UNA HISTORIA DE INFIERNO

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Pues ustedes dirán lo que digan, pues vale para nada, son pretextos, no puedo entender que por una línea o por un piquete de tecata den a sus hijos pequeños para que los padrotes los vendan por toda la noche y lleguen bien jodidos y en muchos casos ya ni llegan y nadie sabe a dónde están, No me vengan que es la voluntad de Dios porque Dios no tiene esas voluntades, no me vengan con que el marido las dejó y las abandonó y que por hambre se dieron a la putería y que de ahí tienen hijos que no saben ni de quien, porque son bien pendejas y no se cuidan y no creo que sea el hambre es más bien la falta de dignidad, y porque en vez de luchar y buscar otras cosas se dieron a la milonga y a la bebida y ya bien borrachas pues le entraban a todo tipo de drogas y de porquerías y se arrastran con los vendedores y les ofrecen hasta sus críos para que lleguen los gringos y se los cojan o sepa dios que hacen con esas criaturas, la VERDAD ES QUE NO TIENEN MADRE, ni ustedes, ni los padrotes, ni los policías, ni los traficantes, ni los dueños de los bares ni de los hoteles que ven llegar a los gringos y a los mexicanos a violar a los niños y niñas y se hacen de la vista gorda solo porque les dan unos pinches dólares, y muchos de esos hijos de perra son también paridos de viejas putas y se quedaron aquí en la frontera para continuar haciendo el negocio de sus madres, en vez de buscarle y sacarlas de este infierno, pero no, también ellos son viciosos y la neta es que por el vicio hacen chingadera y media.

Y HAY viene la Abigal, la chorreada, la Maxi, la Sofí o como chingados se llame, de nada le sirve cambiarse de nombres si en su corazón está el que es una viciosa y llena de maldades, solamente porque está en el vicio y no hace nada por salir de ello, pues sí de que le sirve cambiarse el nombre y decir que viene de Guadalajara,, cuando todos sabemos que llegó corriendo de Zacatecas porque allá trabajaba en El Calichal, y ahí robó a un señor que venía de Estados Unidos y llegaba de mojado y traía muchos dólares y cometió el error de enseñarlos a la Guadalupe, que así se llama la perra, y cuando ya no respondía para nada, la Lupe cogió todo el dinero que eran varios miles y se peló para Ciudad Juárez, y de ahí se fue para Nuevo Laredo, y se juntó con los batos esos que andan cobrando piso y traficando drogas y ella solamente tenía que andar por los hoteles para informar quién no era de la región o venían varios batos y de volada le caían los grupos para confesarles a qué chingados iban a esa zona que ya tiene dueño, y como hizo otra chingadera con algunos de los “sondados” pues salió de volada, hasta acá a Tijuana, un sitio ideal para ella y para otras más que solamente quieren justificaciones para ejercer la prostitución y drogarse con todo tipo de mugres, y ahí anda ahora vendiendo niños y niñas de las otras mujeres que están pendejas con las drogas y ella y otros batos son los que trafican a esas criaturas, y sigue el círculo, y los policías se hacen pendejos y los políticos no hacen nada, y los ricachones tampoco porque mucha de su feria la sacan del tráfico de niños y niñas y de las drogas, y ahí vemos a esos grupos de niños bien que llegan en buenos carros y pagan cien dólares al bato para que lo limpie y lo tenga al tiro para cuando salgan, y compran champaña y la tiran bañando a las huecas pendejas que traen y que terminarán como esas que ahora vemos por las calles, todas jodidas y limosneando por un peso para compra cualquier pinche droga que les permita vivir, cuando en la realidad están muriendo poco a poco.

Y por aquí vienen gentes de varias iglesias y gentes de Estados Unidos que se conmueven más que los políticos y los mexicanos por esos niños y ponen casas para sacarlos de ese infierno en el que viven, y ahí si comen diario y de vez en cuando llegan algunas religiosas a darles cantos y contarles cuentos cuando la realidad que han vivido y sufrido no les permite tener esa imaginación porque siempre están esperando el chindazo de los mayores o la violación o los gritos y los golpes, ellos son como conejitos asustados cuando están rodeados de los perros de los cazadores, pero ahí están sobreviviendo algunos y seguramente se salvarán gracias a las obras de esas buenas gentes. Que sino, a los diez años serían ya unas piltrafas.

Hay como recuerdo al Menchito aquel niño de pelo negro como el carbón y de ojos verdes y de sonrisa fácil al que su madre la Chapina como le decían porque era de Chiapas, lo guardo, y todos la admirábamos porque lo protegía hasta que llegó a los siete años, y como supo que su padre que era un finquero de allá la encontró y le dijo que le pagaría pero que le diera al Menchito para llevarlo con él y darle todo lo que pudiera, en vez de aceptarlo, la pinche muchacha que ya estaba bien enviciada con la tecata, prefirió venderlo a un gringo, fuerte y grande como un animal para que lo violara y así lo obligaría a que se quedara con ella, y el pinche bruto lo dejo todo desgarrado al grado que lo tuvimos que llevar de emergencia a la Cruz Roja, y lo menos que nos debieron consultar era la razón por la que se encontraba tan desgarrado del trasero y con golpes por el cuerpo, y los pinches ministerios públicos no quisieron levantar el acta y el muchito se quedó bien triste y sus ojitos se veían si luz, y un día, en que su madre estaba bien drogada en el cuarto de lámina que rentaba, el muchito cogió una cuerda y se colgó, y así duro dos días, porque la pinche vieja ahí estaba totalmente droga y no supo ni siquiera que pasó hasta que le bajó el efecto de la tecata, y otro angelito se perdía en este infierno, y cuando llegó el joven de Chiapas por el niño y supo lo que sucedió, fue allá por la Chapina, y le metió de tiros y se huyó, y nadie trató de detenerlo porque todas estábamos muy encabronadas con la pinche Chapina, que Dios la tenga en el infierno, porque no se merece otra cosa…