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¿Quiénes son los monstruos? La doble moral de las redes sociales

Luis Alberto Martínez Álvarez

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“Qué seguro y cómodo, acogedor y amistoso parecería el mundo si los monstruos y solo los monstruos perpetraran actos monstruosos. Contra los monstruos estamos bastante bien protegidos, y podemos descansar seguros de que estamos protegidos contra los actos perversos que los monstruos son capaces de realizar y que amenazan con perpetrar”. Zygmunt Bauman

Por muchos años la sociedad mexicana había tenido muy fácil la tarea de identificar al bien y al mal, de acomodar con la mínima de las dificultades cada suceso, cada persona, cada cosa en uno de ambos grupos.  En caso de no poderlo hacer con las escasas herramientas que la familia, la educación formal y la sociedad le brindaban siempre quedaban los medios de comunicación, los formadores de opinión pública. La radio, el periódico y la televisión se encargaron por décadas de ayudar a los mexicanos a colocar etiquetas y a identificar a “nuestros monstruos”. Ya que como decía Bauman al tenerlos identificados nos sentíamos a salvo.

Así, mientras “Las Poquianchis”, “el cocinero de los Amezcua”, El “Señor de los Cielos” o la “Mataviejitas” eran colocados por la prensa y sociedad en la bolsa de los malos, de los asesinos; “El Pentapichichi” Hugo Sánchez,  John Lennon o Lady Diana se colocaban inmediatamente en la inmaculada bolsa del bien.

Aprendimos a odiar a los políticos y amar a los futbolistas y los cantantes, aprendimos que el Chapo –hoy extraditado- tenía el papel del villano, que Carlos Salinas debía regresar todo lo que se robó, que Marcos era un héroe encapuchado con pistola y que Juan Pablo era el “Papa Amigo”.

Si algún grupo pensaba que tal o cual estaba en la bolsa equivocada probablemente había una editorial en algún periódico, se repartían algunos panfletos, o se hacía una manifestación en la plaza más cercana para tratar de cambiarlo de bolsa. No había pierde, los monstruos estaban bajo control.

Pero pasó que con la llegada de internet y las redes sociales se nos difuminaron los monstruos, las dinámicas de comunicación, percepción y generación de opinión pública cambiaron. Pasamos del dominio de los medios al dominio de las audiencias. Pasó que desde el “Juai de Rito” las audiencias tomaron el control de lo que los comunicadores debían informar. Tuvieron el control para poder elegir a sus villanos por sí mismos, sólo que con las mismas (o menos) herramientas éticas, familiares, educativas o ciudadanas.

Con las carencias de la educación formal actuales, la crisis de ciudadanía y pensamiento en colectividad, y con las secuelas de una ética y valores alienados por las decadentes televisoras, arrancamos la era digital con unos mexicanos recién transformados por la hiper-conectividad  en usuarios, en audiencia que razona únicamente en función de las emociones.

En este sentido, el más reciente artículo arbitrado del investigador y teórico del periodismo digital, Ramón Salaverría “To Share or Not to Share” que analiza el tipo de contenidos más compartidos por los usuarios en las redes socio-digitales, se señala la casi irremediable tendencia al contenido que excita a los usuarios, que los emociona, que evoca fuerte sentimiento positivo o negativo, que busca polémica y con el que se conectan emocionalmente. Los resultados de esta investigación confirman la fascinación de la audiencia por asomarse a las vidas de otros, ya que las historias con un valor de noticias de interés humano fueron, por mucho, las más compartidas.

Aunado a esta tendencia emocional, se suman los nuevos patrones de comportamiento ligados a los tiempos actuales.

El mismo Zygmund Bauman señala que uno de los principales rasgos de la modernidad es la abolición de la privacidad, esta que nos conduce a la manipulación de los secretos de la gente, a la intromisión de su intimidad.

La privacidad, la intimidad, el anonimato, el derecho al secreto quedan totalmente relegados ante el imperativo de la modernidad, ante las comodidades y satisfacciones de los artefactos.

Así, el usuario está obligado a seguir los estándares impuestos por las fábricas de celebridades públicas; los medios  están obligados a ser extremadamente conscientes de que cuanto más íntimos, provocativos y escandalosos sean los contenidos, más atractiva y exitosa será la promoción y mayores los índices de audiencia.

Compartimos e interactuamos en las redes sociales con las vísceras 

En el presente de la era digital, el de la llamada sociedad de la información, tenemos una masa de mexicanos hiper-conectados, cuyas emociones y pasiones son la herramienta casi única para construir su criterio y donde la súper exacerbación de lo privado mueve sus conciencias en forma de memes, videos, ladys y lords.

Los mismos que celebraron la muerte a sangre fría de cuatro asaltantes en manos de un “héroe urbano anónimo” en un camión, son los mismos que se escandalizan por la balacera que propinara un adolescente en una escuela de Monterrey. La venganza como emoción movió las redes, de igual forma que lo hizo el espanto de ver a unos niños recibir un balazo.

Los mismos que compartieron hasta el cansancio la golpiza de un taquero a una joven comensal  o la imagen de un pequeño niño sirio muerto en el mar, son los mismos que pedían no compartir el video del referido tiroteo de Monterrey. En el primer caso nos movió la impotencia ante el lugar común de la fragilidad femenina, en el segundo, la rabia y la empatía ante la fragilidad infantil en el escenario de una guerra sin sentido.

Las calles se llenaron de barricadas, y las redes sociales de alarma, nos movió el miedo, nos movió la incertidumbre ante los saqueos y videos que se compartieron una y mil veces.

Aurelio Nuño fue identificado como el villano por una impertinente niña que lo hizo ver mal ante el dedo flamígero del usuario, el jurado acusador del hashtag y el trendtopic.

Rubí, la quinceañera, fue la mártir y la princesa del cuento de las celebridades efímeras.  De su intimidad, de su correspondiente derecho como menor de edad a tener una privacidad nadie se quejó, se pidieron nombres, apellidos, detalles, todo para poder saciar la necesidad de observarnos en el ridículo del otro.

La sociedad mexicana construye a sus propios héroes y villanos en internet, “como Dios le da a entender” sólo que ya no son pocos, son miles, tantos como celulares y computadoras hay, tantos como cámaras y cuentas de Facebook existan. En el panóptico de hoy vigilamos a todos, apuntamos la cámara de nuestro celular a todos queriendo conocer cada detalle, y al mismo tiempo nos dejamos ver, creemos que sólo observan de nosotros lo que nosotros queremos, desconocemos al observador y no lo vemos. Héroes y villanos ahora los hay en todos lados.

Por supuesto que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos por tratar de proteger a las personas, a los niños, de los efectos de la actual forma de comunicación de masas, esa a la que la audiencia mexicana se está adaptando, con lo poco que tiene, con lo poco que puede.

Pero el camino no está dentro del Internet, está fuera de él. Por si mismos, los periódicos no formaron a sus lectores, estos mismos no aprendieron a ser radioescuchas gracias a la radio ni televidentes gracias a la televisión. Su condicionamiento social, su limitación educativa, su predisposición cultural y su formación ética y cívica los hicieron adaptarse a su condición de lector, radioescucha, televidente y ahora en usuario. Sólo que a diferencia de los anteriores, el usuario puede transgredir no sólo la agenda mediática, sino poner en conflicto ético a los mismos medios.

La emergencia ante esta dinámica de comunicación y sus efectos posiblemente más devastadores que la televisión parece obligarnos a la búsqueda inmediata de mecanismos para adiestrar y formar a las audiencias del presente, pero sobre todo las del futuro.

¿Por dónde empezar? Ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta la próxima.

13 errores de principiante para desperdiciar un gran evento en redes sociales.

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Una correcta operación de las redes sociales y su aprovechamiento como canal de comunicación puede magnificar el más sencillo de los eventos, o al contrario, reducir y encerrar en 4 paredes eventos que a pesar de su inversión, magnitud y despliegue técnico tienen poca proyección al exterior.

Este fin de semana presencié directamente como la falta de experiencia, la soberbia en el manejo de redes sociales, la falta de coordinación y el total desconocimiento en elementos básicos de comunicación lapidaron la presencia web y social alrededor de un evento magno, del que al final pocos se enteraron.

  1. No contar con un plan de datos para cubrir un evento desde cuentas oficiales. No todos los recintos tienen wifi disponible y abierto, mucho menos, y por lógica pura, cuando en el evento hay más de 500 asistentes, andar pidiendo celulares o abandonar tu comunicación oficial por falta de red, es imperdonable, actualmente hay planes de datos muy económicos y accesibles, no hay que ser tacaño, cómprense unos cuantos megas.
  2. No preparar una estrategia previa. Manejar redes sociales implica hacer la tarea antes del evento, hay que plantearse objetivos, construir mensajes y manejar tiempos, aventar publicaciones sin ton ni son, sin objetivos y sin un análisis previo a su construcción no solo es de novatos, es irresponsable.
  3. Equivocar el enlace a tu marca principal. Podrás quizá comerte una letra en una publicación, podrás en todo caso equivocar una palabra, pero jamás puedes poner la url de tu marca mal escrita y llevar a tus posibles lectores a una página inexistente.
  4. Publicar y borrar mensajes. Si 2 o más personas manejan la misma cuenta, una nunca puede borrar las publicaciones de otra a menos que presente errores, y mucho menos borrarlas porque “opacan sus publicaciones” Eliminar publicaciones genera mala reputación entre los seguidores y crea falsas ideas en ellos.
  5. Pensar el trabajo en forma individual. Una de las principales fortalezas de cualquier campaña en redes sociales es el trabajo colectivo, involucrar a todos los actores, a todos los interesados, y preferentemente crear un equipo coordinado de personas que aporten al mismo fin.
  6. Pésimo manejo de fotografías. Si tu evento cuenta con todos los reflectores y tienes decenas de fotógrafos profesionales que te pueden brindar imagen, porqué utilizar un iPad para generar imagen principalmente en Facebook. Las fotografías de dispositivos móviles jamás superarán a un lente fotográfico profesional, y no pueden sustituirlo a menos que lo que se retraten sean momentos o situaciones específicas como ‘selfies’, detalles o elementos muy particulares. Si el principal producto de tu evento es la imagen, debes utilizar buenas imágenes y no andar haciendo el ridículo paseando un Ipad entre fotógrafos. Por cierto hace tiempo que dejó de verse novedoso cubrir un evento con iPad.
  7. No apegarte a una frecuencia de publicación (post-rate). Cada red social, dependiendo de su número de seguidores o likes y de la hora, el día y la magnitud el evento obliga a quien la maneja a calcular una frecuencia de publicación que no sature al usuario pero que tampoco lo abandone. Subir cada hora un ‘tuit’ es nefasto mucho menos en un evento que genera información tanto gráfica como discursiva en cada momento, demostrando abandono y falta de seriedad.
  8. Abandonar o usal mal el Hashtag de tu evento. Si ya es un error fatal construir un hashtag sin planeación previa ni objetivos, abandonarlo o no utilizarlo en la mayoría de tus publicaciones puede generar, como sucedió, confusión y ambigüedad entre tus seguidores. Facebook también tiene Hashtags desde hace un tiempo, si no los usas estás frito.
  9. Fracasar al integrar a otros actores. Previo a los eventos debe generarse una Lista de Menciones en la que se apuntan a cada uno de los conferencistas, actores y personas involucradas a tu evento que puedan generarte un mayor impacto, es necesario promover la interacción con ellos y construir una red de participación. Las reglas dicen también que las publicaciones deben balancear entre posteos, réplicas y retuits y entre menciones y respuestas. No todo es tuitear y retuitear
  10. Una cuenta institucional, jamás se usa como una cuenta personal. El discurso de una cuenta institucional, sus mensajes y comunicados jamás deben tratarse como una persona, se debe evitar incluir valoraciones, expresiones coloquiales o discursos simples, sobre todo si la cuenta oficial pertenece a una universidad o institución educativa. La construcción de un personaje o de un discurso coloquial sólo es permitida cuando así conviene a un objetivo particular.
  11. No leer ni prepararse correctamente. Un buen estratega está constantemente leyendo sobre técnicas de comunicación, y estrategias de redes sociales, aunque en este caso es evidente que no se leyeron los principios básicos de comunicación web. Situación que compromete el prestigio de cualquier institución.
  12. No analizar sus estadísticas. Es muy importante que antes, durante y después de cualquier campaña se revisen las estadísticas de impacto de tus mensajes y se tomen decisiones para contrarrestar o para amplificar un efecto.
  13. Dejarse rebasar por externos. En esencia no está mal, uno de los detonantes de éxito de una campaña es cuando otros actores se hacen protagonistas de la misma, el problema radica cuando medios externos y agentes externos levantan tu campaña institucional por deficiente.

Son sólo los principales y más notorios errores, hubo más pero se me acaba el lienzo. No se trata de hacer leña del árbol o la campaña caída, se trata de comprender que más allá de la percepción personal que uno tiene del manejo de redes sociales, hacerlo a nivel institucional conlleva responsabilidades y mucho esfuerzo.

Por cierto gracias a la ineficiencia de un operador salió esté post, y mejor aún, un estudio de caso documentado que servirá para cursos y para análisis de nuestra empresa.

De la censura de internet y otros demonios

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Cuando Enrique Peña presentó su iniciativa de Ley de Telecomunicaciones, a todo mundo se le pararon los pelos de punta, y con justa razón considerando que la iniciativa pretende censurar los contenidos de Internet y restringir su uso a conveniencia del Estado. Sin embargo, las protestas, el escándalo y la histeria colectiva comenzaron a surgir cuando se detallaron los puntos clave de estas reformas en materia de Internet y cuando diversos grupos sociales, reconocidos activistas, intelectuales y uno que otro chairo ciber-activista comenzaron a organizar protestas masivas desde la red. Particularmente creo que se está pensando con el teclado caliente y no con la mente fría.

Desde que el mundo es mundo y el poder tiene el poder, los intentos por censurar los canales de comunicación e información realizados por quien ostenta la autoridad han sido muchos, muy variados, algunos sangrientos, otros sutiles, muchos manipuladores y todos con la fuerza de las leyes del poderoso.

Post_24_Prohibir_librosLos antiguos manuscritos eran privilegio de algunas castas, su reproducción era controlada por la iglesia y los canales de comunicación libre eran sólo orales y de poco alcance, ¡vaya, hasta a los juglares les dieron sus 2 o 3  chingadazos entre pueblo y pueblo!. La llegada de la imprenta implicó la reproducción más rápida de información, y con ello la comunicación con elementos impresos se extendió en el pueblo. Pronto también fue controlada y la producción de libros y panfletos fue legislada y censurada por los poderosos. A raíz de la proliferación de periódicos, tabloides, revistas, etc y la mejora de los mecanismos de impresión, la comunicación impresa se volvió masiva y con ello se dio la posibilidad de generar críticas y mensajes libertarios opositores a las cotas de poder, situación que desató una intensa lucha entre los gobiernos y las editoriales por el control de los contenidos y la restricción del uso.

El radio, y posteriormente la televisión, detonaron aún más la masificación de la comunicación, entonces un mensaje de cualquier índole ahora podría llegar a más personas; sin embargo, estos medios requieren 2 elementos para ser funcionales: el uso de una frecuencia y la inversión cuantiosa para transmitir en ella. Por ello fueron presas fáciles de la ley de los poderosos y, salvo contadas excepciones, fueron fácilmente controladas, estableciendo principalmente restricciones sobre el espectro radial.

el-imparcial1En todos los casos, la lucha no sólo significó la legislación, la persecución o la restricción en el uso de los medios de comunicación referidos, también ha existido la compra, apropiación y patrocinio que ha permitido una estrecha y cómoda relación entre quienes también han visto a los medios como la oportunidad de capitalizar y hacer rentables la transmisión de las versiones oficiales.

El surgimiento de Internet y la consecuente apertura de nuevos canales de comunicación, y sobre todo la extrema facilidad y velocidad para compartir información, desató un fenómeno social, económico y cultural que trastocó la dinámica del mundo entero.

Cuando Tim Berners Lee concibió Internet partió de una máxima premisa: “que cualquier persona pueda compartir información con cualquier otra, en cualquier lugar”. A partir de entonces han existido muchos intentos por censurarla, por legislarla y por tanto de establecer un control sobre ella.

El mismo Berners Lee ha denunciado a los proveedores del servicio de internet (ISP´s) por ser los principales culpables de colaborar con los gobiernos para frenar el tráfico con los sitios y organismos con los que no ha realizado acuerdos. También en todo el mundo se ha acusado la participación del gobierno en el constante  monitoreo de los hábitos online de las personas y su información privada, poniendo así en peligro importantes derechos humanos.

Esta lucha lleva ya un buen rato en todo el planeta, tenemos que estar conscientes que el impacto tan veloz que han tenido estas nuevas tecnologías ha sorprendido a los mismos gobernantes, y si tomamos en cuenta que en el tercer mundo la legislación y las acciones reformistas implican burocracia y acuerdos, estamos ante un gobierno que está llegando tarde a la pelea.

Considero entonces innecesario y hasta ocioso todo el despilfarro de energía que se ha dado en las redes sociales en torno a  #maspoderalpoder #EPNvsInternet y #ContraelSilencioMX, teniendo en cuenta que el aparato gubernamental siempre se ha hecho sordo y ciego en torno a cualquier manifestación física y virtual originada en las redes por muy voluminosa que esta sea. Basta recordar la campaña #NiunVotoalPRI en el contexto de las elecciones presidenciales o #ElPetroleoEsNuestro respecto a la reforma energética y la consecuente privatización del petróleo.

También lo considero innecesario considerando que algo que destaca históricamente a la clásica vileza priísta empoderada es su capacidad de manipulación de la opinión pública, a sabiendas que la lucha por la libertad de Internet es un tema actual a nivel mundial que se ha detonado a partir de fenómenos como WikiLeaks o el espionaje del gobierno norteamericano a países Latinoamericanos. El gobierno lanzó un irresistible trozo de carne para entretener a toda la opinión pública atrapada en las redes sociales, brindándoles un próximo y meritorio triunfo cuando el intento de reforma se venga abajo y las iniciativas claramente importantes que “nadie entiende” y en las que pocos ponen atención, hayan sido aprobadas sin que medie una protesta de las voces que estarán ocupadas vitoreando su propio triunfo.

Lo realmente importante

20120523-200819_No_Mas_TelevisaBásicamente se trata de beneficiar a Televisa, pues dentro del paquete de iniciativas se establecen algunos contenidos que implican un retroceso total respecto a la reforma constitucional aprobada en junio, la cual garantizaría competencia en el sector.

Tras la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) y la subsecuente regulación en la competencia con la aparición del concepto de “agentes preponderantes”, Televisa y otros grandes monopolios se vieron afectados en sus intereses, por lo que estas iniciativas buscan es “parchar” la ley para evitar que las regulaciones del IFETEL afecten a Televisa, finalmente la mayoría de los mexicanos se informan por la tele y estarán dispuestos a defenderla.

Algunos legisladores han observado que la iniciativa enviada al Senado por Peña no promueve realmente los intereses y el desarrollo del sector de las telecomunicaciones, resta atribuciones al IFETEL, y favorece a Televisa, al regular solamente a uno de los agentes preponderantes determinados, América Móvil.

 

 

El valor de la reputación en internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Vivimos en 2 mundos paralelos: el virtual y el físico, y brincamos de uno a otro durante todo el día, una transacción virtual genera un resultado físico, una operación física genera un resultado virtual; estas interactuaciones son el origen de todo tipo de implicaciones a nivel no sólo tecnológico, sino económico, cultural y social. Cuando compramos en la red, por ejemplo mediante Mercado Libre y pagamos mediante transferencia desde nuestra banca personal, efectuamos una acción puramente virtual que se transforma irremediablemente en un resultado físico al obtener el producto en la puerta de nuestra casa. Por otro lado cuando, por ejemplo, corremos algunos kilómetros acompañados de nuestra aplicación móvil de entrenamiento, estamos convirtiendo un movimiento físico en un resultado virtual. De esta forma, estos dos mundos viven en constante interacción y lo que sucede en uno puede perjudicar o beneficiar al otro en grandes escalas.

Al estar tan relacionado lo virtual con lo físico y al existir una relación de influencia entre uno y otro, lo que sucede en internet puede afectar personalmente a los usuarios y por ello estos deben cuidar su reputación en la red.

La reputación en internet no es privativa de las grandes empresas, o de los políticos, de los grandes empresarios y de los miembros de la farándula. Es un tema que atañe a cualquiera, desde aquel estudiante de preparatoria que comparte videos y fotografías de su artista preferido, hasta aquel profesionista que en sus ratos libres publica sus posturas políticas, pasando por aquellos que comparten “memes” y le mientan la madre a su equipo de futbol preferido; todo esto mientras también aspiran a un mejor empleo, a un mejor puesto o a una proyección profesional.

Sin darle un sentido estrictamente comercial, debemos entender que como individuos dentro de internet somos una marca y que por tanto, nuestra presencia y nuestra interacción, en redes sociales principalmente, contribuye de forma activa a moldear esta marca hasta darle un carácter único.

Al interactuar y dejar rastro en internet, estemos de acuerdo o no con ello, somos nuestra propia marca ya sea como resultado de una estrategia totalmente premeditada por nuestra parte, o solamente por la acumulación de conversaciones, recomendaciones, imágenes, videos, mensajes y todo tipo de comunicados que realizamos principalmente en las redes sociales, foros y blogs.

Congruencia

Un usuario de redes sociales, un participante de algún  foro o un bloguero debe partir siempre de la congruencia entre su personalidad “real” y su personalidad ficticia. Es cierto que con toda premeditación y objetivos muy particulares, muchos construyen personajes totalmente ajenos a su persona; sin embargo, la mayoría no lo hace así, la mayoría establece un personaje en internet muy parecido o casi igual al que mira en el espejo.

El riesgo, lo reitero, está en la incongruencia, aquélla que puede acabar con la reputación de cualquier persona. Esa persona que por ejemplo comparte fotografías, enlaces y reflexiones en torno a su amor por México y el orgullo de ser mexicano, pero tira basura en la calle, mira para otro lado cuando ve una injusticia, da sobornos y mordidas, etc., o aquellos que, por ejemplo en la coyuntura actual, comparten estados de solidaridad con los damnificados de Guerrero, publican fotografías entregando víveres o se indignan contra la falta de ayuda, pero le cierran groseramente la puerta a la pobre anciana empapada que les pide una moneda en algún crucero.

Principalmente nuestra reputación está construida en función de lo que aparece en dos elementos clave de internet, el buscador y las redes sociales.

¿Qué pasa cuando digitas tu nombre completo en Google?

Digitar tu nombre en Google es uno de los primeros ejercicios para conocer tu reputación en internet; recordemos que, el 93% de los usuarios no pasan de la primera página de los resultados, así que si tu nombre no aparece en esta primera página, eres un perfecto desconocido, pero si al contrario éste se muestra en la primera página será necesario prestar atención a lo que aparece puesto que ello define tu reputación.

En el caso de que existan resultados sobre tu nombre se pueden dar dos escenarios, el primero, que existe una estrategia bien planteada en torno a tu imagen en internet; el segundo, que no se tiene el interés o el conocimiento para tenerla y los resultados simplemente salieron de manera circunstancial.

Sobre el primer escenario entonces encontrarás muy probablemente tu página o blog personal, seguida de tus perfiles de redes sociales como Facebook, LinkedIn, Twitter, Youtube, Google+, etc. como también noticias o artículos que hablan de ti en portales digitales de relevancia.

En el segundo escenario, sólo aparecerán referencias inconexas, algunas opiniones o comentarios de terceros dentro de redes sociales, reseñas o participaciones en foros o resultados que ni siquiera hacen referencia a tu nombre, sino a palabras clave similares u homónimos.

 

La red social y tu reputación masiva

El presente actual de internet y las herramientas de redes sociales están ligados a un nuevo concepto de democracia de comentarios y opiniones. Cualquiera con las competencias mínimas en materia digital puede emitir críticas, valoraciones y reseñas sobre cualquier persona, sobre cualquier marca, organización o empresa; muchas de estas críticas con dolo y desde el anonimato. Todos estos comentarios son visibles de forma inmediata en redes sociales y foros.

Nosotros somos lo que decimos y somos más lo que publicamos, al menos cuando se trata de una identidad profesional. Así como las grandes empresas cuidan la imagen de su producto y la asocian a ideas y sentimientos, las personas también lo hacen inconscientemente. Ejemplos hay muchos, y todos perfectamente ligados al discurso y la imagen. Una persona que comparte frecuentemente estados e imágenes entorno a la parranda, las fiestas y “las chelas” nunca podrá generar una idea de responsabilidad y seriedad. Aquellos que mañana, tarde y noche comparten estados de pereza, flojera y hastío durante su jornada, están muy lejos de reflejar la llamada pro-actividad.

Todo lo anterior está determinado en función de la importancia que le damos a este medio digital dentro de nuestra vida y al nivel de influencia que queremos tener: de nosotros para la red y de la red para nosotros.

Facebook: del encantamiento y la adicción 2da Parte

Luis Alberto Martínez Álvarez

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La semana pasada analizamos brevemente una de las razones por la que es muy difícil resistirse al fenómeno Facebook, hablamos del deseo de comparación y competencia, y de la facilidad de acceso a esta red social y su nula complejidad de uso.

Otro de los grandes imanes de Facebook está en que la mayoría de sus usuarios, principalmente jóvenes, sólo tienen una verdadera aceptación cuando ingresan a esta red ya que sólo tienden a destacar lo positivo, es decir, la parte que todos quieren que vean de ellos, la negación de defectos y el establecimiento de relaciones que sólo buscan una satisfacción inmediata.

Buscas publicar sólo aquellas fotografías en donde mejor sales, si alguno de tus contactos sube una en dónde te ves mal, te frustras y hasta pides que la cambien, en Facebook generalmente destacarás aquella buena decisión que tomaste, construyes una imagen tuya a partir de lo que publicas, ajena a tus vicios o defectos, si en algún momento los publicas es para vanagloriarte de ellos.

Los humanos son seres sociales que necesitan relacionarse para poderse desarrollar totalmente, sin embargo, se esfuerzan por ocultar su curiosidad. Ese anhelo por descubrir cosas, algunas importantes y otras no tanto, de sus amigos, de sus compañeros de la universidad, su familia, o de amigos de sus  amigos y en muchos casos de personas que no conocen.

La curiosidad es un fenómeno humano que cuesta trabajo medirse, ya que no se acepta tan fácilmente,  es una necesidad cuya satisfacción es muy importante que sea totalmente discreta de lo contrario, el curioso, se puede enfrentar al rechazo y la exposición social.

Es por ello que en su tiempo la televisión encontró un nicho al transmitir los reality shows como el Big Brother en horarios estelares, ya que de forma masiva se satisfacía la curiosidad del televidente quien podía observar sin ser detectado. Así también Facebook, permite explorar los perfiles de los contactos sin dejar rastro y de forma totalmente anónima, basta con aceptar a alguien como contacto para que este pueda husmear en todo lo que publicas. Lo que engancha de Facebook es la forma en que nos permite explorar la vida de los otros.

Entras en tu cuenta y de inmediato, el llamado time-line o feed de noticias que funciona en tiempo real te informa de lo más destacado de la actividad de tus contactos. De esta forma ves la foto del nuevo coche que se acaba de comprar uno de tus amigos, tu antiguo compañero de trabajo. Evidentemente quieres saber más y entras en su álbum de fotografías. Y revisando sus fotografías, te enteras de que se ha casado. Además, crees conocer a su ahora esposa. Sigues investigando y te das cuenta de que sí, que es amiga de alguna otra amiga tuya, que de acuerdo a su estado acaba de terminar una relación y parece ser que ahora está libre. Y claro, además de recorrer sus fotografías empiezas a averiguar quiénes son sus amigos, qué lugares frecuenta  y que gustos tiene… en fin durante media hora o más satisficiste tu curiosidad sin dejar rastro alguno.

Con cientos de juegos, aplicaciones, música, páginas temáticas y demás, Facebook es el remedio infalible contra el aburrimiento, pensemos ¿Qué podría ser más adictivo que encontrar algo que en que gastar las horas de aburrimiento que sufrimos al menos una vez al día? Otro de sus éxitos radica precisamente en ello, podemos brincar de una actividad lúdica a otra, pasar de un juego a otro y mantenernos activos en la red social, sin complicaciones.

En tu oficina, en tu cubículo, antes de dar una clase, juegas un rato Candy Crush, mientras conversas con tus amigos, te aburres, te cansas de pasar de niveles, entras a alguna página temática, recorres uno a uno los llamados memes y las imágenes curiosas, te aburres, buscas ahora alguna otra aplicación, vas de actividad en actividad, Facebook te lleva.

El auto-engaño de la vanidad. Lamentablemente, una gran parte de los usuarios de Facebook son vanidosos, otra gran parte tiene problema de auto estima, el resto tiene ambas cosas.  Existen muchos usuarios que a menudo creen que mientras más amigos tengan en esta red social mejores personas son. Otros tantos sostienen que entre más amigos posean son más populares y los más vanidosos valoran su “falsa perfección o belleza” en función de cuántos amigos tienen. Tal situación los lleva a tal punto de aceptar en su lista de amigos a cuantas personas les agreguen.

Día a día vives preocupado por algunos números, tu número de amigos, el número de comentarios en tus publicaciones, el número de “likes”, es muy probable que a un tercio de tus amigos de Facebook ni siquiera los conozcas o jamás hayas pasado palabra con ellos sin embargo esto no importa, representan un cuantioso número en tu escala de popularidad, sientes una interesante satisfacción cada vez que recibes un “Me gusta” o un comentario positivo a alguna publicación

Algunos autores sostienen que Facebook tiene el poder de ser la cura para la soledad, aunque añadiríamos que también es causa de la misma en ciertos eventos. Si te sientes solo, puedes llamar a un amigo, salir con un grupo, o simplemente pasan horas enviando mensajes a tus amigos de Facebook, dejar comentarios en sus fotos, escribir algo divertido en el muro y así sucesivamente. De forma extrema a esto se le llama la automedicación digital. Se trata de una condición en la que la persona pretende escapar de todos sus inconvenientes visitando la consoladora presencia de internet tal y como ellos la asumen.

Variadas son las razones para seguir pegado a Facebook, el que esto escribe no sataniza ni pretende ser inquisidor ante aquellos que hacen de Facebook un estilo de vida, de alguna forma u otra explotamos las redes sociales a nuestro modo, por supuesto que yo también construyo un personaje, construyo una imagen mediante la red social, simplemente creo que es una herramienta de la que hay que tener mucho cuidado y en la que uno debe estar consciente de que lo que comparte es lo que quiere mostrar, no más.

Facebook: del encantamiento y la adicción

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Primera Parte

Un tema que es muy socorrido y del que muchos hablamos, todos o casi todos aquellos que tienen el mínimo de contacto con internet tarde o temprano son atrapados por Facebook, unos más otros menos, unos muy conscientemente otros sin pensarlo, muchos lo niegan otros lo presumen, aquellos se molestan, otros se preocupan pero al final todos continúan inmersos en esta red social y todos nos preguntamos ¿Por qué no puedes resistirte a entrar?

Las redes sociales son el fenómeno comunicacional de los últimos años, muchos, sobre todo sus principales promotores, gurús y estudiosos, magnifican sus poderes y hablan de una revolución comunicacional y del éxito que se puede obtener dominándolas, sin embargo, realmente debemos preguntarnos ¿Quién domina a quién?

Desde el enfoque tecnológico el éxito de las redes sociales está en la facilidad de acceso y en la nula complejidad de su uso; Facebook ha sido optimizado para cargar de manera muy rápida en la mayoría de exploradores comerciales sin importar mucho el rendimiento del equipo. Además existen aplicaciones para la mayoría de teléfonos inteligentes en el mercado.

En cuanto a su uso, basta con tener una cuenta de correo electrónico y registrar los datos mínimos para poder acceder a esta red social, si lo queremos automáticamente busca en nuestros contactos de correo electrónico aquellos que tienen un perfil en Facebook y nos vincula con ellos. Su interfaz es muy simple: cargar una foto, publicar un texto, un comentario, interactuar con otros, todo no requiere más de un clic. Es por ello que es fácil de usar por todos, tengan o no dominio de la tecnología actual.

El fenómeno adictivo de esta red social principalmente se explica desde un enfoque sicológico, tomando en cuenta algunos factores propios de la naturaleza humana.

El primero, y creo que el más importante radica en el deseo de comparación y competencia, la factibilidad de poder comunicar en tiempo real lo que hacemos, lo que poseemos, lo que decimos alimenta nuestra necesidad de compararnos con otros en términos de apariencia, posesiones materiales, conocimiento, amistades y éxito. De esta forma decimos “yo estoy viajando, comiendo, comprando, leyendo, diciendo, esto o el otro y tú no”.

Hace una década si te comprabas un auto nuevo, por ejemplo, tenías que esperar a que tus amigos lo vieran estacionado en tu casa o cuando llegaras a una reunión presumirlo; ahora simplemente tomas muchas fotos en los mejores ángulos posibles, las compartes en Facebook y esperas las felicitaciones, las manifestaciones de gusto y hasta envidia con las que satisfaces aquella necesidad de comparación.

Es cierto que en Facebook concurren infinidades de personalidades y no todas ellas satisfacen su necesidad de comparación y competencia destacando adquisiciones materiales, también están aquellas que destacan proezas profesionales, académicas, laborales y al igual que en el caso anterior encuentran una satisfacción cuando sus contactos las reconocen mediante comentarios y Me gusta.

Según sea tu  edad y ocupación escribes sobre los resultados de tu examen de matemáticas, el coche que arreglaste, el libro que leíste, el problema que resolviste o la clase que impartiste, y esperas ansioso el reconocimiento y los comentarios de tu círculo de amigos, principalmente de aquellos que comparten tus intereses y retos como compañeros de trabajo y colegas.

Los teléfonos inteligentes detonaron el uso y la aplicación de la ubicación geográfica, ya que mediante el GPS los usuarios de redes sociales pueden compartir el punto exacto de la tierra en el que se encuentran con un clic, de forma automática Facebook les sugiere los lugares cercanos y vincula con los perfiles o páginas públicas de dichos lugares. Al ser una geo-localización satelital automática no hay lugar a dudas o simulaciones.

Ahora no sólo compartes fotografías de tus vacaciones o viajes, también compartes tu ubicación exacta, nadie dudará por ejemplo que estás en Groenlandia, envías tu posición, los restaurantes a los que fuiste, las playas que visitaste y las calles que caminaste, haces de tus viajes un diario de viaje virtual constantemente actualizado, y si no tienes internet te frustras ya que tendrás que esperar hasta la noche, hasta el hotel para subir aquella foto con el delfín.

Hasta ahora hemos analizado el tema de la comparación y competencia, sin embargo nos falta revisar otras tantas causas como la curiosidad, el aburrimiento, la autosatisfacción, la soledad, los celos, en fin, mañana será.

Alcanza México los 45.1 millones de usuarios de internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Durante 2012, el número de usuarios de internet en territorio nacional alcanzó 45.1 millones, incremento del 10% respecto a 2011, esta información fue revelada en el noveno estudio anual de «Hábitos de los usuarios de Internet en México» realizado cada año por la Asociación Mexicana de Internet (Amipci)

Al final de este 2013, la cifra ascendería a aproximadamente a 50 millones de internautas activos en el país; 5 veces más que en 2002 cuando sólo eran 10 millones.

usuariosinternetEste noveno estudio destaca que 71%  de los usuarios ya se conecta a la red mediante teléfonos inteligentes y tabletas electrónicas aunque los dispositivos de mayor uso para acceder a Internet siguen siendo la PC con 77% y la laptop con 74%. La conexión desde cualquier lugar mediante un dispositivo móvil registró un importante aumento al pasar de 26% a 48%.

De acuerdo también al Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática el estado de México, es la entidad con mayor número de usuarios con 6 millones 50 mil usuarios (39.9% de su población).  Le sigue el Distrito Federal con 4 millones 500 mil usuarios (50.6%). Y Jalisco con 3 millones 40.9). Puebla cuenta con 1.6 millones de usuarios conectados que representan el 27.5 % de su población total.

Cabe señalar que el día viernes se ha posicionado como en el día de mayor tráfico para el internauta mexicano  además que el tiempo promedio diario de conexión entre los mexicanos es de cinco horas y 10 minutos, cantidad que se incrementó 61 minutos más con respecto a 2012.

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Redes sociales

usuariosactividadEl ascenso del uso de redes sociales en México es muy importante ya que de acuerdo a este estudio el 93% de los 40.5 millones de cibernautas que hay en México accede al menos a una red sociales cuando navega en internet.

En promedio el internauta mexicano está inscrito en cuatro cuentas de redes sociales.

El estudio de la Amipci  reveló que los internautas mexicanos que acceden a alguna red social muestran experiencia en su uso, ya que son 37%  los que tienen cinco años o más utilizándolas, 7% más respecto a 2012.

Señala que las principales redes sociales en México son Facebook con 95% de los usuarios, Youtube con 60%  y Twitter con 56%, respectivamente.

Asimismo, destaca que el crecimiento de Google+ con 52% de los usuarios totales de redes sociales, lo cual equivale a un incremento de 18 por ciento más internautas inscritos que en el año anterior.

Respecto a la publicidad, 6  de cada 10 internautas que acceden a alguna red social les gusta la publicidad dentro de este tipo de plataformas 7.0% más respecto a 2012, cinco de cada 10 internautas se identifican con las marcas a las que siguen dentro de sus redes sociales, desplazando la búsqueda de ofertas que cayó 9.0% contra lo observado en 2012.

De acuerdo al comportamiento de los usuarios, la red social con mayor presencia de marcas es Facebook, así lo percibe el 93% de los internautas entrevistados»

Empresas e Internet

Respecto a las empresas, se destacó que 84% de las empresas que utilizan Internet tienen contratado a un Community Manager, es decir una persona dedicada a la gestión y manejo de cuentas en las redes sociales,  mientras que 8 de cada 10 empresas tienen un perfil activo en Redes Sociales (92% en Facebook y 86% en Twitter)

37 por ciento de los usuarios mexicanos han comprado algún producto en Internet. Actualmente existen  15 millones de shoppers en el país.