Mi vida como estudiante de posgrado en la Universidad de Oxford

Andrea Bonilla Brunner (*)

El Dr. Miguel A. Mendez-Rojas, quien fue mi profesor durante mis estudios de licenciatura en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), me ha pedido que escriba un poco sobre mi vida en este país (Inglaterra) y como estudiante de posgrado en la Universidad de Oxford; pero antes me gustaría escribir un poco sobre lo sorprendente que es esta ciudad y edificios pues me considero muy afortunada de vivir en un lugar con tanta historia. Siempre que tengo la oportunidad (y no llueve mucho), me gusta tomar el camino largo al laboratorio en la bicicleta y pasar por the University Church of St. Mary the Virgin que empezó a ser construida en 1230 aproximadamente y la Radcliffe camera (construida en 1737), que es una de las poco más de 100 bibliotecas en esta ciudad. En la Universidad de Oxford hay 43 colegios y halls de los cuales, los más antiguos datan de 1266 aproximadamente. Cada estudiante pertenece a un colegio, que se asemeja a una fraternidad en el que hay fiestas, cenas formales, eventos especiales como pláticas de egresados famosos además de que puedes pertenecer a equipos deportivos de remo, etc. Mi colegio es Exeter, que el año pasado cumplió 700 años de ser fundado.

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La Radcliff Camera y la capilla del Colegio Exeter.

 

Mi proyecto de doctorado consiste en sintetizar y caracterizar dos sistemas de entrega de fármacos basados en poly e-caprolactona (PCL), un polímero biodegradable de memoria de forma y comparar la eficiencia de éstos con sistemas de chitosan. Ambos tipos de sistemas poliméricos contienen nanopartículas de magnetita o nanowires magnetoestrictivos de Galfenol que son actuados mediante un campo magnético para entregar el fármaco «on demand».

En cuanto a mi vida como estudiante, considero que se resume en 6 aspectos: trabajar, estudiar mucho, estar un poco confundida, ser medio pobre y salir al pub. He encontrado un cambio interesante entre la maestría y el doctorado pues en la maestría, tuve la suerte de llegar a un laboratorio con un supervisor muy dedicado que me enseñó mucho de proteínas y ADN, además de que mi proyecto era muy directo y divertido. Tuve la oportunidad de trabajar con radiación (g-ATP) al marcar con 32P secciones de ADN sintetizadas por nosotros, para probar la efectividad de una helicasa que purificamos, con el objetivo de evaluar la función de ésta proteína como modelo para la búsqueda de “small molecules” en el tratamiento del virus de Papiloma humano tipo 18. En contraste, el doctorado es investigación más independiente; considero que la Nanotecnología como ciencia multidisciplinaria, nos obliga a no caer en una «comfort zone» y a buscar soluciones creativas que muchas veces no se encuentran en nuestra formación académica. Todo este proceso es muy frustrante y como dije antes, muchas veces no entiendes nada, por lo que debes tener un especial interés por los retos y por no caer en rutinas.

Una de las principales dificultades a las que me he enfrentado desde que terminé la maestría hace un año y medio, cuando comencé a buscar laboratorios para trabajar durante el doctorado, es el dinero. En mi caso, fue difícil encontrar laboratorios que tuvieran fondos para pagar los «bench fees» o consumibles de laboratorio de mi proyecto. Así mismo, una vez estudiando aquí con una beca CONACYT (que es la mayor fuente de becas para Mexicanos que buscan hacer estudios de posgrado en el extranjero), el ingreso mensual resultado de esta, es aproximadamente el 85% de lo que ganan otros estudiantes y en mi caso, los costos de colegiatura no son cubiertos completamente y es difícil encontrar becas alternativas para solventarlos.

A pesar de esto y de todo el papeleo y estrés por deadlines que deberás enfrentar, puedo decir que el estudio de un posgrado en el extranjero es una de las mejores experiencias que puedes tener. Desde perderte en una nueva ciudad, extrañar a tu familia, amigos, novio y mascotas o tener que comer atún toda una semana porque da flojera cocinar, hasta conocer personas nuevas y hacer amistades, aprender palabras y expresiones nuevas, toparte con cosas extrañas que hacen y comen otras personas o inclusive enojarte con tus “roomies” y discutir en otro idioma, son experiencias que recomiendo, a pesar de lo difíciles que pueden llegar a ser y lo aterrador que puede parecer buscarlas. Tenía un maestro de psicología en la preparatoria que siempre nos decía: «busquen metas muy grandes para que en el camino no se les pierdan de vista» y así, con este lema en mente es por lo que estoy aquí.

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(*) Andrea Bonilla Brunner es estudiante de doctorado en Física y Materia Condensada en la Universidad de Oxford, Inglaterra. Actualmente está desarrollando un proyecto de investigación en el área de Nanomedicina. Previamente obtuvo una maestría en Medicina Molecular en la Universidad de Sheffield y cursó la licenciatura de Nanotecnología e Ingeniería Molecular en la Universidad de las Américas, Puebla.

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2 Responses

  1. Sergio Bruner dice:

    El aprendizaje y la creatividad siempre han sido placenteros aunque en el camino para lograrlo se encuentren obstáculos y se pasen penurias pero todo formará parte de nuestra experiencia enriqueciéndola a cada paso que damos sin importar que resbalemos o tropezamos en el camino espero que continúes esforzándote para lograr tus sueños y que cada meta que logres te impulse a buscar nuevos horizontes pues la vida es una lucha continua para lograr tus objetivos

  2. Germán dice:

    Sin duda un orgullo mexicano, así como un claro ejemplo de que sí lo quieres lo puedes, un gran ejemplo a seguir.

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