Filmado en Puebla

Sergio M. Andrade Covarrubias

“Vamos al Cine, mamá

Mamá… matógrafo

Que eso de la ‘oscuridá’

Me gusta una atrocidá”

 

“Los ricos y los cinematógrafos”

Curioso (Luis G. Urbina). El Imparcial. 22 de octubre de 1907.

Citado en “Las vistas. Una época del cine en México”

de Manuel González Casanova

 

A partir de su surgimiento, el cinematógrafo demostró su amplia capacidad para atraer ingentes masas de espectadores a lo largo y ancho del mundo; como es bien conocido, París, “la ciudad luz”, es la cuna en 1895 del invento patentado por los hermanos Lumiere, aunque sus antecedentes se remontan a algunos años atrás con algunos intentos de experimentos científicos que al final dieron como resultado el sistema de los antedichos, así como del inventor norteamericano Thomas Alva Edison.

Poco después de su presentación inicial, los enviados de los Lumiere comenzaron a viajar alrededor del mundo llevando la novedad a todos los rincones, llegando a nuestro país hacia el mes de julio de 1896. Pronto, se dedicaron a instalarse y a hacer del conocimiento público la llegada del artefacto de “vistas móviles”. Eran tiempos en que don Porfirio reinaba en la tranquilidad de un poder bien establecido y fue a él a quien le presentaron antes que a nadie la proyección de películas; incluso el mismo presidente de todos los mexicanos se convirtió en el primer actor en ser retratado por la cámara cinematográfica aunque fuera por escasos minutos. Posteriormente serían retratados algunos regimientos de tropas en sus maniobras y desfiles.

Sin embargo, a decir de Julio Téllez García en el prólogo del libro de Paco Ignacio Taibo I Los toros en el cine mexicano la primera película producida en México sería “Corrida entera de toros por la cuadrilla de Ponciano Díaz”, por los señores Moulinié y Courrich en la ciudad de Puebla, seguramente en la plaza de toros del Paseo Nuevo y exhibida en agosto de 1897. Si fue así, nuestra ciudad tendría el privilegio de haber sido el primer lugar de la república mexicana donde la moviola y la claqueta darían forma al teatro de los sueños en que se convertiría el cinematógrafo.

Las primeras vistas cinematográficas mexicanas provendrían  – al igual que en el resto del mundo – de hechos de la vida real, como por ejemplo las salidas de misa, bailes, fiestas profanas y religiosas, actos cívicos, peleas de gallos o, frecuentemente como vimos, las corridas de toros. En Puebla, a la par de la citada corrida, podemos encontrar la “Verbena  del Carmen” o “Retrato del General Mucio Martínez”. No será sino hasta la segunda década del siglo XX cuando las películas de ficción, con una trama desarrollada comenzaran a ser preponderantes, sin que esto evitara todavía la proliferación de más cine documental, y que en el caso de Puebla son ejemplo en los años treintas “Puebla, relicario de América”, “Bellezas de Puebla” y “El cuarto centenario de la fundación de Puebla”.

Precisamente al despuntar esa década se filmó en locaciones de nuestra ciudad la película “Terrible pesadilla”, producida y actuada por don Elías Hanan, propietario de la casa productora “Compañía Cinematográfica El Águila”, junto con otras personalidades conocidas en la localidad y teniendo como “estrella” a Charles Amador imitador de Charles Chaplin y exhibida en los cines “Variedades”, “Palacio” y “Constantino” en junio de 1931. Años más adelante, en 1943, teniendo como escenario principal el Fuerte de Loreto se filmó la afamada cinta “Mexicanos al grito de guerra”, siendo el actor principal un joven de 26 años llamado Pedro Infante, junto a otros veteranos como Miguel Ángel Ferriz, Armando Soto La Marina “El Chicote” y Miguel Inclán, entre varios más. Se ambientaba este film en tiempos de la intervención francesa y, como dato curioso, podemos recordar que en el año de 1927 se tenía lista la filmación de otra película con tema similar titulado “Sol de mayo”. Desgraciadamente por los acontecimientos que derivaron en la matanza de Huitzilac donde el general Francisco Serrano y varios de sus acompañantes fueron asesinados vilmente no se pudo llevar a buen término, debido a que el Fuerte de Loreto – escenario escogido por el equipo de filmación – había sido ocupado por fuerzas federales que impidieron cualquier actividad ahí y en sus alrededores.

Finalmente, en el año de 1967, teniendo como locaciones diversos lugares de nuestra ciudad, bajo la batuta del buen director de documentales Federico del Villar (en su momento auxiliar de Walter Reuter) y la fotografía de Gabriel Figueroa, se llevó a la pantalla grande “Los Ángeles de Puebla”, donde destacaban Kitty de Hoyos, Julio Alemán, Fernando Soler, María Elena Márquez, María Duval y muchos actores más. Esta película tenía más bien la intención de fotografiar los atractivos de una ciudad en pleno desarrollo junto con sus monumentos históricos, que se engloba en la tendencia “turística” de varios filmes de esos años.

Recientemente muchas más películas nacionales, e incluso algunas de corte hollywoodense, han tenido lugar en nuestra ciudad y sus alrededores, pero al ser conocidas y recreadas de forma frecuente las dejamos de lado y nos atenemos a aquellas que de algún modo abrieron el camino para que la Angelópolis sirviera como escenario cinematográfico.

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