Primarias en Puebla: Entre DF y Tabasco

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Las campañas políticas han distraído la atención de lo realmente importante. Sin importar quién gana, la elección, las personas tenemos que trabajar, alimentarnos, distraernos, y sobre todo, intentar dejar una Puebla mejor que la que nos ha tocado vivir. Es por ello que resulta relevante identificar uno de los grandes retos del futuro de Puebla: la educación primaria.

Hace algunas semanas comenté que Puebla tiene la educación secundaria menos mala del país, de acuerdo con la Prueba Planea, cuyo futuro es incierto, pero en 2015 aportó resultados que permiten identificar cómo andan los niños de todo el país en dos competencias sustanciales, lecto escritura y matemáticas. En síntesis, la educación primaria en el estado de Puebla parece de mala, malísima según los indicadores disponibles.

EntraMayo12-3La Prueba Planea divide a la población en cuatro niveles de logro de los saberes programados para cada año escolar. El programa educativo de SEP es comparable con el de otros países de la OCDE, y lo que la Prueba Planea busca capturar es cuántos niños lo aprenden, divididos en cuatro bloques. El nivel II entonces captura cuántos niños son capaces de mostrar que aprendieron al menos 25% del conocimiento inculcado, el nivel III cuántos al menos 50%, y el nivel IV, al menos 75%.

Dicho en plata, el nivel II captura cuántos niños al menos van a la escuela, el nivel III cuántos aprueban de panzazo, y el IV, los legítimamente aprobados. Los resultados de PLANEA muestran que el promedio nacional es pobre. Menos de 3 de cada 100 niños en todo el país alcanzan el nivel IV en español, y 6.8% en matemáticas.

Las escuelas del estado de Puebla muestran un comportamiento por debajo del promedio nacional en ambas competencias. Sólo un 2% de niños poblanos alcanzan el nivel IV en Lenguaje, y 7.3% en Matemáticas. En Lenguaje, apenas 16% de los niños alcanzan al menos el nivel III, y en matemáticas, 22.9%. Es decir, menos de 1 de cada 5 niños en realidad parecen estar aprendiendo lo que se espera de ellos según el programa nacional de educación primaria.

Como hemos dicho, la educación en general es mala en todo el país. ¿Cuáles son los estados con mejores prácticas, o mejor dicho, los menos malos?  Distrito Federal encabeza, por mucho, la lista en ambas competencias. Después le siguen Aguascalientes, Colima, Nayarit y Nuevo León. Aguascalientes es en cada indicador, el Nuevo León del siglo 21, y más valdría revisar qué hicieron ambos estados líderes en México en esta materia. ¿El más malo? Tabasco.

La pregunta que los padres de familia en Puebla haría es… ¿qué opciones tenemos? Para responder esta pregunta seleccionamos una lista de escuelas que muestren al menos 50% de sus estudiantes, en ambas competencias, calificados en el nivel IV. Después promediamos estos porcentajes, y obtuvimos un ranking de escuelas primarias en el estado.

De acuerdo con estos resultados, disponibles y replicables para cualquiera pues los datos son públicos, hay 4262 escuelas primarias en el estado de Puebla. De éstas, sólo 28 lograron que sus estudiantes de sexto año hayan alcanzado los conocimientos mínimos que pide el plan oficial de la SEP.

Encabezan la lista: Facundo Torres (Huehuetlán), Melchor Ocampo (Acateno), Gregorio de Gante (Puebla), Colegio Novohispano (Puebla), Agustín Melgar (Zoquitlán), Cuauhtemoc (Coyomeapan), José María Morelos (Huehuetlán), Mi Patria (Acateno), Gustavo Díaz Ordaz (Francisco Z. Mena), Plan de Ayala (Xicotepec), José María Morelos (Chalchicomula), Juárez (Hueytamalco), Josefa Ortiz (Tepetzintla), Aquiles Serdán (Chietla), Agustín Cortés (Izúcar).EntraMayo12-2

En la zona metropolitana de Puebla Capital, además del Gante y el Novohispano ya mencionados, otras escuelas dentro de esta lista son Carrusel Magone, Instituto Jacob Grimm, Colegio Inglés, Instituto Alianza, Anne Sullivan y Alfred Binet. Nada más. Ninguno de los colegios más caros de la ciudad de Puebla aparece en la lista. En cambio, la mayoría de las mejores escuelas en el estado son públicas.

El año pasado tuve la oportunidad de visitar las instalaciones de la OCDE donde se coordinan las pruebas PISA, en París. Ahí, los principales redactores de estos informes, dos jóvenes sociólogos chilenos, nos comentaron que los resultados de México resultan un misterio para ellos. En cualquier otro país, la desigualdad económica tiene un efecto en la desigualdad educativa.

Es decir, los padres más ricos envían a sus hijos a las mejores escuelas, y año tras año se genera una brecha que en la etapa de madurez tiene muchas consecuencias. La escuela es el lugar donde se aprende a vivir bien. No sólo a adquirir las competencias que serán intercambiables por satisfactores objetivos en el mercado de trabajo, pero también a vivir en armonía en muchos sentidos.

De acuerdo con el Informe de movilidad social en México, este país no promueve la meritocracia. Los padres de familia de clases acomodadas saben que no importa cuánto se conoce, sino a quién, y no se promueve el esfuerzo en los niños. Como consecuencia, el sistema educativo es de malo, malísimo.

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