Cómo comprar un vino en Navidad y no morir en el intento

Al cliente le asaltan muchas dudas ¿Es aconsejable dejarse atrapar por marcas reputadas ampliamente promocionadas por las grandes bodegas para no errar? ¿O mejor dejarse seducir por algo nuevo? ¿qué recomiendan los expertos de las vinotecas al cliente?

Pablo Garcia Migoya

Al cliente le asaltan muchas dudas ¿Es aconsejable dejarse atrapar por marcas reputadas ampliamente promocionadas por las grandes bodegas para no errar? ¿O mejor dejarse seducir por algo nuevo? ¿Escoger una enseña cara es un acierto? ¿Deberíamos fijarnos en un diseño más atractivo? ¿O simplemente hay que dejarse llevar? Pero, ¿qué recomiendan los expertos de las vinotecas al cliente?
Regalar un vino, un proceso difícil

El cliente que busca un regalo “es el más complejo”, pues “tienes que tener en cuenta las necesidades y gusto personal” para que “se quede satisfecho con su compra” y también el perfil de quien lo vaya a degustar, comenta Mayte Santa Cecilia (Bodega Santa Cecilia). ”No es lo mismo comprar un vino al jefe que a tu padre o amigo; ni regalar a un entendido o un aficionado; si va dirigido a alguien que tiene mucho poder adquisitivo o menos; y también es diferente cuando el destinatario tiene familia respecto al que vive solo”, o si es para regalarlo y disfrutarlo en compañía o en pareja, añade.

A su juicio, a la hora de elegir “no hay reglas”, “solo se acierta adaptándose al cliente” y “lo importante siempre es recomendar un vino honesto, con relación calidad-precio adecuada y que realmente sea un buen producto“, es decir, un vino para cada ocasión.

“Siempre hay un tipo de vino adecuado para cada ocasión y necesidad”; “es importante que quien hace la compra se quede convencido y seguro, y que el que lo recibe sepa identificar el esfuerzo y tiempo invertido por la persona en escoger su regalo”, resalta Santa Cecilia.

Por su parte, el gerente de Sueño de Baco, Rogelio Gil, anima a acercarse a una de las vinotecas o tiendas “atípicas”, porque su filosofía está fundamentada no sólo en vender vino, sino en que “la gente cate antes de comprar”.

En su local no suelen trabajar con marcas de reconocido prestigio; sino que intentan que la gente conozca bodegas de autor, que no tienen un poder de márketing extremadamente grande, detalla Gil.

En su opinión, “no hay mejor forma de comprar que catar” y ha de ser “el cliente quien elija; no es lo mismo un vino para chatear, que para comer con carne o un cocido”. Para Gil, que huye de las “clásicas recomendaciones”, “el vino bueno es el que te gusta“.


Las pequeñas bodegas

Fuentes de la vinoteca “Emele” apuestan por vinos de pequeñas bodegas españolas, caracterizadas por producciones que no superan las 10.000 botellas al año, pero muy cuidadas.

Las fiestas de Navidad “son una oportunidad para probar” alguno de esos vinos “fantásticos” que hay “por toda España” y para decidirse por propuestas “nuevas” y diferentes a las habituales “marcas” que todo el mundo puede tener en mente, señalan.

En esta vinoteca se decantan por una oferta de vinos que conjugan calidad en el interior y cuidado diseño en el exterior, porque la presentación también importa, al igual que ocurre “con un plato”.

Entre sus enseñas preferidas, aseguran que un consumidor acertará si adquiere una botella de Marento, que define como “estupendo” Rioja, o un “Annua“, de esta misma Denominación de Origen, “delicioso y con toques a fruta”.

Según la misma fuente, hay productos “riquísimos” en toda España, entre los que cita a Viento Aliseo, un “biodinámico” de calidad y “fabuloso” de Castilla-La Mancha.


El precio no es relevante

Para Meritxell Falgueras, autora del libro Los vinos de tu vida, éstos son buenos o malos dependiendo para quién y para qué, o cuánto se quiere pagar por ellos. Falgueras cree que hay un producto para cada persona y ocasión, incluso los hay más apropiados para sortear un divorcio, impresionar al suegro, no fallar en una cita de negocios o para “hacer el amor”. Eso sí, rompe tópicos y coincide en afirmar, como el resto de los expertos, que los mejores vinos no tienen por qué ser caros.

Foto: altonivel.com