Centro deportivo “Juventud Revolucionaria”

Sergio M. Andrade Covarrubias

El 7 de mayo de 1935 fue inaugurado, en el marco de la celebración de la “Feria de la Primavera de Puebla” y la “V Exposición”, el Centro Deportivo “de la Juventud Revolucionaria” construido por iniciativa personal del General José Mijares Palencia, Gobernador del Estado. El referido centro ocupaba una gran extensión de terreno, en las laderas del cerro de Loreto, a inmediaciones del antiguo Paseo de San Francisco y del llamado Calvario. Se formaba tal centro deportivo por unos amplios jardines y una parte de entonces modernas construcciones, todas de estilo art decó, muy usado por ese entonces tanto en habitaciones particulares como en edificios públicos, destinadas a gimnasio, biblioteca (donde estaba la capilla llamada de “Las Piadosas”) con un interesante mural al fondo de la misma, frontón, piscina para natación, terraza para bailes populares, sección médica, teatro al aire libre, tribunas para el público, instalaciones sanitarias y todos aquellos adelantos modernos en establecimientos de esa índole.

Obra del arquitecto José Fernández, quien también fuera el constructor del cine “Reforma” y que a decir del Dr. Carlos Montero Pantoja, fue un “representante de la arquitectura art decó, pues no se le conocen ejemplos en otro estilo”, representó un esfuerzo gubernamental por aunar el desarrollo físico con el cultural, preparando así a las futuras generaciones de acuerdo con las exigencias del momento histórico en el que se vivía. Este momento demandaba darle a las clases proletarias el uso de campos perfectamente acondicionados, así como de elementos deportivos, por carecer de recursos para pagar las altas cuotas y comprar los útiles necesarios. Así, decía la propaganda oficial, “el proletario contaba con lo que ambicionaba sin tener que hacer para ello ningún desembolso”.

Como debería ser, usos y costumbres atávicas que todavía siguen en boga,  las instalaciones recibieron los nombres de los próceres del momento. Por ejemplo, el frontón se llamaba “Lázaro Cárdenas” y el gimnasio “Abelardo L. Rodríguez”. El acto inaugural estuvo presidido por otro renombrado paladín de las causas revolucionarias y fiel representante de las formas de hacer política de entonces, el general Maximino Ávila Camacho, y por las autoridades estatales civiles y militares encabezadas por el gobernador del estado. Frente a una multitud de personas, ambos militares cortaron el listón y develaron la placa alusiva de lo que fue en su momento obra cumbre y prototípica de una forma de gobernar y que poco a poco fue cayendo en el abandono (recuerdo que en él se encontraba el famoso “Pentatlón”) hasta convertirse una parte de ella en un centro de apoyo deportivo del Sistema para el Desarrollo de la Familia (DIF), sin la trascendencia social que en su momento tuvo.

Acto Inaugural
Biblioteca
Vista nocturna
Vista general.

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