Publicaciones etiquetadas ‘Arturo Lona Reyes’

El “paquetito” de Tehuantepec

.

Este 23 de marzo tomará posesión como nuevo obispo de Tehuantepec (Oaxaca), Óscar Armando Campos Contreras, un pastor que, en los papeles se presenta como conciliador y pacificador. ¿Cuánto durará su paciencia apostólica? Es difícil decirlo porque en esa diócesis de México le espera tremendo “paquetito” pastoral: la herencia del obispo de rebelde Arturo Lona Reyes, un legado de “focos rojos” que ni el firme Felipe Padilla Cardona, anterior prelado, pudo erradicar.

Según lo previsto la toma de posesión de Campos y el juramento de obediencia del presbiterio tendrá lugar a las 9:00 horas en la catedral. Después, a eso de las 11:00, se tiene programada una misa multitudinaria en el Centro Diocesano Pastoral. En aquella porción de la Iglesia mexicana muchos se preguntan si los “herederos” de Lona asistirán a las celebraciones y, sobre todo, si jurarán someterse al nuevo obispo.

Esto porque en un pasado muy reciente los párrocos de San Vicente Ferrer, Arturo Francisco Herrera González y de Santa Cruz Chehuigo, Héctor Correo Guzmán (ambos parroquias de la localidad de Juchitán) no han demostrado mucha devoción a la autoridad eclesiástica. En sus templos estos sacerdotes hacen y deshacen a su antojo, sin siquiera rendir cuentas a su jefe, al menos hasta ahora. Tanto así que hace unos siete años sus feligreses casi linchan al obispo Padilla, quien intentó poner en vereda a los presbíteros amagando con transferirlos a otra ciudad, cosa que finalmente no pudo lograr.

Hoy por hoy estos curas son los únicos que no participan en actividades oficiales de la diócesis como, por ejemplo el último retiro para sacerdotes. Dicen las voces profanas que Correo Guzmán, además de despreciar a su inmediato superior, se pasea con una camioneta Navigator color negra con vidrios polarizados, lo cual contrasta con los cómodos huaraches que viste en todo momento y su marcado discurso, defensor en todo momento de la “opción preferencial por los pobres”.

Muchos fieles siguen a estos sacerdotes por su cercanía con la gente y su vestimenta poco clerical, pero quienes saben de verdad cómo están las cosas aseguran que la falta de catequesis entre la población ha abierto la puerta a la expansión indiscriminada de las sectas evangélicas y neopentecostales.

Un obispo mediador para Tehuantepec

.

Un clérigo con vocación misionera y espíritu de servicio, mediador y no represor. Con esas palabras definen, quienes lo conocen, a Oscar Armando Campos Contreras, designado este día como el nuevo obispo de Tehuantepec (Oaxaca) en sustitución de Felipe Padilla Cardona, trasladado en octubre de 2009 a la diócesis de Ciudad Obregón.

Natural de Guadalajara, en Jalisco, Campos Contreras cursó toda su carrera eclesiástica en los seminarios tapatíos: primero el menor, al que ingresó a la edad de 17 años, y después el mayor, donde completó las licenciaturas en Filosofía y Teología.

Ya en los últimos años del seminario comprendió que su lugar no en el mundo no era su ciudad natal y puso su mente en el sur de México, en el pobre estado de Chiapas. A instancias del primer obispo de Tuxtla Gutiérrez, José Trinidad Sepúlveda, se ordenó como sacerdote el 27 de diciembre de 1978 en la Catedral de San Marcos de esa diócesis e inmediatamente se incardinó en ella.

Casi 29 años de ministerio pastoral cumplió en Chiapas cubriendo diversos puestos: vicario parroquial en los templos del “Sagrario de la Catedral” de Tuxtla (1978-1980) y de la “Santa Cruz” (1980-1982) así como párroco en las iglesias de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón” (1982-1990), de la “Santa Cruz” (1990-1992) y del “Sagrario de la Catedral” (1998-2002).

Fue también responsable de la Comisión Diocesana de Pastoral Social y de Cáritas; vicario de Pastoral; vicario Episcopal; miembro del Consejo Presbiteral, del Colegio de Consultores y de la Comisión de Formación Permanente del Presbiterio.

Arzobispo de Puebla, fuerte candidato a la CEM

.

El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, es una “estrella naciente” de la Iglesia mexicana. Tras dejar huella en la Ciudad de México como obispo auxiliar y en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) como secretario ejecutivo, ahora podría llegar el tiempo de su “consagración” entre los obispos de su país al ser fuerte candidato a presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

La elección de un sucesor para el actual líder de la CEM y prelado de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, está programada para el próximo mes de noviembre durante la asamblea general ordinaria de esa agrupación. El mismo Aguiar ha dicho que, por ahora, pasa de seguir al frente por otros tres años más (de tanto golpeteo político y mediático).

Así las cosas entre las mitras ya se comenzaron a barajar eminentes candidaturas de cara a la votación. La más púrpura de ellas corresponde Francisco Robles Ortega, arzobispo de Monterrey y cardenal, argumento de peso al momento de la decisión final porque, como dicen por ahí, “donde manda capitán…”. De todas maneras para él no todo está asegurado.

Los otros suspirantes son el actual vicepresidente de la CEM y arzobispo de Morelia (Michoacán), Alberto Suárez Inda así como el pastor de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), Rogelio Cabrera López.  En realidad la “contienda verdadera” será entre Robles Ortega y Sánchez Espinosa.

El obispo que domó la revolución indígena

.

Es un premio a la constancia, reconocimiento a un pastor fiel que encauzó, con mano firme pero caritativa, una revuelta indigenista en ciernes en Tehuantepec (Oaxaca) en la década de los 90 del siglo pasado. Felipe Padilla Cardona fue designado este jueves como nuevo prelado de Ciudad Obregón, Sonora.

La historia, y el Papa Juan Pablo II, quisieron su llegada a la diócesis oaxaqueña el 26 de agosto de 1996 como coadjutor del entonces controvertido Arturo Lona Reyes, amigo personal y “alter ego” del pastor de San Cristobal de las Casas en Chiapas, Samuel Ruíz García.

Ambos personajes tenían un sueño, hacer de sus diócesis la cuna de la teología de la liberación latinoamericana y de la iglesia indigenista. Corrían tiempos convulsionados tras el levantamiento guerrillero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en territorio chiapaneco. Pero toparon con pared.

Con la llegada de Padilla el obispo Lona estaba “en capilla”, sabía que su aventura liberacionista no duraría mucho más y así fue, dejó la diócesis el 25 de noviembre de 2000 en manos de su coadjutor. Algo similar había ocurrido ya con su compañero de viaje, Samuel Ruíz se había alejado de San Cristóbal unos meses antes, el 13 de marzo de 2000 había entregado el báculo a su sucesor Felipe Arizmendi Esquivel.

Los dos “felipes” (Padilla y Arizmendi) tenían ante sí desafíos similares: domar las corrientes ideologizadas que en sus diócesis se gestaron tras años de discurso religioso de inspiración política e indigenista, mezcla explosiva.