La ciudad en sus extremos

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foto barda y colonia en San Andrés Azumiatla

 

 

Contra el Estado de despojos y crímenes la acción civil inteligente y organizada

Primera Parte

Esta es una historia de nuestros extremos urbanos, radicales en sus promesas y sus engaños. Es una historia de fronteras y abismos: la de la ciudad cercada por sus crímenes y culpas, plantada, sin embargo, desde la esperanza que impulsa a los desheredados a construir un mejor destino.

Dos extremos: San Andrés Azumiatla, en el sur campesino colgado de la serranía del Tentzo, y San Juan Tulcingo, un asentamiento de tlaxcaltecas de San Miguel Tenancingo en territorio poblano. Dos fronteras campesinas sometidas por todas las pasiones que se contienen en el frío par de vocablos tan antiguo como la primera de las guerras: especulación inmobiliaria.

La vemos en esa  estirada línea blanca de block ribeteado de pintas electorales: a la derecha el asentamiento irregular Cuitlahuac, apenas con dos años de vida, y respaldado por Antorcha Campesina; a la izquierda el baldío propiedad de prominentes políticos poblanos, expertos en la planeación del crecimiento de la ciudad, ellos mismos la expresión última de una línea larga que arranca con Maximino Avila Camacho y sigue por el lustroso apellido de los gobernadores Bautista y pasa por los Pachecho Pulido, Piñas Olayas, ex rectores de la universidad pública y Marines, asociados todos y siempre con propietarios hacendados e industriales reconvertidos en promotores de bienes raíces, en una estricta historia de despojos e ignominia.

 

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La veo en la mujer que espera el camión que la llevará a la ciudad, con el bebé a la espalda y una mochila estudiantil al hombro, que no duda cuando le pregunto por el propietario del enorme baldío al otro lado de la barda que contiene a su colonia:

–Ah, señor, es de ese Marín…

Y no dice nada más.

 

Y yo la veo trepar al autobús y cargar con ella la historia de una ciudad injusta y vil, la de los lodazales de su colonia Cuitláhuac resultado de la especulación con  terrenos ejidales promovida desde los gobiernos y por los políticos, con el fracaso del ordenamiento del crecimiento urbano y la condena a la precariedad para miles y miles de familias poblanas.

 

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Pero esta historia también tiene otros extremos: los que promueven dos mujeres jóvenes y capaces desde sus doctorados en urbanismo, dos académicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, convencidas de que la investigación social, las tecnologías de construcción sustentable y la acción civil organizada pueden regenerar esta ciudad de extremos y romper con esta inercia absurda y criminal del Estado de despojos que nos hemos dado.

María de Lourdes Flores Lucero, arquitecta por la BUAP y doctora en Gestión y Valoración Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, con su obstinación por construir un sistema de saneamiento de aguas negras con la instalación de biodigestores en la colonia San Juan Tulcingo.

Y Julia Mundo Hernández, egresada de la UDLA y Doctora en Arquitectura por la Universidad de Nottingham , en el Reino Unido, decidida a construir junto con las enfermeras del Centro Comunitario para la Atención y Cuidado de la Vida(CICACVI) de la BUAP, en San Andrés Azumiatla, un prototipo para la autoconstrucción de vivienda campesina saludable.

De eso se trata esta historia, no sólo de la trayectoria de despojo, especulación y fracaso de los proyectos de ordenamiento urbano que hemos visto en los últimos ochenta años, esa historia que debemos conocer a fondo y de la mano de los historiadores y urbanistas, sino también la historia de construcción de alternativas a la pobreza y marginación desde la investigación social y la organización civil.

(CONTINUARÁ)

Cólera en México: memoria en tiempo presente

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foto

Es una memoria en tiempo presente: el reflejo del sol en  las asequias y canales, estanques y jagüeyes, en el agua inocente y mortal de la estupidez humana. Invisible, como el olor rancio de la miseria. Llega de tiempo en tiempo, asomada por supuesto en las fotografías de los funcionarios públicas que anuncian severos programas de contención. Y a cuenta gotas, la suma de las victimas de la enfermedad: 159 casos en el Estado de Hidalgo. Es nuestra memoria en saltos precisos, como piedras que rebotan y vuelan como patitos sobre las aguas negras de nuestra historia.

colera foto

En Mundo Nuestro reprodujimos ya este trazo de lo ocurrido en Puebla en 1991. Así empezó el reportaje;

 

Santiago Miahuatlán, julio de 1991. La imaginábamos lejos, en las fronteras orientales de la indigencia asiática, en el paisaje desértico del hambre africana, en las montañas míticas de Sendero Luminoso.

Ahora está a la vuelta de Tehuacán.

A menos que el laboratorio diga que a los cinco muertos de Santiago Miahuatlán simplemente se los llevó su muy natural miseria.

Hay ratos en que las estadísticas se levantan de los números fríos e insensibles para convertirse en reclamos vivos. Cólera o diarrea, la epidemia que se abate sobre ese poblado atranca todo sueño de modernidad y nos arroja a nuestro rezago endémico.

Cualquier médico dirá ahora: “La esperábamos”.

Y recordarán brotes similares que se han llevado poblanos a mejores rumbos. Como aquella a principios de los setentas, una epidemia de tifo que perforó intestinos y arrancó la vida como no se veía en mucho tiempo.

Ellos, los médicos, lo entenderán como algo natural. Y explicarán que no se refieren a argumentos celestiales sino a condiciones de vida. Y si tienen información fortalecerán su decir en que el estado de Puebla está en el fondo, pegadito a Chiapas, Oaxaca y Guerrero, si se trata de marginación en el campo.

Así que no hay catastrofismo que valga.

Insolentes, violentos, los muertos campesinos acosan la indiferencia de la ciudad. Y rompen nuestros tímidos amarres con la civilización y el progreso.

 

Dejo aquí los enlaces a ese reportaje sobre el dolor reflejado en el agua contaminada por las industrias en las asequias campesinas.

http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/cronica-hostorica-colera-en-puebla-julio-1991

http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/cronica-hostorica-colera-en-puebla-julio-1991-copy

Habrá consulta en Tetela. SEMARNAT condicionó a Carlos Slim

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foto niños

 

 

Sí condicionó SEMARNAT  el proyecto minero en Tetela. Y habrá consulta pública, tendrá que llevarla a cabo la propia empresa minera de Carlos Slim en los términos que establezca la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la CNI.

 

El gobierno federal exigió a la empresa minera FRISCO, representada por Minera Espejeras, una consulta pública en Tetela de Ocampo, tal y como lo establece el  “Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes”, establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), del que México es signatario.

 

Finalmente SEMARNAT publicó el día de ayer lunes en su portal de internet el resolutivo sobre la Manifestación de Impacto Ambiental presentado por la empresa FRISCO para los trabajos de exploración en Tetela de Ocampo, y contra todo lo especulado en los últimos días, condicionó su desarrollo a la realización de una consulta pública.

 

Y funda su resolución en el hecho aportado por la base de datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI): “Se encontró que la población indígena del municipio de Tetela de Ocampo es mayor al 40 por ciento, por lo que, de conformidad con las recomendaciones 37/2012 (recomendación Quinta) y 56/2012 (recomendación Segunda) emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos a la SEMARNAT y el Convenio 169 de los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo, el desarrollo del proyecto amerita la consulta a los pueblos indígenas.” (Página 17 del Resolutivo).

 

Con fecha del 1 de Octubre del 2013 y número de oficio SGPA/DGIRA/DG 07048, El comunicado de la SEMARNAT establece que a pesar de que el Estado mexicano no ha desarrollado un mecanismo para llevar a cabo la consulta a los pueblos indígenas, la empresa Espejeras (FRISCO) deberá acudir a la CDI para que ahí se determine el mecanismo para la realización de la consulta.

 

Y dice más: “Para que sean las mismas comunidades quienes definan su identidad indígena; y si dicho proyecto interfiere de alguna manera con ellas, deberá preservar su derecho a ser consultados ante proyectos y programas que los involucren.”

 

El resolutivo, contenido en 36 páginas, y por el que se autoriza el proyecto de exploración minera en la zona de La Cañada, en el municipio de Tetela de Ocampo, con una vigencia de dos años, es un extenso documento que expone con gran detalle todos los elementos involucrados en la manifestación.  Al final presenta seis condicionantes, entre ellas la tercera, que a la letra dice:

 

“En estricto apego a lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sus artículos 1 y 2; a lo previsto en los numerales 6 y 7 del Convenio 169 de los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo, así como a las recomendaciones 37/2012 (recomendación Quinta) y 56/2012 (recomendación Segunda) emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, considerando que el proyecto incide sobre el territorio en el que habitan comunidades indígenas del municipio de Tetela de Ocampo, estado de Puebla, y que a la fecha de la emisión del presente no existe constancia de que se haya realizado a esas comunidades la consulta previa respecto del proyecto de mérito, la promovente derivado de los señalado en el considerando XX deberá presentar antes DGIRA previo al inicio de cualquier obra y/o actividad, el Acuerdo firme yu definitivo que celebren la promovente con la comunidades antes señaladas, en el que expresamente conste el consentimiento, previo, libre e informado, que esas comunidades otorgan para la ejecución del proyecto, con la finalidad de informar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre al avance en el cumplimiento de las Recomendaciones antes señaladas.”

 

Puedes consultar este resolutivo en el sitio de Trámites de SEMARNAT:

 

http://app1.semarnat.gob.mx/dgiraDocs/documentos/pue/resolutivos/2012/21PU2012MD070.pdf

 

2 de Octubre: horror y tentación del mal absoluto

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díaz ordaz

 

Horror y tentación. Insuperable el abismo de la noche de Tlatelolco. Un nuevo 2 de octubre recordado, ahora 45 años después. Tenía entonces 13 años de edad, pero a mis ojos jóvencitos llegó el rumor incontenible como una ola que arrasa todo propósito de silencio:

“El ejército mató a los estudiantes en Tlatelolco.”

Fue una imagen que llegó sin sonidos.

Luego llegaron las olimpiadas. La sociedad arrasada se envolvió con el manto del olvido. La televisión vivió su primer evento masivo, y a ella nos montaron sin remedio apenas diez días después desde el mismo estadio universitario  bautizado “México 68”.

Después, en 1971, llegó el libro de Elena Poniatowska. Lo leí a mis 17 años. Y entonces llegaron los sonidos. Escojo uno, entre cientos de testimonios:

Un niño de cinco o seis años que corría llorando, rodó por el suelo. Otros niños que corrían junto a él huyeron despavoridos pero un chiquito como de seis años se regresó a sacudirlo: “Juanito, Juanito, levántate.” Lo empezó a jalonear como si con eso fuera a reanimarlo: “Juanito ¿qué te pasó?” Seguramente no sabía lo que es la muerte, y no lo iba a saber nunca, porque sus preguntas ya no se oyeron, sólo un quejido, y los dos pequeños cuerpos quedaron tirados sobre el asfalto, el uno encima del otro. Yo lo vi todo. Quería arrastrar al pequeño hasta la zanja donde me encontraba. Le grité varías veces pero como las balas silbaban por todas partes no me atreví a ir por él. Me limité a gritarle: “¡Niño, niño, ven acá, niño!”, pero estaba demasiado ocupado en revivir a su amigo. ¡Hasta que le dio la bala! Sé que soy un cobarde, pero sé también que el instinto de conservación es terriblemente egoísta.  Jesús Tovar García, estudiante de Ciencias Políticas de la UNAM.

 

niño 2 de octubre

 

 

No olvidar, nos hemos dicho desde entonces. Así lo propuso Elena Poniatowska en ese fundamental para nuestra historia ejercicio periodístico editado por Era tres años después:

 

En su mayoría estos testimonios fueron recogidos en octubre y en noviembre de 1968. Los estudiantes presos dieron los suyos en el curso de los dos años siguientes. Este relato les pertenece. Está hecho con sus palabras, sus luchas, sus errores, su dolor y su asombro. Aparecen también sus “aceleradas”, su ingenuidad, su confianza. Sobre todo les agradezco a las madres, a los que perdieron al hijo, al hermano, el haber accedido a hablar. El dolor es un acto absolutamente solitario. Hablar de él resulta casi intolerable; indagar, horadar, tiene sabor de insolencia. Este relato recuerda a una madre que durante días permaneció quieta, endurecida bajo el golpe y, de repente, como animal herido —un animal a quien le extraen las entrañas— dejó salir del centro de su vida, de la vida misma que ella había dado, un ronco, un desgarrado grito. Un grito que daba miedo, miedo por el mal absoluto que se le puede hacer a un ser humano; ese grito distorsionado que todo lo rompe, el ay de la herida definitiva, la que no podrá cicatrizar jamás, la de la muerte del hijo. Aquí está el eco del grito de los que murieron y el grito de los que quedaron. Aquí está su indignación y su protesta. Es el grito mudo que se atoró en miles de gargantas, en miles de ojos desorbitados por el espanto el 2 de octubre de 1968, en la noche de Tlatelolco.

No olvidar, hemos dicho ya por casi dos generaciones. No olvidamos que esa matanza sigue impune. Que los políticos y los militares que los respaldaron nunca fueron juzgados a pesar de todos los señalamientos. Y que de ese Estado de justicia insolvente venimos. El Estado autoritario que cayó en la tentación y nos metió en el horror.

Hoy, en medio del mayor horror vivido por los mexicanos desde la guerra civil guardada en la Revolución Mexicana, con decenas de miles de muertos guardada en esa otra guerra incomprensible que denominamos “la guerra del narco”, nos volvemos a preguntar ¿por qué? ¿Qué sociedad es esta la que contiene su alarido?

soldados y estudiantes en tres Culturas

Julia Carabias: demasiadas llamadas de atención para México

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Somos expertos contadores de muertos. Y los funcionarios tienen todo el tiempo en sus manos para aparecer en conferencias de prensa con la suma al día. Y la foto que acompaña la declaración ofrece la imagen repetida con Gilberto en 1988 en Cozumel, Paulina en 1997 en Acapulco, la catástrofe serrana de 1999 en Puebla, y Tabasco en el 2007, y Chiapas en el 2009, y Veracruz en el 2012: los rescatistas cargan un cuerpo en el lodazal de la desgracia mexicana.

jornada 23 sept

Pero hay voces capaces y probadas que nos recuerdan los pasos mal andados por una modernidad que se estrella contra la inclemencia de nuestra estupidez.

Pero hay voces capaces y probadas que nos recuerdan los pasos mal andados por una modernidad que se estrella contra la inclemencia de nuestra estupidez.

 

Entrevistada el lunes 23 por Angélica Enciso en el diario La Jornada, la bióloga Julia Carabias Lilo, cabeza principal del esfuerzo múltiple dado en los años noventa por la sociedad mexicana en la construcción de una política ambiental que fundara mejor nuestra relación con la naturaleza, señala la causa del desastre reciente en Guerrero: la nula aplicación de las políticas ambientales.  Con ella como Secretaria de Medio Ambiente en el régimen de Ernesto Zedillo, se sentaron las bases institucionales para un ordenamiento ecológico estratégico. Está visto que en México no se les hace ningún caso.

 

Recojo aquí sus palabras, un recordatorio certero de las consecuencias que tiene para la vida de miles de personas el crecimiento económico a cualquier costo.

 

Dice Julia Carabias:

 

“El tema ambiental es marginal en los planes de desarrollo; el crecimiento económico está por encima de los criterios ambientales y, a pesar de que el país ya cuenta con instrumentos de política ambiental, no se aplican.

 

“Después de los estragos causados por el huracán Paulina en Acapulco, en 1997 se sentaron las bases para un ordenamiento ecológico de ese municipio, pero ni las autoridades locales ni las federales lo continuaron, quedó en el olvido.”

 

“Este proceso se combinó con el del ordenamiento del parque nacional El Veladero, en ese municipio guerrerense. Los procesos son largos, no dio tiempo de decretarlos, pero se sentaron las bases, y quedó olvidado; eso se está pagando ahora.

 

“Los humedales que forman parte de la laguna de Tres Palos y la costera en estos últimos diez años fueron urbanizados; eran palmares y zonas de desbordamiento de la laguna. Ahora son grandes almacenes, hoteles, fraccionamientos, calles… pavimento. El agua no perdona y va a salir por donde pueda.

 

“Era muy claro que se trataba de zonas de humedales y ahora allí ocurrió el desastre, a consecuencia de políticas de otorgar licencias de construcción sin responder a las condiciones ambientales.

 

Laguna de Tres Palos

 

“México está ubicado en una zona de alta vulnerabilidad ante fenómenos hidrometeorológicos extremos, y la presencia de dos tormentas de manera simultánea no es la primera vez que ocurre.

 

“El cambio climático está haciendo que estos fenómenos hidrometeorológicos extremos se presenten con mayor frecuencia, por un lado, pero por otro se dan en sitios que están mal ocupados por la población, por un proceso de desarrollo sin planeación. Es una combinación: la condición natural, el incremento de estos fenómenos por el cambio climático y un mal desarrollo que hemos tenido, sobre todo el siglo pasado y lo que va de esta década.

 

“En el país, lo que sigue imperando es un crecimiento económico por encima de los criterios ambientales. En el mismo Plan Nacional de Desarrollo se sigue considerando el tema ambiental como una parte marginal, que no obstaculice el crecimiento, en lugar de plantear el tipo de crecimiento necesario para garantizar que este capital natural, que es muy rico, no se altere y no sufran cada vez más las presentes y futuras generaciones.

 

“No se está dando suficiente respeto a la naturaleza; esto es un hecho. Se debe incluir en los planes de desarrollo y aplicar todos los instrumentos que se han venido gestando en las dos últimas décadas de política ambiental: está el ordenamiento ecológico del territorio nacional, que se debe instrumentar a escalas local y regional; hay un atlas de riesgo que es necesario actualizar; existen instrumentos de impacto ambiental que resultan estorbosos para los promoventes de proyectos de desarrollo, más que una ayuda para planear las cosas de manera correcta.

 

“Los fenómenos que se han vivido en los días recientes implican un enorme retroceso en los intentos de avance de ofrecer a la población bienestar social, pues se pierde en infraestructura, como escuelas, hospitales, carreteras, luz y red de agua potable, y hay que reconstruir, pero no se puede seguir reconstruyendo sobre la base de lo que está mal hecho. Hay que hacerlo con criterios que obliguen a incorporar estos elementos que nos está anunciando la naturaleza. Si no, sin duda alguna, siempre será peor.

 

“Este es otro llamado de atención, pero ya tenemos muchos, y se repite, y se sigue repitiendo. En años pasados hemos tenido episodios semejantes. No olvidemos el caso dramático de 2009 en Chiapas, en 2007 en Tabasco, la sequía extrema de este año. Ahora estas tormentas.

 

“El cambio climático está vinculado. Pero precisamente enfrentar el cambio climático requiere de acciones de mitigación, reducir emisiones que provocan el calentamiento, y adaptarnos a estas condiciones que ya son un hecho. Aunque es un fenómeno de solución global, cada nación debe hacer su parte. La Estrategia Nacional de Cambio Climático tiene un capítulo de adaptación; ahí están las medidas, se tienen que implementar.”

carabias

El agua en México toma su revancha

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Devastación y muerte en medio país. Y el lago Chapala renovado.

Los dos extremos del México florido y espinudo del poeta Neruda.

reguiletes sobre México

Desde 1958 no veíamos un fenómeno así: los nubarrones en reguilete asomados desde los océanos inauditos, como desde dos balcones que rebosan flores de algodón. Y traen la vida y la muerte. Las decenas de víctimas en Guerrero, Veracruz, Puebla y demás dan cuenta del hecho contundente: el agua reclama sus espacios históricos. Y no sabe de protección civil ni de cambios de uso de suelo. Simplemente recupera por un tiempo breve su territorio, y arrasa cuanto encuentra a su paso. Chilpancingo, Acapulco, Misantla, Tlatlauquitepec, son los nombres que hoy ganan los cabezales en los medios de comunicación, como en 1999 lo fueron los pueblos de la Sierra Norte o en el 2010 los pueblos tabasqueños de la cuenca del Grijalva.

Niños y ataúdes

 

La niña nos mira con el fondo de los ataúdes. ¿Qué explicación podemos darle a sus ojos interrogantes? Las veladoras alumbran los féretros campesinos montados sobre frágiles soportes, similares a los que no pudieron salvar la vida de sus ocupantes. ¿Y la cubeta? ¿Puede haber metáfora más rotunda?

Agua.org.mx es el centro virtual de información ¿que desde el año de 2004 ofrece herramientas de información para mejorar la gestión y mejor aprovechamiento del agua en México.  Este portal opera con el patrocinio de la Fundación Gonzalo Río Arronte, I.A.P , y nos permite seguir en detalle todo lo que ocurre alrededor de esta problemática estratégica para la sustentabilidad del país. Nos sirve también ahora para seguir con detalle los acontecimientos de los últimos días.

 

http://www.agua.org.mx/h2o/index.php?option=com_content&view=article&id=27192:estado-de-emergencia-por-qingridq-y-qmanuelq&catid=61:noticias-nacionales&Itemid=300054

La galería fotográfica que publicamos en Mundo Nuestro da una idea de la profundidad de la tragedia en un país que, año tras año, comprueba la gravedad de sus errores. Las fotografías aparecieron en distintos medios de comunicación en el país, y fueron recogidas por el portal Agua.org.mx

 

1973, ¿la historia es nuestra?

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Tres martes de 1973 que marcaron mi vida a los dieciocho años. Y un primer sendero en mi historia personal.

 

Martes 1 de mayo, balacera en el centro de la ciudad con saldo de cuatro estudiantes muertos por la policía local. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que la ciudad también tiene modos extremos en manos de un poder fanático.

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Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/la-historia-es-nuestra-1-de-mayo-de-1973

 

 

Martes 28 de agosto, terremoto en Ciudad Serdán y Orizaba. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que para la pobreza la naturaleza tiene modos extremos y que puede borrar en un minuto un pueblo entero.

 

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Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/pobreza-y-naturaleza-chalchicomula-28-de-agosto-de-1973

Martes 11 de septiembre, golpe de estado en Chile. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que un imperio tiene modos extremos y que puede borrar en un minuto el sueño de un país entero.

 

moneda bombardeada

 

Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/los-sagrados-intereses-de-la-patria-11-de-septiembre-de-1973

 

17 de septiembre 1973. Cuando por primera vez en la vida entiendes que tomar una decisión extrema a  los dieciocho años marcará para siempre tu destino.

 

1

La balacera la escuchamos después del mediodía. Primero de Mayo de 1973. No hay clases, y sí desfile obrero oficial que el gobierno ha decidido que marche por la 25 Oriente-Poniente. Pero este no será un día festivo cualquiera.

A la distancia se escuchan claramente los balazos. Trepo a la azotea de la casa de la 15 Sur en el barrio de Santiago, a unas cuantas cuadras del Paseo Bravo. Escucho y no tengo idea de lo que ocurre. Y no tengo la costumbre de prender el radio. Y tengo la seguridad de que en el radio no se informa nada. Y estoy ahí, adivinando entre tinacos y tendederos, por entre las copas de fresnos y jacarandas, con la mira en las torres de catedral, y me encabrona no saber nada, con un vocabulario breve que no da más que para decir “hay un movimiento estudiantil”, “van a correr a los FUAS de la universidad” , “son los mochos de comunismo no, cristianismo sí”, “son los estudiantes que dicen que hay que darle en madre a la burguesía”.

Todo pasa fuera de mí: mi ciudad está con otros, viviendo plenamente su pequeña guerra civil, totalmente desocupada de mí. Los obreros desfilan y echan porras al gobierno y le agradecen la vida al señor presidente. El gobernador, que no le ha dicho a nadie que ha armado con rifles de alto poder a sus judiciales, cumple con su papel de principal en la tribuna, y en la fila los líderes charros. Los estudiantes recorren muy temprano las avanzadas obreras para repartir propaganda contra el charrismo sindical, esa categoría analítica que todavía forma parte del lenguaje común entre los obreros, en la conciencia de su sometimiento. La policía detiene a unos de los muchachos. La voz corre rápido por la 2 Sur hasta el Carolino. De inmediato se llama a mitin en la Plaza de la Democracia, ahí frente a la iglesia de la Compañía, y la llaman así desde tiempos de Madero, pero todavía los coches circulan por la 4, y solo hay un pedacito de plaza, suficiente para organizarse, y desde ahí están apostados, y hay estudiantes, y hay pueblo y abundan los sombreros, y no es que haya mucho más sol, es que México todavía se guarda en la sombra de paja campesina, y ahí están todos, en el centro del centro, en el Carolino y la Compañía, y por eso ya no hay manera de que desfile alguien y le eche porras a quien le digan sus líderes. Ni te acerques gobierno, porque habrá chingadazos. Y la patrulla incendiada sobre la Maximino, y los Garitas Panteón cruzados en la esquina de la 2 y el zócalo, y los judiciales francotiradores que encuentran sus atalayas con los M1 cargados y el semblante dispuesto, y el gobernador que ve pasar los puños altivos de los electricistas y las matracas sumisas de los ferrocarrileros, y un asistente que le dice que ya hay un buen jaleo en el centro.

El recuento de la balacera al día siguiente es de cuatro estudiantes muertos y un número no determinado de heridos. El gobernador Bautista O’farril declara que “si nos reciben a tiros, contestaremos a tiros”. No durará mucho, luego de su declaración y la que le sigue: “En la actualidad la policía local está debidamente armada y tiene la habilidad necesaria para imponer el orden… La policía tiene órdenes para matar de un tiro al que atente contra la paz pública.” Pero por unos días todavía será el gobernador y el baluarte principal contra la universidad tomada por los comunistas.

Un enorme funeral-manifestación recorre las calles el día 3, camina de día hasta el Panteón Francés y regresa de noche al centro de la ciudad. Y yo estoy ahí, en la azotea, asomado a una ciudad que es mía pero que se mueve ajena, como las copas de los fresnos y jacarandas que el viento mece, despreocupados en absoluto por mi destino.

 

2

Tenía 18 años y nunca había sentido terror. Ni había conocido el dolor profundo por unos muertos que no son los tuyos. Y que en un instante pueden sumar quinientos. Y que veré tendidos horas más tardes, en aquella calle de Chalchicomula envuelta en escombros y llanto. Es el martes 28 de agosto de 1973.

A las cuatro de la mañana llegó. Se presentó en un vaivén que me despertó. “Está temblando”, pensé, y quise bajar de la cama, pero el movimiento cambió y todo, cama, yo, buró, ropero, empezó a rebotar contra el suelo en un conjunto de taconazos sin freno. No hay camino más franco para abrazar al pánico. Tieso, agarrotado, ni el pensamiento se mueve en esa locura. Ni siquiera pensé “voy a morir”.

Siempre había temblado en Puebla. En la casa de la 15 Sur en la que vivió mi familia desde el año en que nací, 1955, una lámpara en el pasillo anunciaba la gravedad del sismo. Nunca le dijimos “sismo”. Sólo decíamos “está temblando”, y hasta esa madrugada la única conciencia que teníamos de las consecuencias materiales de un temblor se expresaba en el ángel caído en la ciudad de México en 1957. El “está temblando” nunca había pasado de ahí. Que la tierra se moviera no producía catástrofes, ni amontonaderos frente a un edificio derruído, ni féretros tendidos a lo largo de una calle entre los escombros de San Andrés Chalchicomula.

Terror en la madrugada. Horror a la media tarde. Tardamos una hora en avanzar hasta el centro del pueblo, como si nadie quisiera llegar, ni las decenas y decenas de camiones con ayuda que ya llega desde todos los rumbos pero por una sola carretera, y que lo hace tan solo para corroborar la razón de tanta víctima a las que el adobe y la pobreza le cayó en la cabeza. Con mis ojos puestos en ese tendedero de muertos contemplo un instante como si viera una película. Hemos venido cinco amigos con ánimo de ayudar en lo que se pueda. No hacemos nada. Ya los cuerpos ocupan la calle a la espera de los ataúdes que vienen por carretera. La mayoría de los techos y paredones que los han matado eran de edificios de una sola planta. Adobe y piedras en un aldeas y pueblos que siempre han estado aquí y cuyos nombre resuenan: Quecholac, Tenango, Santa Úrsula, Felipe Ángeles, Chiconquiac, Tlachichuca, Cuauhtemoc, Soapan, Río Valiente, Soltepec, Mazapiltepec, Tlacotepec, Tecamachalco, Ocotengo, Santa Inés de Borbolla, Tlanalapa, Nopalucan, Guadalupe Victoria, Tepexi, Guadalupe Victoria.

Más de 541 muertos ahí, dirá El Sol de Puebla.

Contemplo. Tengo 18 años. La vida pasa y quita fuera de mí. No hacemos nada, digo, ¿y qué país es este que se derrumba tan fuera de sí.

3

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo.” Su voz llegó después del mediodía, y por la radio que no escucho. Lo he hecho esta mañana porque el run run llegó atropellando todo: golpe de estado en Chile, y está pasando ahorita, en esta mañana del 11 de septiembre de 1973.

La voz de Allende no es nueva para mí. La recuerdo de su discurso de Guadalajara, en su viaje no muy lejano en el tiempo a México. La comunicación no llega tan rápido, por eso gana el radio. El presidente chileno de la vía democrática al socialismo es lo más cercano que encuentro en la posibilidad de un mundo distinto y bueno. Y tenemos semanas siguiendo en el periódico Excélsior  el acoso a su gobierno, y antes de los militares y sus tanques la huelga de los transportistas. Están ahorcados si la gente no tiene alimentos. “Pinches gringos”. Maldigo desde hace días. En los acontecimientos chilenos descubro la militancia política que nunca tendré en México. Canto Te recuerdo Amanda, la calle mojada con todo el fervor religioso que no me dan los rezos aprendidos. Y De pie, marchad, el pueblo va a luchar, de norte a sur, banderas de unidad será mi canto por los siguientes años. Revolución, la vida tiene sentido. Tengo que salir al mundo fuera de mí.

Qué poco sé de mí y del mundo. Para la noche la televisión ya tiene toda la historia del asalto a la Moneda. Y ya circulan las fotos que vemos todos con Allende con un casco montado y la ametralladora empuñada y la mirada en busca de los aviones del tino perfecto. En otra, un cuerpo cubierto con un zarape es presentado como el cadáver de Salvador Allende.

Al final de un día de muerte dos discursos encontrados.  Por la mañana, a punto del bombardeo y toma de la Moneda, el comunicado radial de Allende, y de él, dos frases se me quedan para siempre:

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

“Mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.”

Por la noche, la voz de Pinochet:

“Los sagrados intereses de la patria nos han llevado a realizar la triste tarea que hoy hemos acometido… Inspiración patriótica para sacar al país del caos al que lo estaba llevando el gobierno marxista de Salvador Allende… Tres años de soportar el cáncer marxista que nos llevó a un descalabro moral y social que no se podía tolerar… Por ello la decisión de extirpar el marxismo hasta las últimas consecuencias.”

Dos humanidades, entonces, dos patrias, dos naturalezas. Ganó la de la muerte.

 

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El 17 de septiembre de 1973, y con una propia y primera versión del mundo, dejo mi casa de Puebla. Creo muchas cosas en este momento. Y tengo la vida por delante para confirmar que la historia es nuestra.

Soñar un mejor mundo

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Soñar un mejor mundo.

¿Se puede soñarlo desde un mundo abstracto? ¿Un mundo sin historia?

¿Se puede soñarlo desde los ojos de esos niños del pueblo totonaco de Ixepec, en la Sierra Norte? ¿Qué alumbran sus sonrisas?

¿Desde dónde soñar un mejor mundo? ¿Se imagina un futuro igual desde un remoto caserío en la Montaña de Guerrero que desde la encristalada oficina empresarial en Insurgentes Sur del Distrito Federal? ¿Se mira igual el porvenir desde las ocho horas imparables en la línea de producción de un auto Jetta en la planta de Volkswagen que desde el ventanal que encara al mar pacífico en un condominio en Punta Diamante? ¿Con qué mundo sueñan los maestros oaxaqueños que tomaron la ciudad de México en la última semana y que pusieron contra las cuerdas a los gobiernos de Peña Nieto y Manceraq? ¿Cuál es el mundo que miran los granaderos tras sus cascos y sus toletes frente a los profesores que les mentan la madre en la Avenida Congreso de la Unión? ¿Y los alumnos que han comprado la perspectiva de empresarios emprendedores del Tec de Monterrey será la misma que la de los muchachos que encuentran su nombre en la lista de rechazados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla? ¿Qué verá el muchacho hondureño que al menos se las ha arreglado para llegar hasta Puebla y me pide una moneda en la esquina de Cúmulo de Virgo y la 11 Sur? ¿Soy yo capaz de soñar con él un mejor mundo?

¿Quién no deja de imaginar el mejor mundo para sí?

martin luther king

Martin Luther King lo soñó desde el sofocante calor de la injusticia de Mississipi, desde el despiadado racismo de Alabama, desde los brutales ghettos de las ciudades de Pensilvania. Desde ahí gritó hace cincuenta años que tenía un sueño.

Pero el suyo fue un sueño colectivo. Sus cuatro hijos a los que imaginó  que jamás serían juzgados por el color de su piel eran los hijos de todos los negros y los blancos en Estados Unidos en 1963. Soñó por todos los niños del mundo entonces.

Yo tenía ocho años de edad. Y no tenía la menor idea de la existencia de los negros de Estados Unidos. O tenía la del cine, con el negrito de la sandía en la escena final de la película de Tom Sawyer. Y cuando vi su sonrisa de mazorca en la pantalla no pensé en sus derechos civiles. Vi simplemente un niño feliz en manos de una sandía. Ninguna historia detrás de su sonrisa.

Pero no es posible entender el mundo sin historia.

funeral mlq

Funeral de Martin Luther King

 

Martin Luther King fue asesinado el 4 de abril de 1968 en Menphis, Tennessee. Así se narra en su biografía en Wikipedia

(http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Luther_King):

“A finales de marzo de 1968, Martin Luther King se desplazó a Memphis (Tennessee) para apoyar a los basureros negros locales que estaban en huelga desde el 12 de marzo con el objeto de obtener una mejora salarial y un mejor trato. A los afroamericanos se les pagaba 1 dólar y 70 centavos por hora y no se les pagaba cuando no podían trabajar por razones climatológicas, al contrario de lo que se hacía con los trabajadores blancos. Como consecuencia de las protestas pacíficas, estalló una oleada de violencia contra ellas que degeneró en el asesinato de un joven afroamericano.

“El 3 de abril, en el Mason Temple (Church of God in Christ, Inc. – sede mundial), Martin Luther hizo el discurso profético “I’ve Been to the Mountaintop” («He estado en la cima de la montaña») ante una auditorio eufórico:

No es verdaderamente importante lo que ahora ocurre… Algunos han comenzado a […] hablar de amenazas que se perfilan. ¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos? … Como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo. La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa. Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida. Puede que yo no vaya allí con vosotros. Pero quiero que sepáis esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida. Y estoy muy feliz esta noche. No tengo ningún temor. No tengo miedo de ningún hombre. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del señor!

“El 4 de abril de 1968 a las 18 horas y un minuto, Martin Luther King fue asesinado por un segregacionista blanco en el balcón del Lorraine Motel en Memphis (Tennessee). Sus últimas palabras en ese balcón fueron dirigidas al músico Ben Branch, quien iba a actuar esa noche durante una reunión pública a la que asistiría Martin Luther:

Ben, prepárate para tocar Precious Lord, Take My Hand (Señor, toma mi mano) en la reunión de esta noche. Tócala de la manera más hermosa.

“Sus amigos, que estaban dentro de la habitación, al oír los disparos corrieron hacia el balcón donde encontraron a Luther King con un bala en la garganta. Su muerte fue declarada en el St. Joseph’s Hospital a las 19.05. El asesinato provocó una oleada de motines raciales en 60 ciudades de los Estados Unidos (125 en total) que provocaron numerosas muertes y obligaron a la intervención de la guardia nacional.”

Aquel 28 de agosto de 1963, y a la vista de una insureción popular de los ciuadanos y ciudadanas de raza negra contra el racismo Martin Luther king fue capaz de decir al principio de su discurso:

“No es tiempo de darse al lujo de refrescarse o de tomar el tranquilizante del gradualismo.”

Para afirmar después: “No busquemos saciar nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del encarnizamiento y del odio.”

Eran tiempos extremos en Estados Unidos.

Martin Luther King no pudo ver crecer a sus hijos.

Soñar un mejor mundo. Sin olvidar la historia.

 

Canción Precious Lord, Take My Hand (Señor, toma mi mano), por Mahalia Jackson

http://www.youtube.com/watch?v=as1rsZenwNc

Reinvención del nuevo mundo

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tiestos

 

Lo dice con desparpajo pero con la fuerza intelectual que le han dado cuatro años intensos de estudio de un periodo fundamental para nuestra historia pero perdido en la memoria del tiempo:  el siglo XVI poblano.

“España es una invención del nuevo mundo.”

Emma Yanes Rizo, historiadora de la ciencia y la tecnología, se adentró en ese siglo remoto de nuestra fundación para contar la historia de los alfareros que del viejo mundo trajeron la tradición de la mayólica para reinventarla en los talleres poblanos.

Y sí la frase es una provocación, es también un espejo en el que se contempla el complejo y diverso entorno multicultural que fundó la ciudad de Puebla. Una invención que es posible descubrir con las técnicas de investigación modernas y la paciencia y la sabiduría del historiador oculta en los tepalcates (tiestos) encontrados en el basurero de la antigua Casa del Mendrugo y en los casi inexpugnables pergaminos en los archivos de la ciudad.

Y su dicho lo han escuchado el pasado 19 de agosto los cuatro sinodales de su examen doctoral en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, ellos mismos una prueba cierta de un mundo académico cada vez más interdisciplinario y políglota: Montserrat Galí, la doctora catalana-mexicana que nos descubrió desde 1971 con sus investigaciones la maravilla de la catedral poblana, la investigadora del INAH doctora Consuelo Maquívar, quien junto con Galí se ha convertido en un pilar de la defensa del patrimonio histórico de la ciudad de Puebla,  la joven historiadora Paula Moez, también especialista en las artes plásticas de la colonia, Alfonzo Pleguezuelo, historiador sevillano y el más importante conocedor la historia de la cerámica en el mediterráneo, y el italiano Sergio Nicolai, doctor especializado en la historia de la técnica industrial. Y están ahí para evaluar la tesis “La loza estannífera de Puebla, de la comunidad original de loceros a la formación del gremio (1550-1653)”. Justo los cien años más importantes para la construcción de la ciudad de Puebla.

Un doctorado para la historia del trabajo y para el conocimiento de la cerámica poblana, fundamental para comprender la importancia de las artes aplicadas en el desarrollo de la principal ciudad colonial en aquella primera etapa de la vida colonia.

Invención del nuevo mundo. Construcción de una nueva ciudad. Confirmación de que quienes la hicieron llegaron de todos los rumbos. Y si de España, de todas las naciones que la contenían y donde quedaron todos sus reclamos.

plato del mendrugo

Emma ha soltado su frase casi al final, ya cuando sólo falta Montserrat Galí de comentar la presentación de su tesis. Y casi en broma.

Pero ella piensa en la comunidad original de alfareros en la ciudad de Puebla. Una ciudad nueva, que quería demostrar que podía existir sin el brutal sistema de las encomiendas que fundaba la generación de riqueza en el tributo y la esclavitud, y que encontró en el trabajo de los loceros, herreros, plateros, vidrieros, carpinteros, tejedores y cuantas más artes puedan imaginarse para entender el surgimiento de un centro urbano, la explicación de su extraordinaria belleza arquitectónica.

A la vista en el salón del examen doctoral en Filosofía y Letras el mapa que ha desplegado en la pared, con los puntos identificados para los talleres de loza fina en una traza que reconozco idéntica a lo que los especialistas han demarcado para el centro histórico. Casonas alrededor del barrio de San Marcos, por ahí está la mayoría. Desde la calle de los Mercaderes (hoy la 2 Norte), hasta el arroyo que corría con el sentido de la 11 Norte-Sur en las inmediaciones de lo que tiempo después sería el Paseo Bravo. Es la comunidad original de loceros. Con ellos la reinvención de la cerámica a los modos de una ciudad que se inventaba a sí misma.

Quienes atendemos al examen de Emma Yanes y hemos escuchado su discurso en torno a la producción de cerámica mayólica en los talleres poblanos que se desarrollaron entre 1550 y 1650, y que con el tiempo y con el apelativo de “talavera poblana” legaron el más importante símbolo en la historia de la ciudad, apenas vislumbramos la profundidad contenida en la frase España es una invención del nuevo mundo.

plato del mendrugo

Qué nuevo mundo era aquel de la ciudad de Puebla en el siglo XVI.

Lo explica la doctora Galí en su respuesta a la historiadora Emma Yanes:

“La ciudad de Puebla en ese entonces –dice y se refiere a lo que acontecía en esa segunda mitad del siglo de la conquista de México, el primero en nuestra historia colonial– tenía un diez por ciento de españoles. Y todos los demás eran –y se quita sus anteojos y nos mira con sorna a los que la escuchamos– de donde ustedes quieran, díganme, de dónde, porque estaban los asiáticos, los africanos, los europeos y los americanos, era una verdadera torre de babel, hasta el punto de que se puede cuestionar cuántos españoles había si tomamos en cuenta el idioma que hablaban, porque hubo españoles que llegaron a Puebla sin saber hablar castellano, y los vascos, está demostrado documentalmente, y los gallegos también, que aprendieron a hablar castellano en Puebla. Fray Sebastián de Aparicio nunca habló castellano, y por eso no pudo llegar a ser fraile, se quedó como lego porque no podía contestar el catecismo porque no se lo sabía en castellano, y había portugueses y gallegos que apenas chapurreaban por ahí el castellano porque no lo hablaban. Y los italianos llegaban camuflados de españoles. Por lo tanto, hablar de ciudad española yo cada vez lo cuestiono más. Lo que menos se oía en las calles, y ya no digamos frente la enorme cantidad de lenguas indígenas que se oían a diario, era el castellano. Por lo tanto estamos hablando de una ciudad que quiso organizarse políticamente de acuerdo con cierto modelo de ayuntamiento español, y tampoco español, porque no correspondía a Navarra, ni a Cataluña, ni a Valencia, ni al país Vasco. Este es uno de los tantos mitos que tenemos que cuestionar, y lo demuestra la tesis de Emma Yanes, quien precisamente lo que está demostrando es que ese producto final que llamamos talavera poblana es justamente la síntesis de todas estas influencias culturales y de una realidad multiétnica, multicultural, multilingüística que era la ciudad de Puebla. Es hasta el dieciocho que se empieza a unificar, porque es la educación justamente la que va a obligar a la unificación lingüística y por lo tanto a la homogeneización cultura. Ahora que se habla tanto del multi-culti, pues eso es precisamente lo que era puebla.”

La ciudad en la que se fundían las culturas en aquellos primeros años de su historia. Poco sabemos de ella. Pero ahí están los meticulosos arqueólogos e historiadores para descubrirla. Un paso importante hemos dado con la reinvención que Emma Yanes ha logrado de aquella comunidad de trabajo en los alfares del XVI.

plato dibujo

Sobre el tema puedes ver en Mundo Nuestro

http://mundonuestro.e-consulta.com/index.php/cronica/item/la-fortuna-del-mendrugo

http://mundonuestro.e-consulta.com/index.php/cronica/item/casa-del-mendrugo-la-historia-de-la-mayolica-en-puebla

Cuando un amigo muere…

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Cuando un amigo muere

 Alejandro arroyo

 

En memoria de Alejandro Arroyo San Román.

 

Cuando un amigo viejo muere se lleva parte de la vida de uno. Y es imposible no pensar en la propia muerte, como si su partida fuera una señal certera de que el camino que sabemos que lleva a ningún lado está próximo a su final.

Y yo confirmo que no espero nada del otro mundo.

Pero pronto se abandonan esos ánimos pesarosos y entonces ganan los recuerdos, sobre todo los más antiguos, cuando éramos niños. A lo mejor el salón de clase o una escena en el recreo. Y aunque lo hayamos visto recientemente, nuestro amigo que se ha ido impone su imagen primera, la que siempre ha estado ahí, agazapada para saltar y confirmarnos que nunca dejamos de ser el que fuimos. El rostro de un niño.

Encuentro la foto en la serie que alguien tomó alguna mañana de 1972 en el campo de futbol del Instituto Militarizado Oriente, en San Manuel. La escena en la que aparece Alejandro en primer plano es un instante de la madriza que decidimos darnos los alumnos del 5B contra los del 5A, dado que los pasillos  del segundo piso en el edificio que se ve al fondo ya no bastaban para dirimir las cuentas pendientes. No ganó nadie, salvo los golpes contusos y la conciencia de que difícilmente puede haber algo mejor en la vida que tener 17 años y la capacidad para romperse la madre a la hora del recreo. Claramente se observa a Alejandro medir a un rival que no aparece en la foto pero que tiene toda la intención de lanzar un jab.

Ayer en el velorio no pude contemplar el rostro de Alejandro. Sus familiares y sus muchísimos amigos ganaron la primera línea. Un muchacho joven llora en silencio. Por un momento me veo a su edad, una media tarde de mayo de 1971, papá ha muerto sin cumplir 59 años, como Alejandro, y ha tenido que dejar a sus hijos. Ya no me ve llorar. Cuánta historia suya ha  dejado sin contarme.

Y luego la misa y los sacerdotes. Y los vanos esfuerzos humanos por aferrarse a la tierra.

Descubro a Gonzalo, otro amigo viejo,  jesuita, que lleva el oficio. Ahora está cerca de Alejandro.  Y con él la gente que mira al frente y se mantiene en sus cavilaciones, mientras afuera de la sala funeraria los corrillos suben de tono para confirmar que de eso se trata la vida: mirar de lado la muerte de los otros, y hablar, dar abrazos, hacer como que se reza y se participa en una explicación de la vida que imaginaron otros.

Que la vida tiene sentido. Que morir no es desaparecer para siempre.  Tener fe en ello… Ese ya no es el problema de nuestro Alejandro.

Lo sigo viendo niño, en el patio del Instituto Oriente de la 21 Sur, jugando espiro.

Y luego el abismo, los años largos que nos llevaron por otros rumbos. Un encuentro por ahí, con otros amigos, llena de repente el vacío: qué ha sido de cada uno.  Y veo que no ha dejado el cigarrillo, y que no ha perdido el pelo, y que nos sigue mirando serio pero siempre en la esquina de la ironía, sonriendo.

Como en aquella madriza en el campo futbolero…

Y luego el silencio. Después la alerta que da un amigo. Y sus llamados al auxilio divino. Y su certeza de que en la muerte hallará mejor cobijo.

Y yo ahí, mirando al joven de aquella tarde de 1971.

colegio oriente