¿Qué tanto sirve verificar nuestros automóviles? ¿En realidad se protege el medio ambiente?

Por Miguel Angel Méndez Rojas

http://elsemanario.com/17999/moverse-en-la-ciudad-tiene-por-que-ser-un-infierno/

Horas. Al menos unas 6 horas más. La fila no parece avanzar, y el rayo de Sol te pega directamente a través de la ventana entreabierta. En la radio suena –cual música de fondo- una pegajosa melodía que repite una y otra vez un estribillo que de tanto sonar deja de tener sonido.

-“Dame más gasoooliiinaaa…”-

Mientras la fila eterna continúa, te percatas que varios de los automóviles no han apagado su motor y que esa espera significa una columna emisora de gases de combustión que continuará al menos por las siguientes horas. ¿Quién será la mente maestra detrás de la estratégica decisión de clausurar los verificentros, justo en este momento? ¿En esta época del año en la que obligar a la gente a hacer filas por largas horas, bajo el inclemente calor, parece más una penitencia que un acto civil para contribuir a la protección del medio ambiente? Porque todo esto de la verificación es para proteger el medio ambiente, ¿verdad?

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estimó que había cerca de 32 millones de vehículos en circulación en la República Mexicana en el año 2010. De éstos, el Instituto Nacional de Ecología (INE) reportó que poco más de 480,000 vehículos corresponden a la ciudad de Puebla (aunque este número no incluye a la zona conurbada), lo que la pone en el quinto lugar nacional de parque vehicular total, solo después de la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Reynosa y Toluca (datos INE, 2011). Este número de vehículos es relevante, pues implica que casi un 50% de la flota vehicular del estado de Puebla (aproximadamente unos 1,200,000 automotores), circulan en la zona metropolitana. De éstos, el 66% son autos, 16% SUVs y VANs y 23% son camionetas. El Programa de Gestión de la Calidad del Aire del Clean Air Institute (http://www.cleanairinstitute.org) indica que en el periodo de 2006-2011, la Zona Metropolitana del Valle de Puebla (ZMVP) alcanzó un total de 176.61 toneladas/año de emisiones de partículas en suspensión menores a 2.5 micras (PM2.5), 2,573.78 toneladas/año de dióxido de azufre (SO2), 858.03 toneladas/año de monóxido de carbono (CO) y 555.96 toneladas/año de óxidos de nitrógeno (NOx). De estas emisiones, el reporte elaborado por la SEMARNAT y el Gobierno del Estado de Puebla indica que un 82% de dichas emisiones tienen su origen en el parque vehicular, compuesto un 96% por vehículos particulares y un 4% por públicos.

http://www.motorpasion.com/otros/dolorpasion-el-medio-ambiente-es-mi-enemigo-y-un-saab-mi-espada

Desde el año 1993 se implementó de forma obligatoria el programa de verificación vehicular en la ciudad de Puebla. De 96 centros de verificación que había activos, más del 44% fueron clausurados por anomalías y corrupción. El objetivo principal del programa, de acuerdo al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (http://www.inecc.gob.mx/calaire-informacion-basica/587-calaire-verificacion) es el de certificar que los vehículos automotores no rebasen los límites máximos permisibles de emisión a la atmósfera de varios contaminantes producidos en los motores de combustión. Con esto, se busca disminuir significativamente la contribución por parte de dichos vehículos a las emisiones totales de contaminantes al medio ambiente. Aunque hay que considerar que no todos los vehículos contaminan igual. Están, por ejemplo, esos autobuses suburbanos o esos camiones de transporte foráneo que con el milagro de una Sor Juana Inés de la Cruz o de un desgastado Cuauhtémoc lucen vistosamente su certificado de cumplimiento con las normas oficiales mexicanas amparadas por la verificación vehicular, a pesar de lanzar por el escape cortinas de humo que diluyen su serpenteante recorrido por las calles poblanas. O ese vehículo que, sigilosamente y sin placas ni documentos, deambula esquivando patrullas, oficiales y cualquier agente de tránsito que pudiera exigirle mostrarle que tiene en reglas sus papeles de circulación.

Las estadísticas del parque vehicular en la Angelópolis además indican que el número de vehículos se ha duplicado en apenas 10 años, habiendo un vehículo por cada 4 habitantes en la ZMVP. Sin embargo, el 67% de la población se traslada a sus destinos empleando transporte público, lo que nos puede hacer pensar que una solución ante problemas de movilidad de la población podría darse a través de una mejor planificación de las rutas de transporte y la utilización de vehículos de bajo impacto ambiental. Si casi el 90% de las emisiones totales anuales vienen de nuestros diversos medios de transporte, una muy buena idea para disminuir el impacto ambiental de movilizarnos a nuestros trabajos o a donde sea que la necesidad nos lo requiera, sería contar con un sistema de transporte público, de preferencia de mínimas emisiones –o nulas- que recorriera de manera eficiente de norte a sur y de oriente a poniente la ciudad y las zonas conurbadas. No se trata simplemente de imitar malamente esfuerzos que se han hecho en otras ciudades, más visuales que funcionales, sino de generar una red de transporte público real y eficiente. Muchos de los conductores de vehículos particulares –y sus familias- se convertirían en usuarios cotidianos si tuvieran tal sistema de transportación disponible. Los incrementos en el precio de los combustibles y el costo de mantenimiento de los automotores, podrían dar paso a rutas de transporte y conmutación que permitieran millones de viajes por día, costeando dicho sea de paso la sustentabilidad del sistema de transporte y disminuyendo de forma real la contaminación.

Porque, y no me dejarán mentir, ¿a quién no le desespera manejar por las calles de la ciudad en hora pico, con cientos de autos queriendo pasar primero, rebasar al de enfrente, obstaculizar al de atrás? Y en esas horas de tránsito intenso, con velocidades promedio de 10 o 15 km/hora y motores sobrecalentados expulsando sus grises humores, la alternativa de una red de transporte público rápida, puntual, económica y eficiente sería una excelente alternativa. Si se redujese en un 50% el uso de vehículos para transporte individual, sería posible disminuir perceptiblemente la contaminación ambiental. Y eso, querido lector, se reflejaría en tu bolsillo. Porque una mala calidad del aire que respiras, impacta no solo la imagen de la ciudad sino también, tu salud personal.

 

(*) El Dr. Miguel Angel Méndez Rojas es profesor e investigador de la Universidad de las Américas Puebla. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II) y entusiasta divulgador de la ciencia desde 1995. Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2013 en Divulgación Científica.

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1 Response

  1. Ramon de la Torre Rivero dice:

    Si desean reducir la contaminacion por los gases de escape de los motores, Les puedo demostrar como se reduce la contaminacion de losmotores de combustion a gasolina o diessel.
    Comunicarse con:
    Ramón de la Torre Rivero.
    E Mail amdid4@hotmail.com
    Celular 2233979944.
    Se les puedo demostrar fisicamente en cualquier motor a gasolina de su propiedad.
    CContacto. Celular 2223979944,
    Telefono en La ciudad de Puebla, Pue. Tel 222 755 70 84
    E mail amdid4@hotmail.com

    Si traen un vehiculo con motor a gasolina se podemos instalar para su demostración.

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