El hombre más rico del mundo quiere PEMEX

Fis. Alfredo Osorio S.

 

Gauss y Slim (vidas antiparalelas)

Sólo se recuerda su apellido: Buttner. Buttner fue el primer maestro de aritmética de Karl Friedrich Gauss y ha pasado a la historia por ser el profesor que puso a sus alumnos a encontrar el resultado de 1+2+3+4+…+97+98+99+100. Esta tarea dio como resultado a una de las anécdotas científicas más conocidas de la historia; todos sus compañeros tardaron mucho tiempo de la clase en dar el resultado, generalmente equivocados, en cambio Gauss entregó la respuesta de manera inmediata –y correcta.

La forma en que resolvió la suma fue la siguiente: llamó S a la suma tal y como está escrita en el párrafo anterior; volvió a escribir S, nada más que al “revés”, es decir, empezó de la siguiente manera 100+99+98+…+3+2+1. Después, sumó de manera ordenada S+S= (1+100)+(2+99)+(3+98)+…+(98+3)+(99+2)+(100+1), por tanto, tuvo 100 veces 101, en consecuencia únicamente multiplicó 100 por 101 y dividió entre 2, teniendo por solución 5050. Este problema lo resolvió Gauss a la edad de 7 años (según el historiador de la ciencia Eric Temple Bell).

Otra muestra del genio gaussiano fue la construcción teórico práctica del polígono regular de 17 lados (el heptadecágono), Gauss escribió lo siguiente: “…fue el 29 de marzo de 1796, durante unas vacaciones en Brunswick, y la casualidad no tuvo la menor participación en ello ya que fue fruto de esforzadas meditaciones; en la mañana del citado día, antes de levantarme de la cama, tuve la suerte de ver con la mayor claridad toda esta correlación, de forma que en el mismo sitio e inmediatamente apliqué al heptadecágono la correspondiente notación numérica.”  Ese día fue un mes anterior a su cumpleaños 18.

La lista de contribuciones matemáticas de Gauss es impresionante: la “campana de Gauss” que es un pilar toral de la matemática estadística; la metodología del tratamiento con límites (posteriormente formalizado por Cauchy) enfilados hacia el análisis funcional; la ley de reciprocidad cuadrática; el método de mínimos cuadrados (inventado a los 18 años); el descubrimiento de la doble periodicidad de las funciones elípticas; en el campo de la astronomía, el descubrimiento –indirecto- del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter; las investigaciones sobre series infinitas y, particularmente, la serie hipergeométrica; el invento de heliotropo –un artefacto para usar los reflejos de la luz solar y transmitir señales; la geometría de superficies; los principios de la geometría no euclidiana; … la producción fue inconmensurable y genial. La Bolsa, la mecánica celeste, la internet, la casi totalidad de invenciones modernas estarían en la prehistoria de no ser por las aportaciones del monstruo de Brunswic.

 

Slim y el petróleo

¿Qué se puede decir del hombre más rico del mundo? ¿Es interesante conocer la manera en que “honradamente” una persona pueda reunir 74 mil millones de dólares? La prensa nacional se congracia, diariamente, con el señor Slim. Inteligente, visionario, ahorrativo, intuitivo, elegante, caritativo, esposo y padre amoroso, mecenas de la ciencia y del arte, probo, deportista, generoso, creativo, etc., etc. ¿Qué adjetivo le falta al señor Slim? ninguno. De su insulsa biografía se dice que nació en 1940, que desde niño aprendió el valor del trabajo y el ahorro, que se graduó de ingeniero civil (de una institución pública: la UNAM); que aprendió a hacer cantidades millonarias a partir de unos pocos pesos (lo ven, pobres del mundo, ¡aprendan¡). Sería soso relatar los pormenores de las técnicas que ha usado para poder convertirse en el hombre más rico del planeta; lo único remarcable consiste en señalar que la verdadera fortuna se afianzó cuando -en contubernio con el hampón Carlos Salinas de Gortari- se agenció una de las empresas estatales verdaderamente rentable: Teléfonos de México. Recordemos que en el salinato (1990), Telmex fue ofertada al mejor postor, y, adivinó, el ganador fue el señor Slim junto con dos empresas paleras: France Telecom y SBC Telecom.

De nueva cuenta Slim se apresta a repetir la manera de hacerse de la paraestatal Pemex, como lo hizo con Telmex. Por medio de la Reforma Energética tendrá inmensas posibilidades de convertirse en el nuevo dueño del petróleo mexicano (aunque a decir verdad, tendrá que compartirlo con los Bush- Cheney, Shlumberger, Halliburton, Iberdrola, etc.). Recordemos que en alguna de mis colaboraciones calculé que las reservas que maneja la Comisión Nacional de Hidrocarburos (cerca de 43 mil millones de barriles) llenaban un cubo de 7 kilómetros de lado. Sin embargo, con los nuevos, relativamente, anuncios de los pozos Trion I y  Maximino I, las reservas se duplicarán, dando en conjunto la posibilidad de explotar durante más de 70 años, al menos, al ritmo de extracción actual, sin contar el potencial de la riqueza de la región de Chicontepec. Sin ser un Gauss, ni un matemático mediano, el señor Slim ya calculó que se convertirá, con casi el doble de su actual fortuna, en el inalcanzable primer lugar de los hombres más ricos del mundo. Todo para regocijo de los más de 60 millones de pobres del país. Lo único que habrá que aguantar es la permanente indiferencia de los mexicanos.


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