Educación, ¿para qué?

El ciclo vacacional ha iniciado con la certeza de la unión de los docentes de todo el país, CNTE y SNTE contra la reforma magisterial, operada (es un decir) con una delicadeza que hace lucir a #RafaGober como Gandhi.

 

En este contexto, justo cuando empiezan a replicar en Puebla las campanas de la rebelión anti reforma, vale la pena preguntarse nuevamente, ¿para qué queremos una mejor educación?

 

Resulta muy intuitivo que las personas pueden educarse para sus propios fines, por ejemplo para tener un mejor salario o contar con mejores prácticas de salud, pero esto también le sirve a la sociedad, por ejemplo si contamos con ciudadanos que intentan no afectar a los demás.

 

En el estado de Puebla contamos con un instrumento para identificar si en el promedio, las personas contarán con mejores prácticas como resultado de una mayor escolaridad.

 

Con ayuda de la Encuesta de Movilidad Social, Ciudadanía y Cohesión Social, financiada por UPAEP y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, y representativa para los habitantes del estado de Puebla, hemos identificado que en efecto una mayor escolaridad se asocia con rendimientos económicos para las personas que la cursan, pero también con un saldo positivo para la sociedad poblana en su conjunto.

 

En principio, el nivel de escolaridad se asocia, como en la siguiente gráfica se muestra, con un mayor ingreso laboral. Por ejemplo, las personas que estudian licenciatura se encontrarán con mayor frecuencia en el 20% de la población con mayores ingresos o posgrado, relación aún mayor si se cursa un posgrado. En cambio, las personas que hayan terminado sólo la primaria o menos que eso, se encontrarán con mayor frecuencia en el 20% de la población con menores ingresos.

t01

Esta relación es aún más dramática cuando lo que observamos no son ingresos laborales, sino los activos del hogar. Esta medida se usa como una forma de observar de manera indirecta el nivel de riqueza de las personas. Dado que muchas personas prefieren no reportar cuánto ganan, se considera una mejor medida del nivel socioeconómico de las personas, en este caso, de las personas que viven en Puebla.

t02

Una mayor escolaridad también parece asociarse a un rasgo de mayor confianza colectiva. A mayor escolaridad corresponde una percepción de que “la mayoría de la gente es confiable”. En cambio, a menor escolaridad corresponde la percepción de que “uno debe cuidarse las espaldas”.

La confianza es el “pegamento de lo social”, el elemento mínimo que nos permitirá tener empatía con esos otros que somos nosotros, y que nos permitirá entonces actuar en defensa de sus intereses.

t03

¿Qué otros tipos de rendimientos educativos se observan para Puebla? Se observa también una menor discriminación de género en la medida en que las personas cuentan con mayor escolaridad. Aquí preguntamos aspectos relacionados con valores de inclusión de las mujeres en el mercado laboral, igualdad salarial, participación femenina en los negocios y la política.

t04

Para cerrar este artículo se muestran los hallazgos relacionados con la satisfacción con la vida.

La gráfica a continuación muestra una “u” y una “u invertida” para identificar dos fenómenos. Por un lado, que la satisfacción con la vida inicia alto entre las personas sin escolaridad, baja entre las personas de primaria a preparatoria, y luego sube, para situarse en su punto más alto en las personas con mayores niveles de escolaridad (posgrado). Del otro lado, la satisfacción media (8) inicia alta, va subiendo pero luego cae en los niveles superiores de educación.

t05

Entonces, ¿para qué queremos más y mejor educación?  Bueno, para tener mejores resultados individuales y sociales, en aspectos cuantitativos y cualitativos relacionados a vivir mejor.

Ahora, uno se pregunta si en realidad no contamos con la gente calificada para conducir este cambio.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *