Espíritu de un pueblo conquistado (1ª. Parte)

Por Ing. Luis Ángel G. Escobar

espiritu

La Sombra de la duda sobre el carácter de nuestro pueblo

Me ha nacido hace tiempo, y últimamente se ha incrementado la duda sobre el origen del carácter de nuestro pueblo, la ideología que nos domina, mas allá de los regionalismos de nuestro extenso país, existen similitudes en el carácter de todos los mexicanos. No me atrevo a decir que nuestra gente carece de valores y cualidades excepcionales, tampoco que tengamos males ajenos al resto del mundo, pero al igual que muchas personas de diverso estrato social, religión, nivel académico o inclinación política me he llegado a preguntar de dónde viene nuestro carácter nacional, la esencia, los fundamentos de nuestra ideología.

Con esta incertidumbre me he dado a la tarea de estudiar un poco de historia, para saber qué carácter predomina en el mexicano, si nuestros vicios y enfermedades del espíritu y la ideología son predominantes de nuestro origen indígena o viene de las raíces españolas que mantuvieron dominio sobre nuestro territorio por tres siglos, ciertamente somos mestizos, mezcla de españoles e indígenas.

Con qué finalidad trato de despejar esta duda, por supuesto no es por la historia simplemente, es porque he observado el presente y al igual que muchas personas trato de buscar una respuesta atravez de una vista al pasado para descifrar el porqué.

México una patria que aún no extiende sus alas

No podemos saber con exactitud la ideología de nuestros antepasados; Aztecas, Mayas, Olmecas, Teotihuacanos, Zapotecas, Mixtecas, Tlaxcaltecas, etc., lo que si he podido deducir es que en este territorio desde ese tiempo estábamos divididos, ante la llegada de los Españoles la conquista fue relativamente  fácil, más que por el avance científico europeo, fue por la apatía entre los diversos pueblos que habitaban el México Prehispánico, de tal manera que ante un enemigo común, la unión no se manifestó, y la única meta fue derrocar al pueblo dominante, en tal caso los Aztecas.

En lo personal pienso que no éramos un pueblo con moral y espíritu subyugado, dividido, sanguinario quizás sí, pero no agachados como se ha llegado a decir del pueblo Mexicano. La prueba es que llegado el momento México logro su independencia de España, por los motivos ideológicos, morales, sociales o políticos que fuesen, al final el pueblo tuvo la voluntad necesaria.

Quizás intelectuales de la época de la independencia pensaron que con esta nueva era, una mejor patria nacería, se establecería un sistema democrático y justo, con mejoras sustanciales en la vida de los mexicanos, sin embargo a veces sospecho que una parte del carácter original quedo prisionero de la esclavitud, y conservamos el espíritu de división. Desde esa época, hasta la presente, México no ha logrado una unión verdadera, no ha consolidado su democracia ni una identidad sólida, única, capaz de tomar una directriz. México no necesita un enemigo externo a diferencia de los americanos como referencia universal, en México la guerra siempre ha sido interna, y nuestros enemigos nosotros mismos.

Después de su independencia, México no ha podido lograr una verdadera estabilidad, una verdadera identidad, una sola nación. México no alcanza a ejercer su libertad plenamente, solo a través de destellos individuales quizás, sea Juárez, Vasconcelos, Zapata o Lázaro Cárdenas, destellos con el tiempo mermados.

Nuevas formas modernas esclavizan a México, a través del tiempo, se instaura Porfirio Díaz en el poder, y se ve interrumpida la libertad y la democracia. El general Díaz es un modelo de gobernante que nunca se fue, promueve el progreso al costo de supresión y miseria de su pueblo, en interés de una clase específica, dominante, con un látigo que castiga al pueblo y lo priva de sus garantías y derechos universales.

La revolución retiro a Díaz del poder, pero sus formas perduran aún en el México moderno. La revolución fue otra oportunidad de ejercer libertad y democracia plena, pero solo a medias se ha ejercido ese derecho. En el libro México Bárbaro, John Kennet Turner, menciona que cuando México tuviera una democracia plena, el país tendría posibilidades infinitas de progreso, justicia y democracia, gracias a su riqueza. México no ha podido ejercer su democracia, es una promesa sin cumplir, no sabemos si tiene alas el águila, o simplemente no las sabe usar.

En retrospectiva podemos culpar al linaje español, por su legado de carácter corrupto, bajo desarrollo en todos los aspectos, de igual forma a pesar de su riqueza acumulada, más por la colonización que de su territorio, su avance es mediocre en comparación a naciones europeas con características y oportunidades similares. De la misma forma México ha dejado mucho que desear, y a dos siglos de la independencia no se puede sostener culpa alguna a la herencia española de los peores vicios que aquejan al pueblo mexicano.

Por qué el águila no ha podido volar

Del por qué México no ha podido volar mucho tiene que ver el carácter y la identidad del mexicano, algunas falencias son dignas de mencionar, y se pueden distinguir desde el ciudadano común hasta el catedrático de reconocido prestigio nacional. Mencionemos algunas causas generales:

  1. Una educación deficiente, pobre, y en últimos momentos presta a intereses políticos. Si bien existen un mínimo suficiente de escuelas, una gran parte carece de condiciones competitivas, agregamos a la ecuación la mala preparación de los maestros, falta de vocación y prestos a intereses caudillistas de los sindicatos, el maestro ha dejado de ser siervo de la nación, totalmente indispuesto a una libre competencia y evaluación, apático a la integración de modelos con estándar internacional. Un modelo educativo arcaico, cerrado a sistemas más efectivos de enseñanza. Y por último, una clase estudiantil sin el hábito de autoeducación, el estudiante mexicano es perezoso, solo lee y estudia lo estrictamente necesario.
  2. Derivado del primer punto, en general el mexicano no es analítico, autocrítico, no está capacitado para pensar, en el buen sentido de la palabra, es desbalanceado a la hora de ejercer un análisis, es visceral. Lo anterior no solo se denota en el individuo común, se puede leer hasta en los puntos de crítica y análisis de los catedráticos más reconocidos, en los periódicos, en los libros, encumbrando un pensamiento cerrado.
  3. La incapacidad para ejercer democracia, debido igualmente al nivel educativo, al desconocimiento de la constitución, las leyes, las normas, los derechos y las obligaciones, de tal manera que se ve muchas veces atropellado por la injusticia, o predispuesto a atropellar la ley. Lo anterior encarna una espiral de corrupción e injusticia. La ignorancia vuelve al mexicano un ser manipulable, maleable, necesitado, ejerce hambre, al grado de malbaratar su derecho al voto, que es la forma de promover la democracia en un sistema libre.
  4. La corrupción es el cáncer que carcome a todos, absolutamente a todos, casi nadie está libre de este pecado, desde el pequeño funcionario hasta el presidente de la república, todos somos prestos de ella, en la calle, en las oficinas, los representantes de la ley son los primeros en ejercerla. Es una forma de vida, la alabamos en canciones y películas, la decimos parte de nuestra cultura, pareciera ya genético. Hacen falta valores, educación y un profundo amor para erradicar este mal.
  5. La fábrica demográfica sin control, a falta de educación y a conveniencia del gobierno, se crea un monstruo llamado explosión demográfica, aún mayor en el seno de las clases necesitadas, no existen programas obligatorios para limitar la sobrepoblación, una nación no puede crear más hijos de los que tenga capacidad de brindar todas las oportunidades básicas como son la alimentación, la educación y el trabajo. No solo es cuestión de crear más oportunidades, también es cuestión de crear menos pobres, de equilibrar ambas cosas.
  6. La transparencia, al carecer de esto nace, crece y se desarrolla la corrupción, la injusticia y la desigualdad; en México la transparencia es un tabú, muchas veces se toma como una ofensa, desde el seno familiar, en las empresas, y donde más impacta, en los organismos del estado. La falta de transparencia, y sus herramientas como son auditorias, revisiones, rendición de cuentas, evaluación, etc., se ejercen poco, se veta y se amordaza.

En México se tiene una constitución, se tienen las instituciones, y en el papel, todas las condiciones, como las pensaba John Kennet Turner, sin embargo no hemos tenido la capacidad intelectual, moral y ética para defenderlas, de tal manera que un mejor futuro, cíclicamente, es solo una promesa siempre a olvidar.

La forma

Para dar ese salto se tiene que crear una generación enseñada a pensar, pensar de forma equilibrada, capaz de analizar sin vicios generacionales. Se deben abandonar todos los prejuicios tan encarnados que parecen genéticos, sea en primer lugar el sentido de inferioridad. Se debe crear una generación de ojos abiertos, capaz de ignorar distractores, para ocuparse de lo realmente importante, capaz de escapar de la máquina de control (televisión, periódicos, revistas, etc.) creada por las clases de poder, y esto se logra cuando se enseña a un pensamiento analítico, autocrítico, equilibrado.

La clase profesionista es la primera que debe aportar la tierra propicia, el agua necesaria, para que una generación sana nazca, con valores, ética y amor a la nación, capaz de erradicar la corrupción generacional.

Crear un sistema de control demográfico justo, esto genera orden y capacidad de planeación, un sistema corrupto se alimenta de pobres y de la ignorancia de esta, la falta de educación y otras garantías universales realimenta el sistema obsoleto actual. Una nación crece con condiciones propicias cuando hay un equilibrio entre la cantidad de habitantes y las oportunidades para que esta se desarrolle de forma óptima.

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