Vampiros ¿existen en realidad?

Francisco Guerra – @kaifrank

 La venganza es mejor cuando la sangre está aún caliente.

Anónimo

Entre los seres “mitológicos” más conocidos en la cultura popular de diversos países se encuentran los vampiros, muy conocidos por los hábitos alimenticios, no tan comunes entre los seres humanos, de ingestión de sangre para su alimentación (hematofagia).

Lo que me trae a platicarles de vampiros son las enfermedades, reales, que proporcionan características vampíricas a quienes las presentan.

Es conocido que la mayoría de los vampiros son pálidos y su piel no soporta la luz del sol pues pueden sufrir heridas graves al contacto, además, presentan unos considerables colmillos por medio de los cuales desgarran a sus víctimas y se alimentan de su sangre para sobrevivir. En la realidad existen enfermedades que presentan las características mitológicas de los vampiros. Por ejemplo, la Porfiria Eritropoyética Congénita (PEC), la cual es una enfermedad hereditaria caracterizada por un aumento en la producción de porfirinas (p. ej. Hemoglobina) en la médula ósea y una posterior acumulación en el cuerpo. La PEC es una enfermedad extremadamente rara, se dice que la presenta 1 persona de cada 2 a 3 millones de individuos. Las personas con la enfermedad pueden no presentar todas las características.

Entre los síntomas de la PEC están la emisión de orina roja, debido al alto contenido de porfirinas. Así mismo, la piel presenta demasiada sensibilida a la luz, especialmente a la luz del sol directa o a la luz artificial intensa, ocasionando ulceraciones al contacto ésta. En ocasiones los ojos también pueden ser sensibles a la luz, solar o artificial. Otra característica vampírica, otorgada por la PEC, es la anemia (hemoglobina baja), la cual se desarrolla debido a que las porfirinas dañan a algunos eritrocitos (glóbulos rojos), que son destruidos por el bazo. La anemia provoca palidez de la piel, tal como en los vampiros. En los niños, los dientes, especialmente los de leche, presentan una coloración rojiza debido a las porfirinas.

Platiquemos sobre los colmillos vampíricos. Un conjunto de enfermedades denominadas displasias ectodérmicas (DE) provocan un desarrollo anormal de los tejidos derivados del ectodermo: piel, pelo, uñas, dientes y glándulas sudoríparas ecrinas. Esta enfermedad podría generar mal formaciones en los dientes que aparenten filosos colmillos vampíricos (tal como en la imagen inicial).

Como ya comentamos, el vampiro necesita una estricta dieta hematofágica (alimentarse de sangre), preferiblemente de humano. Aunque el ser humano no come humano, en el papel, no estamos tan alejados de una dieta vampírica, pues, quién no ha probado una buena moronga, muy popular en todo el mundo aunque con otra nomenclatura. En muchos países se preparan diversos platillos basados en sangre para elaborar, dicen, deliciosos alimentos. Por lo que, tan alejados de dietas vampíricas, no estamos.

Pretendía hablarles de los hombres lobo y las enfermedades que provocan la presencia de características caninas, pero, una, no quiero incitar duelos vampíricos y caninos, y dos, guardo material para otra colaboración. Por lo demás, dejo el tema a su consideración.

Si en una noche lenta y oscura un hombre bueno y apiadado en una vieja sepultura entierra tu cuerpo alabado.

Charles Baudelaire

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1 Response

  1. Georgina Contreras dice:

    Me parecio interesante la forma clara e interesante de explicar

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