85 años del balneario de Agua Azul

Sergio M. Andrade Covarrubias

A Betty y Pepe en sus Bodas de Oro

En los mismos terrenos donde hacia mediados del siglo XVIII existieron los llamados “Baños del Atoyaque” o “Baños de Carmona” y el antiguo rancho de Agua Azul, en una hondonada de terreno vecina a lo que fue la fábrica de hilados y tejidos “El Mayorazgo”, conocida por las pozas de Amatlán, se levanta actualmente la imponente construcción del “Balneario de Agua Azul”, lugar de esparcimiento que durante largo tiempo – cerca de un siglo – ha acogido a los poblanos y turistas de todas las ocupaciones, oficios y profesiones y de cualquier clase social, que en sus aguas lo mismo buscan curación a sus males o la simple sana diversión. ¿Quién no se fue de “pinta” con sus cuates a Agua Azul?; ¿quién no ha disfrutado de un “Sábado de gloria” acompañado de su familia, compadres y vecinos?, y, finalmente, ¿quién no ha galanteado a alguna renuente amiga para lograr sus favores en los amplios prados y albercas del famoso balneario, así como en su momento disfrutado de los elegantes bailes en su terraza? Poca gente conocemos que no haya puesto pie en este lugar de fuerte presencia en la vida poblana, que incluso llegó a ser escenario de la película “Los Ángeles de Puebla” del año 1967.

Los creadores de este enorme conjunto arquitectónico inaugurado un 19 de mayo de 1935 lo fueron el Ingeniero Juan de Matienzo y Hevia (hijo de don Andrés de Matienzo, empresario dueño de la fábrica “El Patriotismo” y Presidente Municipal de Puebla en 1913- 1914, quien por cierto moriría a los pocos días de estrenado el balneario diseñado por su hijo) y Jorge Beristain. El ingeniero Matienzo también es conocido por otras importantes obras ejecutadas como la fábrica “La Poblana”, la Estación Nueva de los Ferrocarriles Nacionales de México, la renovación de la llamada Casa de Diligencias y algunos trabajos realizados en el campo aéreo “Pablo Sidar”, entre varias más.

Al frente de la empresa, como Presidente de la sociedad anónima creada ex profeso para regentear al balneario, se encontraba el  Ingeniero Manuel Rebolledo, antiguo propietario de la “Alberca Esther” ubicada en San Ángel, Distrito Federal y como Vicepresidente el propietario del rancho de Agua Azul Miguel Díaz Barriga. El gerente de la empresa lo era el Ingeniero Miguel Díaz Barriga Jr., y completando el Consejo de Administración los señores Licenciado Joaquín Díaz Barriga, el Ingeniero Ricardo Cícero y Garita y don Juan Rebolledo. Prácticamente, como se ve, una empresa familiar y de abolengo.

El acto inaugural revistió la importancia y esplendor debidos, amenizado por una banda de jazz y “una música típica de indígenas” (según la crónica periodística). Presente estuvo “lo más granado de la sociedad angelopolitana”, encabezada por el Presidente Municipal en funciones Manuel Rosete Ceballos y el Secretario del Ayuntamiento Licenciado Pablo Solís y en la cual destacaban las familias de Matienzo, de Velasco y Uría, Espinosa Iglesias, Maurer Tolentino, Díaz de Rivera, Arellano, de la Concha, así como los hermanos Gonzalo y Gabriel Alarcón y muchas personas más pertenecientes a la “high society” poblana, quienes disfrutaron de las modernas instalaciones del balneario consistentes en una alberca olímpica (la única en la república mexicana), dos piscinas pequeñas, una terraza para baile y tertulia ubicada sobre los vestidores, un “magnífico” restaurante y una bien dispuesta cantina, así como de las justas acuáticas y el baile preparados como parte del programa de inauguración diseñado para la ocasión.

A lo largo del tiempo, el balneario ha sufrido los cambios inmanentes a cualquier empresa humana, pero cabe recordar la erección del afamado hotel “Spa Agua Azul”, que con sus salones para eventos, restaurante y bar, dio “la nota” durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, con los famosos bailes de coronación de reinas, las graduaciones o los festejos de boda en su salón “Cristal” como el recordado por un servidor de un 23 de mayo de 1970, siendo un chamaco imberbe. Hoy sus instalaciones quizás no posean el glamur de otros tiempos, pero el Balneario de Agua Azul seguro sigue siendo una fuerte atracción para los poblanos y turistas que buscan un solaz en estos tiempos de crisis, aunque por el momento una barrera epidemiológica lo impida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *