Misterios del cerebro: ¿cómo obtenemos nuestros recuerdos?

Greg Miller


Gran parte de la memoria es un rompecabezas. ¿Cómo puede la experiencia de toda una vida, las vistas y sonidos, personas y lugares, éxitos y fracasos, registrarse en el tejido blando del cerebro? ¿Cómo pueden los recuerdos persistir durante décadas hasta que las neuronas que las codifican se sometan a una remodelación molecular constante? ¿Y cómo podemos (con más frecuencia) recordar cierta información casi al instante, y con pocas indicaciones?

Esta última pregunta puede ser la más misteriosa de todas. “Recordar es un fenómeno tan rico”, dice Michael Hasselmo, neurocientífico de la Universidad de Boston. “Se obtiene un recuerdo de alguien que es tal vez sólo una palabra y que de alguna manera se convierte en una película en la que usted se encuentra en movimiento a través de una perspectiva y un lugar y un sentido del paso del tiempo”. Nuestros recuerdos son parte de lo que nos hace únicos, y que nos dan un sentido de autoidentidad y continuidad a medida que avanzamos por la vida. “Sin nuestros recuerdos, sólo somos zombies“, dice György Buzsaki, neurocientífico de la Universidad de Nueva York.

La neurociencia de la memoria es un tema complejo y polémico. La mayoría de los investigadores están de acuerdo, al menos para las memorias episódicas, o memorias de eventos en que los recuerdos son inicialmente codificados y almacenados principalmente en el hipocampo, en el interior del lóbulo temporal del cerebro. Para el almacenamiento a largo plazo, los recuerdos son archivados en otras áreas, incluyendo la neocórtex o neocorteza, la fina capa de tejido en la superficie del cerebro. Un recuerdo de un evento dado está representado por una red poco densa y dispersa de las neuronas, de tal manera que las imágenes, sonidos y emociones asociadas con la experiencia de cada uno, puede residir en un lugar diferente. Recordar que en la memoria, el cerebro debe de alguna manera reactivar sólo el subconjunto correcto de las neuronas. Muchos detalles de este proceso no se conocen. A pesar de ello, algunos investigadores dicen que es hora de revisar algunos aspectos de la vista estándar, tales como la noción de que el hipocampo no está involucrado en la recuperación de viejos recuerdos episódicos, y que los recuerdos son fijos e inmutables una vez transferidos al neocórtex o neocorteza.

Otro desafío reciente a la visión tradicional de recuperación de los recuerdos proviene de investigaciones que sugieren que los recuerdos pueden ser gradualmente reforzados, debilitados, o alterados cada vez que estemos recordando. “Ese trabajo ha cambiado la forma de pensar acerca de la persistencia de la memoria”, afirma Yadin Dudai, del Instituto Weizmann de Ciencia en Rehovot, Israel. Tales hallazgos apuntan a un sistema de memoria más maleable en el que la recuperación de recuerdos son una oportunidad para actualizar los viejos recuerdos a la luz de nuevas experiencias. Nuestro almacén de memorias puede ser menos como una biblioteca y más como Wikipedia, donde cada entrada está abierta a la edición en cualquier momento en que se detuvo.

Este tipo de plasticidad puede ser crucial para el montaje de nuevos recuerdos en la red existente de viejos recuerdos, dice Howard Eichenbaum, neurocientífico de la Universidad de Boston. “Todo lo que tiene que aprender debe ajustarse a lo que ya sabemos”, dice Eichenbaum. Cómo logra el cerebro esta interminable tarea es un rompecabezas científico que debe ser explorado.

Tomado de la versión en inglés. Science 5 October 2012: Vol. 338 no. 6103 pp. 30-31.

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