ENTRE EL BIEN Y EL MAL DE TALIDOMIDA

todomida

Susana Pérez Castillo

En 1957 en Alemania la farmacéutica Grünenthal GmbH, lanzo a la venta un medicamento que era  un magnifico sedante y además controlaba las náuseas provocadas en el primer  tercer trimestre  de   embarazo, las mujeres embarazadas de esa época aman esta tableta maravillosa tanto fue el éxito que los creadores de la misma la llegaron a comparar con la aspirina, el único inconveniente que encontraron fue que después de 6 meses de haberla ingerido, se dieron cuenta que los niños nacían sin extremidades o casi pegadas al cuerpo a lo cual le llamaron focomelia, al ver estas malformaciones de inmediato fue retirada por completo del mercado.

Después de estas lesiones se investigó a fondo este principio activo, se encontró que la talidomida contaba con dos moléculas exactamente iguales, las dos tienen efecto sedante pero una de ellas tiene la capacidad de ocasionar malformaciones en mujeres embarazadas, es común que las náuseas inicien en las primeras semanas de gestación siendo aún el feto un embrión por tal motivo la talidomida lo ve como un enemigo y lo ataca impidiendo el crecimiento de los vasos sanguinios, esto provoco varios abortos en ciertas mujeres, otras que ya tenían más semanas de embarazo provoco falta de extremidades.

Además, se ha observado que la talidomida ha provocado la autodestrucción de determinadas células cancerígenas. La talidomida también impide las inflamaciones y la liberación de sustancias que estimulan el crecimiento tumoral.

En algún momento este medicamento fue maldecido y satanizado, pero después de un buen proceso de investigación, se ha encontrado que puede ser muy efectivo en la prevención o tratamiento de algún tumor.

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