Ciencia pirata

cienciapirata

Cesar Gabriel Toríz González.

Realizar ciencia en nuestros días implica tener recursos tales como un laboratorio bien o mal equipado, con reactivos y material suficientes para investigar, así como realizar colaboraciones con otros investigadores. No obstante, ya sea un laboratorio “rico” o “pobre” lo que no puede faltar para hacer avanzar el conocimiento científico es tener acceso al mismo a través de las revistas especializadas como Sciences o Nature, por mencionar a las de mayor prestigio.

Antes de la era digital el conocimiento se adquiría únicamente leyendo en papel los artículos. Si este artículo citaba uno o más artículos de nuestro interés, entonces se hacía una visita a la biblioteca de una institución que contase con suscripciones a dichas revistas. Si la institución no contaba con la revista, una fotocopia del artículo podía solicitarse a otra biblioteca, a un amigo, o a un colaborador que tuviese acceso a dicha revisa. A la fecha, este proceso es similar, y gracias al internet y sus motores de búsqueda especializados como PubMed, con acceso a una base de datos de más 4800 revistas de 70 países, la búsqueda de artículos especializados es mucho más sencilla. Esto implica artículos disponibles en formatos electrónicos y una reducción en el uso del papel, así como una reducción en la visita a las bibliotecas que ahora adquieren subscripciones anuales, una por cada editorial.

No obstante, cuando hayamos uno o varios trabajos de nuestro interés, a través de leer el resumen que se muestra de forma gratuita, podemos encontrarnos que el acceso a la información completa tiene un costo promedio de 30 dólares por artículo. Esto realmente resulta caro si se es un estudiante de grado o posgrado, pues se deberá escudriñar en promedio un artículo por día, dando una cantidad de cerca de 11 mil dólares por año. Este precio se reduce si se cuenta con una subscripción a la revista por parte de la institución. A pesar de esto, universidades como Harvard se han manifestado a causa de los altos costos, con cerca de 40,000 dólares por año, por lo que no puede darse el lujo de comprar todas las subscripciones a las revistas que sus investigadores requieren.

Resulta interesante que editoriales como Elsevier tengan ingresos netos por arriba de 1000 millones de dólares por año, cuando son los investigadores los que realizan todo el trabajo, desde la investigación, la escritura del artículo, el papel de árbitros (la famosa revisión por pares), los consejo de redacción y todo de forma gratuita ya que no reciben un solo centavo por su trabajo. Por el contrarió, para poder publicar, los investigadores deben de pagar entre 100 y 3 mil dólares para que sus trabajos sean libres y tengan más oportunidad de ser citados (si es gratuito será más fácilmente leído y por lo tanto citado).

A pesar de estas barreras monetarias, uno puede optar por utilizar una red social llamada ResearchGate que cuenta con cerca de 400 mil integrantes y que ponen a disposición sus artículos de forma gratuita previa solicitud formal a los investigadores autores del trabajo. Esto resulta algo tedioso de hacer pero en 2011 Alexandra Elbakyan ya había encontrado una forma fácil de obtener estos artículos cuando estudiaba en la Universidad (en Kazajistán). La primer opción que encontró fue  mandar un twitt (#IcanhazPDF) con su correo electrónico. Alexandra recibió la respuesta de muchos investigadores. Entonces el siguiente paso lógico fue almacenar toda esta información y compartirla. Alexandra contacto y se asesoró con hackers para automatizar la obtención de artículos, naciendo así en 2011 Sci-Hub. Esta web funciona escencialmente de dos formas, una recurriendo a una base de datos como la de LibGen, un concentrador de archivos con cerca de 48 millones de artículos, y la otra es utilizando licencias de acceso a las revistas que son compartidas por samaritanos alrededor del mundo. Debido a esto, Alexandra se hizo acreedora a una demanda legal en junio del 2015 por parte de Elsiver quien estima que Sci-Hub cosecha los artículos a una tasa de miles de artículos por día. A pesar de esta demanda, la revista inglesa Nature nombró a Alexandra Elbakyan (con sus 27 años de edad) como una de las diez personas más influyentes en la ciencia del 2016 por sus cerca de 30 mil visitas por día de todas partes del mundo. El hecho que las descargas no solo se dan desde países en desarrollo, sino que también desde países de primer mundo como Estados Unidos y en zonas cercanas a universidades con acceso libre a estas revistas, habla de la inconformidad de la comunidad científica a los altos costos que implica publicar y obtener la información científica.

Estos hechos, aunados al recorte en ciencia y educación (becas), hacen que sitios web como el de Alexandra sean visitados con mayor frecuencia por estudiantes e investigadores de todo el mundo.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *