El Papa quiere elecciones sin violencia en Argentina

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Del Vatican Insider

El Papa quiere que las próximas elecciones en Argentina sean transparentes y sin violencia. Desea un cambio de gobierno que respete la institucionalidad, que se lleve a cabo en alegría y en paz. Así lo expresó a una comitiva de la asociación Red Ser Fiscal, que recibió el viernes pasado en El Vaticano y a la cual le indicó la importancia del control ciudadano sobre los  procesos electorales.  

“En Argentina su interés es que las elecciones sean transparentes, ya manifestó que son importantes las propuestas concretas y que el tema económico no sea un determinante, haciendo referencia a que algunas cuestiones deberían ser gratuitas. Su preocupación por la droga también responde a que mucho dinero espurio se vuelca a la política y los candidatos después quedan pegados a esos intereses”, dijo al Vatican Insider Claudio Bargach, coordinador de ese organismo dedicado al control independiente de los comicios.

Él encabezó la delegación, compuesta por unos siete miembros y de la cual formaron parte representantes de la Fundación Naumman, que se entrevistó durante 20 minutos con Francisco en la biblioteca papal, ubicada en el segundo piso del Palacio Apostólico.

Argentina afrontará este 2015 una encrucijada. El 25 octubre sus ciudadanos están llamados a elegir nuevo presidente, vicepresidente, 130 diputados, 24 senadores y 19 parlamentarios del Parlamento del Mercosur, también conocido como el Parlasur. Pero, más allá de los números, las próximas elecciones marcarán la definitiva salida de escena de Cristina Fernández de Kirchner. Imposibilitada a una reelección, dejará el poder en un ambiente  tenso y polarizado.

Al respecto, Bargach reconoció que existe preocupación ante la posibilidad de que se desate la violencia con motivo de las elecciones, porque existen muchas cosas en juego: “Procesamientos judiciales para algunos (políticos), defensa de muchos años en el poder para otros, kioscos e intereses personales”.

Claves inéditas para entender a Francisco

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Del Vatican Insider

¿Qué quiere Francisco para la Iglesia? ¿Hacia dónde busca conducir a los católicos? ¿Por qué algunos de sus actos provocan tanta perplejidad? ¿Cómo se concilian esas reacciones de desconcierto, con su enorme consenso público y popularidad internacional? ¿Es el Papa víctima de su propio éxito? ¿Cuál es el significado más profundo de sus gestos? ¿Hasta dónde puede llegar su reforma del Vaticano? ¿Quiénes son sus detractores y principales críticos, dentro y fuera de la Curia Romana?  

papa“Es claro que Francisco opera con principios de conducción destinados a recuperar el poder de decisión de la Iglesia imponiendo su agenda. Para ello va construyendo una relación particular con sus fieles, que impida interferencias en las líneas de comunicación y de mando. Es un conductor que transmite seguridad y confianza. Está en condiciones de convertirse en un ícono de alcance mundial”.

A dos años de la elección papal de Jorge Mario Bergoglio esas consideraciones parecen una obviedad, casi un lugar común. No lo eran en 2013 cuando fueron escritas, apenas después del inicio del pontificado. ¿Alguien podía prever la magnitud del impacto que sus acciones iban a tener, dentro y fuera de la Iglesia? Prácticamente nadie. Quizás con una salvedad.

Mientras el mundo asistía atónito al terremoto producido por la consagración del primer Papa latinoamericano, un hombre con un estilo fresco y renovador, en círculos intelectuales católicos argentinos se abría paso una conciencia profética sobre el alcance de aquel fenómeno gracias a un documento confidencial con asombrosas y certeras predicciones, sobre el rumbo que imprimiría Francisco a su pontificado.

Ese informe inédito, que a finales de 2013 terminó en el escritorio del mismo Bergoglio en El Vaticano, se convirtió en un elemento fundamental para el periodista argentino y una de las firmas destacadas del Vatican Insider, Andrés Beltramo Álvarez, a la hora de reconstruir un perfil hasta ahora inédito del Papa. Decenas de testimonios directos hasta ahora desconocidos, informaciones de primera mano y documentos permitieron a este vaticanista, afincado en Roma desde 2006, construir una crónica dinámica en La reforma en marcha. Emoción y desconcierto en tiempos de Francisco.

Chile: La polémica Osorno no se aplaca

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Del Vatican Insider

La polémica por el nombramiento de Juan Barros Madrid como obispo de la diócesis chilena de Osorno no se aplaca. Su vinculación con el sacerdote Fernando Karadima, protagonista de un triste escándalo de abusos, lo ha dejado marcado. Por lo pronto el Papa decidió mantener su designación, tras haber analizado el caso. Pero, ante la persistente tensión, en las últimas horas intervino la conferencia episcopal del país con un escueto comunicado.

Juan BarrosApenas tres puntos incluyó la nota episcopal, fechada el 18 de marzo. El más llamativo fue el primero: El comité permanente de la conferencia manifestó su adhesión, “en espíritu de fe y obediencia”, al Papa Francisco, “quien ha nominado a monseñor Barros como obispo de la diócesis de Osorno”. Punto. Ni una consideración más. No hubo una defensa del clérigo, ni las ya tradicionales enumeraciones de virtudes en forma de aval.

Esa parquedad escondió malhumores. Así lo reconoció Jaime Coiro, vocero de los obispos, en una entrevista de televisión en la cual reveló que “la palabra perplejidad se ha escuchado mucho en las instancias católicas” chilenas en los últimos meses.

“Los obispos están en comunión, adhiriendo al Papa y la decisión que ha tomado, con cercanía a la Iglesia en Osorno, a sus comunidades. Pero ellos no son una tropa de clones que no tienen individualidad y sus propias perspectivas. Hay perplejidad incluso en la Conferencia Episcopal y eso se ha expresado a los actores involucrados”, aseguró en declaraciones a CNN Chile.

Es decir, las molestias fueron comunicadas en su momento al propio Barros, al nuncio apostólico Ivo Scapolo y también al pontífice. Este fue el centro de la reunión que sostuvo Francisco con Fernando Chomalí, arzobispo de Concepción y administrador apostólico “sede vacante” de Osorno, el 6 de marzo en El Vaticano.

Un nuevo nuncio en Cuba, tras el “deshielo”

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Del Vatican Insider

Giorgio Lingua será el nuevo embajador del Vaticano en Cuba. Lo anunció este día la sala de prensa de la Santa Sede. Hasta ahora nuncio apostólico en Irak y Jordania, el clérigo llegará a La Habana en medio de un ambiente positivo gracias al rol destacado del Papa Francisco en el “deshielo” con los Estados Unidos. Y buscará reforzar este buen ánimo, tras un incidente que protagonizó su predecesor.

índiceNacido en la localidad italiana de Fossano el 23 de marzo de 1960, fue ordenado sacerdote el 10 de noviembre de 1984. Obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico y entró a formar parte del servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 1992. Ha laborado en las representaciones pontificias de Costa de Marfil y de los Estados Unidos. Tras un periodo en la Segunda Sección de la Secretaría de Estado vaticana, colaboró en las nunciaturas de Italia y Serbia.

El 4 de septiembre de 2010 el Papa Benedicto XVI lo designó como nuncio en Jordania e Irak y lo elevó a la dignidad de arzobispo. La consagración episcopal la recibió el 9 de octubre de ese mismo año en la Basílica de San Pedro de manos del cardenal Tarcisio Bertone.

Vinculado al movimiento italiano de los Focolares, Lingua es reconocido en el la Santa Sede como un diplomático de “proverbial discreción, gran preparación y equilibrio”. En la Sección para las Relaciones con los Estados fue responsable de asuntos de América Latina y el Caribe. Por eso conoce tanto el idioma español como muchas cuestiones de aquella parte del mundo. Durante todos estos años se mantuvo firme en Irak, no obstante la constante volatilidad política y la amenaza del Estado Islámico.

El prelado asumirá el cargo que dejó vacante Bruno Musaró, de 66 años, quien fue trasladado el 5 de febrero último como nuncio a Egipto algunos meses después de protagonizar un incidente a causa de unas declaraciones suyas muy duras respecto a la situación cubana, divulgadas primero por la prensa italiana y que luego alcanzaron gran repercusión internacional.

El papado ya no será lo mismo

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“Es claro que Francisco opera con principios de conducción destinados a recuperar el poder de decisión de la Iglesia imponiendo su agenda. Para ello va construyendo una relación particular con sus fieles, que impida interferencias en las líneas de comunicación y de mando. Es un conductor que transmite seguridad y confianza. Está en condiciones de convertirse en un ícono de alcance mundial.”

Hoy esas palabras parecen una obviedad, casi un lugar común. No lo eran en septiembre de 2013, apenas 6 meses después de la elección de Jorge Mario Bergoglio como vicario de Cristo. Sin embargo, para esa fecha, en Argentina ya existía quien aseguraba que la imprevista fama del Papa “venido del fin del mundo” no sería pasajera. Ni casual.

Aquellas proféticas consideraciones quedaron plasmadas en un informe secreto redactado entonces por un observador aparentemente marginal, un exmilitante peronista convertido, con los años, en un estudioso del pensamiento político y social originado por Juan Domingo Perón. El reporte, compilado por aquel hombre de 60 y tantos años, Norberto Monestés, se convirtió rápidamente en material de consumo de algunos círculos intelectuales católicos argentinos y, a finales de ese año, terminó en el escritorio del mismo Francisco, en El Vaticano.

Habían pasado pocos meses de la elección papal y la Iglesia católica parecía sacudida por un terremoto de alta intensidad cuyo epicentro estaba en Roma, pero sus réplicas se hacían sentir en los cinco continentes. En cuestión de días, el nuevo Pontífice fue capaz de modificar sensiblemente el clima de asedio mediático que envolvía a la Santa Sede. Atrás habían quedado los años de tensión que caracterizaron el papado de Benedicto XVI, opacado por varios escándalos, entre ellos el robo y la filtración a la prensa de documentos confidenciales del Papa, bautizado como “vatileaks”. SEGUIR LEYENDO

Chile: Refrenda nunciatura apoyo al obispo de Osorno

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Del Vatican Insider

La nunciatura apostólica en Chile refrendó hoy su “confianza y apoyo” al nuevo obispo de la diócesis de Osorno, al sur del país, cuestionado públicamente por sus vínculos con el sacerdote Fernando Karadima, protagonista de un triste caso de abusos sexuales contra menores. Así, el Papa decidió mantener el nombramiento de Juan Barros Madrid, no obstante la solicitud de revocarlo de parte de políticos, sacerdotes, religiosos y laicos.

f17a310aEste sábado 14 de marzo la embajada vaticana en Santiago emitió un comunicado en el cual instó a toda la Iglesia en Chile y en especial a la comunidad diocesana de Osorno “a prepararse, mediante la oración y las obras de bien, al inicio del gobierno pastoral de Mons. Barros Madrid, reavivando un espíritu de fe como también de comunión con el sucesor de Pedro y con el nuevo pastor”.

“La Nunciatura Apostólica exhorta a ir adelante en el camino de conversión y fortalecimiento del corazón, que el santo padre ha invitado a recorrer mediante el mensaje pontificio enviado para la Cuaresma 2015”, concluyó la nota.

Así, el caso parece cerrado. La ceremonia de asunción está prevista para el próximo 21 de marzo, aunque Barros ya tuvo reuniones con el clero de su nueva diócesis. Pero sus detractores prometen seguir dando batalla. De hecho, la noche de ayer, viernes 13, llevaron a cabo un “velatón”, una vigilia de protesta con candelas frente a la catedral de Osorno.

Él es uno de los cuatro obispos surgidos de la obra religiosa fundada por Karadima en torno a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de El Bosque, en Santiago. El carismático sacerdote llegó a tener “fama de santo”, hasta que en 2010 se destapó un escándalo de abusos sexuales cometidos por él contra varios muchachos.