El primer Halloween en Puebla

Sergio M. Andrade Covarrubias

Este artículo se publicó el 30 de octubre de 2017 en este blog. Lo presentamos hoy poco modificado

 

El 26 de octubre de 1935 el diario poblano La Opinión anunciaba en primera plana la próxima realización en nuestra ciudad del primer “hello ween” (sic) en las instalaciones del recientemente inaugurado “Hotel Colonial” (antes llamado “Hotel del Jardín”) para el día 31 de ese mismo mes, bajo la idea de que esa era la fiesta por excelencia del pueblo norteamericano, celebrada en las principales poblaciones del vecino norteño, “…donde tan intensamente se agitan las  manifestaciones jubilosas de la vida”, contrastando con aquellos países donde se “busca el recogimiento del hogar en memoria de los muertos”, haciendo hincapié en que era la primera vez que se celebraba en nuestros pacíficos lares.

Esa noche tendría efecto un baile de fantasía con la premisa de olvidar los avatares y las penalidades diarios, ya que – como decía el entusiasta redactor – “la vida moderna debe ser optimista y festiva”, invitando a que la élite social poblana se engalanara con trajes de fantasía y bailara incansablemente “entre espumas de encaje y armonías de fox”. La sola publicidad dada a ese acontecimiento debería poner en movimiento a los distinguidos caballeros y elegantes damas para lucir lo más granado de sus atuendos, ya que se prometía un acontecimiento suntuoso y sin igual, buscando que, tal como los gringos, se vivieran intensamente las alegrías de la vida.

Para el caso se adornó magníficamente el salón comedor con motivos sui generis, tales como “la pintura grotesca de murciélagos, combinado con motivos fúnebres y radiante iluminación, tal como se estila en las urbes norteamericanas”. Con respecto al baile se contó con la presencia de orquestas competentes y profesionales, sobresaliendo el acto central de la famosa bailarina Lolita Téllez Wood, artista estelar del Hotel Regis de la ciudad de México y de quien se cuenta fue la primera en popularizar los bailes de las Antillas en los teatros de farándula, siendo así precursora de las llamadas “rumberas” que dieron fama a toda una época del cine mexicano. Sin embargo, menos de tres años después, el 7 de mayo de 1938, esta bella mujer se suicidaría dentro de su automóvil a las puertas de la casa de su amor imposible, Emilio Tuero, el “Barítono de Argel”.

Con el afán de lograr un buen éxito, la gerencia del hotel distribuyó entre lo mejor de la sociedad poblana las respectivas invitaciones, esperando “que la fiesta del halloween sea un acontecimiento en nuestro ambiente social”. Desgraciadamente no contamos con la crónica del festejo, pero por lo visto resultó como se esperaba, ya que al otro día se anunciaba su repetición, según un anuncio que clamaba que “gracias al clamoroso éxito de la fiesta del halloween” habría uno nuevo, repitiéndose incluso el acto de la señorita Téllez Wood en subsiguientes días.

Sin duda se logró el objetivo planteado, aunque la tal fiesta gringa posiblemente sólo hasta la década de los años setentas del pasado siglo pudo establecerse en nuestros lares, para terminar en lo que es hoy: un vil negocio sin gracia ni chiste, de pura raigambre elitista, tal como hemos visto.

Por cierto, no se estilaban los “descansos obligatorios” en oficinas, escuelas y bancos, tan en boga en nuestros días.

¿En dónde se celebró el primer Halloween en Puebla? Esa celebración extranjera que nada tiene que ver con el tradicional Día de Muertos ¿Te lo has preguntado? Descúbrelo en el #MurmulloDeLosPortales

Posted by Periódico Econsulta on Saturday, October 26, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *