Caos, Matemáticas y Gobiernos (2 de 3): el efecto mariposa

Fis. Alfredo Osorio S.

Podríamos caracterizar la actual quiebra de la sociedad industrial o de la “Segunda Ola” como una “bifurcación” civilizatoria, y el surgimiento de una sociedad nueva más diferenciada, la “Tercera Ola” como un salto hacia nuevas “estructuras disipativas” a escala mundial. Y, si aceptamos esta analogía ¿no podríamos ver el salto del newtonismo al prigoginismo de la misma manera? Mera analogía, sin duda. Pero sin embargo iluminador”.

Alvin  Tofler

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En el artículo anterior expuse la manera en que surgieron los sistemas dinámicos. Vimos la forma en que las ecuaciones de Lorenz de la hidrodinámica nos mostraban la imposibilidad de “predecir” los fenómenos del clima –a largo plazo-. La causa era que los sistemas dinámicos dependían fuertemente de las condiciones iniciales de los sistemas. También, vimos las implicaciones de lo anterior plasmados en lo que popularmente se denomina efecto mariposa, un aleteo de una mariposa en el Amazonas provocará, a largo plazo, un tornado en Arkansas.

Por supuesto, esta entrega no es una revancha a los esfuerzos intelectuales de los investigadores de la antropología, la sociología, las sicología, y algunas disciplinas adicionales que han intentado utilizar los resultados de las ciencias exactas, particularmente las de los sistemas dinámicos y la termodinámica de los procesos irreversibles. Más concretamente, los conceptos de entropía, sistemas disipativos, caos, fractales, teoría del control, cibernética, estados accesibles, y una infinidad de conceptos propios de las ciencias exactas. Para nada. Más bien se trata de advertir a las personas que suelen tener poder para tomar decisiones que afectan a millones de seres humanos. El desconocimiento del efecto mariposa social, o de los fractales de las sociedades actuales puede tener consecuencias dramáticas. Lo que quiero decir se puede ilustrar con un cuento de Juan Goytisolo, escritor español que, parafraseado, resumido, mal contado, dice lo siguiente: El vendedor de un pueblo va, acompañado de su perro, a vender miel a otro pueblo. Toca la puerta de cierta casa de la que sale un comprador, al estar dando una “prueba” de su producto, el vendedor deja caer una gota de miel; sobre la gota de miel se para una mosca; el gato del comprador se abalanza sobre la mosca; el perro del vendedor se abalanza también sobre el gato del comprador y lo mata; el comprador mata al perro; el vendedor mata al comprador; la familia del comprador mata al vendedor; la familia del vendedor mata a la familia del comprador; el pueblo del comprador hace la guerra al pueblo del vendedor…

El cuento anterior muestra la idea seminal de lo que significa el concepto de “condiciones iniciales”, sistema, consecuencias desproporcionadas a partir de esas condiciones iniciales. El “efecto mariposa” (el aleteo de una mariposa puede producir un tornado, después de algún tiempo), pues. El cuento también plantea las consecuencias sociales de un efecto espiral de la violencia, por ejemplo. La lucha de los maestros en Guerrero, Oaxaca, Michoacán y otros Estados de la república, conjuntamente con los miembros de las policías comunitarias, pueden ilustrar la etapa de la muerte del perro del cuento de Goytisolo. Es cuestión de tiempo para situarnos socialmente en la siguiente fase en la que el dueño del perro mate al dueño del gato, y de ahí ad infinitum. El efecto mariposa social.

gobierno2A veces creemos en cierta idea de lo que yo he bautizado con el nombre de “progreso inevitable”. Simple y sencillamente por el transcurrir del tiempo pensamos que el progreso llegará; no nos procuramos a nosotros mismos, creemos que el gobierno nos hará la tarea, que nos pavimentará carreteras, nos dará de comer, nos creará fuentes de empleo bien remuneradas, nos facilitará el retiro, la jubilación, dará educación a los niños, jóvenes, y adultos; que los sistemas de salud serán del primer mundo; tendremos viviendas cómodas y baratas; en fin, el paraíso en la Tierra, más bien, en México. La realidad es lo anterior multiplicada por menos uno, es decir, total, absolutamente, al revés. Los caminos y carreteras caros e infames; hay hambre hasta la insaciedad; no hay empleos y los pocos que hay son pagados miserablemente –contrario sensu, tenemos, orgullosamente al señor Slim con una fortuna calculada por Forbes de 73 mil millones de dólares-; las enfermedades prevenibles en su apogeo; el número de muertos cuantificados en potencias de diez mensualmente; la ciencia y la tecnología mexicana  en el mundo de la utopía; la impunidad en su máximo esplendor sirviendo como aliciente inmoral en la conducta de gobiernos prianistas; en fin. No podemos ignorar otras realidades que se pueden presentar en el futuro, que ya están sucediendo, de las cuales habla el ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger, en sus Memorias de la Abundancia. Nos recuerda que los lujos del futuro serán: el tiempo, la atención, el espacio, la tranquilidad, la seguridad y el medio ambiente. El mismo Enzerberger advertía sobre la inutilidad del “tiempo libre”; la inseguridad que priva en México cancelará esa libertad.

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Las tareas (no necesariamente coincidentes) que tenemos los mexicanos (así como en otros países) y sus gobiernos son delirantes. Quizás, todavía, el presidente Peña Nieto pueda seguir usando el “efecto disipativo social” que significa la creación de programas que mantendrán con vida al enfermo (nosotros, la sociedad); es preciso ahondar en el proceso de desanimalización del que ha escrito Vargas Llosa (Mario Vargas Llosa escribió en uno de sus libros, El viaje a la ficción: “El paso decisivo en el proceso de desanimalización del ser humano, su verdadera partida de nacimiento, es la aparición del lenguaje…), dicho proceso debe comenzar con el diálogo y hacer caso omiso al monólogo de Chauyfett y Osorio Chong , en las que las amenazas son el rasgo distintivo de esos monólogos. Pero… tenemos demasiadas tareas.

Otro término científico del mundo de los físicos es el de entropía –que la sabiduría popular suele asociar con el aumento de desorden. En efecto, vivimos en una sociedad desordenada. Bien nos haría crear la aparente violación a una de las leyes más fundamentales de la naturaleza –para sistemas cerrados- el aumento de entropía. Pero ¿qué significa entropía? Veamos.

En el cementerio central de Viena, Austria, está la tumba de Karl Ludwig Bolzmann; en esa tumba está inscrita la fórmula S = K Ln Ω, en la fórmula, a la izquierda, aparece la función de  estado termodinámica conocida como entropía, por ende, la entropía es igual a la constante de Bolzmann (K) multiplicada por el logaritmo natural de microestados accesibles. Quizá usted reaccionó (si no es físico) como reaccionaron los contemporáneos de Bolzmann: con incredulidad, en el mejor de los casos. Boltzmann acudía a cuanto evento científico se organizaba, invariablemente su trabajo sobre entropía era rechazado. Esta situación le provocó una profunda frustración que desembocó en su suicidio. El número de estados accesibles puede ilustrarse con algunos ejemplos: una moneda tiene dos estados accesibles (águila y sol-en otros países- cara o cruz); un dado, seis (1, 2, 3, 4, 5 y 6); dos monedas, cuatro estados accesibles (águila, águila; águila, sol; sol, águila; sol, sol), y así, la situación irá haciéndose compleja. Tengo que aclarar que cuando hablo de estados me refiero realmente a microestados, es decir, a los estados dinámicos de las partículas que forman el sistema. Sobre la constante de Bolzmann.

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