Universos paralelos

Fis. Alfredo Osorio S.

“Ten cuidado con lo que deseas no sea que se vaya a convertir en realidad”

Anónimo

Seguramente que usted, si ha escuchado hablar de “Universos Paralelos” o “multiversos”, pensará que se tratan de temas de ciencia ficción. Desde luego que no. Los universos paralelos son resultado de las investigaciones sobre lo que entendemos como Universo; cuestión que tenemos que aclarar enseguida. Sabemos que la “edad” del universo en que vivimos está en un rango de 13 mil a 15 mil millones de años; que nuestro sol tiene, más o menos, 5 mil millones de antigüedad, la Tierra alrededor de 4 mil millones, etc. Los objetos visibles más alejados están a unos 4 x 1026 metros, y que, dicho sea de paso, define el universo “conocido” y a esa distancia se le llama radio de Hubble ya que se forma una esfera hasta donde la raza humana es capaz de percibir cualquier información lumínica o de radio.

Sabemos que la definición más conocida de multiverso es la siguiente: <<Es todo lo que existe físicamente; la totalidad del espacio y el tiempo; todas las formas de materia y energía, momentum, cantidad de movimiento; todos los entes que estén relacionados con las leyes físicas, químicas, biológicas y de cualquier otra forma. A los universos que estén inmersos dentro de otros se denominan universos paralelos. El gran problema cuando hablamos de multiversos es la, literalmente, inmensa distancia que se involucra en los cálculos de las posiciones de ellos.

Y, digo inmensas distancias. La clasificación cosmológica de los multiversos (según el cosmólogo Max Tegmar) es de cuatro “niveles”. El primer nivel involucra distancias del orden de 42 mil millones de años luz que es la distancia que ha viajado la luz desde el inicio del “Big bang”  y significa la edad del universo de nosotros más la distancia debida a la expansión cósmica. Los universos paralelos, se especula, deberá ser muy parecido al de nosotros; las diferencias que hubiera serán a causa de las variaciones en la disposición inicial de la materia.

Un multiverso paralelo tipo II surge de la teoría de la inflación cósmica; los cosmólogos deducen la existencia de este tipo de multiversos al analizar las propiedades de las fuerzas y el número de dimensiones espaciales. Nuestro Universo junto con las regiones contiguas del espacio conforman una “burbuja” dentro de un volumen aún más vasto pero prácticamente vacío.

En un multiverso tipo III, la mecánica cuántica predice un gigantesco número de universos paralelos; cada manera de concebir el mundo corresponde a un universo distinto. Aquí es donde hecho mi gato a retozar: cada “estado cuántico” permite imaginar universos paralelos. Por ejemplo, el poder de elección significa “libre albedrío” que desde el punto de vista de la mecánica cuántica significa elegir alguno de los infinitos estados permitidos. En la vida real significaría el que, por ejemplo, yo pueda seleccionar entre ir al cine o ver un partido de futbol; entre haber elegido a mi esposa y no a otra; entre escoger el modelo de un carro y otra marca, en fin, el libre albedrío como sinónimo de elección de los muchos, más bien infinitos universos que conviven con el nuestro.

En el multiverso tipo IV las leyes y “constantes” físicas pueden variar. Este tipo de universo permite la especulación de situaciones como la siguiente: la “discretees” del tiempo, es decir, la cuantización del mismo, en este caso, el tiempo fluye como en las computadoras, discretamente, no en forma continua. Este tipo de universo permitiría la no existencia del tiempo. Aún más, se piensa que en este multiverso tipo IV, subsistirían las relaciones matemáticas, los teoremas, los corolarios; las relaciones matemáticas serían (de hecho lo son) inmutables e independiente de cualquier tipo de multiverso. Sólo falta agregar en esta colaboración la especulación sobre los otros “yo¨s”. En algún tipo de universo paralelo, principalmente del nivel I, es posible que existan mundos prácticamente iguales al nuestro.

Se imaginan un multiverso donde Benito Juárez hubiese muerto nonato; o, la batalla del cinco de mayo la hubiese ganado el ejercito francés; o, la elección del 2006 no la hubiese “ganado” calderón (con minúscula) y habría habido 101 mil muertos; que peña nieto no hubiese comprado la presidencia de la república; que genaro garcía luna no hubiese sido secretario de “seguridad pública”. He dado algunos ejemplos en los que he abusado de la palabra “hubiese” y de las minúsculas para los nombres y apellidos, empero, es a propósito; en nuestro universo se dice que el “hubiese” no existe, pero, en los multiversos claro que si.

De neurona a neurona:

<<A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa>>

Carl Sagan

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