La fuente de la eterna juventud, en entredicho

Fis. Alfredo Osorio S.

De neurona a neurona:

“Todos deseamos llegar a viejos y todos negamos que hayamos llegado”

Quevedo

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Uno de los sueños del género humano es la de vivir muchos, muchísimos años. La biblia relata que Matusalén vivió cerca de mil años. En Génesis 5:27 se afirma: “…fueron pues, los años de Matusalén 969 años; y murió”… Cuando leí, de niño, por primera vez ese pasaje bíblico, no lo creí, en la actualidad sigo sin creerlo. Pero… los resultados de la genética podrían darnos sorpresas.

De acuerdo con un reportaje de Heidi Ledford, investigadora de Naturenews en español, un conjunto de proteínas conocidas como sirtuinas (7 variedades) están en el centro de la polémica acerca de sus propiedades (ahora en entredicho) de alargar significativamente la vida de los mamíferos y de otros seres vivos. La polémica estriba en los resultados contradictorios acerca de las sirtuinas, pero… mejor los invito a leer el reportaje de Heidi Ledford a continuación:

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“El gran desafío de los genes de la longevidad

¿Realmente las sirtuinas alargan la vida?
Heidi Ledford

[ Los últimos estudios en moscas de la fruta y gusanos sugieren que la fuente de la juventud puede estar escondida en otra parte. Maximiliano Weinzierl / Alamy ]

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Una controvertida molécula considerada por muchos la fuente de la juventud ha sido nuevamente criticada al publicarse datos recientes que cuestionan la relación entre las proteínas llamadas sirtuinas y una mayor duración de la vida.

En un artículo publicado en Nature1, los investigadores describen que la sobreexpresión de un gen de sirtuina en dos organismos modelo –el nematodo Caenorhabditis elegans y la mosca de la fruta Drosophila melanogaster– no aumenta la longevidad, como se había asegurado anteriormente. Por el contrario, los autores sostienen que la mayor esperanza de vida observada inicialmente fue el resultado de otras mutaciones no relacionadas ocultas en las cepas experimentales.

Algunos creen que estos resultados permiten aclarar el panorama para concentrarse en otros efectos de las sirtuinas, como la regulación del metabolismo y la respuesta al estrés medioambiental. “Su acción sobre la longevidad ha recibido demasiada atención y se ha sobrevalorado –afirmó Johan Auwerx, investigador del Instituto Federal de Tecnología en Lausanne, Suiza, que ha trabajado con estas proteínas, pero no ha participado en el estudio–. No creo que ésa sea la función principal de las sirtuinas.”

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Pero Leonard Guarente, investigador de sirtuinas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Cambridge, que publicó el trabajo original sobre C. elegans en 20012, sostiene que la conexión con la longevidad es real y que este nuevo artículo es sólo “un bache en el camino”. “Nuestros datos son totalmente sólidos. Yo los respaldo y se han reproducido en otros laboratorios.”

Ruido de fondo
Cuando le preguntaron cómo decidió investigar los resultados de longevidad de C. elegans, David Gems, autor del estudio y genetista que estudia el envejecimiento en el University College de Londres, suspiró: “A regañadientes”. Al principio, declaró, hizo caso omiso de los rumores sobre los problemas con una cepa de C. elegans que sobreexpresaba un gen de las sirtuinas denominado sir-2.1. Los investigadores encontraron que cuando combinaban esa cepa con nemátodos normales –una práctica común para asegurar que no hay mutaciones adicionales que afectan al fenotipo–, desaparecía el aumento de longevidad descrito.

“No, yo no quiero trabajar en esto –contestó Gems a un alumno de posdoc interesado ​​en investigar esos rumores–. Que sea otro el que limpie este desastre.” Pero nadie lo hizo, aseguró, y mientras tanto, la historia de las sirtuinas estaba empezando a dominar la agenda en las reuniones sobre envejecimiento. Gems comparó esta experiencia con descubrir una mina: “Si te sitúas encima, puede hacer volar a otras personas. Y eso fue justamente lo que ocurrió. Muchas otras personas han perdido mucho tiempo”.

Gems y una colaboradora, la genetista Linda Partridge, también del University College de Londres, ya se habían unido anteriormente para cuestionar algunos supuestos descubrimientos sobre el envejecimiento basándose en estudios genéticos y han abogado por mejores estándares en el análisis genético de este campo. También contaron con la ayuda de otros laboratorios para confirmar sus hallazgos.

Al final, Gems y sus colaboradores concluyeron que la mayor esperanza de vida observada en los nematodos que expresan niveles anormalmente altos de sir-2.1 se debe a una mutación no relacionada en una segunda ubicación del genoma. Cuando se eliminaba esa segunda mutación, en el gen de una neurona sensorial previamente vinculada con la longevidad, no encontraron ninguna evidencia de que sir-2.1 alargase la vida.

Mientras tanto, el laboratorio de Patridge comprobaba afirmaciones similares en moscas de la fruta que expresaban niveles altos del gen Sir2 de la Drosophila. Encontraron que el aumento de la longevidad en este caso provenía de ADN insertado en el genoma como parte de la construcción empleada para sobreexpresar Sir2, y no del propio gen.

Resultados polémicos
Los laboratorios que originalmente encontraron el vínculo entre las sirtuinas y la longevidad de estos animales contrastaron los resultados. En otro artículo publicado también en Nature, Guarente revela que una mutación sin relación aumenta la longevidad en C. elegans3. Sin embargo, su laboratorio aún encuentra un efecto, aunque disminuido, de sir-2.1 solo en la longevidad. En 2001, su equipo describió un aumento del 15 al 50%; ahora han reducido el resultado al 10-14%.

A Stephen Helfand, genetista molecular de la Universidad Brown de Providence, Rhode Island, quien llevó a cabo el trabajo original en la mosca de la fruta, le sorprende la publicación del artículo de Gems. “El estudio que publicamos trata de forma directa el problema del origen genético”, afirmó, señalando la publicación de 2009 en la revista Aging4, en la que su equipo utilizó un método diferente para sobreexpresar Sir2. En ese trabajo, el gen Sir2 se sobreexpresaba cuando las moscas se alimentaban con un activador químico, y el equipo de Helfand comparó moscas genéticamente idénticas con y sin este compuesto. “Este enfoque elimina por completo las preocupaciones sobre cualquier potencial origen genético”, aseguró.

En 2008, el gigante farmacéutico GlaxoSmithKline, con sede en Londres, pagó 720 millones de dólares para comprar Sirtris, una biotecnológica con sede en Cambridge, Massachusetts, que estaba desarrollando fármacos para estimular las sirtuinas. GlaxoSmithKline se negó a conceder entrevistas sobre el nuevo estudio, pero emitió un comunicado haciendo hincapié en el objetivo de Sirtris de impulsar la salud y luchar contra las enfermedades relacionadas con la edad en lugar de alargar la vida. “Estas dos publicaciones en especies de orden inferior no afectan directamente a la comprensión de la función de las sirtuinas en la salud y la enfermedad humanas, ni en nuestro esfuerzo de descubrir fármacos dirigidos contra estas enzimas”, afirma el comunicado.

Pero aun cuando los vínculos con la longevidad han sido duramente criticados, los beneficios de las sirtuinas en el metabolismo permanecen intactos, afirmó David Lombardo, que estudia las sirtuinas de mamíferos en la Universidad de Michigan, Ann Arbor, y trabajó en el laboratorio de Guarente. “Todas las sirtuinas tienen indudable un efecto beneficioso prolongando la salud –aseguró–. Esto se ha demostrado en diversos laboratorios y en muchos contextos diferentes.”

Y Gems reconoce que las sirtuinas no deben abandonarse por completo. “Son proteínas muy interesantes por derecho propio y tienen efectos metabólicos muy interesantes. Podrían ser una buena diana para los fármacos.”

Pero el clamor alrededor de las sirtuinas y la longevidad –con la consiguiente controversia– puede haber dañado este campo, afirmó Auwerx. Él estaba interesado en crear una empresa biotecnológica basada en su trabajo con las sirtuinas, pero ahora los inversores se muestran cautelosos. “Había demasiadas reivindicaciones de longevidad. Ahora, hay que dejar que las aguas vuelvan a su cauce.”

El reportaje anterior no incluye las versiones (algunas más populares que científicas) de los beneficios del noni, los omegas 3,6 y 9, el resveratrol de la uva y el vino, etc. Tampoco incluyo las reflexiones acerca de las implicaciones laborales, sociales, de salud, sicológicas, y otras que se escapan, acerca de la siguiente pregunta: ¿qué haríamos con 3 mil millones de personas centenarias en el mundo? Pregunta que usted puede plantearse.

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