El maridaje y el vino

Los vinos generosos secos, se elaboran exclusivamente a base de la uva palomino. Esta uva gaditana es la responsable, junto con el trabajo de los enólogos de cada bodega, de llenar los paladares más exigentes del néctar de esta tierra tan insigne por sus vinos.

Los vinos generosos secos, se elaboran exclusivamente a base de la uva palomino. Esta uva gaditana es la responsable, junto con el trabajo de los enólogos de cada bodega, de llenar los paladares más exigentes del néctar de esta tierra tan insigne por sus vinos.

Ya es una verdadera hazaña el poder hacer todos estos vinos con una sola variedad, pero si además, le añadimos la versatilidad a la hora de hacer maridajes con ellos, nos topamos quizás, con los vinos que presentan el abanico más amplio de posibilidades a la hora de armonizar alimentos y vino.

Es curioso como en muchas regiones españolas, los vinos generosos no son utilizados ni consumidos para el maridaje (o simplemente en un aperitivo). Curiosamente, éste tipo de vino se ha consumido más en el extranjero que aquí, tal y como es el caso del Reino Unido.

Ahora, nuevas tendencias en vinos y bebidas combinadas han dejado un tanto atrás a estas maravillosas obras de arte embotelladas. Y es que los vinos del Marco de Jerez conservan esa magia aun el transcurso de los siglos, ya que su origen se remonta muy atrás en la historia. Pero como dijo un sabio, todo lo bueno perdura y los vinos generosos están avalados por los chefs y sumilleres más importantes del mundo y son versátiles con diferentes tipos de gastronomía, desde la más tradicional a la más vanguardista.

Conocer éstos vinos nos ofrece un sinfín de posibilidades de combinación gastronómica pues existe un vino para cada plato y para cada momento incluso. Experimentar con los vinos generosos se convierte en un regalo para los sentidos. Se convierte en una experiencia única, tal y como lo son, los hijos de la palomino.

EL MARIDAJE CON MANZANILLA

Podemos maridar la manzanilla con un aperitivo, como por ejemplo con unas aceitunas, o cualquier otro encurtido. Los crustáceos como las gambas, langostinos o cigalas.

Ensaladas y boquerones en vinagre son excelentes compañeros de la manzanilla por su baja acidez y frescura.

Las frituras de pescado, gazpacho, salmorejo y arroces de marisco armonizan también a la perfección con ella como elemento que contrarresta los toques grasos.

EL MARIDAJE CON FINO

Podemos maridar el vino fino con unos embutidos ibéricos y con unas buenas anchoas.

Los pescados y mariscos se ven realzados por la fresca y equilibrada acidez del fino. En Japón, y para el sushisashimi, niguiri, norimaki… los pescados crudos en general, se ha convertido en un competidor del sake.

Pero el maridaje por excelencia con el fino es el jamón. Una deliciosa loncha de ibérico expresa todo su esplendor con el fino como compañero.

EL MARIDAJE CON AMONTILLADO

El amontillado es uno de los vinos más apreciados para el maridaje pues es capaz de encajar con platos tan complejos de maridar como las alcachofas o los espárragos.

Por su complejidad, el amontillado va a acompañar pescados azules y ahumados, consomés y caldos, o cocinas tan exóticas como la tailandesa o la hindú.

Los quesos curados, las setas y los arroces tipo risotto, se funden con el amontillado en un prologando abrazo gustativo.

EL MARIDAJE CON OLOROSO

El oloroso es el robusto del grupo. El más potente y que tolera los platos también con más carácter.

Quesos muy curados como el idiazábal el parmigiano o el gouda extra viejo son los compañeros de viaje del oloroso.

Las carnes de caza, estofados de carne, el rabo de toro, el osobuco… las carnes gelatinosas en general.
Un tataki de ventresca de atún rojo con oloroso se convierte en una experiencia única.

EL MARIDAJE CON PALO CORTADO

El palo cortado combina la robustez del oloroso con la delicadeza del amontillado. Eso lo hace aun más versátil en
el maridaje.

Carnes ahumadas, carnes rojas asadas y estofadas, manitas de cerdo… en definitiva, carnes con estructura.

Los frutos secos y ciertos postres encajan a las mil maravillas: frutas escarchadas y algún chocolate o pralinés.