La sinestesia de Calderón

Fis. Alfredo Osorio S.


Francis Galton fue primo de Charles Darwin, pero eso no fue ningún mérito para él. El gran mérito de este científico fue el de haber sido la primera persona del mundo (revista Nature, 1880) en escribir un artículo sobre la sinestesia. ¿Qué es la sinestesia? El origen de la palabra es griego (syntesthesis; syn, “simultaneo, conjunto, a la vez”; esthesis, “percepción”), es una sensación que experimentan personas por lo demás normales y en la cual se fusionan dos o más percepciones sensoriales; un sinestésico puede ver sonidos, saborear palabras u oír olores.

Durante décadas  se creyó que la sinestesia era una simulación, empero, los investigadores científicos de la Universidad de California en San Diego, Vilayanur Ramachandran y Edward M. Hubbard han demostrado que la sinestesia es un fenómeno real, que existe.

El valor de las investigaciones de Ramachandran y Hubbard estriba en la determinación del procesamiento cerebral de la información sensorial y las conexiones entre datos aparentemente desconectados. Por ejemplo, una de las formas más comunes de sinestesia es cuando al ver un número se evoca un color determinado; la explicación dada por los dos científicos de la Universidad californiana consiste en lo siguiente: áreas cerebrales que no suelen interactuar durante el procesamiento de números o colores se activan entre sí. Una imagen obtenida por resonancia magnética funcional de la parte posterior del cerebro de un sinestésico muestra una intensa actividad del área del color cuando la persona sinestésica observa números blancos sobre un fondo gris. Esta área no se activa cuando personas con percepción normal observan lo mismo.

Cuando percibimos, por ejemplo, algún color, la luz entra por la retina y viaja a través del cerebro hasta la nuca (área 17 de la convención de Brodmann para el Homo Sapiens).  Y es ahí, precisamente, donde la señal enviada desde la retina se descompone en elementos más simples como color forma movimiento y profundidad. De ahí se envía a la parte que está cerca del oído izquierdo que se conoce como V4 que es el área donde se tiene almacenada la información sobre los números. Y, aquí es donde se tiene la convicción de la ocurrencia de que se da la vinculación, y mezcla, de las áreas de números y colores, es decir, donde se produce la sinestesia. Finalmente, el color “sube” anteroposterior del cráneo, donde se hace un proceso mucho más complicado del color.

Algunos datos relevantes son los siguientes: la ciencia ha logrado identificar más de 50 tipos de sinestesia; puede ser hereditaria; es más frecuente en las mujeres; una de cada 200 personas es sinestésica (aunque las más recientes investigaciones inglesas afirman que es una de cada 100); la forma más frecuente consiste en evocar colores viendo números o escuchando sonidos; en un tipo de raro de sinestesia, cada letra se asocia a un género. Otras preguntas que han podido responder Ramachandran y Hubbard (Scientific American México, Núm. 13, p 64) son las siguientes: si un sinestésico asocia un color con sólo números o letras, ¿qué ocurre cuando observa un par de letras (“ea”, por ejemplo) o dos dígitos (“25”, por ejemplo)? Verá los colores correspondientes a cada letra y número. Si el espacio entre los números es muy pequeño los colores podrían anularse y desaparecer, pero si ambos evocan el mismo color se refuerzan mutuamente. ¿Qué pasa cuando el sinestésico habla varios idiomas? En uno de los idiomas se podría asociar colores a los grafemas (En lingüística, un grafema es la unidad mínima de la escritura de una lengua Los grafemas incluyen letras, números y otros signos).

El caso de sinestesia del licenciado felipe calderón (las iniciales minúsculas son adrede) consiste en mezclar el color rojo de la sangre de 101 000 víctimas de su sangrienta “guerra” contra el narcotráfico, con notas musicales de grandes compositores de la música vernácula del país: “El hijo desobediente”, por ejemplo. Al ver la sangre que todos lo medios de comunicación difunden día tras día, el lic. calderón se pone gustoso porque en su área 17 está procesando lo que el considera un himno maravilloso. Lo bueno es que sólo faltan algunas horas para que finalice el sexenio de la muerte, lo malo, quizá (espero equivocarme, de todo corazón) es que el “nuevo” régimen no vaya a superar la sinestesia calderoniana.

De neurona a neurona:

Uno de los grandes dramas de mi vida consiste en decirle a la gente que veo colores cuando escucho música, y ellos no ven nada, nada en absoluto. Eso es terrible, y ellos no me creen. Cuando escucho música yo veo colores; los acordes se expresan en términos de color para mí. Estoy convencido de que uno puede expresar esto al público”

Olivier Messiaen (1908-1992), Compositor

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