana la cantidad de 12 mil 467 pesos mensuales, cifra que obviamente nadie les cree porque difícilmente se pueden olvidar los exabruptos de ese rupestre galán que cuando ingiere alcohol de más acostumbra a presumir que percibe 150 mil pesos por la “eficiente” labor que realiza cada 30 días.

Si Flores Cortés y Berruecos Montiel mintieron con la anuencia del rector de la UATx Luis Armando González no se sabe, aunque el proceder de las autoridades universitarias tlaxcaltecas deja mucho que desear sobre este espinoso tema.

En el juzgado hay comprobantes de nómina que demostrarían que el sobrino coscolino de los Vázquez Galicia cobraría tan sólo como catedrático de la Facultad de Ciencias Económico Administrativas la cantidad de 14, mil 579 pesos a la quincena, es decir, que faltaría por incluir la percepción que recibiría por desempeñarse como secretario Académico de la máxima casa de estudios.

Hasta donde se sabe, un abogado recomendado de la mencionada magistrada tomó el caso para que se vea que hay cariño y preocupación de velar por los intereses del blandengue Enrique Vázquez. Se trataría del ex priista y hoy morenista fifí Ricardo Amaro, esposo de la también super amiga de Alejandra Ramírez de nombre Violeta Fernández Vázquez, quien hace unos meses se convirtió en jueza penal sólo por el hecho de ser “incondicional” de Rebeca Xicohténcatl.

Laura Vallejo padece violencia de género y lo que resulta increíble es que la enfrenta en la UATx y en el TSJE, donde las autoridades de ambas instituciones suelen presumir continuamente la organización de eventos para, según ellas, detener esa práctica que es muy común en el estado y en el país.

La UATx recientemente le notificó a Vallejo Hernández un cambio de horario sin existir ninguna justificación para llevar a cabo esa medida. La institución lejos de mostrar imparcialidad sobre un pleito legal de dos de sus empleados ha optado por manipular y esconder la información sobre los ingresos de un alto funcionario universitario.

Es una lástima que la UATx y el TSJE simulen y den muestras que la violencia de género es un asunto común y normal.

Qué pena da ese brutal comportamiento.

Una reforma light en materia electoral tendrá Tlaxcala

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La posibilidad de que los legisladores locales aprueben en los siguientes días una reforma electoral de gran calado o de avanzada es nula, porque no sólo se carece de los consensos para impulsar y concretar cambios relevantes, sino que no hay voluntad para incluir las propuestas de los partidos políticos que buscan contar con un marco jurídico moderno que garantice el adecuado desarrollo de las elecciones en Tlaxcala.

Los diputados nunca aprovecharon el tiempo y la pandemia del Covid-19 alteró sus planes de reforma, al grado que hoy en día tratan de aprobar una serie de cambios que son una incógnita porque a estas alturas nadie conoce a detalle ni se sabe qué modificaciones serán avaladas.

Se habla que propuestas tendientes a regular la paridad de género, establecer cuotas de jóvenes, de adultos mayores, de indígenas y de personas con discapacidad en las candidaturas no serán incluidas en la reforma electoral, así como tampoco se discutirá la necesidad de aumentar el porcentaje de 3 a 4 por ciento que exige la ley para asignar diputaciones plurinominales y regular la sobrerrepresentación.

La fijación de cuotas sería un avance importante porque se estaría dando voz y voto a sectores que suelen ser marginados o sencillamente no cuentan con representación en el Congreso del Estado. Respecto al porcentaje antes mencionado sólo se pretende corregir esa inconsistencia, porque el 3 por ciento era correcto cuando había 32 legisladores locales y el 4 por ciento correspondería a los 25 diputados con los que se compone hoy en día la legislatura local.

Hasta donde se sabe, tampoco se tiene previsto aprobar cambios que permitan el registro en línea de los candidatos ni el voto electrónico porque implicaría el gasto de cientos de miles de pesos que la autoridad electoral no tiene.

Resulta obvio que a los diputados no les interesan los temas electorales que son importantes analizar y cambiar para tener una reforma que sirva y garantice un adecuado desarrollo de los comicios del 2021, tan es así que ni siquiera tienen el interés de regular la reelección de legisladores.

Su falta de voluntad y compromiso permitirá nuevamente al desprestigiado Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones regular y aprobar acuerdos que traten de suplir lo que no está en la ley y que en ocasiones los partidos políticos impugnan o se inconforman porque perciben que la autoridad electoral se excede en sus funciones y atribuciones.

Una propuesta que ha avanzado en la mentada reforma que se podría aprobar en los siguientes días, tiene que ver con la elección de regidores de mayoría, pues se busca que éstos también sean votados a fin de que también se ganen su lugar en el Cabildo como lo hace el alcalde y el síndico.

Pronto se tendrán más detalles sobre los cambios que avalarán los legisladores, pues si no los someten al pleno esta semana será a más tardar la otra, lo que implicará trabajar a marchas forzadas para tener todo aprobado antes del 28 de agosto, fecha límite que se tienen para modificar ese marco jurídico.

La reforma electoral en Tlaxcala será light e intrascendente, como ha resultado la actual legislatura local.

Recibe Lorena espaldarazo de funcionarios de AMLO

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Sin emprender una carrera desbocada o sostener acciones desesperadas, quizá los últimos 15 días han sido claves para entender que la morenista y actual super delegada del gobierno federal, Lorena Cuéllar Cisneros, ha recibido el anhelado espaldarazo para ver concretada su aspiración de convertirse, por segunda ocasión, en candidata al gobierno de Tlaxcala.

Durante 18 meses la delegación en Tlaxcala de los Programas de Desarrollo de la administración federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador se ha ubicado en los primeros lugares a nivel nacional en las distintas acciones emprendidas por la Secretaría de Bienestar.

En las evaluaciones y avances que se realizan las oficinas centrales del Gobierno de México, Tlaxcala ocupa los primeros sitios de desempeño en programas como Pensión para Adultos Mayores, Pensión para Personas con Discapacidad, Becas Benito Juárez, Crédito a la Palabra, Tandas para el Bienestar, La Escuela es Nuestra, Sembrando Vida y Producción para el Bienestar, entre otros.

El pasado martes 14 de julio, durante la presentación del programa Sembrando Vida en Palacio de Gobierno, la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González, reconoció el trabajo de la oficina que coordina Lorena Cuéllar y aprovechó para destacar que en Tlaxcala se cumple con acercar de manera directa los apoyos del gobierno federal, como lo ha instruido el presidente de la República.

En su intervención, Cuéllar Cisneros afirmó que tan sólo de enero a junio de este año se han dispersado más de 3 mil millones de pesos a diferentes sectores de la población tlaxcalteca, refiriendo en todo momento que son recursos que llegan directamente de la Tesorería de la Federación a manos del beneficiario.

El pasado jueves se contó con la segunda visita de un importante miembro del gabinete presidencial y que es considerado como uno de los más cercanos colaboradores de López Obrador. Se trata de Gabriel García Hernández, quien es el encargado de coordinar los trabajos de las delegaciones de programas sociales a nivel nacional.

Desde muy temprano, el discreto pero influyente funcionario inició una gira por los municipios de San Pablo del Monte, Contla de Juan Cuamatzi y Santa Ana Chiautempan. En todos constató el trabajo de los servidores de la nación, del personal de Bienestar y de las autoridades responsables de las oficinas de representación de la administración federal.

El coordinador general pudo comprobar el trabajo de Lorena Cuéllar como delegada de los programas del gobierno de AMLO y verificar la sinergia que prevalece entre todos los servidores públicos federales, situación que ha permitido el cumplimiento de las metas y objetivos que ubican a Tlaxcala con un alto nivel de desempeño.

Tan bien le fue a Tlaxcala y a Lorena Cuéllar que el mencionado funcionario se comprometió a presentar, mañana martes, en la conferencia vespertina de programas de desarrollo a nivel nacional, el modelo de coordinación que trae la entidad respecto a los operativos de pago de las Pensiones para el Bienestar de los Adultos Mayores y de Personas con Discapacidad, pues Gabriel García destacó que son un ejemplo, tan es así que ese modelo será implementado en todo el país.

Y aunque no faltará quienes aseguren que el presidente López Obrador no invita ni muestra afecto hacia Lorena Cuéllar durante las giras que realiza por la entidad acompañado por el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, en los hechos el mandatario federal no deja de arropar y respaldar el trabajo de su colaboradora.

En un año y medio la población tlaxcalteca ha recibido más de 8 mil millones de pesos en diferentes programas y acciones del gobierno federal, cantidad que representa casi la mitad del presupuesto que ejerce la administración estatal durante un ejercicio fiscal de un año, situación que sin duda será un factor que influirá en los ciudadanos a la hora de acudir a las urnas en los comicios del 2021.

En Morena parece que cada vez se van aclarando las cosas en torno a la elección de su candidata a gobernadora. O no.