Audiófilos y mitos sobre el audio

Axel Loredo

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Primero, hay que definir que es el sonido humanamente audible, el cual consiste en ondas sonoras que se producen cuando las oscilaciones de la presión del aire se convierten en ondas mecánicas en el oído y después son percibidas por el cerebro. Al ser ondas mecánicas elásticas, lo cual indica que necesita un medio de propagación, afortunadamente nuestro aire consiste aproximadamente en 78% nitrógeno, 21% oxígeno y 1% de otras sustancias, viajará a una velocidad de 340 metros por segundo a una temperatura de 15°C. Ahora, nosotros escuchamos sólo en un rango de frecuencias expresadas en Hertz (Hz), que indica el número de ciclos por segundo; éstas van de 20 a 20,000 Hz; si se revisan los valores nominales en las cajas o manuales de los auriculares o bocinas (obviamente todos leen los instructivos) estarán dentro de estos límites audibles.

Existen personas que se conocen como audiófilos; estas  tienen interés en buscar la mejor calidad y fidelidad de audio, a modo de escuchar música del modo más inequívoco posible. Optando por sistemas de reproducción como vinilos o casetes sobre los medios digitales como discos compactos y MP3; en caso de utilizar medios digitales optarán por compresión de información sin pérdidas.

Para almacenar y reproducir archivos de audio en dispositivos modernos se debe convertir la información sonora en unos y ceros (código binario). En este código la unidad mínima de información digital es el bit. Se cuenta con la tasa de bits, ésta se refiere al número de valores distintos que puede tomar una señal de audio; con audio de 16 bits (como el de discos compactos) se pueden tener 65,536 niveles posibles, esto es válido para un instante de tiempo aislado. Añadiendo esto último al juego, se tiene la frecuencia de muestreo, es decir, el número de muestras medidas por segundos, utilizando nuevamente el caso de los CD’s, estos tienen una frecuencia de muestreo de 44,100Hz.

Suponiendo que aumentamos la tasa de bits y frecuencia de muestreo a 24 bits y 96,000 Hz, la información ocupará más espacio pero, ¿sonará mejor? De manera teórica un archivo de audio con estas características utilizará 3.25 veces más espacio que la calidad de un compacto, así como una resolución 250 veces mayor. En este caso, más no es necesariamente mejor, tal vez se pueda escuchar mejor, pero no tan espectacular como se ve con números.

Recordando que nuestro rango de audición se encuentra entre 20 y 20,000 Hz y de acuerdo al Teorema de muestreo se Nyquist, con la frecuencia de muestreo de los discos compactos (44.1 kHz) se pueden tener frecuencias sonoras de hasta 22 kHz, esto son 2000 Hz más alto de lo que una persona con buena audición puede escuchar.

Regresando a los audiófilos y a los sistemas de audio, se ha demostrado con experimentos rigurosos que no existen diferencias audibles entre formatos convencionales como el disco compacto y formatos de alta resolución, desde un punto de vista opuesto se mantiene la idea que lo analógico es mejor que lo digital. Aunque cueste admitirlo, los sistemas digitales de audio ofrecen una mejor calidad que sus contrapartes, posiblemente porque se puede llegar a pensar que los sistemas analógicos tienen una “resolución infinita”, su comparación con el desempeño de los primeros reproductores de CD’s, la idea errónea que los cables e interruptores degradarán el sonido o que los cables caros funcionarán mejor. Es aquí donde se puede cuestionar la calidad de dispositivos utilizados comúnmente.

Algunos prefieren ser discretos con sus auriculares y optarán por unos de tipo intraurales, los cuales se introducen en nuestro canal auditivo y esta es una manera práctica y relativamente económica de escuchar tu álbum favorito sin perturbar el orden público o ser juzgado por tu playlist conteniendo los mejores éxitos del grunge y de la cumbia combinados en perfecta armonía. Sin embargo, existen personas que pueden ser vistas con algunos otros tipos de auriculares circumaurales que rodean completamente la oreja, aunque a muchos les guste llevarlos todo el día en su cuello. Pero, ¿en verdad suenan tan bien como se ven?

Con todo lo dicho, la pregunta anterior podría resultar difícil de responder, y desafortunadamente el marketing ha hecho bien su trabajo, haciendo que el producto se vea de una manera más Premium para hacer que las personas estén dispuestas a pagar más por el producto y así tener un mayor margen de ganancia. Finalmente, proclamarse audiófilo puede ser una justificación para un hobby relativamente caro, para términos prácticos, con respecto a audio, más no es necesariamente mejor y esas personas rondando con audífonos caros, tal vez les guste verse cool, o sean fanáticos de Jacobo Zabludovsky.

Fuentes:

http://www.aes.org/journal/toc/AES-Sep2007TOC.cfm

http://signal.ece.utexas.edu/seminars/dsp_seminars/01fall/AudioMyths.pdf

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