Voto electrónico ¿sí o no?

Fis. Alfredo Osorio S.

”Las elecciones no resuelven por sí mismas los problemas, aunque son el paso previo y necesario para su solución.” Adolfo Suárez

Uno de los principales problemas sociales que pueden ayudar a resolver los hombres de ciencia es aportar sus saberes en lo que se refiere a obtener confianza en los comicios que tenemos como derecho los ciudadanos. La desconfianza, ganada a pulso en las dos más recientes elecciones presidenciales en México, impide el desarrollo de la democracia. Las inobjetables evidencias de fraude electoral que han marcado los mencionados sufragios inhiben la participación masiva en dichos procesos que debiesen ser un privilegio de la democracia.

Se han hecho, de parte de los ciudadanos, todos los esfuerzos para eliminar las prácticas comunes que realizan los partidos políticos en el poder: “ratón loco”, “carrusel”, “urnas embarazadas”, “regalos de tarjetas”, etc., etc., la lista es interminable. Esta situación ha hecho que los ciudadanos pierdan, día a día, su fe en las elecciones, dejando que únicamente los hombres en el poder decidan el destino de un país, de un Estado o de un municipio.

Los gastos que realizan los institutos creados ex profeso para garantizar unas elecciones limpias son estratosféricos. Nunca se ha gastado tanto para tan poco. Habrá que inventar un nuevo término matemático, algo así como la “antioptimización”.

La ciencia y la tecnología tienen que ver de manera directa con la democracia. Una condición necesaria, pero no suficiente, es inmiscuirse en el voto electrónico como una manera que ayude a garantizar la limpieza electoral en cualquier país, particularmente en México. Hay, todavía, muchas maneras de hacer fraudes electrónicos, particularmente cuando las “urnas digitales” quedan fuera de la vigilancia de los ciudadanos. Se pueden intercambiar dispositivos que sustituyan a los que llevan “la voluntad popular” por otros apócrifos que convengan al partido en el poder. Es decir, se necesita que los hombres de ciencia (en este caso los expertos en software y hardware) implanten dispositivos o candados capaces de evitar la sustitución de los resultados; que les sea imposible “hackerar” (no, hackear) los mismos; que “la olla informática” que reciba los resultados nacionales emita instantáneamente los resultados que se vayan recibiendo; que durante el tiempo que se sufrague no haya algún corte intencional de energía eléctrica, etc.

Un ejemplo, por cierto poco difundo, de elección electrónica ocurrió el 7 de octubre del año en curso. Sí, adivinó, se trata de los plebiscitos venezolanos, en los que el presidente de ese país, Hugo Chávez Frías, arrasó a su opositor de derecha. Casi todos los medios internacionales nada dijeron de los pormenores de este plebiscito. Se habían estado esperando a que la derecha triunfara en Venezuela. Se quedaron con un palmo de narices.

Sin embargo, lo más reseñable de este sufragio no fue el resultado en sí. Lo más importante fue que el referéndum aludido fue extraordinariamente nítido. Fue una elección electrónica, y ningún miembro de la oposición se quejó de los mismos. De otra forma ya habrían armado un escandalo internacional. Le dejo, finalmente, la manera en que se han llevado a cabo esas elecciones y que pueden ser ejemplo mundial, por supuesto a los mexicanos, de cómo hacerlas. Si hay alguna duda, por favor le recomiendo que vea todos los videos que acompañan esta entrega.

<<El elector se dirige ante la Presidente de la Mesa Electoral y le entrega su cédula de identidad, para luego registrar los datos en un Sistema de Autenticación Integral (SAI).

– Presiona en la boleta electoral la tarjeta del candidato preferencia y se presiona el recuadro “votar”. El sistema brinda seis minutos para emitir el voto.

– Luego presionar el botón, la máquina imprime un comprobante del sufragio realizado que se ingresa en la urna.

– El elector se dirige al miembro de la Mesa Electoral, le entregará la cédula de identidad. Se estampa la firma y huella dactilar en el cuaderno de votación, y se devuelve la cédula.

– Antes de retirarse de la mesa electoral, el ciudadano venezolano introduce el dedo meñique en el desengrasante, lo seca y sumerge en la tinta indeleble, en señal de haber ejercido tu derecho>>

De neurona a neurona:

“En las elecciones el pueblo tiene la ilusión de ejercer el poder, pero no es así, claro, no hay voluntad general, ésa es una idea metafísica.”

Gustavo Bueno



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