Ataques solares que provocarán apagones catastróficos

Francisco Guerra – @kaifrank

“Hemos soñado todos los sueños en la tierra y han crecido a orillas del sol”

Charles Van Lerberghe

Tormenta solar

Imagine que un buen día despierta sin energía eléctrica, sin poder encender la televisión o escuchar un buen programa radiofónico para estar al tanto del acontecer nacional mientras ingiere un buen desayuno. Peor aún, sin la opción de mandar un “tweet” o publicar en su muro una reacción del escenario que inicia con un apagón catastrófico. La era de la comunicación  sin energía eléctrica sería un colapso innegable para nuestros tiempos. La mayoría de las cosas que realizamos giran en torno a la energía eléctrica. No estamos preparados para su ausencia y desconozco si lo estaremos.

¿Qué puede provocar semejante apagón? Una tormenta solar. Mientras pasan los años aumenta la probabilidad de ocurrencia de intensas tormentas solares las cuales podrían provocar apagones eléctricos en buena parte del planeta. La empresa Predictive Science, que realiza trabajos a la NASA y a las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, estimó en un 12% las probabilidades de que se produzca un evento solar muy intenso en los próximos siete años.

Los antecedentes de este tipo de sucesos son: el evento de Carrington en septiembre de 1859 donde se observó una tormenta solar de grandes magnitudes ocasionada por una ráfaga solar que produjo eyecciones de masa coronal (erupciones magnéticas de plasma caliente que son arrojadas al espacio, o CME por sus siglas en inglés). Las erupciones abatieron la magnetósfera terrestre (región de interacción entre el campo magnético y el viento solar, se encuentra a una altitud entre 60 000 a 7 000 kilómetros) y provocaron el colapso de la incipiente red eléctrica y el sistema telegráfico europeo y norteamericano de esos tiempos. En marzo de 1989 una tormenta solar provocó el apagón de Quebec el cual paralizó la red eléctrica y dejo sin energía a seis millones de usuarios.

La tormenta de Carrington ha sido la más intensa que hemos registrado los seres humanos. La energía contenida en aquella tormenta es capaz de, hoy en día, quemar los transformadores eléctricos, dejar a millones de personas sin luz, agua potable, calefacción, aire acondicionado, combustible, teléfono, alimentos perecederos, medicinas y demás productos que requieran energía eléctrica. El colapso podría durar desde semanas hasta meses.

Las tormentas solares provocarían aumentos de voltaje que inducirían la caída del sistema eléctrico, GPS y de navegación. Por lo que traería apagones masivos, accidentes aéreos y demás efectos desastrosos.

La realidad es que las instituciones encargadas de la prevención en cada país no han invertido lo necesario en vísperas de la potencial llegada de tormentas solares que puedan afectar la infraestructura tecnológica en el planeta. A excepción de países como EUA y Reino Unido, el resto no ha anunciado a su población el potencial peligro de las tormentas solares, más importante aún, la mejor forma de afrontar los problemas y esperar las soluciones provocadas por las tormentas.

Entre las recomendaciones generales que se dan a la población ante contingencias de cualquier tipo son: preparar las reservas de agua embotellada y comida no perecedera por el tiempo que sea necesario para superar la contingencia, en el caso de los posibles efectos de las tormentas solares, se deben preparar reservas para un mes.

Entre adagios y paremias:

“Era como un gallo que creía que el sol había salido para oírle cantar”

George Elliot

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