El pene: mitos y verdades

Fis. Alfredo Osorio S.

No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es puramente sexual.

Groucho Marx

Inicio esta columna con una especulación: quizá con el frío empezó el concepto de vergüenza. El ser humano, al sentir frío, cubrió su cuerpo, y, en ese momento, empezó la larga carga del concepto de la pena, de la vergüenza asociada a la sexualidad. La especulación que planteo con una causa climática, puede fundamentarse con los ejemplos que ocurren aún en la actualidad: algunos seres humanos que habitan en regiones cálidas, todo el tiempo están desnudos. Nos parece impensable, en las “culturas occidentales” que las mujeres muestren sus pechos y los hombres caminen, sin rubor alguno, con el pene al aire. Personalmente creo que, todavía, algún lector de esta columna pueda escandalizarse por tratar el tema. En fin.

Parafraseando a David M. Friedman, de su libro “Con Mentalidad Propia: Historia Cultural del Pene” (Barcelona, Península, 2007), extraigo una de las frases importantes del mismo: “En una cultura donde la virgen simbolizaba todo lo puro, el pene era el referente de todo lo malo. Lo que definía la santidad de María era su ausencia de contacto con un pene” Aún más, recuerdo el cuadro de Bartolomé Esteban Murillo, La Anunciación, en el que un ángel, le avisa a la virgen María su maternidad sin la necesidad de ninguna relación carnal, sin necesidad del falo. El pene ahuyentado del mundo divino, iniciando el periplo de la satanización. Bien. Empero, las demás especies son ajenas a la parafernalia sicológica humana; las relaciones sexuales de los que los científicos pueden dar constancia, para poder calcular un pene en erección, o bien en, algunos casos sin necesidad del contacto sexual, nos permiten dar cifras sorprendentes que están avaladas como records Guinnes, con la credibilidad que usted quiera asignarles a dicha institución. Veamos algunas imágenes del órgano reproductor (de más seres vivos, de traumas, complejos y, principalmente, de ignorancia).

El macho de equidna posee un apéndice sexual bastante sui generis.  Como se ve en la imagen, el usual cuerpo cilíndrico de todo pene mamífero queda coronado en su caso por una ramificación de salidas que recuerdan vagamente a las ventosas que los pulpos tienen en sus brazos. Según algunos zoólogos, esta división podría explicarse porque la hembra posee dos canales distintos de fecundación, a los cuales el macho debió evolucionar adaptándose y preparando su pene para eyacular simultáneamente en dos vías distintas, aumentando así las probabilidades de fertilización. (Información de éste párrafo tomada de: http://pijamasurf.com/2012/07/es-este-el-pene-mas-raro-del-mundo-video/) el video pertenece a National Geographic).

Dejemos a los sicoanalistas el trabajo de reflexionar los problemas que surgen al tratar un tópico tan interesante como el que estamos revisando. La castración, los fetiches, las relaciones de poder que se asocian al acto sexual, las supuestas relaciones directamente proporcionales entre el placer y el tamaño del falo y las inversamente proporcionales a las satisfacciones del mismo. ¿Puros mitos? Dejemos solos a los sicoanalistas. Mejor reflexionemos sobre las fantásticas propiedades mecánicas, físicas y químicas que tiene el pene del hombre. Algunas especies –para poder sostener una relación sexual- han desarrollado un hueso conocido como báculo, que es lo que poseen el perro o gato que tenemos en casa. Los hombres, los caballos, las hienas, los conejos, entre otros, no hemos tenido la necesidad de un báculo; hemos desarrollado una técnica fantástica de erección que consiste en llenar de sangre la cavidad del pene. Aquí es donde le asigno las increíbles propiedades mecánicas, físicas y químicas del falo. Con sangre se endurece el edificio anatómico reproductivo del macho; ningún ente de la naturaleza posee dichas características elásticas; duplicar (o triplicar) el tamaño en las tres dimensiones espaciales en un tiempo relativamente corto es el milagro de la ingeniería molecular de nuestro pene (y de las otras especies que no necesitan báculo). Dejemos a los sicoanalistas que revisen mi caso: no tengo envidia ni a John Holmes quien es el que tiene registrado en el libro de record Guinnes  el pene más grande de un Homo Sapiens sin operaciones, Holmes logro este Record Guinnes “natural” con su pene erecto que alcanzo la medida de 33 centímetros; se hizo una replica del mismo y se encuentra colocado en la galería de Record Guinnes, ni tampoco al pato de laguna argentino (Oxyura vittata) que tiene el pene más largo entre todos los vertebrados. Tampoco presumo, en extremum, respecto a una comparación con el pene de un gorila que sólo tiene un pene de 3 centímetros promedio. Mejor los invito a que hagamos un paseo (vía Internet, de 37 segundos) por el museo del falo de Islandia.

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1 Response

  1. 18 junio, 2013

    remedios para la impotencia…

    QuidNovi » El pene: mitos y verdades…

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