Temores y tumores de los transgénicos

Alfredo Osorio S.

«La primera riqueza es la salud.»

Ralph WaldoEmerson

Las fotografías son impresionantes: los tumores de las ratas de laboratorio que fueron alimentadas con maíz transgénico en un laboratorio del Instituto de Biología de la Universidad de Caen Cedex, en Francia, son asombrosas. Tal asombro deviene también en preocupación ya que, de manera natural, se puede generalizar a la alimentación humana. Desde un punto de vista científico debiésemos tener una posición sin arrebatos que evite el sesgo ideológico que, generalmente, contamina los valores de verdad: no oponerse a los transgénicos (alimentos modificados genéticamente) suele relacionarse con una mentalidad “conservadora”, “simpatizante” de las compañías transnacionales o, de forma generalizada, “pro imperialista”, para nada. La ciencia, por fortuna, es independiente de las creencias particulares o de afinidades políticas; el gran juez de toda teoría en el mundo de la ciencia es el experimento, actividad que suele dar el valor de verdad que inclina la razón a quien la tenga. He aquí la importancia de los experimentos realizados en Caen.

De acuerdo con la revista Food and Chemical Toxicology, los investigadores Gilles-Eric Séralini, Emilie Clair, Robin Mesnage, Steeve Gress, Nicolas Defarge, Manuela Malatesta, Didier Hennequin, Joël Spiroux de Vendômois realizaron experimentos en 200 ratas que comprueban un incremento en la mortalidad hasta 300% por causas atribuidas a las malformaciones mamarias y a la discapacidad pituitaria; además, las ratas tuvieron el hígado congestionado, necrosis, nefropatías del riñón y, desde luego, los tumores. La investigación consistió en inferir argumentos estadísticos que permiten inculpar los males mencionados a una nutrición basada, principalmente, con maíz transgénico OGM NK603 al que le aplicaron el herbicida conocido como Roundup –producido por la multinacional de los transgénicos Monsanto.

La averiguación ha causado conmoción internacional. Sí eso le ha ocurrido a las ratas ¿qué puede ocurrirnos a los seres humanos? puede pensar cualquiera de nosotros; hasta los alimentos más cotidianos, en todo el mundo, pero particularmente en México, han tenido que ver con tecnología transgénica. Se calcula (ver videos adyacentes) que únicamente el 15 % de dichos alimentos nada tienen que ver con los transgénicos, por tanto, el 85% restante deben ser motivo de preocupación. Bimbo, Maseca, Kellog´s, refrescos de cola, mostazas, cereales, por mencionar algunos, tienen que ver de manera directa o indirecta con los transgénicos. Aquí el problema estriba en que cuando vamos al supermercado rara vez vemos alguna advertencia que nos alerte sobre los riesgos de estos alimentos. La Secretaría de Salud se hace de la vista gorda ante el colosal problema. No existe estudio alguno que muestre alguna relación estadística de causa-efecto de los parámetros implícitos expuestos aquí. He aquí la importancia de los experimentos hechos por los científicos mencionados al principio de esta colaboración, experimentos que invitan a la comunidad internacional a poner bajo la lupa los mencionados ensayos, la trascendencia de los mismos valen la pena. Es necesario que los científicos mexicanos adquieran el interés requerido en este tema, tan crítico, de salud pública. Lo que sigue es establecer relaciones estadísticas entre las causas de mortalidad en México, que puedan relacionarse con los transgénicos, y la ingesta de los alimentos transgénicos que las grandes empresas nos ofertan sin ningún escrúpulo. Al parecer la filosofía de las empresas “transgénicas” es vender vender y esperar que no se produzcan daños a la salud del ser humano. Pero, con las pruebas mostradas hasta el momento, desgraciadamente, podemos esperar lo peor.

De neurona a neurona:

«La salud humana es un reflejo de la salud de la tierra.»

Heráclito de Efeso

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