Archiv para septiembre, 2013

Julia Carabias: demasiadas llamadas de atención para México

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Somos expertos contadores de muertos. Y los funcionarios tienen todo el tiempo en sus manos para aparecer en conferencias de prensa con la suma al día. Y la foto que acompaña la declaración ofrece la imagen repetida con Gilberto en 1988 en Cozumel, Paulina en 1997 en Acapulco, la catástrofe serrana de 1999 en Puebla, y Tabasco en el 2007, y Chiapas en el 2009, y Veracruz en el 2012: los rescatistas cargan un cuerpo en el lodazal de la desgracia mexicana.

jornada 23 sept

Pero hay voces capaces y probadas que nos recuerdan los pasos mal andados por una modernidad que se estrella contra la inclemencia de nuestra estupidez.

Pero hay voces capaces y probadas que nos recuerdan los pasos mal andados por una modernidad que se estrella contra la inclemencia de nuestra estupidez.

 

Entrevistada el lunes 23 por Angélica Enciso en el diario La Jornada, la bióloga Julia Carabias Lilo, cabeza principal del esfuerzo múltiple dado en los años noventa por la sociedad mexicana en la construcción de una política ambiental que fundara mejor nuestra relación con la naturaleza, señala la causa del desastre reciente en Guerrero: la nula aplicación de las políticas ambientales.  Con ella como Secretaria de Medio Ambiente en el régimen de Ernesto Zedillo, se sentaron las bases institucionales para un ordenamiento ecológico estratégico. Está visto que en México no se les hace ningún caso.

 

Recojo aquí sus palabras, un recordatorio certero de las consecuencias que tiene para la vida de miles de personas el crecimiento económico a cualquier costo.

 

Dice Julia Carabias:

 

“El tema ambiental es marginal en los planes de desarrollo; el crecimiento económico está por encima de los criterios ambientales y, a pesar de que el país ya cuenta con instrumentos de política ambiental, no se aplican.

 

“Después de los estragos causados por el huracán Paulina en Acapulco, en 1997 se sentaron las bases para un ordenamiento ecológico de ese municipio, pero ni las autoridades locales ni las federales lo continuaron, quedó en el olvido.”

 

“Este proceso se combinó con el del ordenamiento del parque nacional El Veladero, en ese municipio guerrerense. Los procesos son largos, no dio tiempo de decretarlos, pero se sentaron las bases, y quedó olvidado; eso se está pagando ahora.

 

“Los humedales que forman parte de la laguna de Tres Palos y la costera en estos últimos diez años fueron urbanizados; eran palmares y zonas de desbordamiento de la laguna. Ahora son grandes almacenes, hoteles, fraccionamientos, calles… pavimento. El agua no perdona y va a salir por donde pueda.

 

“Era muy claro que se trataba de zonas de humedales y ahora allí ocurrió el desastre, a consecuencia de políticas de otorgar licencias de construcción sin responder a las condiciones ambientales.

 

Laguna de Tres Palos

 

“México está ubicado en una zona de alta vulnerabilidad ante fenómenos hidrometeorológicos extremos, y la presencia de dos tormentas de manera simultánea no es la primera vez que ocurre.

 

“El cambio climático está haciendo que estos fenómenos hidrometeorológicos extremos se presenten con mayor frecuencia, por un lado, pero por otro se dan en sitios que están mal ocupados por la población, por un proceso de desarrollo sin planeación. Es una combinación: la condición natural, el incremento de estos fenómenos por el cambio climático y un mal desarrollo que hemos tenido, sobre todo el siglo pasado y lo que va de esta década.

 

“En el país, lo que sigue imperando es un crecimiento económico por encima de los criterios ambientales. En el mismo Plan Nacional de Desarrollo se sigue considerando el tema ambiental como una parte marginal, que no obstaculice el crecimiento, en lugar de plantear el tipo de crecimiento necesario para garantizar que este capital natural, que es muy rico, no se altere y no sufran cada vez más las presentes y futuras generaciones.

 

“No se está dando suficiente respeto a la naturaleza; esto es un hecho. Se debe incluir en los planes de desarrollo y aplicar todos los instrumentos que se han venido gestando en las dos últimas décadas de política ambiental: está el ordenamiento ecológico del territorio nacional, que se debe instrumentar a escalas local y regional; hay un atlas de riesgo que es necesario actualizar; existen instrumentos de impacto ambiental que resultan estorbosos para los promoventes de proyectos de desarrollo, más que una ayuda para planear las cosas de manera correcta.

 

“Los fenómenos que se han vivido en los días recientes implican un enorme retroceso en los intentos de avance de ofrecer a la población bienestar social, pues se pierde en infraestructura, como escuelas, hospitales, carreteras, luz y red de agua potable, y hay que reconstruir, pero no se puede seguir reconstruyendo sobre la base de lo que está mal hecho. Hay que hacerlo con criterios que obliguen a incorporar estos elementos que nos está anunciando la naturaleza. Si no, sin duda alguna, siempre será peor.

 

“Este es otro llamado de atención, pero ya tenemos muchos, y se repite, y se sigue repitiendo. En años pasados hemos tenido episodios semejantes. No olvidemos el caso dramático de 2009 en Chiapas, en 2007 en Tabasco, la sequía extrema de este año. Ahora estas tormentas.

 

“El cambio climático está vinculado. Pero precisamente enfrentar el cambio climático requiere de acciones de mitigación, reducir emisiones que provocan el calentamiento, y adaptarnos a estas condiciones que ya son un hecho. Aunque es un fenómeno de solución global, cada nación debe hacer su parte. La Estrategia Nacional de Cambio Climático tiene un capítulo de adaptación; ahí están las medidas, se tienen que implementar.”

carabias

El agua en México toma su revancha

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Devastación y muerte en medio país. Y el lago Chapala renovado.

Los dos extremos del México florido y espinudo del poeta Neruda.

reguiletes sobre México

Desde 1958 no veíamos un fenómeno así: los nubarrones en reguilete asomados desde los océanos inauditos, como desde dos balcones que rebosan flores de algodón. Y traen la vida y la muerte. Las decenas de víctimas en Guerrero, Veracruz, Puebla y demás dan cuenta del hecho contundente: el agua reclama sus espacios históricos. Y no sabe de protección civil ni de cambios de uso de suelo. Simplemente recupera por un tiempo breve su territorio, y arrasa cuanto encuentra a su paso. Chilpancingo, Acapulco, Misantla, Tlatlauquitepec, son los nombres que hoy ganan los cabezales en los medios de comunicación, como en 1999 lo fueron los pueblos de la Sierra Norte o en el 2010 los pueblos tabasqueños de la cuenca del Grijalva.

Niños y ataúdes

 

La niña nos mira con el fondo de los ataúdes. ¿Qué explicación podemos darle a sus ojos interrogantes? Las veladoras alumbran los féretros campesinos montados sobre frágiles soportes, similares a los que no pudieron salvar la vida de sus ocupantes. ¿Y la cubeta? ¿Puede haber metáfora más rotunda?

Agua.org.mx es el centro virtual de información ¿que desde el año de 2004 ofrece herramientas de información para mejorar la gestión y mejor aprovechamiento del agua en México.  Este portal opera con el patrocinio de la Fundación Gonzalo Río Arronte, I.A.P , y nos permite seguir en detalle todo lo que ocurre alrededor de esta problemática estratégica para la sustentabilidad del país. Nos sirve también ahora para seguir con detalle los acontecimientos de los últimos días.

 

http://www.agua.org.mx/h2o/index.php?option=com_content&view=article&id=27192:estado-de-emergencia-por-qingridq-y-qmanuelq&catid=61:noticias-nacionales&Itemid=300054

La galería fotográfica que publicamos en Mundo Nuestro da una idea de la profundidad de la tragedia en un país que, año tras año, comprueba la gravedad de sus errores. Las fotografías aparecieron en distintos medios de comunicación en el país, y fueron recogidas por el portal Agua.org.mx

 

1973, ¿la historia es nuestra?

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Tres martes de 1973 que marcaron mi vida a los dieciocho años. Y un primer sendero en mi historia personal.

 

Martes 1 de mayo, balacera en el centro de la ciudad con saldo de cuatro estudiantes muertos por la policía local. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que la ciudad también tiene modos extremos en manos de un poder fanático.

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Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/la-historia-es-nuestra-1-de-mayo-de-1973

 

 

Martes 28 de agosto, terremoto en Ciudad Serdán y Orizaba. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que para la pobreza la naturaleza tiene modos extremos y que puede borrar en un minuto un pueblo entero.

 

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Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/pobreza-y-naturaleza-chalchicomula-28-de-agosto-de-1973

Martes 11 de septiembre, golpe de estado en Chile. Cuando por primera vez en tu vida entiendes que un imperio tiene modos extremos y que puede borrar en un minuto el sueño de un país entero.

 

moneda bombardeada

 

Click a Galería fotográfica: http://mundonuestro.e-consulta.com.mx/index.php/cronica/item/los-sagrados-intereses-de-la-patria-11-de-septiembre-de-1973

 

17 de septiembre 1973. Cuando por primera vez en la vida entiendes que tomar una decisión extrema a  los dieciocho años marcará para siempre tu destino.

 

1

La balacera la escuchamos después del mediodía. Primero de Mayo de 1973. No hay clases, y sí desfile obrero oficial que el gobierno ha decidido que marche por la 25 Oriente-Poniente. Pero este no será un día festivo cualquiera.

A la distancia se escuchan claramente los balazos. Trepo a la azotea de la casa de la 15 Sur en el barrio de Santiago, a unas cuantas cuadras del Paseo Bravo. Escucho y no tengo idea de lo que ocurre. Y no tengo la costumbre de prender el radio. Y tengo la seguridad de que en el radio no se informa nada. Y estoy ahí, adivinando entre tinacos y tendederos, por entre las copas de fresnos y jacarandas, con la mira en las torres de catedral, y me encabrona no saber nada, con un vocabulario breve que no da más que para decir “hay un movimiento estudiantil”, “van a correr a los FUAS de la universidad” , “son los mochos de comunismo no, cristianismo sí”, “son los estudiantes que dicen que hay que darle en madre a la burguesía”.

Todo pasa fuera de mí: mi ciudad está con otros, viviendo plenamente su pequeña guerra civil, totalmente desocupada de mí. Los obreros desfilan y echan porras al gobierno y le agradecen la vida al señor presidente. El gobernador, que no le ha dicho a nadie que ha armado con rifles de alto poder a sus judiciales, cumple con su papel de principal en la tribuna, y en la fila los líderes charros. Los estudiantes recorren muy temprano las avanzadas obreras para repartir propaganda contra el charrismo sindical, esa categoría analítica que todavía forma parte del lenguaje común entre los obreros, en la conciencia de su sometimiento. La policía detiene a unos de los muchachos. La voz corre rápido por la 2 Sur hasta el Carolino. De inmediato se llama a mitin en la Plaza de la Democracia, ahí frente a la iglesia de la Compañía, y la llaman así desde tiempos de Madero, pero todavía los coches circulan por la 4, y solo hay un pedacito de plaza, suficiente para organizarse, y desde ahí están apostados, y hay estudiantes, y hay pueblo y abundan los sombreros, y no es que haya mucho más sol, es que México todavía se guarda en la sombra de paja campesina, y ahí están todos, en el centro del centro, en el Carolino y la Compañía, y por eso ya no hay manera de que desfile alguien y le eche porras a quien le digan sus líderes. Ni te acerques gobierno, porque habrá chingadazos. Y la patrulla incendiada sobre la Maximino, y los Garitas Panteón cruzados en la esquina de la 2 y el zócalo, y los judiciales francotiradores que encuentran sus atalayas con los M1 cargados y el semblante dispuesto, y el gobernador que ve pasar los puños altivos de los electricistas y las matracas sumisas de los ferrocarrileros, y un asistente que le dice que ya hay un buen jaleo en el centro.

El recuento de la balacera al día siguiente es de cuatro estudiantes muertos y un número no determinado de heridos. El gobernador Bautista O’farril declara que “si nos reciben a tiros, contestaremos a tiros”. No durará mucho, luego de su declaración y la que le sigue: “En la actualidad la policía local está debidamente armada y tiene la habilidad necesaria para imponer el orden… La policía tiene órdenes para matar de un tiro al que atente contra la paz pública.” Pero por unos días todavía será el gobernador y el baluarte principal contra la universidad tomada por los comunistas.

Un enorme funeral-manifestación recorre las calles el día 3, camina de día hasta el Panteón Francés y regresa de noche al centro de la ciudad. Y yo estoy ahí, en la azotea, asomado a una ciudad que es mía pero que se mueve ajena, como las copas de los fresnos y jacarandas que el viento mece, despreocupados en absoluto por mi destino.

 

2

Tenía 18 años y nunca había sentido terror. Ni había conocido el dolor profundo por unos muertos que no son los tuyos. Y que en un instante pueden sumar quinientos. Y que veré tendidos horas más tardes, en aquella calle de Chalchicomula envuelta en escombros y llanto. Es el martes 28 de agosto de 1973.

A las cuatro de la mañana llegó. Se presentó en un vaivén que me despertó. “Está temblando”, pensé, y quise bajar de la cama, pero el movimiento cambió y todo, cama, yo, buró, ropero, empezó a rebotar contra el suelo en un conjunto de taconazos sin freno. No hay camino más franco para abrazar al pánico. Tieso, agarrotado, ni el pensamiento se mueve en esa locura. Ni siquiera pensé “voy a morir”.

Siempre había temblado en Puebla. En la casa de la 15 Sur en la que vivió mi familia desde el año en que nací, 1955, una lámpara en el pasillo anunciaba la gravedad del sismo. Nunca le dijimos “sismo”. Sólo decíamos “está temblando”, y hasta esa madrugada la única conciencia que teníamos de las consecuencias materiales de un temblor se expresaba en el ángel caído en la ciudad de México en 1957. El “está temblando” nunca había pasado de ahí. Que la tierra se moviera no producía catástrofes, ni amontonaderos frente a un edificio derruído, ni féretros tendidos a lo largo de una calle entre los escombros de San Andrés Chalchicomula.

Terror en la madrugada. Horror a la media tarde. Tardamos una hora en avanzar hasta el centro del pueblo, como si nadie quisiera llegar, ni las decenas y decenas de camiones con ayuda que ya llega desde todos los rumbos pero por una sola carretera, y que lo hace tan solo para corroborar la razón de tanta víctima a las que el adobe y la pobreza le cayó en la cabeza. Con mis ojos puestos en ese tendedero de muertos contemplo un instante como si viera una película. Hemos venido cinco amigos con ánimo de ayudar en lo que se pueda. No hacemos nada. Ya los cuerpos ocupan la calle a la espera de los ataúdes que vienen por carretera. La mayoría de los techos y paredones que los han matado eran de edificios de una sola planta. Adobe y piedras en un aldeas y pueblos que siempre han estado aquí y cuyos nombre resuenan: Quecholac, Tenango, Santa Úrsula, Felipe Ángeles, Chiconquiac, Tlachichuca, Cuauhtemoc, Soapan, Río Valiente, Soltepec, Mazapiltepec, Tlacotepec, Tecamachalco, Ocotengo, Santa Inés de Borbolla, Tlanalapa, Nopalucan, Guadalupe Victoria, Tepexi, Guadalupe Victoria.

Más de 541 muertos ahí, dirá El Sol de Puebla.

Contemplo. Tengo 18 años. La vida pasa y quita fuera de mí. No hacemos nada, digo, ¿y qué país es este que se derrumba tan fuera de sí.

3

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo.” Su voz llegó después del mediodía, y por la radio que no escucho. Lo he hecho esta mañana porque el run run llegó atropellando todo: golpe de estado en Chile, y está pasando ahorita, en esta mañana del 11 de septiembre de 1973.

La voz de Allende no es nueva para mí. La recuerdo de su discurso de Guadalajara, en su viaje no muy lejano en el tiempo a México. La comunicación no llega tan rápido, por eso gana el radio. El presidente chileno de la vía democrática al socialismo es lo más cercano que encuentro en la posibilidad de un mundo distinto y bueno. Y tenemos semanas siguiendo en el periódico Excélsior  el acoso a su gobierno, y antes de los militares y sus tanques la huelga de los transportistas. Están ahorcados si la gente no tiene alimentos. “Pinches gringos”. Maldigo desde hace días. En los acontecimientos chilenos descubro la militancia política que nunca tendré en México. Canto Te recuerdo Amanda, la calle mojada con todo el fervor religioso que no me dan los rezos aprendidos. Y De pie, marchad, el pueblo va a luchar, de norte a sur, banderas de unidad será mi canto por los siguientes años. Revolución, la vida tiene sentido. Tengo que salir al mundo fuera de mí.

Qué poco sé de mí y del mundo. Para la noche la televisión ya tiene toda la historia del asalto a la Moneda. Y ya circulan las fotos que vemos todos con Allende con un casco montado y la ametralladora empuñada y la mirada en busca de los aviones del tino perfecto. En otra, un cuerpo cubierto con un zarape es presentado como el cadáver de Salvador Allende.

Al final de un día de muerte dos discursos encontrados.  Por la mañana, a punto del bombardeo y toma de la Moneda, el comunicado radial de Allende, y de él, dos frases se me quedan para siempre:

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

“Mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.”

Por la noche, la voz de Pinochet:

“Los sagrados intereses de la patria nos han llevado a realizar la triste tarea que hoy hemos acometido… Inspiración patriótica para sacar al país del caos al que lo estaba llevando el gobierno marxista de Salvador Allende… Tres años de soportar el cáncer marxista que nos llevó a un descalabro moral y social que no se podía tolerar… Por ello la decisión de extirpar el marxismo hasta las últimas consecuencias.”

Dos humanidades, entonces, dos patrias, dos naturalezas. Ganó la de la muerte.

 

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El 17 de septiembre de 1973, y con una propia y primera versión del mundo, dejo mi casa de Puebla. Creo muchas cosas en este momento. Y tengo la vida por delante para confirmar que la historia es nuestra.