El océano: nuestro pulmón derecho

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Lenna Oriana Ortiz Castillo

Quizá se preguntarán qué esconde el 70% de nuestro planeta que fluye en estado líquido formando océanos, ríos, lagos, entre otros sistemas acuáticos. ¿Tiene relevancia para nuestra vida? O acaso sólo es un lindo panorama que contemplar por su hermoso y mayoritario color azul, que nos transmite paz y tranquilidad. Es cierto que cada verano o temporada vacacional, nos encanta visitar las hermosas playas de nuestro país y disfrutar saltando olas o recogiendo conchitas al caminar o quizá simplemente tomar el sol recostado en la arena. Pero acaso el mar, ¿tiene algo más interesante que aportar además de deliciosos pescados con mariscos y diversión?

No es algo exagerado el hecho exista un día dedicado a nuestros mares que llenan de belleza nuestro planeta y por el que la Tierra tiene el sobrenombre de ser el “planeta azul”.  Cada 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, que se utiliza como plataforma para dar a conocer temas de actualidad de interés científico y social, que incluyen problemáticas que nos involucran a todos y de las que se deben buscar soluciones.

Un tema que actualmente está tomando fuerza, por moda o por una nueva cultura de concientización, es el calentamiento global y el cambio climático que nos han dado a conocer diversos medios desde diferentes perspectivas. En la ciudad se enfatiza el problema de la emisión de gases tóxicos a la atmósfera por quema de combustibles, industrias, vehículos y liberación de sustancias químicas en suelos, lagos y ríos, por mencionar los más conocidos. Todo este conjunto de acciones, deriva en la acumulación de gases invernadero de los cuales, el más conocido es el dióxido de carbono (CO2), que es solo uno de los secuaces de la gran mafia generadora del famoso calentamiento global. Y esto ya no es novedad, todos hemos experimentado año con año diferencias en el clima de nuestra ciudad que no vivíamos en tiempo pretérito, es por esto, que desde hace años se ha dado mayor importancia a uno de los procesos químicos que es aliado del medio ambiente, este es: la fotosíntesis. Las plantas tiene la capacidad de tomar materia inorgánica del medio en el que se encuentran y transformarla en materia orgánica útil para los demás seres vivos, usando la luz como fuente de energía. Existen campañas masivas donde se da a conocer el papel importantísimo de la vegetación y su proceso de fotosíntesis con el que logra capturar CO2 de la atmósfera y transformarlo en oxígeno (O2) para ponerlo a disposición de los que lo respiramos. Gracias a esto, disminuye parte de estos gases invernadero existentes en la atmósfera.

Pero, en todo esto ¿qué papel juega el océano?

El océano es capaz de disminuir la cantidad de CO2 atmosférico casi en la misma proporción que toda la vegetación distribuida por todos los continentes, volviéndose un protagonista en la disminución de los gases invernadero y el calentamiento global. Sí es cierto, que no se puede plantar un bosque en medio del océano, pero tampoco es necesario, debido a que en el mar hay un conjunto de ecosistemas y organismos capaces de hacer la misma labor que logra la vegetación en tierra,  como son las algas y el fitoplancton. Estos productores de oxígeno, son el primer eslabón en la cadena alimenticia marina y además de que de ellas depende el crecimiento de las demás poblaciones en los siguientes niveles de la cadena, tienen esta función tan importante en la disminución de uno de los gases de invernadero que actualmente sigue aumentando por la quema de combustibles fósiles.

Otra manera en la que ingresa CO2 al océano es por diferencia de presión. La primera ley de Fick de la difusión la podemos interpretar así: una sustancia va a difundirse de una de mayor concentración (mayor presión entre sus moléculas) a otra de menor concentración (menor presión entre sus moléculas). Así que en zonas donde la concentración de CO2 es menor en la superficie del mar que en la atmósfera, habrá un sumidero de este gas. Ya estando de manera disuelta, reaccionará con el agua (H2O) y formará las diferentes especies carbónicas más populares que existen en el océano: el ácido carbónico (H2CO3), el bicarbonato (HCO3), el carbonato (CO3) y el carbonato de calcio (CaCO3).

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Imagen tomada del Coral Reefs Under Rapid Climate Change and Ocean Acidification, Science, Vol. 318

Imagen tomada del Coral Reefs Under Rapid Climate Change and Ocean Acidification, Science, Vol. 318

 

Gran parte de lo que se ingresa al océano, se devuelve a la atmósfera en un corto tiempo, pero la única manera en que parte de este carbono que ha ingresado no vuelva a estar en circulación por cientos o miles de años es que logre llegar al fondo y pueda enterrarse en los sedimentos. Esto solo se puede lograr en forma de carbonato de calcio sólido, o sea, sin disolver. El CaCO3 es utilizado por algunos organismos marinos que tienen la peculiaridad de formar conchas o cuerpos duros con este compuesto, además de los hermosos corales que forman los arrecifes (hogar de muchas especies). Si llega a enterrarse exitosamente en los sedimentos, sacará de circulación a una parte del carbono que antes se encontraba en la atmósfera en forma de CO2 por una escala mayor a miles de años. Sin embargo no todo es tan sencillo, para que esto se logre debe haber ciertas condiciones, pero esto lo abordaremos en otro momento. Hasta aquí solo les dejo éste pensamiento: lo mejor para el medio ambiente es devolver a la tierra lo que se ha sacado de ella, para no seguir acelerando el cambio climático por medio del calentamiento global.

 

lennaoriana@gmail.com

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