Esas ruinas que ves: la problemática del espacio público y las pirámides en Cholula

Por Miguel Angel Méndez Rojas

http://zonasarqueologicaspuebla.blogspot.mx/2014/02/cerro-zapotecas-cholula.html

Este fin de semana subí con mi familia el Cerro Zapotecas (como acostumbramos hacer de vez en cuando, debido a la cercanía de lugar a nuestro hogar). A donde sea que volteara la vista, era testigo de un Universo maravilloso que merece ser conservado y protegido; tal vez por mi deformación profesional, lo primero que me viene a la mente es que con un poco más de conocimientos de ciencia y tecnología podríamos entender un poco más lo que nos rodea y, seguramente, disfrutarlo y cuidarlo mejor. Entiendo que al leer esto pienses que estoy exagerando, que durante miles de años los seres humanos hemos habitado este planeta y no sólo lo hemos aprovechado para satisfacer nuestras necesidades, sino que nos hemos vuelto especialistas en sobrevivir a pesar de los numerosos intentos de la Madre Naturaleza por hacernos sucumbir antes las catástrofes naturales. Y que pese a miles de años de “civilización”, aquí seguimos y no nos hemos acabado al mundo. Que, de hecho, nuestro proceso de adaptación a las circunstancias que nos rodean (frío, calor, humedad, inundaciones, terremotos, animales salvajes, suelos empobrecidos para la agricultura, etc.) ha sido posible sólo a través del desarrollo científico y tecnológico. Pasamos de ser individuos solitarios, desnudos y expuestos a la intemperie, colectores de lo que la naturaleza nos ofrecía de forma espontánea (frutos, raíces, una que otra lagartija indefensa) a una sociedad organizada, con técnicas de cultivo refinadas, conocimiento del ciclo astronómico de las estaciones, capaces de diseñar un calendario tan preciso que permitía la predicción asombrosamente detallada de fenómenos astronómicos a varios años o décadas de distancia. Sofisticados diseños artísticos fueron elaborados para entretejer fibras de origen vegetal o pintar cueros animales, con los que vestimos nuestra desnudez. Creamos una cosmología para explicar nuestros orígenes, una religión (más controlada por el miedo y la ignorancia, que por la fe) para congregar y tranquilizar a la muchedumbre.

¿Había ahí ciencia y tecnología? En menor o mayor escala, pero ahí estaba presente. Incluso esas navajas y puntas de flecha primitivas elaboradas con obsidiana tallada, son una muestra de cómo hemos empleado la ciencia y la tecnología a nuestro favor. Este fin de semana, mientras caminaba con mi familia en el cerro Zapotecas (una hermosa reserva ecológica, en un sempiterno estado de amenaza de parte de voraces fraccionadores, políticos locales de San Pedro Cholula con linaje histórico en el “servicio” [y usufructo] del poder), le comentaba a mi hijo cómo ese sitio fue un refugio para los habitantes de la Gran Cholollan que huyeron tras abandonar la metrópoli sagrada, en el año 600 de nuestra era. Y para muestra un botón: dispersos por todo el camino es posible aun encontrar fragmentos de cerámica, así como de pedazos de obsidiana tallada. Pequeñas navajas que los antiguos pobladores emplearon para distintos fines, pero que en su artesanía requiere del desarrollo de habilidades y técnicas para elegir la piedra apropiada para golpear, en el ángulo y fuerza precisos, sobre el vidrio volcánico bruto y darle forma, devastar su estructura.

Donde no hay mucha ciencia es en lo que está ocurriendo en nuestra entidad muy recientemente. El gobierno estatal y el de los municipios de San Andrés y San Pedro Cholula han tomado la decisión de expropiar cerca de 20 hectáreas de terrenos en los alrededores de la Gran Pirámide de Cholula, con el fin de construir un parque cuyo nombre todavía no se decide si será “Parque de las 7 culturas” o “Parque de las Flores”. Aunque no se han puesto de acuerdo ni en el nombre, ni en describir con precisión lo que ahí se construirá (con recursos provenientes del gobierno estatal), lo cierto es que buscan una “Arquitectura del Paisaje” que “resalte la magnificencia de la pirámide” y atraigan más turismo a la región. De hecho, ya con la nominación de Pueblos Mágicos, el turismo se ha incrementado en un 30% y esto ha sido sin duda bueno para la economía local, pero no para gran parte de la población que ven amenazada ahora sus tradiciones y costumbres. ¿Dónde quedarán los productores tradicionales de flores? ¿Por qué amenazar con expropiación (a 6 pesos el metro cuadrado) a los dueños de esas tierras, a sabiendas de que finalmente están dispuestos a pagar hasta 10 veces más? (lo que aún sigue siendo ridículo) ¿Por qué la eventual privatización del espacio, hoy público, como lo es el Parque Soria o el deportivo? ¿Acaso no hay debajo de estas tierras vestigios que merecen ser rescatados, preservados y dados a conocer? ¿Qué ocurrirá con otros espacios (la mayoría en manos privadas, muchas veces de familiares de políticos actuales o del pasado, concesiones de otras épocas, pero igualmente indebidos) que se ubican ahí enfrente de los terrenos amenazados con la expropiación? ¿Es que los proyectos se aplican contra los que no pueden defenderse o qué ocurre ahí? ¿No sería mejor integrar en el proyecto de recuperación de espacio a los actuales dueños, a los productores de flores, beneficiarlos con la idea, hacerlos partícipes? ¿O acaso es un negocio que debe quedar en unas cuantas manos, las mismas manos de siempre?

2parque de las flores

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2014/06/09/habria-hotel-area-de-conciertos-y-concesiones-en-el-parque-de-las-flores-de-cholula/

La traza de la milenaria ciudad de Cholula, el centro religioso y de peregrinaje del Altiplano central más importante de la antigüedad, se encuentra hoy debajo de la mancha urbana. Pocos vestigios son visibles, pero en cada obra civil (cambio de tuberías, repavimentación, cimentación de algún edificio) aparecen, recordándonos el pasado y advirtiéndonos que no es a través de proyectos cosméticos como se deben resolver las cosas, sino integrando la historia y las tradiciones con ideas en donde las comunidades locales participen y decidan. ¿Acaso los millones de turistas que queremos que vengan, vendrían sólo por un parque de diversiones? ¿Qué no vienen hoy por el “sabor auténtico” de esta ciudad sagrada? En ese sentido, hay espacios disponibles que pueden ser rescatados para fines turísticos, para atraer a ese otro sector que al gobierno le interesa, el turismo dominguero, el turismo de la insoportable levedad del ser, esos que vienen sólo por la foto, el selfie con la pirámide de fondo o acostados en la piedra de sacrificios, y que intoxicado en alcohol salta de inmediato a la noche de antro (el turismo cultural, por el contrario, podría verse ahuyentado por los turistas domingueros, ante la carencia de cajones de estacionamiento y cuartos de hotel). Por ejemplo, sobre la Avenida Guadalupe hay un enorme espacio verde, hoy ocupado por una empresa que vende material de construcción. Lo que antes fue un espacio público para esparcimiento y juego de los niños, hoy ha sido cercado. Recuerdo con claridad un enorme letrero (hoy desaparecido) que establecía que ese lugar era un Parque Público, pero hoy no lo es más. ¿Gracias al favor de cuál administración sobre qué particular? El mismo destino han sufrido otras áreas verdes. Incluso el propio cerro Zapoteca no se salva de proyectos especuladores que pretenden beneficiar los bolsillos de unos cuántos “emprendedores” eco-turísticos, cuando lo que ese espacio requiere es una regeneración y limpieza de sus espacios, un reordenamiento de uso de suelo (para proteger lo aun protegible) y una declaratoria de Área Estatal Protegida (que de hecho, se hizo desde hace ya varios años, pero no se respeta). En San Andrés hay ya un jardín botánico (el Jardín Etnobotánico “Francisco Peláez”), pero bien existen otros espacios en donde podría diseñarse y construir uno de calidad mundial, sin comprometer espacios que hoy tienen otros fines y usos tradicionales.

http://www.tallertoa.com/v1/index.php?/arquitectura/proyecto/

La modernidad no tiene que estar peleada con las tradiciones y la historia. Ya hemos aprendido (con pena y dolor) que no es construyendo lo nuevo sobre lo antiguo que el pasado se recupera (y un poderoso símbolo de este sincretismo, es precisamente la Iglesia de los Remedios sobre la imponente estructura del Tlachiualtepetl [cerro hecho a mano]). Como una cruz de ignominia, poco a poco se levanta frente a ese paisaje tan característico de nuestra pirámide prehispánica, un distribuidor vial que nadie pidió y que, al día de hoy en su proceso de construcción, ha creado problemas viales que no existían y que ahora promete solucionar. La Cholula bicicletera, con su idiosincrasia pueblerina (y cohetes para celebrar un santo distinto, cada noche del año), es la Cholula que merece preservarse. Y esa es la que atrae (y seguirá atrayendo) a miles de visitantes que la disfrutan por lo que hoy ya es. Pero para eso, debemos dejar aparte las ambiciones (políticas y económicas) personales o de grupos, e informarnos con los especialistas (activistas como Ana María Ashwell, antropólogos, arqueólogos, indígenas, arquitectos, historiadores, cronistas, vecinos de la localidad) para construir un mejor futuro para Cholula. Cholula no son sólo antros y fotos bonitas en Instagram. Es su gente, sus espacios y sus tradiciones.

 (*) El Dr. Miguel Angel Méndez Rojas es profesor e investigador de la Universidad de las Américas Puebla. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II) y entusiasta divulgador de la ciencia desde 1995. Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2013 en Divulgación Científica.

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2 Responses

  1. miguel angel perez dice:

    Lo felicito por su nota pero ojala y el cerro del zapotecas fuera bien utilizado, pero nosotros propietarios no tenemos algun apoyo de gobierno para dar vida al cerro.

    • Miguel Mendez dice:

      Podrían unirse varios y hacer una ccoperativa o una Asociación Civil, para solicitar recursos y/o hacer proyectos de conservación, o turismo ecológico, conjuntos. Suerte.

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