Deforma educativa

Fis. Alfredo Osorio S.

<<Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias. >>

Charles Baudelaire

Manuel Gil Antón ha escrito en el más reciente número (115-116) de la revista Ciencias de la UNAM el artículo titulado ¿Información, deformación o formación científica? En dicho artículo el maestro Antón relata las conclusiones de varias charlas que tuvo con otros científicos de reconocida calidad: Juan José Rivaud Moratia, Luís Estrada, y Gerardo Hernández. Dentro de esas pláticas llegaron a una conclusión que, aunque no tan obvia, no se había generalizado: la Reforma Educativa carece de un Proyecto Educativo.

En primer lugar lo invito (por si no la conoce) a que revise la mencionada Reforma Educativa (http://www.sems.gob.mx/work/models/sems/Resource/11431/1/images/1_1_dof_26_febrero_2013_decreto.pdf). Usted, después de leerla se dará cuenta de la carencia de un proyecto nacional educativo. No se plantea, ni tan siquiera se insinúa, la manera en que dicha “Reforma” permitiría iniciar o concluir a 32 millones de personas –entre 15 y 64 años- que no han terminado la educación básica, cuyo desglose es el siguiente: 6 millones sin haber asistido a ninguna escuela, 10 millones sin primaria y 16 millones sin secundaria; lo anterior sin considerar que los 32 millones forman un subconjunto de los 74 millones de mexicanos que tienen (y tendrán) algún obstáculo insalvable que les impedirá llegar a la educación superior. Lo anterior sin mencionar las condiciones miserables de una gran cantidad de “escuelas” a las que asisten millones de niños del país.

Por el momento la “Reforma Educativa” sólo ha consistido en amenazas, despidos, suspensión de pagos, y, la utilización de la Suprema Corte para legalizar la desaparición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CENTE). La carátula legal de lo anterior pretende apoyarse en el concepto de evaluación. Evaluar, evaluar y únicamente evaluar. De esta manera el ciudadano desprevenido o desinformado tendrá la sensación de que los maestros que se opongan a las mencionadas evaluaciones son maestros carentes de calidad, y, de paso, identificarlos con el desorden, el alboroto, el saqueo, como nos han querido vender la imagen los miembros de la sociedad decente, televisa, Mexicanos Primero, entre otros. He aquí el motivo de la cita de Baudelaire con la que inicié esta columna.

La única motivación que le encuentro a Mexicanos Primero para enarbolar la bandera de la “calidad” en la educación, consiste en el encubrimiento – distracción de las fechorías (ambientales y fiscales principalmente) de las empresas a las que pertenece el patrono y presidente –así se presenta- el señor Claudio X Gonzáles Guajardo de Mexicanos Primero. Kimberly Clark (una de las principales taladoras en todo el continente), Grupo México (causante del desastre ecológico en los ríos Bacanuchi y Sonora), Bachoco, Banamex, Grupo Alfa, Grupo Posadas, Industrias Peñoles, son muestras de las empresas que deberíamos evaluar, pero…

Dejemos, por el momento, la evaluación y planteemos escenarios verdaderamente escalofriantes. ¿Qué pasaría si, por ejemplo, del más de 1.2 millones de maestros reprobaran, digamos, un 50%? De donde tendría la SEP 600 mil maestros de la noche a la mañana. ¿Le parece una cifra exagerada? Pruebe con diferentes porcentajes. En cualquier caso las respuestas serían inquietantes, la SEP no tendría capacidad de respuesta.

Concluimos, pues, que lo único que se busca es la eliminación de una fuerza política que, no es pleonasmo, está organizada y preparada, que busca condiciones de equidad para evaluaciones que tengan propósitos enteramente académicos y que los periodistas proclives al oficialismo buscan satanizar, apoyándose inclusive con elementos seudocientíficos como, por ejemplo, la “estadística” de empresas como Parametría de reconocida parcialidad y mediocridad como se puede comprobar con sus resultados estadísticos en n elecciones en las que ha participado. Si de evaluaciones se trata habrá que seguir con el chiste que tendría que ser de la mayor seriedad: la evaluación de los que evalúan, empezando con el presidente Peña Nieto, Lourdes Melgar Palacios (se ostenta como doctora) subsecretaria de hidrocarburos de la Secretaría de Energía, famosa en YouTube por no saber cuántos litros tiene un barril de petróleo o no conocer la información más elemental que su responsabilidad le obliga a saber. Y así con los demás miembros del gabinete. Todos saldrían reprobados.

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